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Sombras Del Pasado... 19 Años Después — capítulo 28
Dime donde queda el escondite de tu amo ¡AHORA!- bramó DracornMalfoy en el oído de una mujer a quien tenía fuertemente agarrada por losrnbrazos, amenazándola con la varita enterrada en su cuello.
No… lo haré…- respondió ella con dificultad.
Draco hundió un poco más la varita en su piel, y esta vezrnsusurró con amenazante suavidad:
Puedo matarte… sabes eso… Puedo matarte aquí y ahora. No lernimportarás a nadie… ni siquiera a tu querido amo… -
Podía sentir como el corazón de Ámbar Handsome se agitaba alrnigual que su respiración. Sus ojos se llenaron de espanto.
¡HABLA!- insistió Malfoy.
Por fin, ella respondió:
Te lo diré… pero, ¡Por favor! Déjame ir luego… Cuando Fedorrnse entere de esto… ¡va a matarme! - lo dijo con verdadero horror.
Dame la dirección y ya veremos que hacer contigo…-
Ella escribió la dirección en un papel, que entregó a Draco.rn
Espero que esta sea la dirección correcta… o si no… Ya sabesrnlo que te espera…- amenazó.
Pero la mujer se veía tan asustada, que remotamente sernatrevería a dar una dirección falsa.
Aún así, el hombre se aseguró de amarrar a su prisionera yrncerrar bien la llave de su prisión.
Una vez que todo haya acabado… serás libre.- Y diciendornesto, desapareció.
Lejos de allí, Scorpius, Astoria, Rob esperaban larninformación del padre.
Cuando llegó, dijo triunfante:
Ya la tengo… ¡aquí está!-
rnrnBien… ¡Debemos irnos!- exclamórnScorpius. Y diciendo esto, él y su familia desaparecieron. rnrn
Aparecieronrnen un cuarto gigantesco, con piso de oscura madera, frío y completamente vacío.rn
rnrnLeón… aquírnno hay nadie…-susurró Ginny con desesperanza.
rnrnEspera…-comentórnel aludido con tranquilidad.
rnrnTranquilos…rnno tendrán que esperar demasiado…- La voz y los pasos de Fedor Dixon hicieronrneco en la habitación.
rnrnTú….-espetó Harry con odio.
rnrnSi Potter…rnyo…- y rió con fuerza - Todo este tiempo , tan cerca de ti… y no pudisterndetenerme… Incompetente.
rnrnHarry y Ronrnse lanzaron hacia él con las varitas en alto y una expresión salvaje.
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rnrn¡Alto! Unrnpaso más y los mato…- amenazó Fedor con tranquilidad. Un segundo despuésrnaparecieron los niños : James, Albus y Lily, empujados con brusquedad por tresrnhechizados sirvientes. La chica que sostenía a Lily no era otra que larndesdichada Emily.
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rnrnLos dos serndetuvieron al instante, al tiempo que Ginny daba un grito desesperado yrnavanzaba hacia sus hijos.
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rnrn¡Ah! ¿Quérnfue lo que dije? - Fedor apuntó la varita hacia Albus, diciendo: ¡Crucio!
rnrnEl chicorncomenzó a retorcerse de forma antinatural, lanzando gritos desgarradores.
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rnrn¡NO!-rngritaron los cuatro a la vez. Ginny cayó de rodillas al suelo, derrumbada porrnel dolor.
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rnrnAl fin,rnFedor se detuvo.
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rnrnBuenarnchica…-
rnrn¿Quérnquieres de nosotros?- preguntó Harry con la mirada cargada de dolor y desafío.
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rnrn¡Ah!rnEsperaba que lo preguntaras… Lo que quiero es muy simple, en realidad.rnAbsurdamente simple. Quiero tu vida, Potter.-
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rnrnTodos sernquedaron paralizados un momento. Mirándose unos a otros con extrañeza.
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rnrn¿Por qué? -rnEsta vez fue Hermione la que habló.
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rnrn¿Por qué,rnsangre sucia? Otra respuesta muy simple: Venganza - contestó Fedor conrndesprecio.
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rnrn¿Venganza?rn¿De qué?-
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rnrnTal vezrnconserves algún recuerdo de mi padre, Potter. - Harry lo observó expectante -rn¿No? Te suena acaso el nombre… Lord Voldemort.
rnrnSe oyeronrnjadeos de sorpresa.
rnrn¿Padre? -
rnrnSi, Potter,rnpadre. No voy a explicarte los detalles familiares, no te corresponde…-
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rnrnHarry Potter no podía creer lo que escuchaba. Aquellarncriatura desagradable, que había marcado su vida, y de quien creía habersernliberado completamente hace 24 años, volvía ahora para arruinarle la vida unarnvez más. No iba a permitirlo… ¡NO!
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rnrn¡NO! -
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rnrn¿No, Potter? La solución es muy fácil… Entrégate….-
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rnrnHarry dio un paso adelante.
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¡AVADA…!-
rnrn¡EXPELLIARMUS! - Scorpius detuvo la maldición de Fedor, quernapuntaba con su varita hacia Harry, de rodillas y con la cabeza baja a susrnpies.
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rnrn¡¿Pero que…?!- comenzó León - ¡¡Tú!! - bramó entonces conrnhorror.
rnrnSi, yo Dixon…- respondió el chico con frialdad -rn¿Sorprendido? La próxima vez que mandes a matar a alguien, asegúrate derncontratar gente competente.
rnrnLeón lo observó con ira, y en una reacción instintiva,rnavanzó hacia él con la varita en alto. Pero tuvo que detenerse. Scorpius Malfoyrnno venía solo: tras él, sus padres, Rob… y más de un centenar de personas, conrnsus varitas en alto y expresión decidida. Dispuestos a luchar por recuperar larnlibertad del mundo mágico, de una vez y para siempre.
rnrn-¿Y con esta miserable gentuza piensas vencerme? - esta vezrnera Fedor el que hablaba, con profundo desprecio. Con una maliciosa mediarnsonrisa, alzó su varita y dibujó un círculo sobre su cabeza. Al instante yrndesde todas las direcciones, comenzaron a aparecerse más y más personas, dernrojos ojos, de ropas negras. Fácilmente miles.
rnrn-¿Qué dices ahora, Malfoy? - espetó Fedor.
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rnrnMalfoys, Weasleys, Potters se miraron unos a otros con terror.rnPero pronto se recuperaron. Esto ya lo habían vivido. Superados en número, perornjamás en valor y fuerza.
rnrn-¡ATAQUEN! - Bramó el líder de los de ojos rojos.
rnrnEl ejército de Scorpius lanzó también un grito para darsernánimos, y la batalla comenzó.
rnrnLos hechizos iban de un lado a otro. Caían muchos, muertos,rngravemente heridos. Aún en pie, los héroes de antaño luchaban con fiereza:rnHarry, Ron y Hermione. Ginny. También estaban allí Luna, Neville, Dean, OliverrnWord buscando desesperadamente a su hija entre la gente. Draco, luchando por surnhijo, valientemente, como nunca antes.
rnrnEntre tanto caos, Lily, James y Albus habían logradornliberarse, y luchaban también con sorprendente habilidad.
rnrnLeón, miraba la escena desde una esquina, sin luchar. Esternera su momento, aquel que había esperado tanto y que había preparado con tantornesmero. Con una media sonrisa, desapareció de ahí.
-Rose… -susurró León en el oído de la muchacha, que nerviosarny con los ojos brillantes, sostenía el rostro entre sus manos.
rnrn-León… ¿Qué pasó? ¿Por qué volviste? ¿Y mis padres? ¿Y misrnprimos? ¿Están todos bien? -soltó todas esas preguntas acumuladas en las horasrnde espera, mirando a León con desesperación. Se encontró con su expresiónrnsegura y serena, encantadora, o casi. Casi, porque siempre, siempre que Rosernintentaba convencerse que aquel chico podía ser el indicado, le aparecía larnsonrisa de Scorpius, y su corazón se retorcía de dolor.
-Tranquila… ven conmigo, te llevaré con ellos -
Eso no respondía ninguna de sus preguntas. Y es que León nornera capaz de mentirle. Podía mentirle a su padre, al mundo entero, pero no arnella. A ella su amor. A ella, su mayor conquista. A ella, que con una solarnmirada podía llevarlo al cielo, o destruirlo. Por suerte, hace tiempo que Rosernhabía dejado de mirarlo con odio, para mirarlo con simpatía, y pronto, estabarnseguro, con amor.
Rose no tuvo otra opción, más que seguirlo. Sucediera lo qeu sucediera, tenía que estar allí.