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Historia 28483 — capítulo 4
Malfoy entró al aula, justo cuando Snape iba entrando por la puerta trasera.
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Señor Malfoy, tome asiento.
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Si, profesor.
Harry y Ron se miraron.
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Donde esta Herm?- Preguntó el ojiverde.
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No lo se, pero Malfoy esta muy contento, deba haberle hecho algo.
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Si, eso pensé.
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Maldito! Hoy Herm iba a recibir sus premios!
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Si, lo se.- Dijo Harry, preocupado.- Le advertí que no se metiera con él.
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Señor Potter!- Gritó Snape, desde el fondo del aula.- Deje de hablar en mi clase! Cinco puntos menos para Griffindor.
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Si, señor…- Dijo Harry, con odio.
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Bien, sigamos… los premios…
La clase fue espantosa. Draco recibió los premios de Hermione, mientras que ella forcejeaba hasta el cansancio con las cuerdas, en el armario. Snape le quitó veinte puntos más a Griffindor y casi castiga a los dos amigos.
Salieron de la clase malhumorados. Fueron a buscar a Hermione a todas partes, menos en el armario.
En cambio, Draco Malfoy salió radiante de la última clase de su vida en Hogwarts. Con la medalla colgando de su cuello, entró al armario, donde Hermione seguía forcejeando.
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Finite Incantatem.- Dijo Malfoy, con aburrimiento, sacudiendo un poco su varita. Las cuerdas desaparecieron y la voz de Herm regresó.
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Maldito! Te odio!- Dijo ella, abalanzándose sobre él.
Pero en lugar de que lo golpeara, él la detuvo y la besó. Fue un beso muy seco, pero Malfoy se dio por satisfecho.
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Que… que hiciste?- Dijo Hermione, confundida.
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No lo se. Se me antojó.- Contestó Malfoy, indiferente. La verdad era que desde la noche anterior había querido probar sus labios, para luego dejarlos, al igual que había hecho con tantas chicas.
Pero con ese beso sintió una sensación extraña. De repente quiso más. La agarró por la cintura y la volvió a besar.
Sorprendentemente, ella le correspondió. Sentía tan suave la boca de Draco.
“Draco! Desde cuando es Draco? Desde cuando ya no es simplemente Malfoy?” pensó Herm. Y se separó de él.
Él la miró sorprendido. Nadie lo había rechazado antes. Aunque fuera solo un beso. Hermione lo miró con una sonrisa. Un plan empezaba a crearse en su rápida mente. “Bueno, señor Malfoy… ahora aprenderás que una guerra… es una guerra. Y no dicen que en la guerra y el amor todo se vale?” pensó Hermione. Y lo empezó a besar de nuevo.
Draco se sorprendió de la reacción de la castaña, pero no le dio demasiadas vueltas al asunto y se dispuso a divertirse. La acorraló contra la pared y había empezado a subir sus manos hasta un poco más arriba de su ombligo, pero antes de llegar a su pecho, se detuvo.
“Por que te detienes? Draco, que te pasa? Desde cuando respetas la intimidad de una chica que se te entrega, y más si es la Sangra Sucia?” pensó. Pero no siguió adelante. Hermione se dio cuenta, por que se separó del beso y lo miró a los ojos grises.
Y lo que vio la asustó. Por que en esos fríos ojos de plata, vio confusión. Mucha confusión que no parecía común en él.
No había tenido intención de que llegara mas allá de su estomago, pero ella no lo había detenido. Lo había hecho solo. Nunca pensó que respetara las decisiones de las chicas.
De todas maneras… lo haría esperar, y se vengaría de sus premios. El pequeño Malfoy se había pasado con sus calificaciones, y su ego lo iba a pagar.
- Adiós, Dra… Malfoy- Se corrigió la chica, antes de darle un pequeño beso en la oreja y salir del armario, agarrando su varita de la mochila que el rubio había dejado afuera.
Malfoy se quedó observándola desaparecer, con su túnica agitándose detrás de ella. Agitó la cabeza, pesaroso. “Por que? Por que me detuve? Por que no simplemente seguí?” Se preguntaba, mientras caminaba hacia el Gran Comedor, para la comida.