Tituladas 16.2% · 32,381 de 199,415 descubiertas
Rescatado 63.6% · 59,982 de 94,296 páginas identificadas · 59,972/60,586 caps con texto ☕ Invitanos un café

← Historia 28483 · de

Historia 28483 — capítulo 8

“Por que sentí tanta paz ahí? Por que con ella? La verdad sentí como si estuviera en casa, tranquilo y sin preocupaciones.”

Malfoy estaba tendido en su cama, atormentándose con esas preguntas, recordando los besos de la castaña. Nunca la había visto así. Al principio irradiaba fuego, pero después solo paz y tranquilidad.

No lograba entenderlo.

Bueno, lo que más le preocupaba no era el comportamiento de la castaña en si, sino su comportamiento estado con ella.

Siempre había sido él el que llevara el control, pero esa mañana…

“Quieres más, Draquito?”

Lo había hecho sufrir por un momento, sin la pasión de sus labios. Lo había hecho esperar! Eso no podía seguir así! El era un Malfoy, no la comadreja, para que lo tratara así. Tenía que ponerla en su lugar, demostrarle quien tenía el control de todo.

La haría rogar por sus besos, como tantas otras… La próxima vez él sería el que tomara el mando, no ella.

Y con ese pensamiento, se vistió con una playera informal y un pantalón de mezclilla. Su cabello estaba impecablemente peinado hacia atrás, haciendo que sus facciones se vieran más afiladas. Sus ojos grises miraron despectivos a Pansy Parkinson, que lo veía (casi babeaba) cruzar la sala común.

Subió por las mazmorras, hasta el vestíbulo, donde se sentó en uno de los mullidos sillones de la entrada. La vería venir. Y la abordaría si estaba sola, como sospechaba.

Esperó durante veinte minutos, y cuando empezaba a impacientarse, la vio.

Iba caminando hacia él, segura. Iba vestida con una falda corta tableada color rojo, y una blusa blanca de tirantes, ajustada al cuerpo. Calzaba unas sandalias que se amarraban hasta la pantorrilla, haciendo que sus torneadas piernas se vieran todavía mejor. Su cabello se movía al compás de sus pasos, agitándose graciosamente detrás de ella. “Se ve bastante bien”, pensó él.

Se paró a dos metros de él. Sus ojos miel se cruzaron con los grises de él, y después miraron detrás de las escaleras.

Draco captó el mensaje. Dejó que ella se alejara y después salió disparado hacia allá.

Hermione había subido a cambiarse, con el propósito de jugar un poco más con Malfoy. Cuando bajó, lo vio. Vestía una camiseta negra y pantalón de mezclilla. Se veía bien, muy bien. Su cabello rubio platinado estaba peinado escrupulosamente, sin dejar ni un cabello fuera de lugar. Ella sabía que eso no lo podría lograr Ron, y mucho menos Harry, con su cabello tan rebelde. Era otra cosa en la que sus amigos se diferenciaban con el rubio.

Le pareció gracioso como era que teniéndolo frente a ella, se fijaba en todos esos detalles; si en ese momento ella pensó que era rara la sensación que sentía en el estomago, no le dio importancia, y siguió con el plan.