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Historia 28382 — capítulo 9
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¿Estas bien? Segura que no quieres que me quede a acompañarte.
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No Kevin, no es necesario, sólo necesito descansar, no he dormido bien estos días, pero ya verás que en cuanto duerma unas horas estaré como nueva. – Lily sonreía débilmente, en la puerta del elevador que la llevaría a su habitación. Cuando finalmente el elevador llegó, ella se despidió con rapidez y desapareció tras las puertas de acero.
Lily se limitó a apoyarse en la pared, detestaba los elevadores, pero no estaba en condiciones de subir diez pisos por escalera.
Ver a James la había dejado sin fuerzas, fue una sorpresa verlo, además Sirius estaba con él, maldita reunión, maldita Samantha y el día en que se había metido en sus vidas para arruinarlas.
Cerró todas las cortinas dejando la habitación en penumbra antes de tirarse en su cama y dejar que los sentimientos que le oprimían el pecho se deshicieran en lagrimas, sin embargo eso no era suficiente, ella bien lo sabía porque llevaba un tiempo intentando deshacerse de la angustia pero era imposible.
Unas horas más tarde el cansancio acumulado en semanas de insomnio la venció y se rindió a un sueño intranquilo.
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Cornamenta, quieres explicarme de que se trata todo eso de que estas casado con esa mujer. – Sirius susurraba mientras compartían una copa de whisky de fuego en el salón principal de la otra casa de James.
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Es largo de explicar, te contaré todo cuando Samantha salga de compras después de que termine de arreglar la habitación para ti. Pero Canuto, no sabes la alegría que me da verte aquí.
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Es obvio que estabas cometiendo demasiadas estupideces en mi ausencia, la ultima vez que te vi estabas felizmente casado, dado que siempre me pareció que la palabra matrimonio y felicidad no iban juntas en ninguna circunstancia, te las arreglaste para sorprenderme, y ahora que llego te encuentro con esposa nueva. Lunático te arrancará la cabeza cuando se entere.
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Yo mismo me la arrancaría de ser posible – respondió apesadumbrado el merodeador de ojos chocolate.
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Ya hablaremos de eso, ahora dime ¿Por qué esta casa esta igualmente decorada que la antigua?
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No es sólo la decoración, la casa en si misma es igual a la otra, al menos por dentro. Como si yo no me recordase a diario como era mi vida antes de esto.
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¿Y de quien fue la brillante idea de que fuesen iguales? – dijo Sirius con una mirada suspicaz.
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Samantha le dijo a Crouch que sería más fácil que yo quisiera vivir aquí si esta casa se parecía a la que yo ya tenía.
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Con que la chiquilla esa es más peligrosa de lo que creía.
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No lo es tanto, no es su culpa. Soy yo el que no pudo detener esto a tiempo.
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Ya esta lista tu habitación, Black – dijo Samantha enojada entrando en el salón donde James y Sirius estaban conversando tranquilamente.
Ella esperó que alguno de los hombres en la habitación le prestara atención. Pero eso no sucedió. Bufó indignada antes de posar sus ojos en James y sonreír.
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Jamsie, voy a comprarme el traje para esta noche, ¿no te apetece ayudarme a escogerlo? - Sam le miraba radiante.
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No, tengo cosas que hacer. Ve tú, diviértete. Me quedaré aquí conversando con Sirius.
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Pero…
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Ya ves, tiene mejores cosas que hacer que dedicarse a ir de shopping, nena. Ahora podrías darnos algo de privacidad e ir a pasear o lo que sea que hagas. – dijo Sirius con un brillo de desafío en la mirada.
Samantha se dio media vuelta indignada y salió por la puerta principal.
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¿Era necesario que la tratases así? – preguntó James alzando una ceja y apenas conteniendo una sonrisa.
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Tú estas más mal de lo que yo pensaba, ¿Qué hizo ella con el verdadero Cornamenta y quien eres tú? Te ha lavado el cerebro, Hombre.
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No es eso, sólo estoy cansado de discutir con ella, me he llevado discutiendo prácticamente todo el tiempo que nos vinimos a vivir aquí.
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Eso. Explícame de una vez que hizo que tú quisieras dejar tu cama con esa espectacular pelirroja de ojos verdes que perseguiste durante años, para venirte a vivir con esta rubia que tiene menos neuronas que un maní. Yo entiendo que tenga un cuerpazo impresionante y puedo ver que ella se encarga de lucirlo frente a ti cada vez que puede, pero eso no explica porque terminaste con Lily.
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Yo no terminé con Lily, ella lo hizo.
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¿Cuándo? ¿Por qué?
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Mas o menos un mes después de que vine a vivir aquí – James alzó su vaso y apuro todo el whisky que quedaba en el para volver a servirse más.
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Ya, no respondas la segunda pregunta, está más que claro por qué.
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Es mi misión, Canuto. ¿Qué otra cosa podía hacer?
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Decirle a Crouch que no te irás a vivir con esa mujer.
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Lo intenté.
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Veo que no fue un buen intento. Dime algo, ¿Te acostaste con ella? – dijo Sirius mirando fijamente a su amigo.
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¡¡No!! Por supuesto, que NO. Lily es la única mujer con la que quiero estar, aunque ella ya no quiera lo mismo. – James bebió al seco casi todo el contenido del vaso que había vuelto a llenar hacía unos instantes.
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Uno nunca sabe, puede que la abstinencia de estar sin la pelirroja te haya dejado algo débil frente a la tentación.
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Samantha será muy simpática o tendrá un cuerpo de ensueño, pero a mi no me interesa.
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Sabía que el matrimonio te arruinaba, Potter. Te lo advertí – dijo Sirius riendo.
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Que importa eso ahora, ella está con Brown. – James desenfoco un poco la visión y en su rostro apareció un gesto de dolor.
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¿Evans con ese idiota? No lo creo.
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Créelo, es obvio. La abandoné demasiado tiempo, casi no iba a casa, y cuando iba la veía a ella y a ese desgraciado, sentados en mi living conversando animadamente. Debiste verla sonriéndole. En la oficina hablan mucho al respecto de su cercana relación con él. Y es mi culpa, por comportarme con un verdadero estúpido, no era necesario que dedicase tanto tiempo a esta porquería de investigación, pero me conoces, me afano demasiado cuando estoy a punto de descubrir algo nuevo.
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Quieres decir que te has pasado con tu compañera de misión prácticamente las 24 hrs, sin ir a ver a Lily o hablar con ella. – James asintió frustrado.
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Ella se fue de la casa, me he pasado una semana entera buscándola, pero siempre ha sido buena escondiéndose cuando ha querido. Pensé que después de casarnos se le quitaría esa mala costumbre que tenía cuando estábamos en el colegio.
Sirius se levantó de su asiento y caminó por el salón unos momentos antes de volver a hablar.
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Lily cree que tú estas teniendo sexo con la rubia – dijo con extrema calma.
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¡QUE! Pero como puede creer eso. – James se pasó las manos por el pelo desesperado, logran desordenarlo aún más.
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Supongo que tiene que ver con tu poco interés de ir a verla y estar con ella. Brown ha mencionado que todos creen que tu matrimonio ficticio está más que consumado.
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¡Maldito bastardo! Primero pone sus manos en mi Lily, luego le hace creer que yo podría estar con otra que no sea ella.
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Debe hacerlo sin darse cuenta, nadie sabe que tú y Lily estaban casados. De todas formas no creo que ellos estén juntos, aunque a él no le faltan las ganas.
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¿Cómo puedes saberlo? – respondió picado James.
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Los vi en el ascensor antes de llegar a la reunión, Lily dejó muy claro que tú te estabas divirtiendo con tu nueva conquista y luego vi como ella te observaba llegar recién bañado y del brazo de Samantha en la reunión. Creí que se desmayaría en ese momento. Dime James, ¿No te diste cuenta? Normalmente soy yo el despistado el que nunca se da cuenta de los sentimientos del resto de la gente, ni de los míos llego a enterarme.
James abrió los ojos sorprendido, era obvio que su llegada de esta mañana daba mucho a pensar y a llegar a conclusiones equivocadas, pero él nunca creyó que Lily iba a estar ahí, se suponía que sólo debían asistir los jefes de cada misión y Lily sólo era una de las aurores que estaba colaborando. Se maldijo a si mismo por dejar que ella pensase algo así.
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No la había visto, no pensé que ella estaría allí.
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Yo no la vi muy bien Cornamenta, parecía enferma, demasiado pálida. Y cuando se fue…
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Abrazada de ese tipo. – la furia era patente en el rostro de James y más aún en sus puños que se cerraban con fuerza a sus costados.
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Él sólo estuvo en el lugar y el momento adecuado, ¿O esperabas que ella se dejase ayudar por ti después de que la rubia se apoyara en tu hombro esta mañana? No lo creo.
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Estas más perceptivo que nunca, Canuto. La buena vida en el extranjero te ha sentado bien, ¿O existe acaso alguna otra razón para tanta sensibilidad?
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No es mi culpa que tus problemas sean tan evidentes, Jimmy. Si hubieses dejado de mirar con odio a Brown también lo habrías notado.
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Insisto, hay algo que tú no me has dicho. – Sirius le dio la espalda a su amigo y se quedó mirando una de las pinturas del salón por largos minutos – Escúpelo, Canuto. ¿Qué es lo que no has dicho?
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Estoy saliendo con alguien. – respondió el merodeador.
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Eso no es novedad, tú siempre estás saliendo con alguien. – James se levantó de su asiento y mareándose al hacerlo, caminó hasta pararse al lado de su amigo con la intención de averiguar que es lo que había de interesante en la pintura que Sirius seguía observando detalladamente.
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Estas perdiendo facultades, Jimmy, en serio. ¿O es que has bebido demasiado?
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Responde de una vez, Hombre.
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Tengo novia.
James abrió la boca ante la sorpresa, definitivamente tenía que estar borracho porque había escuchado decir que su mejor amigo y hermano Sirius Orión Black tenía novia, eso ni en sus sueños llegó a imaginárselo.
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Estas bromeando, ¿no es cierto? ¿Tú? ¿Con Novia? Imposible.
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Se llama Elizabeth.
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¡¿Qué?! En serio, Canuto. Desde que te conozco, y ya son muchisimos años ya, nunca creí oirte decir algo así. ¿Cómo es? ¿Qué hace? ¿Dónde la conociste? ¿Qué hizo?
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Eh… es inglesa de hecho, pero vive en España donde yo estaba en una misión, es actriz y la conocí mientras actuaba. Ya te la presentaré cuando venga en una semanas, y que hizo, no sé, supongo que el hecho de que no quisiera salir conmigo tuvo algo que ver. – Sirius se encogió de hombros, no tenía ganas de seguir explicando su extraña relación.
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Esto si que ha sido una sorpresa. Hombre, en serio no me lo veía venir. – James le dio unas palmadas en el hombro a Sirius, como apoyándolo – Vamos, Canuto, no te pongas así, Remus y yo no dejaremos de quererte sólo porque ahora estés enamorado – dicho esto James comenzó a reírse sin parar, tanto que se agarraba los costados del abdomen, Sirius se cabreó y se embarcaron en una de sus típicas peleas, igual a las que tenían en el colegio.
Exhaustos de pelearse, terminaron sentados en la alfombra del salón, bebiendo una copa más de whisky y conversando de los buenos tiempos.
Para cuando Samantha volvió a la casa, James y Sirius seguía conversando alegremente.
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¿Ustedes dos se han pasado toda la tarde bebiendo?
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No veo porque debe importarte, nena.
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Me importa, Black, porque Jamsie y yo tenemos que ir a una fiesta esta noche, es muy importante que asistamos, podríamos avanzar mucho en este caso.
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Seguro, te morirás si faltas a una de esas grandes fiestas – respondió Sirius con sarcasmo. Sam lo fulminó con la mirada hasta que James habló.
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Yap yo iré a ese baile, en cuanto encuentre la forma de pararme de aquí. – James se tambaleaba al levantarse de la alfombra.
Samantha seguía su duelo de miradas con Sirius como invitándole a desafiarle ahora que James había dicho que iría a esta fiesta.
Ella no podía perder una oportunidad de lucirse con James en sociedad, si todo el mundo creía que él era su marido, ella lograría que en la intimidad también lo fuese, Sirius sólo era un obstáculo más que saldar.
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Cornamenta, no puedes ir así a una fiesta así.
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Claro que puedo, de todas formas la gente ahí ni siquiera se entera de lo que sucede a su alrededor. Tú también podrías venir, Canuto.
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¡No! – gritó Samantha, ambos le miraron, James tratando de enfocar la mirada y Sirius con un profundo odio en sus ojos – digo… él no tiene invitación.
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Mira niñita, Sirius Black no necesita una invitación.
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De todas formas son unas fiestas aburridísimas, y no vas a poder estar conmigo.
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Arggg Cornamenta, a veces no logro entender como has dejado que te laven la cabeza así, con razón están las cosas como están.
Dicho esto, Sirius tomó su abrigo y salió de la casa de James dando un sonoro portazo.
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Jamsie, yo no quería que discutieras con tu amigo por mi culpa – el semblante culposo de Samantha hubiese sido perfectamente reconocido como falso por James, si no hubiese bebido tanto, pero en ese momento todo parecía tan real.
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No te preocupes, se le pasará, así es su carácter.
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Tú sabes que a mi me entusiasman tan poco estas fiestas como a ti, si quieres podemos quedarnos aquí.
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No sería una mala idea, no quiero hacer el ridículo. Ya iremos en otra ocasión, ahora sólo quiero ducharme y tirarme en mi cama.
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Si yo también estoy cansada, lo mejor es que me vaya a dormir. Que descanses Jamsie.
Samantha se metió en su habitación con rapidez, James caminó a la suya zigzagueando por el pasillo, cuando finalmente entró se derrumbó unos minutos en su cama antes de usar toda su voluntad para entrar al baño, ducharse, lavarse los dientes y volver a lanzarse a su cama.
El agua de la ducha no pareció mejorar el estado de embriaguez de James, el mundo seguía dando muchas vueltas y demasiado rápido como para apenas afirmarse. Salió del baño sólo con su ropa interior – unos boxers blancos – y sin sus lentes, porque estos le mareaban aún más.
Apagó la luz del baño y la habitación quedó a oscuras, dio unos pasos hacia su mesa de luz pero fue interceptado en el camino por un cuerpo cálido que estaba enfrente, se aferró a ella para no caerse encima, trató de enfocar la mirada pero le fue imposible.
- ¿Samantha? – preguntó James extrañado de que ella estuviese en su habitación - ¿Qué haces aquí? – La voz del merodeador salió más rasposa de lo que realmente era.
Ella no dijo ni una sola palabra, sin embargo se dedicó a besarle con todas sus ansias. James al principio se sorprendió, luego dejo de pensar y comenzó a responderle sin medir las consecuencias de sus actos, sus manos aún estaban firmemente aferradas la estrecha cintura de Samantha para mantener algo de equilibrio, la acercó aún más a su cuerpo en un acto casi reflejo.
- James – gimió Samantha casi sin aire.
El sonido de su nombre en la voz de Samantha devolvió a James a la realidad. ¿QUÉ ESTABA HACIENDO? La soltó inmediatamente y se alejó unos pasos chocando con la pared y afirmándose de ella.
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Será mejor que te vayas – dijo James con rudeza.
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Pero…
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Nada. Sólo vete a tu cuarto y déjame en paz.
Indignada y herida en su orgullo Samantha se limitó a salir de la habitación de James en silencio cerrando la puerta estrenduosamente.
James casi se ahogó con la angustia que estaba presionándole el pecho, Lily jamás le perdonaría algo así, incluso si no se hubiese acostado con ella. Su Lily no se lo perdonaría, acababa de ser enterrado en vida en una tumba que él mismo se había cavado.
No pudo pensar mucho más el alcohol estaba haciendo demasiados estragos en su sangre, se lanzó en su cama y cerró los ojos olvidando que existía.
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Lily se despertó de un salto, le dolía la cabeza tanto como si le estuviesen taladrando en el cerebro, intentó incorporarse, un sonido molesto en sus oídos estaba comenzando a enloquecerla.
El teléfono de su habitación estaba sonando sin parar, quiso tirarlo al piso pero no tenía la fuerza suficiente. Abrió los ojos con lentitud, todo estaba muy oscuro debía ser de noche, ¿Quién le llamaría a esa hora? ¿James? ¡¿La había encontrado?! Pensó Lily con horror, alzó el auricular.
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¿Si?
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Lily, siento despertarte.
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¿Kevin? ¿Qué hora es? ¿Sucede algo malo?
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Son las dos de la mañana. No, no sucede nada malo. Sólo quería saber cómo estás.
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No puede ser que me estés llamando a estas horas sólo para saber como estoy – respondió Lily incorporándose en la cama y alzando un poco la voz preocupada. - ¿Qué sucede?
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Primero dime como te sientes.
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Estoy bien, Kevin. – omitió el insignificante hecho de que la cabeza se le estaba partiendo y que sentía el cuerpo tan pesado como si fuese de plomo.
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Ok. Mira Lily, le hemos tendido una emboscada a nuestro principal sospechoso, sé que querías participar, pero sólo te dejaré venir si te sientes realmente bien. – Un intensa sonrisa se formo en el rostro de Lily, acción es todo lo que le faltaba a su vida para sentirse viva y no un saco de patatas, como llevaba sintiéndose gran parte de este mes. Finalmente algo interesante que hacer.
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Estaré ahí en cinco minutos, no comiencen sin mí.
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Lily… - dijo Kevin como advirtiéndole con el tono.
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Estoy bien. Al fin algo por lo que valga la pena este trabajo, tomaré mi varita y estaré ahí en menos de lo que te imaginas.
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Bien. Adiós.
Cerró los ojos un segundo para procesar, se levantó con agilidad, y dos segundos después había vuelto a caer en la cama debido al mareo. “oh oh. Esto no puede ser bueno” pensó, pero no le dio importancia, cuando finalmente pudo erguirse con un solo golpe de varita se cambio de ropa y desapareció de la habitación.