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Kiara y la Leyenda del Libro — capítulo 3
Diario de Kiara
24 Febrero:
Llevo ya unos días en casa sin parar de leer el libro de mi maestro, no es que sea, lo que se dice, entretenido, solo habla de personas que viven en un país en una esquina del mundo, que son capaces de hacer magia y que aún están muy atrasados con los inventos y todo eso, yo no se si es verdad que existe ese país, porque como no pone como se llama..., y así mi padre tampoco puede ayudarme, todas las noches sube a mi cuarto un ratito y hablamos sobre el contenido del libro, pero el cada vez se lía mas y yo no consigo sacar nada en claro, lo cierto es que solo llevo unas cuantas páginas, y a lo mejor hasta que no me lo lea entero, no voy a poder saber nada con certeza.
Dejando el tema del libro a un lado tengo que expresar que, nunca pensé que Hugo me pudiera caer bien, el otro día, un día después de la fiesta vino a casa y me invitó a dar un paseo a caballo, mi madre me obligó, así que me vestí con mi ropa de montar, saqué a Sol de la cuadra y me fui con el a las montañas, fue un paseo agradable, en cierto modo el muchacho es interesante, y muy divertido, en el paseo pensé que por primera vez mi madre había acertado con eso de obligarme a salir de casa, también es cierto que lo necesitaba, ayer y hoy también e salido con el, pero, creo que es un error, porque nuestras madres se están haciendo ilusiones, y eso que mi madre no quería saber nada de su familia, Hugo no quiere pretender nada con migo, y se lo agradezco, creo que es el primer amigo que tengo, si se le puede llamar amigo... pero lo cierto es que hoy e querido morirme, hemos ido ha andar por las fincas de su padre, y hemos cruzado una verja donde ponía “no pasar zonas pantanosas” y sin darme cuenta le he dicho que era peligroso, el me dijo que porque y yo le dije que por lo que ponía en el cartel..., le e tenido que explicar todo y le he hecho prometer que no diría nada, y no se si lo cumplirá, no es que me moleste que el mundo lo sepa, pero no me gusta que lo sepan por lo que pueda suceder.
Llamaron a la puerta - ¿si? - ¿puedo pasar? – la voz de Hugo sorprendió a Kiara – si, claro, pero... – siento molestarte pero es que... - ¿qué haces aquí? – le gruñó Kiara poniendo los brazos en jarra – calma, calma - dijo el muchacho sonriendo, me voy de vacaciones y venia a despedirme, tu madre me ha dejado subir - ¿te vas? – pregunto con tristeza Kiara – si, a Greto – dicen que es una ciudad preciosa – eso todavía no lo sé – Kiara se sentó en la cama - ¿estas leyendo un libro? – dijo Hugo cogiendo el libro que le había dado el maestro a Kiara de encima de la cama – si – le contestó quitándoselo de las manos – bueno, tranquilízate, no lo voy a romper – por si acaso – Hugo sonrió y se sentó a su lado – bueno... pues nada, ¿quieres que te traiga algún recuerdo? – Kiara se encogió de hombros - ¿un libro?, no se, para que sepas como es la ciudad, compraré uno con grabados así la podrás ver – pero los libros grabados son muy caros – le dijo Kiara – bueno – dijo el muchacho – correré el riesgo de quedarme sin dinero por una temporada – Kiara enfadada le dio un pequeño puñetazo en el hombro – ¡au!, se quejó su amigo – no te quejes no te he dado tan fuerte – no, que va, das fuerte, no controlas tu fuerza - ¿y tu te haces llamar hombre? – Kiara hija no seas mal educada con los invitados – los dos muchachos miraron hacia la puerta y vieron a la madre de Kiara asomando la nariz - ¿qué haces ahí mama? – nada, comprobar que estabais bien, señorito Gonda, ¿quiere un té? – no muchas gracias, y llámeme Hugo si es tan amable – la madre de Kiara sonrió con modestia y cerró la puerta - ¿crees que seguirá espiando? – preguntó Hugo – es lo mas probable – le aseguró Kiara – bueno tengo que irme, ya te traeré algún regalo – no hace falta – ya, pero es por quedar bien – ¡e¡ - Kiara fue a darle otro de sus “pequeños” puñetazos pero el joven se apartó – ya me as dejado un moratón, no quiero otro – le dio un beso en la mejilla de despedida y salió del cuarto dejado a la muchacha con la palabra en la boca.
Diario de Kiara
17 de Marzo
parece mentira que le conozca desde solo hace un mes, Hugo y yo nos hemos vuelto casi inseparables, hemos hablado mucho y nos hemos confiado cosas, me cae genial, es una persona en las que se puede confiar, se ha vuelto un gran apoyo para mi, y es increíble que se valla de vacaciones, no se como será este tiempo sin el, ya me he acostumbrado a levantarme y salir a pasear y estar hablando un montón de horas por la tarde, también es verdad que este tiempo me vendrá bien para leer el libro, del que no he avanzado casi nada, supongo que estará para el día de mi cumpleaños, así vendrá alguien mas a casa, tengo ganas de cumplir los 16, es como pasar una etapa, los hombres te ven como a una mujer echa y derecha, tus padres ya no te llaman niña y lo malo es que te siguen llamando señorita, porque aún no estas casada. Me pregunto donde estará el maestro, para saberlo tengo que leerme el libro, pero se me hace muy aburrido, espero que se ponga mas interesante mientras valla avanzando.