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Moonlight Secret — capítulo 4

Capitulo 4: ‘’mi misterio’’

El sombrero gritó con ímpetu que yo quedaba en la casa Ravenclaw. Bajé las escaleras del estrado tambaleándome. ¿Qué significaba? Según Ginny, y si todo era cierto, que yo era…era…una mujer-lobo. ¿Cómo? Yo no podía ser eso. Primero me hubiera dado cuenta creo yo, y segundo…¿ahora la única amiga que tenía iba a ser mi enemiga? Tendría que estar con los de Ravenclaw durante toda mi estancia aquí. Mi estancia en una escuela de bichos raros. Y yo era uno de ellos, o al menos eso parecía.

Ginny me miró con una sonrisa tierna, cuando me senté en medio de la mesa de mi casa. Estaba asustada, según ella todos eramos ‘’algo’’ en este colegio, separados por casas, cada una para una ‘’criatura’’. Supuestamente todos los alumnos lo sabían, pero ¿yo? ¿Cómo iba a saber algo yo? ¡nunca me pasó nada extraño! No di muestras de ser una bruja diferente.

Esto me hacía pensar: ¿Papá y mamá lo sabían?...había cosas que en estos momentos se escapaban a mi comprensión, pero la respuesta estaba más cerca de lo que yo creía.

Un hombre muy alto se dirigió a nosotros y profirió un largo discurso. Después, nos instó a que comiéramos cuanto quisiéramos y luego nos fueramos a disfrutar de un sueño reparador.

Mis ojos se posaban en las diferentes casas del colegio. Todos hablaban unos con otros con gran efusión. Los ojos de los Slytherins brillaban como piedras preciosas, al reir a los gryffindors a veces se les veían los afilados colmillos, y con la boca los hufflepuff hacían un sonido extraño, como el de varios picos de pájaro encontrándose. ¿y si era cierto lo que Ginny me había contado? Estaba sola, confusa y asustada.

-Disculpa, ¿es que no vas a comer? ¡está muy bueno!-me dijo un chico, sentado al lado mio. Lo observé unos segundos, no podía ni abrir la boca.

-Ho…hola, pues…yo…-comencé a balbucear, el sonrió divertido.

-Encantado, me llamo Harry Potter-dijo cogiendo mi mano de repente y estrechándola-estamos en el mismo curso.

-e…encantada, soy Hermione-dije algo cortada.

-Bueno Hermione, no tienes porque estar asustada, es un colegio de lo más normal, te encantará-me dijo muy convencido. Yo le quería tirar el estofado por encima. ¿normal? Este colegio me parecía a mi, que no era demasiado normal. ¡Estaba sentada a la mesa con cientos de hombres-lobo! ¿Dónde se había visto aquello? Quería salir corriendo y perderme.

-Y dime, ¿conoces ya a alguien?-me preguntó mientras engullía puré de patatas.

-Si, a una chica pelirroja que es vamp…digo, que es de Gryffindor-le contesté yo. No me había servido nada, no quería ni comer.

Harry parecía haberse atragantado cuando le nombré a mi amiga. Incluso lanzó una fugaz mirada a la mesa de Gryffindor. Su cara denotaba tristeza.

Yo no podía aguantarme, el parecía buen chico y no iba a mentirme, debía preguntárselo.

-Es…escucha Harry, es cierto…¿es cierto lo que dicen de las casas?-pregunté rápidamente.

El chico me miró sorprendido, y luego cerró los ojos. Respiró hondo, y abrió la boca, parecía que lo que iba a decir, lo diría con el mayor de los pesares del mundo.

-¿Cómo te has enterado?-dijo él algo alterado. Parecía que había reparado en mi colgante. Lo miró unos segundos, como hipnotizado, antes de que yo respondiera. De repente, comenzó a sudar mucho y su respiración se entrecortaba.

-¿estás bien?-le pregunté yo, el solo me asintió-bueno, Ginny me puso al corriente de eso. Entonces…tu eres un…

Harry cerró los ojos de nuevo. No se si tenía esa costumbre cuando estaba pensando en algo que probablemente le preocupaba, pero a mi me ponía muy nerviosa.

-Si, soy lo que tu piensas-me contestó fríamente-y tú también.

-¡NO! Es mentira-grité ofuscada, varias personas de alrededor, me miraron extrañadas.

-Hermione, siéntate, estás montando una escena-me dijo él, como si mi madre me regañara cuando me daba un berrinche con cinco años.

-No puedo ser una…no puedo serlo, a mi nadie me dijo nada, yo no…nunca me he convert…no…-dije yo acalorada, no podía ni hablar. No soy lo que se supone que soy por estar en esa casa.

-Te explicaré lo que quieras saber, pero ahora no, ahora debemos ir a los pasillos, ya van a empezar-dijo seriamente, yo no me enteraba de nada.

-¿Cómo? ¿pasillos? ¿empezar?-dije cada vez más histérica, y viendo como toda la gente comenzaba a levantarse, seguramente para irse a sus habitaciones.

-Los vampiros, esta noche debemos perseguirlos, el jefe ha propuesto un plan, atacarán las reservas de sangre de la enfermería, hay que detenerles-me confió en un susurro. ¿todo esto era cierto?

-Pe…pero Harry, esto es una locura, ¿todo es verdad? Pero…-seguí balbuceando.

-Será mejor que lo creas-me contestó nervioso-vamos, la gente ya se va a sus habitaciones, aprovecharán la confusión.

Un tropel de gente se agolpaba contra la puerta de salida. Yo iba detrás de mi nuevo amigo mounstruo. Yo también lo era. Pero…nunca me había convertido en nada cuando había luna llena, nunca di señales de ser una niña-lobo, ¿y porque diantres todo el mundo mira con curiosidad mi colgante? Sigo sin poderlo abrir. Hay dos fotos dentro de el, ni siquiera se de quien…

Alguien me empujaba por detrás insistiendo en que saliera. No quería ser descortés en mi primer día, pero estaba apunto de darme la vuelta y…

¡Era él! El muchacho pelirrojo tan guapo del tren. Se había comportado de un modo extraño conmigo. Asustandose de mi al parecer, ni siquiera se había presentado.

Me quedé mirándolo y esta vez, el me sonrió con malicia.

-¿A dónde vas con tanta prisa?-dijo dirigiéndose a mi, para mi sorpresa.

Me había molestado bastante, que poca educación la suya. Me ve, ni me habla y luego sale corriendo. ¡ni hablar!

-A ti que te importa-le contesté.

-No me hables así si sabes lo que te conviene-me espetó con una voz imponente. Era tan guapo…¿por qué diablos era tan odioso? En fin…no se puede tener todo.

-Lo mismo te digo, y ahora deja de empujarme-dije furiosa.

La gente había salido por fin del atasco y todos se dirigían a las habitaciones. Vi como varios ravenclaws juntaban sus cabezas y se separaban cada grupo por un pasillo distinto.

-Se quien eres-me dijo el pelirrojo-por eso, deberías tener mucho cuidado, sobretodo con tu cuello.

Le miré con odio. ¿Qué sabía el de mi? Además lo llevaba claro si creía que no iba a pillar eso del cuello. Te daría de…

Estuve apunto de hablar, cuando el había desaparecido, que chico más extraño.

Tras abandonarme, oí por los pasillos unos gritos, seguidos de un ruido muy estridente. Corrí por ellos, hasta la raíz de todo aquello. Cómo Harry me había dicho, la persecución había comenzado, Gryffindors de un lado, Ravenclaws de otro…parecían furiosos, pero ninguno hacía o decía nada. Lo que no podía creerme, era quien estaba en medio de ellos…un muchacho miraba desafiante a otro de la fila de los Ravenclaws, tenía una sonrisa malvada, y cogía del pelo a una chica. ¡Era Ginny!

-¿La quieres? Debería quedarse en tu bando, es una traidora a nuestro clan-dijo el muchacho que la cogía, Ginny se quejaba de dolor, intentando que la soltase.

-Dejala en paz-amenazó Harry, al cual se estaban dirigiendo.

-O nos dejais pasar a la enfermería, o ella lo paga Potter, y no creo que quieras verla herida-volvió a decir el chico. Tenía una mirada penetrante, y mucha decisión, parecía ser el jefe de los vampiros. Su sonrisa escondía varios secretos, malicia, avaricia, misterio…

Harry sacó su varita emitiendo un rugido extraño, los Ravenclaws que se situaban detrás de el, hicieron lo mismo.

Yo estaba paralizada, sin saber que hacer. ¿Paraba a los dos bandos? ¿me situaba tras los de ravenclaw? Mis ojos fueron a parar a los Gryffindors. Noté como Ronald Weasley miraba preocupado la escena, parecía distinto a como me había hablado antes, parecía como si a un padre le estuvieran arrebatando una hija.

-Baja la varita, o lo paga, ya te lo he dicho-dijo el jefe de los vampiros.

Harry aún la levantó más.

-¡CRUCCIO!-se oyó de repente.

No pude soportarlo…