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Historia 28382 — capítulo 8

Capítulo 8: Mi Hermano, Sirius Black

  • Lily, Lily despierta! Llevo hablándote más de 10 minutos y no pareces oírme – dijo Kevin con una sonrisa que desacreditaba el fingido enfado de su voz.

  • ¿Qué? Oh discúlpame; Kev. Últimamente vivo en la luna – Lily se veía algo somnolienta y su palidez alcanzaba grados alarmantes. - ¿Qué me decías?

  • Me preocupas, Lils, llevas una semana así, parece que no has dormido desde hace días y no tienes buena cara – dijo Kevin acariciándole la mejilla a Lily, ella se sobresaltó ante el gesto de Kevin y dejó caer la pluma que tenía en las manos, incluso sentada y con la mesa llena de libros y papeles parecía que en cualquier momento se desvanecería. Kevin la recogió y la miró preocupado. – Deberías ir a San Mungo.

  • No! – dijo enérgica – estoy bien, sólo algo de insomnio, pero con una buena poción somnífera verás que me recupero.

  • Si tú lo dices – dijo poco convencido – bien, te decía que Crouch nos ha llamado, tenemos una reunión con él en 30 minutos.

  • ¿Es necesario que vaya yo? – pregunto algo nerviosa.

  • Sí, en la lechuza que me envió esta mañana, dice expresamente que quiere que vayas tú.

  • Pero tú y Steve son los jefes de esta misión yo no tengo nada que ver.

  • Lo sé, Lils, pero quiere verte, no te preocupes yo te cuidaré las espaldas – dijo guiñándole un ojo – sé que Crouch siempre tiene un interés especial por ti, pero no te preocupes no dejaré que te cambie de misión, menos ahora que estamos en la parte más entretenida.

  • ¿A qué te refieres? – Lily estaba aturdida, últimamente todo le costaba un poco más, desde que se había ido de su casa y se había refugiado en un costoso hotel muggle donde James no pudiese encontrarla, casi no había vuelto a su casa, sólo una vez a buscar algunas pocas cosas, pero obviamente James no estaba ahí, verificando así su teoría de que a él poco y nada le importaba que ella se hubiese ido.

  • Quiero decir que estamos a punto de llegar a la fase de confrontación con el enemigo, y sé que es lo que más te gusta, finalmente tendremos algo de acción, aunque no sé si estés lo suficientemente bien de salud para luchar.

  • Yo quiero luchar – dijo Lily con una sonrisa que le ilumino el rostro – por favor Kev, prometo estar bien para cuando sea la pelea.

  • Si logras estar en forma para ese día, entonces nos acompañarás. Y ahora toma tus cosas que estamos algo retrasados, ya sabes que a Crouch detesta que lleguemos tarde – Lily sonrió por inercia, recordado el día que todo esto había comenzado, aquel día en que James y ella habían llegado muy tarde por algo que no podía recordar sin que el estomago le diese un vuelco.

Su vida había cambiado hace una semana, ciento setenta horas desde que se había ido a vivir a un infierno con excelente infraestructura, no se podía negar que el hotel donde ahora vivía era muy bello y elegante, pero para ella estaba vacío, ella misma se sentía vacía.

James no la había buscado, eso le dolía más que su ausencia, pero ella era fuerte, ella podía vivir sola, en 7 años de colegio jamás necesito a Potter para vivir, eso claro, cuando ella no había probado los beneficios de estar a su lado, pero lo olvidaría, no era tan difícil, ¿o sí?.

Cuando, Steve, Kevin y ella llegaron al ministerio, el habitual gentío no le impresionó, pero aún así Lily sentía que se estaba metiendo en una gran trampa y no estaba segura de ser lo suficientemente fuerte para vivir algo como eso ahora.

Subieron a un elevador, donde sólo había una persona, alguien extrañamente conocido para Lily, aunque no sabía porque, no le veía la cara, quedo al lado del extraño que estaba de espaldas, cuando finalmente se dio vuelta, la sorpresa le invadió.

  • Kevin Brown, tiempo sin verte – dijo el moreno.

  • Ese no puede ser otro que Sirius Black, pensé que no habías vuelto aún – Kevin le dio la mano a Sirius, mientras Lily lo miraba anonadada, su padrino de bodas y mejor amigo de su esposo estaba ahí, con los mismos cautivadores ojos grises, el pelo negro azulado algo más corto de lo acostumbrado, la misma sonrisa prometedora y traviesa de siempre, ¡como no lo había reconocido antes!

  • Evans, ¡Que sorpresa!, ¿donde esta el bueno de Potter? – o Sirius no tenía idea de lo que había sucedido entre ellos o lo disimulaba muy bien, pero como siempre el tono entre indiferente y bromista que usaba con ella la reconforto de alguna forma extraña.

  • No tengo idea, Black. Ya no trabajamos juntos – esa era la forma de Lily de decir: nos hemos separado en todos los aspectos que conoces.

  • ¿Ya no trabaja contigo? – parecía realmente sorprendido.

  • No, ella ahora trabaja conmigo – dijo Kevin abrazando a Lily por la cintura, logrando dar una imagen equivocada a los perspicaces ojos de Sirius, que brillaron con la misma intensidad asesina que los de James si hubiese visto la escena, al parecer las viejas costumbres nunca se perdían, porque desde que Lily Evans se había convertido en la Novia y posterior Esposa de James Potter, el mejor amigo de Sirius Black, ella era cuidada y celada por él como por el mismísimo James.

  • ¿Contigo? No me lo creo, ¿Cómo es que botaste a Potter? No me lo esperaba Evans.

  • No, ella no lo ha botado, es él quien se ha casado con una rubia despampanante – Kevin estaba haciendo gala de su mala costumbre de sobreprotegerla, ella podía hablar, sólo necesitaba que él no siguiera dándole mensajes equivocados a Black.

  • ¿Casado? ¿Mi mejor amigo? Eso es imposible, yo hubiese sido su padrino – dijo con una sonrisa de suficiencia.

  • Lo cierto es que Potter sí se ha casado con una rubia, es de total conocimiento público que ahora vive con ella, es una pena que no te haya avisado, Sirius. – finalmente Lily había dicho algo, y pudo dejar en claro lo que sentía al respecto dejando entre ver en su voz lo asqueada que estaba de toda esa situación.

  • Eso si que no lo creo.

  • La verdad es parte de una misión, pero no creo que su casamiento sea tan falso, seguro que en la habitación esta más que consumado – un puñal se clavo en el adolorido corazón de Lily, ella no quería pensar en eso, no quería ni imaginarlo, ella aún creía que James no sería capaz de algo así.

  • Ya lo creo – dijo contrariado Sirius, la verdad es que si Lily no hubiese estado en la vida de James, probablemente ese matrimonio estaría consumado, pero estando la pelirroja, su mejor amigo sería incapaz de hacerle algo así a Lily, en eso no podía equivocarse.

  • Has llegado a tiempo para la gran reunión, Black – dijo Kevin saliendo del elevador seguido presurosamente por Lily.

  • Así parece, Brown. Tengo asuntos importantes que atender antes de la reunión.

  • Me avisaron que la reunión ya había comenzado – respondió Kevin al vacío pasillo por donde había desaparecido Sirius con elegante destreza.

Luego de que Sirius había desaparecido, Lily se detuvo a mirar a Kevin.

  • No es necesario que respondas por mi, Kevin – Lily claramente estaba enfadada, odiaba que la sobreprotegieran, esa era la primera regla que James había tenido que aprender, y como buen merodeador nunca había cumplido.

  • Lo sé. Lils. Venga, no te enfades, no volverá a suceder, entremos de una vez en ese salón, mientras antes salgamos de aquí, mejor.

Lily no podía estar más de acuerdo con él, sabía que estando Sirius en el edificio, sus posibilidades de salir ilesa emocionalmente se reducían de escasas a nulas.

Entraron al salón, donde había una amplia y fina mesa rodeada de múltiples sillas, las paredes estaban cubiertas por retratos de muchos rostros destacados entre los aurores, Lily se reconoció a si misma en un par o dos de las fotografías.

Crouch estaba sentado a la cabecera de la mesa, como gran jefe del cuartel, siempre tan adecuadamente vestido. Con una mirada de dura suficiencia y una expresión hosca en la boca.

  • Finalmente llegan – dijo en voz demasiado alta para el gusto de Lily, todos los aurores presentes se voltearon a verlos entrar, unos algo sorprendidos, con desinterés y muchos otros queriendo confirmar los rumores de amorío entre Lily y Kevin.

  • Espero no nos hayamos perdido de mucho – dijo con desinterés Kevin, ofreciéndole una silla a Lily, para luego sentarse él a su lado.

Lily miró de reojo a los presentes, el corazón le latía con fuerza, era una suerte, James no estaba ahí. Eso logró calmarla momentáneamente.

  • Decía – dijo Crouch volviendo a atraer la atención – que debemos estar al pendiente, es cierto que ya no corremos los mismo peligros que en los tiempos del que.no.debe.ser.nombrado pero aún quedan algunos de sus seguidores sin someterse a la justicia, en tanto hay demasiada fraudulencia en lugares que ni siquiera llegan a imaginarse.

La puerta se abrió de golpe, James y Samantha hacían su espectacular aparición tomados de la mano, recién bañados, con el cabello aún mojado. Él sonreía como siempre, y ella se aferraba al brazo del merodeador como si le perteneciera.

Lily simplemente sintió que no podía respirar, palideció aún más si cabía, un agujero gigantesco se abría en sus entrañas y todo comenzaba a dar vueltas. Sus manos comenzaron a temblar, se apresuró a bajarlas de la mesa y las apretó con fuerza contra su vientre para controlarse.

Esto era la nueva realidad y debía acostumbrarse. Apartó la mirada de James, quien aún no la había visto con todo el alboroto de su entrada.

En el marco de la puerta un preocupado Sirius Black miraba fijamente a Lily, analizando cada una de sus reacciones, cuando ella finalmente vio a su padrino de bodas, reprimió cada una de las exageradas demostraciones de su sistema nervioso, alzó el rostro con elegancia, se enderezó y sacó a relucir toda la fortaleza que le quedaba.

James por su parte miraba con desafío a Crouch, no le importaba en lo más mínimo llegar tarde e interrumpirlo, es más era agradable hacerle pasar una rabia.

Después de su duelo de miradas, buscó asientos en la mesa, los últimos estaban justo en frente de alguien que no había visto, cuando el rojo de su cabello llamó su atención, se congeló por completo.

Ella, su Lily estaba ahí, tan hermosa como siempre, pero no se veía bien, parecía que se rompería en cualquier momento, si palidecía un poco más se haría transparente y estaba más delgada. Tenía una actitud altiva, a la defensiva, típica de ella.

Hacía tanto que James no la veía, le dolía todo al pensar en los días y noches que había pasado buscándola, un pequeño empujón en su hombro lo trasladó a la realidad, Sirius pasaba por su lado y se disponía sentarse en el asiento central de los tres asientos libres que quedaban. Pero Samantha fue más ágil y se posicionó a su lado decidida a usar aquella silla.

Sirius se limitó a sentarse en el asiento de al lado, finalmente James se sentó al lado de su “esposa”, incapaz de decir una sola palabra, mirando fijamente a Lily, pero ella no le miraba.

  • Después de la poco notoria llegada de Potter y Black, ¿supongo que podemos continuar con la reunión? – dijo mirando a los recién llegados.

  • Oh, claro Barty, continúa, somos todo oídos – concedió Sirius dando su permiso para continuar, totalmente indiferente al rostro enfurecido de su jefe.

  • Increíble, siempre es lo mismo con estos dos – murmuró Kevin al oído de Lily. Ella dejó de mirar aquel interesante agujero en el sombrero de uno de los retratos, para dirigir su mirada a Kevin con una complicidad que enfureció a James.

  • Quien este libre de pecado que lance la primera piedra, pero claramente esos no somos ni tú ni yo – le dijo drástica Lily recordándole que ellos también habían llegado tarde.

La reunión fue eterna, y nada parecía realmente importante.

James pocas veces apartaba la mirada de Lily, Sam intentó llamar su atención tomándole las manos en repetidas ocasiones pero él parecía no notarlo.

Sirius analizaba en silencio, estaba claro lo que había sucedido, y no pudo evitar pensar Te lo dije Cornamenta, una rubia siempre traerá problemas a tu relación, aunque tus manos pasen más cerca de tu cinturón que de sus curvas.

Cuando finalmente acabó la tortura, Lily casi saltó de su asiento y desapareció por la salida, se sentía descompuesta, débil, no sabía si era el encierro en aquel salón o que este cada vez se hacía más pequeño y asfixiante cuando la rubia le tomaba la mano a James, pero ella sentía que todo giraba y que la osadía de beber café en la mañana le pasaría la cuenta.

Llegó al baño, temblorosa, el olor del jabón y el cloro le dieron nauseas, no pudo más que vomitar, pero aún así no se sentía bien. La falta de sueño y la poca alimentación le estaban pasando la cuenta.

Se lavó la cara, necesitaba pensar con claridad, para llegar hasta Kevin sin ser vista, y pedirle que la sacara de aquí.

Salió caminando con extrema lentitud y cerca de la pared para tener donde sostenerse si había algún problema. ¿Dónde diablos se había metido Kevin? Cuando ella le necesitaba, si se iba por chimenea no podría parar de vomitar después, además no había conexión de red flu con los hoteles muggles. Tenía que salir de ahí.

Escuchó, con evidente alegría la voz de Kevin en una de las oficinas, pero antes de poder entrar otra voz le congeló.

  • Lily, ¿Estas bien?

  • Estoy bien, Potter – Lily alzó el rostro para mirarlo por primera vez directamente, sería la única forma de que la dejase tranquila, puso todas sus fuerzas en aparentar que estaba perfectamente.

  • no lo parece, Evans. Es acaso que no te alimentan bien – James era definitivamente idiota, al menos así se sentía él por decir algo así, cuando lo único que quería era pedirle perdón y rogarle que volviese con él.

  • No te metas donde no te llaman – Lily hizo ademán de entrar a la oficina, pero James la selló con un hechizo.

  • Yo puedo hacer lo que me plazca, si eso te incluye a ti, porque aunque lo hayas olvidado, tú y yo seguimos estando casados.

  • No he sido yo la primera en olvidarlo, eso que te quede muy claro. Y si es ese el gran problema, se puede arreglar enviando la solicitud de divorcio. Porque la bigamia no esta permitida, ah, pero espera, eso sí se les permite a los magos, se hace una excepción a la regla. Déjame en paz, ya bastante tengo con mis problemas.

  • ¿Qué problemas?

La puerta finalmente se abrió, Kevin conjuró el contra hechizo, y se encontró con una escena peculiar, Lily casi totalmente apoyada en la pared, a unos paso de distancia de Potter, parecían desafiarse con la mirada.

  • Lily, estaba esperándote, ¿te encuentras bien?

James miraba con odio a Kevin, pero antes de pudiese decir o hacer algo

“porque era él quien tenía que cuidar de Lily, no ese estúpido que se creía su dueño, con que ese le hubiese puesto las manos encima a SU Lily se acriminaría”

Llegó Samantha abrazando por la espalda al merodeador y apoyando la cabeza en el hombro de su “esposo”.

“Excelente, lo que me faltaba” murmuró Lily casi inaudible, cerrando los ojos, si él podía tener una relación con Esa. Ella bien podía irse con su amigo sin importarle la impresión que dejase.

  • Estoy lista para que nos vayamos, Kev. – dijo con convicción, cuando volvió abrir los ojos un mareo leve la embargó, pero Kevin lo notó, abrazó a Lily por la cintura con toda propiedad y ella se limitó a dejar descansar su cabeza en el hombro de su amigo. Porque si no lo hacía vomitaría hasta el hígado en pleno pasillo.

  • Ya vamonos, Jamsie, esta reunión se volvió aburrida. – dijo Sam en el oído del merodeador, que miraba a Lily irse en brazos de otro.

  • Cornamenta, esto está más jodido de lo que pensaba – dijo Sirius al pasar al lado de Kevin y Lily. Sus ojos grises estaban opacos, visiblemente preocupado.

  • Lo sé, Canuto. Lo sé – dijo James apenas.

  • ¿De qué hablan? – interrumpió Sam interesada.

  • No es por ser descortés, pero no te incumbe, nena. – agrio y certero Sirius fulminó a la rubia con la mirada.

  • No tengo idea de quien eres, pero James es mi esposo… - Sirius se rió evidentemente divertido por lo que Sam acababa de decir.

  • Jimmy no se casaría sin decírmelo, así que no tomes atribuciones que no tienes. Muchas han querido casarlo, y no han podido. Y francamente no veo porque tú serías la excepción. – Samantha le miró entre horrorizada y enfurecida, ¿Quién era ese?

  • Vamos por un trago, Canuto. – dijo finalmente James saliendo de su impresión – Samantha preparará la habitación de invitados para ti.

  • ¿Qué quieres decir, James? – dijo indignada Sam.

  • Ah, lo había olvidado.

  • Que poca educación, Cornamenta, donde quedaron tus modales – James sonrió por primera vez en toda la mañana desde que había llegado a la reunión.

  • Samantha, este es Sirius Black, mi hermano. – dijo James con una sonrisa que Samantha no había visto hasta ahora, la siempre bien recordada sonrisa de merodeador – y se quedará con nosotros indefinidamente.

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