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Kiara y la Leyenda del Libro — capítulo 2

  • Cielo, será mejor que bajes, el carruaje ya está en la puerta- le avisó su padre desde la escalera - Kiara salió de su cuarto y bajó al hall - valla - exclamo su padre – estas preciosa - Kiara sonrió - gracias papá - su padre le devolvió la sonrisa - ¿as empezado a leer el libro? - le preguntó su padre al oído, Kiara negó con la cabeza - pero, aún estoy a tiempo de quedarme y empezar a leerlo... - con migo eso no cuela - su padre chocó su nariz con la de su hija y llamó a su mujer, su madre bajó, abrió la puerta y sin decir ni una palabra se metió en el carruaje con aires de elegancia y señorío, padre e hija se miraron y rieron por lo bajo, subieron al carruaje y se fueron hacia la mansión de los Gonda

La fiesta era espectacular, fuentes con ponche, canapés de todos los tipos, tenia una música de fondo alegre, era la segunda vez que Kiara iba a una fiesta, pero esta no le desagradaba tanto - ¿te aburres princesa? - le preguntó su

padre - no, de momento estoy bien - ¿por qué no vas ha hablar con Hugo? - ¿e?, no gracias - venga, ve a felicitarle, solo serán dos besos, no seas maleducada - Kiara suspiró - está bien... - Kiara buscó al anfitrión con la mirada y lo vio hablando con Clara, una muchacha rubia de ojos negros, que dejándose manejar por su madre ya estaba casada desde hacía un par de meses, sin vergüenza se acercó a los dos jóvenes - buenas noches - saludó - buenas noches - le saludó Hugo - yo me retiro -–dijo Clara - o, no, no hace falta - le respondió Kiara - solo venia a saludar - no te preocupes, yo tengo que ver donde está mi marido, bueno Hugo, muchas felicidades, y... bonita fiesta - gracias - contestó el muchacho - Kiara, podemos salir al jardín?, me gustaría hablar con tigo - claro - contestó Kiara, la muchacha siguió al joven asta la terraza, que estaba llena de gente, bajaron por las escaleras y se apartaron un poco - ¿qué quieres decirme? - le preguntó Kiara - veras, lo cierto es que... me da nosequé preguntártelo, porque ya me han dicho que es caso perdido –- Kiara ladeó la cabeza - ¿si? - preguntó la muchacha haciéndose la inocente, Kiara sabía muy bien las intenciones del joven, pero no sabía si por pena o por educación dejó continuar al muchacho - la verdad es que... eres preciosa - Kiara se sorprendió - gra... gracias – dijo sonrojándose – Hugo sonrió, Kiara estaba muy sorprendida, pensaba que iba a ir al grano directamente - pensaras que soy estúpido por intentar pedir tu mano - dijo bajando la cabeza - esto... no eres el primero que lo hace - lo sé - dijo cortante - y se la respuesta - ¿a si? - si, la respuesta en no - Kiara bajó la cabeza - lo siento - el muchacho negó con la cabeza - si en realidad me quitas un peso de encima - Kiara se sorprendió - ¿en serio? - el chico asintió - mi madre me ha obligado - Kiara se empezó a reír - ¿de qué te ríes? - tu también me as quitado un peso de encima - el chico se rió con ella – uff... menos mal - si, pero la próxima vez que vallas a pedir la mano de una chica dilo, no solo te quedes en... “eres preciosa”, porque vamos, pensé que no me lo ibas a pedir asta que as dicho lo de “pensaras que soy estúpido por intentar pedir tu mano - es que... no sabía como decirlo – los dos jóvenes estuvieron riéndose y hablando un rato, hasta que la madre del joven, una mujer regordeta y con cara de malas pulgas le llamó para que cortara la tarta – bueno – dijo el joven – me ha encantado hablar con tigo – lo mismo digo – le respondió Kiara – ah! y muchas felicidades – gracias – el chico le dio un beso en la mejilla y entró en la mansión, un rato después entró Kiara dentro de la casa, vio a Hugo hablando con un amigo suyo, y a su padre sentado en una mesa solo, se acercó ha el y empezaron a hablar - ¿te a pedido mano? – preguntó el padre – si – contestó la hija – valla por Dios, me da pena el pobre muchacho, con lo simpático que parece – no me lo ha pedido porque el quisiera – ¿a no? – no, parece ser que su madre lo ha obligado – pues mejor – en ese momento la madre de Kiara se acercó a la mesa muy enfadada – levantaos, nos vamos a casa - ¿tan pronto? – le preguntó su marido – si, tan pronto, no pienso tener mas relaciones con esta familia de altaneros - ¿qué es lo que ha ocurrido mamá? – la señora Gonda, eso es lo que me ha ocurrido – su madre no dio mas explicaciones – a propósito, iremos andando dando un paseo, quiero tomar el aire - ¿qué? – dijeron padre e hija – mama estamos a mas de milla y media de casa – me da igual, el carruaje tardaría en llegar y no quiero estar mas en esta casa – agarró a su hija y se dirigió a la salida, su marido fue tras ella.

Caminaron mas de 1 hora asta que llegaron a casa, Kiara subió a su cuarto y se tumbó en la cama, quería leer un poco del libro de su maestro, pero estaba tan cansada de andar con tacones que se quitó el vestido como pudo, se puso el camisón y se metió en la cama, estuvo un rato con la luz encendida, y pensó en su maestro, ¿dónde estaría en ese momento?, ¿estará pensando en ella?, poco a poco Kiara se fue quedando dormida.