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Historia 28483 — capítulo 15
A la mañana siguiente, una rosa roja y una nota estaban en la ventana de Hermione, que los vio después de bañarse.
Como todas las chicas, Hermione olió la flor, sonrió y la puso en un vaso de agua. Luego leyó la nota.
Decía:
Nos vemos en el campo de Quidditch.
Después de desayunar.
NO llegues tarde, si?
Te amo…
Se vistió con una falda corta de mezclilla y una playera blanca de algodón. Bajó a desayunar. Ahí se encontró con Ginny y los chicos. Ron se paró inmediatamente que la vio y se fue corriendo.
Hermione trató de seguirlo, pero Harry la detuvo, agarrándola por la mano. Cuando volteó a ver al ojiverde, tratando de soltarse, el chico estaba negando con la cabeza en silencio.
Hermione solo volteó una vez a ver el lugar en donde había desaparecido el pelirrojo, sintiendo un vacío en el estomago.
Se sentó y empezó a desayunar una tostada con crema y frambuesa. Volteó un segundo a observar la mesa de Slytherin y unos ojos grises le devolvieron una mirada cálida. Sonrió y terminó de desayunar. Le preguntó a Harry:
-
Ron está bien?
-
No, la verdad no… tiene que hacerse a la idea. Y no quiere.- Contestó Harry con voz queda.- Pero no te preocupes, ya entenderá.
-
Eso espero, porque me siento muy culpable…- Respondió Hermione, triste.- Yo no quería que pasara eso, pero si él me hubiera dicho algo…
-
Hubiera sido diferente.- Completó Ginny, asintiendo con la cabeza.- Si no hubiera sido tan cobarde, no tendría que sufrir esto.
-
Supongo que sí, tendría que haber dicho algo sobre lo que sentía, por que a ti te gustaba, verdad?- Preguntó Harry, mirando a la castaña.
-
Si, lo quería mucho, pero ahora con Draco… no lo sé, es muy diferente.
-
Bueno, pues lo tiene que aceptar. A él se le pasó su oportunidad, y a ti te gusta Malfoy, así que no hay nada que hacer.- Concluyó Harry.
-
Si, creo que si.
La castaña se despidió de sus amigos y caminó al campo de Quidditch. Pero ahí ya estaban dos personas, dos personas con las que quería hablar. Una pelirroja y otra rubia, enfrascados en un duelo.
-
Estúpido! No sabes de lo que hablas, Weasley!- Gritaba Draco, protegiéndose de los hechizos de Ron.
-
No se? Crees que no se que vas a dañar a Hermione? Eres un maldito infeliz, Malfoy!-Gritó él, lanzando hechizos a diestra y siniestra
-
No me importa lo que pienses, Weasley, pero no voy a permitir que te sigas entrometiendo entre Hermione y yo!- Gritó el Slytherin. Hasta ese momento no había atacado al pelirrojo, pero se había enfurecido y gritó.- Ya me harté! Rictusempra!
-
Protego!- Gritó Hermione, al ver esto, creando un escudo entre los dos.- Basta!
Ambos muchachos se quedaron atónitos, al verla llegar. Caminaba furiosa hacia ellos, con el cabello encrespado y la varita en la mano, sosteniendo el hechizo.
-
Que pasó, Draco?- Lo increpó Hermione.
-
Él me atacó primero.- Masculló el rubio, guardando su varita.- Solo me defendí.
-
Porque le preguntas a él?- Gritó Ron, furioso.
-
Porque si, Ron! Qué problema tienes?- Preguntó Hermione bajando la varita.- Por que lo atacas?
-
Eso es entre él y yo! No te importa.
-
Explícale, Weasley, explícale que me atacaste porque no puedes controlar tus estúpidos celos y porque estas ardido!- Dijo Malfoy.
-
Cállate, Draco, no lo empeores, si?- Susurró la chica con suavidad.- Quiero una explicación, Ron, ahora!
-
Pues no la tendrás, ni hoy ni nunca.- Le respondió Ron, con enojo.
Se volteó y empezó a caminar hacia la salida del campo.
Hermione volteó a ver a Draco y le susurró “Lo siento, amor, pero tengo que hablar con él.” El chico asintió y la beso rápidamente, con suavidad. Hermione salió del campo y alcanzó a Ron en las escaleras del castillo.
-
Ron, escúchame, por favor…
-
No quiero escucharte, Hermione, déjame en paz.- Respondió secamente.
-
No, Ron, por favor escúchame.- Lo sujetó por la muñeca y no lo dejó avanzar, haciendo que volteara a verla.- Tenemos que hablar. No puedes actuar tan infantilmente.
-
Que me tienes que explicar?- Preguntó el chico.
-
No, tú me tienes que explicar. Porque te portas así?
-
Porque no puedo creer que tu y el…
-
Ron por favor… entiéndeme un poco.
-
Hermione, lo quieres en serio?- Preguntó el pelirrojo, con los ojos húmedos.
-
Yo… si, Ron, lo quiero.
-
Y él a ti? Te quiere? Estás segura?
-
Eso no lo puede saberlo nadie más que él, pero confío en él, por varias cosas que ha hecho.- Respondió Hermione tranquilamente.
-
Yo no confío en él, Herm.- Rebatió el chico.
-
Ron, mírame por favor.- Cuando el pelirrojo lo hizo, puso sus manos en sus mejillas y preguntó.- Confías en mi?
-
Sí, pero no en él.
-
No te preocupes, Ron, tranquilo.- Dijo la castaña, abrazándolo.
-
Te quiero, Hermione, lo sabes… más de lo que piensas.- Susurró Ron.
-
Perdón, Ron, lo siento tanto… pero yo no te quiero como tú a mí, y me siento culpable por eso…
-
No te preocupes, yo solo quiero que seas feliz, eso lo voy a superar, pero si me entero de que te hizo algo, no va a querer ni siquiera haber nacido.
-
Gracias, gracias en serio.
-
No hay porque.- Respondió el pelirrojo, separándose de ella y limpiándose las lágrimas que caían por su larga nariz.- Bueno, ve con él, te estará esperando.
-
Adiós, Ron.- Dijo la castaña, y salió corriendo hacia el campo de Quidditch.
Cuando llegó, el rubio tenía una cara muy extraña, asustada. La miró y le dijo con voz queda:
- Granger, esta es la última vez que nos vemos. Se acabó este juego. No te quiero y nunca lo hice, solo jugué contigo, entendiste?- Terminó, volteando, y caminando hacia el otro lado.
Pero Hermione, con lágrimas en los ojos, escuchó dos ruidos muy extraños. El primero parecía venir desde un lugar detrás de ella, cuando volteó le pareció ver un movimiento sospechoso detrás de la grada. El segundo fue un sonido que había hecho el Slytherin, un… sollozo?
Caminó lentamente hasta alcanzarlo, obligándolo a que la mirara, y se sorprendió de ver lágrimas en la cara del chico, y de repente sospechó que movimiento furtivo que había notado, estaba relacionado con el repentino “rompimiento” (pues nunca le había propuesto ser su novia). Y entonces le guiñó un ojo y le empezó a gritar.
Corrió hasta el castillo, esperando que Draco hubiera entendido. Mientras tanto, el chico estaba escuchando a un hombre rubio muy parecido a él. Su padre le dijo:
- Bien hecho, hijo, y que no vuelva a saber qué quieres traicionar tu linaje, porque no seré tan caballeroso y actuaré.- Amenazó Lucius Malfoy, mientras su hijo lo miraba con odio y caminaba de regreso al castillo.
Estaba seguro de que Hermione había entendido que su padre había aparecido… o al menos que él no quería “terminar” con ella.
FLASH BACK
Draco miró como la castaña alcanzaba a Weasley y empezaban a hablar. Entonces sintió una mano fría en su hombro, y cuando volteó su padre le dijo:
-
Bueno, Draco, creo que después de ver la escenita de hace unos segundo, me queda muy claro que eran verdad los rumores que llegaron a mi.
-
Que quieres?- Le espetó Draco.
-
Más respeto, Draco, y quiero que evites tratos con semejante vergüenza para el mundo mágico… me decepcionas.
-
Nunca te doy gusto, de todos modos, y Hermione es mucho mejor bruja y me da más orgullo que tú!- Contestó Draco mordazmente.
-
Vamos, no empecemos de nuevo, hijo, porque no creo que quieras que la Sangre Sucia sienta el filo de un cuchillo en su espalda, verdad?- Aclaró sutilmente su padre.
-
No serás capaz.- Susurró el chico.
-
Pruébame. Cuando regrese la chica, le vas a dejar bien claro lo que “sucede”. Entendido? Porque si no…- Y sacó una daga afilada.- No creo que tenga tiempo de profesarte su amor.
Draco se quedó helado. Sabía perfectamente que su padre era capaz de eso y mucho más. Amaba a Hermione… no podía arriesgarla, aunque para protegerla tuviera que mentir y alejarla de él.
Y en ese momento llegó la castaña… su padre se escondió detrás de la grada. Tenía que hacer una decisión…
FIN DEL FLASH BACK