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Historia 28483 — capítulo 12
Malfoy susurró estas palabras en el oído de Hermione y ésta se separo lentamente.
-
Draco, lo siento, debo buscar a mi pareja…- Dijo ella, al ver que él no traía listón.
-
No. No vayas.- Le dijo Draco.
-
Que? Por que no?- Preguntó la castaña, extrañada.
-
No tienes por que ir…
-
Claro que si! Tenemos que empezar el baile.- Exclamo la chica.
-
No, yo digo que no tienes que ir a buscarlo.
-
Que…?
Pero Draco solo sacó un listón verde botella. Ella lo miró incrédula. No podía creer su buena suerte!
-
Me permite, princesa?- Dijo el rubio, con una reverencia.
-
Claro, mi príncipe encantado…-Contestó ella, dándole la mano y caminando juntos hacia la puerta, donde la directora los llamaba.
Pero había unos ojos azules que no se habían perdido la escena, aunque desde lejos no había podido apreciar lo que decían.
Cuando llegaron al Gran Comedor, vieron que las mesas de las casas habían sido pegadas al contorno del salón, dejando espacio para bailar. Las cuatro parejas de prefectos (Draco-Hermione, Ron-Padma, Pansy-Ernie y Hannah-Anthony) pasaron primero, y se posicionaron en el centro de la pista de baile.
El vals empezó. Era un vals con algunas partes rápidas y otras más lentas. Después de unos veinte segundos, la profesora McGonagall empezó a bailar con Severus Snape, y así se fueron formando las parejas que empezaron a bailar.
Harry bailó con Ginny por tres canciones seguidas, a diferencia de Ron, que furioso con Hermione por lo que había visto, bailó con Padma solo el vals. Padma se enojó y no le dirigió la palabra en toda la noche.
Pero los que no se cansaban de bailar y lanzarse miradas tiernas eran Draco y Hermione. La pareja de rojo, como ya se les decía. Los dos bailaban bastante bien, así que al acabar la quinta pieza ya estaban exhaustos, por lo que tomaron unas sillas y se dispusieron a descansar. Ahí junto estaban Ginny y Harry y Padma y Ron.
Pero Ron estaba tan rojo como su pelo. No paraba de mirar a la pareja de Draco y Herm, platicando. La verdad era que nadie reconocía a Hermione, excepto sus amigos, así que había muchos cuchicheos sobre quien sería la linda pareja del atractivo rubio. Nadie relacionaba a la castaña, pues la chica de rojo se llevaba muy bien con el rubio, y Hermione ni en sueños lo haría.
Ron no soportó más cuando vio que Malfoy iba a posar su mano en el brazo de la chica. Se levantó y le dijo:
- Lárgate, Malfoy, necesito hablar con Hermione.
El rubio lo miró con desprecio y se levantó. Le guiñó un ojo a Hermione y dijo:
-
Me voy. Paso luego, Granger. Dejaré que arreglen sus problemas de pareja.
-
Cállate, Malfoy.- Dijo Hermione, pero no pudo contener una sonrisa, y eso hizo que Ron se enfureciera todavía más.
El rubio volvió a guiñarle un ojo y cuando estuvo seguro de que el pelirrojo no lo veía, le lanzó un beso. Ella solo lo miró, pero esa mirada lo decía todo.
Ron se sentó en la silla que Malfoy había estado ocupando. Hermione solo lo miró, pero sabía que pronto explotaría. Siempre sus celos ganaban.
-
Hermione… que fue eso?- Le preguntó, tratando de controlar su voz.
-
Que fue que, Ron?
-
Eso! Bailaste con el cinco canciones!- Exclamó el pelirrojo.
-
Y? Es mi pareja de baile, no? Que a ti no te guste bailar, no significa que a Dra… digo, Malfoy y a mi tampoco nos guste.- Replicó la castaña, calmada.
-
Draco? Lo ibas a llamar por su nombre?
-
Ron, por Dios!- Dijo la castaña.- Deja de comportarte como un niño celoso de doce años!
-
Yo? Celoso de ése? Si, como no…
-
Basta, Ron! Malfoy es mi pareja de baile, y a mi me gusta bailar, así que lo voy a hacer te guste o no! No eres nadie para prohibírmelo!
-
Bien! Lo del baile pasa, pero que fue lo que pasó allá afuera? Toda esa reverencia, y… te tapó los ojos! Hermione, que sucede?
-
Ah… eso, pues…- Hermione ahora si se preocupó.
-
Ves? Ni siquiera tienes respuesta para eso!- Le reclamó el pelirrojo.
-
No! Bueno, que tiene que sea más amable? Eso esta bien, comparado con sus modales de antes!
-
Sus modales de antes? Herm, despierta! Es Malfoy! El que nunca te dejaba de insultar! Nunca nos dejaba en paz, y ahora hace reverencia, te tapa los ojos, y tu lo aceptas así sin más, como si ya fuera costumbre!
-
Bueno, yo creo que las personas cambian, Ron!
-
Pues yo no! No recuerdas? Todo lo que nos hizo? Y crees que de la noche a la mañana va a cambiar?
Harry había oído toda la conversación y veía algo raro en todo eso. Los dos habían hablado lo suficientemente bajo como para que solo Ginny y él los escucharan, pero ahora empezaban a subir el tono.
-
Ya, chicos, vamos, es casi fin de año escolar!- Dijo el ojiverde.
-
Pero Harry!- Dijo el ojiazul.
-
No, Harry, déjalo, déjalo que se desahogue!
-
Bien! Mira, esa maldita rata te va a usar, Hermione!- Dijo Ron, casi gritando. Harry le envió una mirada de advertencia, pues algunos chicos los miraban con perspicacia.
-
Bien… eso es lo que me tienes que decir, Ron?
-
No, hay más, mucho más!
-
Como que?- Susurró la castaña.
-
Herm! Date cuenta! Te esta usando, y luego te va a botar como una…
Pero nunca supieron como que la iba a botar Malfoy, por que la mano de Hermione fue más rápida al golpearlo con una cachetada.
Pero las lágrimas salieron de sus ojos miel y antes de que Harry llegara a reconciliarlos, Hermione corrió hasta la puerta y salió hacia los jardines.
-
Ahora si te pasaste, Ron!- Le gritó su hermana.- Mírala! Por que tenías que meterte en donde no te llaman?
-
Se lo merece, por venir con ese.- Repuso Ron, sobándose la mejilla.
-
Y a ti que te importa? No podías simplemente dejarla? Mejor hubieras bailado con tu pareja! En lugar de reclamarle cosas fuera de lugar!
-
Fuera de lugar? Esta fuera de lugar que le reclamara por que dejó que ese – Dio un respiro- la engatusara?- Preguntó Ron, abriendo mucho los ojos.
-
Ese que? Weasley? Que ibas a decir?- Preguntó una voz fría detrás de ellos.
-
Vete a la…
-
Mmmm.- Dijo Malfoy, tranquilo.- Creo que ese lenguaje no va a tono, Weasley, puesto que yo no te he insultado.
-
Y? Lo has hecho durante 7 años, Malfoy!- Dijo Ron, sentándose.
-
Olvídenlo, es imposible hablar civilizadamente con éste.- Dijo Malfoy, con un suspiro de impotencia.
Y dicho esto, salió del Gran Comedor, con su roja capa ondeando tras de él.
Hermione se sentó bajo un haya. Miró la luna que se reflejaba en el lago. Era una noche estrellada, templada y sin nubes. Las lágrimas corrían por las mejillas de la chica, mientras observaba el negro lago.
Le había dolido lo que le había dicho Ron. Por que se había estado enamorando de Draco, pero una parte de su corazón sabía que lo que el pelirrojo le había dicho podría ser verdad.
Lloró con más fuerza, hasta que una mano blanca se posó sobre su hombro.