Tituladas 15.1% · 30,063 de 199,415 descubiertas
Rescatado 23.3% · 21,950 de 94,296 páginas identificadas · 21,944/22,652 caps con texto ☕ Invitanos un café

← Sombras Del Pasado... 19 Años Después · de

Sombras Del Pasado... 19 Años Después — capítulo 29

La escena que Rose estaba presenciando, era lejos, lo más horrendo que había visto en su vida. Una estancia oscura, repleta de personas tiradas en el suelo, cuerpos, muerte, arrumadas, unas sobre otras, vacías, tristes. Los que quedaban vivos, eran apresados por las mismas criaturas de ojos rojos que había visto en el torneo. Allí los vio a todos, en fila. Sus padres, sus tíos, Harry, Ginny, su hermano (¿Cómo había llegado allí?) Sus primos, el profesor Neville, Luna, Draco y Astoria Malfoy, un hombre viejo a quien no reconoció y… No podía creerlo. Ese rostro, tan querido, tan añorado, soñado durante tantas noches, estaba allí, demacrado y herido, tal vez, pero vivo, vivo por sobre todo., Vivo como ella había estado deseando todos estos meses.

-¡Scorpius! - cayó al suelo, sollozando. Scorpius alzó la cabeza, y la vio. Se alegró de verla tan saludable. La espera había valido la pena.

-¡Rose! - exclamó él.

-¡Rose!- Exclamaron Ron y Hermione al mismo tiempo. -¡VETE DE AQUÍ, AHORA!

-¿Qué sucede aquí? -comenzó ella, pero la interrumpió la voz fiera de Fedor.

-¡CALLATE NIÑA! ¡En poco, tú y toda tu sucia familia estarán muertos y al fin YO reinaré en este mundo! ¡Cómo siempre debió haber sido! Todo era silencio sepulcral. Respiraciones agitadas. Terror.

Muy cerca de Fedor, un corazón roto. León Dixon miraba a Rose sin poder creer lo que veía. ¿Seguía amando a ese idiota de Malfoy? ¿Y dónde quedaban SUS esfuerzos? ¿Acaso no valían nada para ella? No podía ser, no , no… Él, más alto, más bello, más inteligente, ¿Rechazado por un escuálido e insignificante muchacho? ¡Niña tonta! La observó de nuevo. Y se maldijo por haberlo pensado. Tan bella y delicada como una Rosa. No podía odiarla ni siquiera ahora.

-¡LA SANGRE DE LORD VOLDEMORT VUELVE EN GLORIA Y MAJESTAD!

Los bramidos de su padre, interrumpieron las cavilaciones de León. Volvió a la realidad. Más tarde se ocuparía de Malfoy. Primero era el turno de Fedor.

  • Comenzaré contigo Potter…- Una vez más avanzó hacia Harry, a paso lento, disfrutando el momento. Alzó su varita. Él no hizo ademán de defenderse. Los demás si.

-¡¡HARRY NO!! -

-¡¡PAPÁ!!

-¡AVADA….!

-¡CRUCIO!

León apuntaba a su padre, y viéndolo retorcerse en el suelo de dolor, reía. Se detuvo. Fedor lo observó con profundo odio y dijo:

-¡¿Qué crees que haces?!

-Lo mismo que tú hiciste con mi madre, ¿Lo recuerdas? - la serenidad de León era tal, que casi espantaba. - ¿Siquiera… la recuerdas? No seguro que no - comenzó a pasearse a su lado, al tiempo que el padre volvía a retorcerse - Te casaste con ella, me dejaste nacer, pero nunca la viste realmente. No viste sus ojos bondadosos, amándote a pesar de todo. La usaste, la paseaste como un trofeo, entre tus amigos. Y ella, con su cabeza gacha, lo aceptó, porque te amaba. ¿Quién sabe por qué? - Fedor cada vez gritaba más fuerte, pero la voz de León se imponía. Continuaba dando vueltas a su alrededor. - ¿Cómo alguien tan perfecto puede llegar a enamorarse de un ser despreciable como tú? Nunca la quisiste. Tampoco a mí. Solo te interesaba es estúpida historia de tu padre, de devolverle su gloria. Por eso la dejaste morir. Por eso la mataste. La fuiste secando. De a poco. Tu frialdad fue el veneno que la fue destruyendo, día a día, sin piedad. Yo la vi apagarse. Vi sus ojos perder la alegría, la vi enflaquecer, la vi odiarse a si misma por no ser capaz de ganar realmente tu aprecio. Y estuve allí ese día. En que tomó el cuchillo, y lo enterró lentamente, en su vientre - Ahora León parecía estar llorando - ¿ACASO TU LA VISTE? -gritaba de forma desgarradora -¿ACASO LA OÍSTE PEDIR PERDON? ¿LA OÍSTE SUSURRAR TU NOMBRE POR ULTIMA VEZ? ¡CRUCIO! ¡SECTUMSEMPRA! -Fedor se retorcía y sangraba de una forma horrible - ¡SUFRE! ¡GRITA COMO ELLA LO HIZO! ¡MORIRÁS COMO EL PERRO QUE ERES! ¡SIN GLORIA , SIN PODER SIN NADA! - ahora bajó la voz, y medio riendo, dijo:

-Haz perdido Fedor Dixon… ¡Avada kedavra! -

Ante la mirada atónita de todos, Fedor Dixon yacía muerto, a manos de su único hijo.

Nadie fue capaz de hablar. Lo que habían visto era tan profundamente impactante. Además, aún estaba la incertidumbre de que pasaría con ellos.

-No teman… Respetaré sus vidas… siempre y cuando, ya saben, no tengan la osadía de desafiarme… Fedor está muerto, es cierto, pero yo aún conservo todo su poder, porque… no lo olviden, soy el heredero- León sonrió con sarcasmo - Ahora… ¡Scorpius! ¡Levántate! ¡Imperio!

Él chico se levantó contra su voluntad. Draco quiso ir en su ayuda, pero se dio cuenta que todos estaban extrañamente inmovilizados.

-La clemencia no me alcanza para ti… Scorpius Malfoy…-Lo apuntó con la varita, Scorpius le sostuvo la mirada, desafiante.

-¡LEON, NO!- Rose corría hacía ambos. El joven se volteó. - No te metas en esto… Pronto nos habremos librado e su asquerosa presencia.

Ella lo miró a los ojos, y con mucho esfuerzo, logró ocultar su odio profundo. Él pareció perderse unos segundos. Rose aprovechó para interponerse entre León y Scorpius.

-Si lo matas… tendrás que matarme primero…- sentenció.

-Rose…¡Qué haces! - susurró Scorpius tras ella.

León no podía soportar aquello.

-Rose, querida…-

-¡No Soy tu QUERIDA! ¡JAMAS LO FUI! ¡Y JAMAS LO SERÉ! ¡NADIE PUEDE AMAR A ALGUIEN TAN ASQUEROSO Y MISERABLE COMO TU! - Sus palabras eran para León peor que mil maleficios cruciatas. Se retorcía ante que cada sonido que salía de su boca, ante cada destello de odio que sus ojos lanzaban - ¡Puedes matarnos a todos si quieres! ¡pero nunca! ¡NUNCA! ¡NUNCA SERÁS FELIZ! ¿Sabes por qué…? - León terminó la frase por ella. Derrumbado en el suelo, dijo:

-Porque tú nunca me amarás…-

Entonces todos los maleficios se rompieron. Los ojos de su ejército dejaron de ser rojos, ya nadie estaba inmovilizado. AL centro de todos ellos, León Dixon respiraba, pero estaba vacío, muerto. Por eso, no sintió dolor cuando miles de maleficios golpearon su pecho. Casi fue un alivio. No cerró los ojos. Grabó en su mente, por última vez, la imagen de una rosa, hermosa, perfecta, clavando sus espinas en su pecho muerto…