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Cásate conmigo — capítulo 13

El hubiera no existe… pero el corazón insiste.

Todo eso era cómodo, raro pero cómodo. Tal vez cómodo no era la mejor palabra para describirlo pero había algo en esa oscuridad que le hacía dejar de pensar.

Pensar…eso era lo que la definía pero ahora se sentía feliz de poder dejar de hacerlo. Ya no pensaba más en el dolor que le entumecía el cuerpo y le paralizaba el alma, ya no pensaba más en la traición que la había convertido en ese ser inferior, ya no pensaba más en el hombre…

Y de repente era como sí el aire se esfumara de sus pulmones pero al mismo entrara en enormes cantidades que no era capaz de contener y una descarga de dolor la invadiera toda pero como todo estaba tan frío y estéril dentro de ella, se evaporaba inmediatamente, regresando esa agradable sensación de no pensar, de no sentir, de no amar.

De no amarlo a él, sería la opción que su cerebro elegiría de estar en funcionamiento. Porque dentro de ella había mucho amor. Sí, un amor detenido, desvalorado, pero existente. Uno que crecía día a día sin que ella pudiera hacer nada para detenerlo y no quería detenerlo pero tampoco podía disfrutarlo. Porque de pronto lo recordaba a él y sabía que era un círculo que nunca iba a desaparecer.

Sabe que ella se encuentra ahí, por lo menos esa que fue alguna vez, en algún lugar en medio de esa oscuridad. Tampoco es como si de pronto se hubiera dado cuenta de algo, ya lo sabía pero había elegido ignorarlo por lo menos hasta esa noche.

Sabe que duerme, que come, que tiene nombre y apellido pero nada de eso le importa. Tiene un vacío ocupándolo todo, suena absurdo pero es a la única conclusión que puede llegar después de tanto tiempo sin pensar.

Puede escuchar la voz de Harry y la de él pero poco le importa, es mucho más agradable quedarse sumida en su vacío que lo demás puede esperar. Como esos gritos que ella bien sabe que son maldiciones mortales, incluso suena divertido cuando Harry las pronuncia y se siente como una niña pequeña que por primera vez observa los fuegos artificiales. Ojala pronto lo hagan estallar.

Pero de pronto siente frío. Frío ante ese pensamiento, no puede creer que se encuentre desando ver morir al hombre que tanto amo. El frío la recorre completa y es como la primera vez que lo sintió pero diferente, sabe lo que vendrá después: dolor, el querer desgarrarse el alma y el corazón para dejar de sufrir, el odio que lo invade todo, la tristeza que le envenena el alma y después nada, sólo oscuridad.

No quiere volver ahí pero es como si una enorme mano la empujara por completo a ese infernal paraíso que es el no pensar, el no sentir, el no sufrir y el no amar amándolo aún a pesar de todo.

Quiere salir, aunque eso signifique desgarrarse el alma pero ella sabe que eso es mejor a vivir sin vivir. El problema es que no encuentra la salida, esta encerrada en su propia cabeza y alguien enterró la llave.

-Hermione…

El corazón se le acelera y el dolor la invade sin misericordia; le acata el alma y le destroza el cuerpo pero al mismo tiempo la hace sentir viva, que puede salir adelante, que la oscuridad no puede con ella porque es su voz la que la esta llamando, es su voz la que le dice, sin decirle, que la ama, porque es la voz del hombre que ama la que la hace sentir, la hace pensar.

-Ron…

Es su rostro lleno de pecas, son sus ojos azules, es su cabello pelirrojo, es su Ron, es el hombre que ama y que la ama.

Pero también es un cabello negro y unos ojos verdes quienes ordenan que se lo lleven, es Harry. Su amigo, su confidente, su compañero de guerra y cicatrices en el alma pero también fue su juez y verdugo, su condena y castigo por no amarlo, por amar a otro.


Soñando con que vengas a verme… que me digas que me quieres y que me crees.

La celda era pequeña pero tenía un catre y la ventana dejaba entrar un poco de luz. Había una bandeja con comida al lado de la puerta, una asquerosidad que decía llamarse puré de papas y un trozo de carne que parecía caucho, un vaso con agua y un trozo de pan.

Ni siquiera en los meses que pasó huyendo al lado de sus dos amigos comió comida tan asquerosa como esa.

Pronto anochecerá, lo sabe porque la luz que entra por la ventana cada vez se parece más a la oscuridad que empapa su alma. También sabe que, mañana, cuando el sol comience su camino, será llevado ante los tribunales para ser condenado. Peor castigo que el que ya sufre no hay. Él ya tiene a Azkaban en la cabeza y la muerte en el corazón; sabe que el Beso del dementor supondrá un cambio positivo, por lo menos dejara de sentir, de recordar, de recordarla, de amarla…

La puerta se abre y es como si el tiempo se detuviera un instante o toda la vida y no es que le sorprenda verlo ahí, parado delante de él, pero es que es tan condenadamente irreal que parece verdad. Esta vez no hay aurores a su alrededor pero lleva la varita encima y eso es más que suficiente considerando que la única arma que él lleva encima son sus puños. Arma que no esta dispuesto a utilizar. ¿Por qué? Porque, después de todo, es su amigo.

---Deberías comer--- le dice y algo del viejo Harry, ese con el que lucho una y mil guerras, se deja ver detrás de los ojos verdes del señor Ministro--- No me gustaría ver que tu estancia en Azkaban es demasiado corta--- y sólo fue un segundo, pero el viejo Harry estuvo ahí.

---Respóndeme algo--- se pone en pie y es cuando la varita le apunta directamente al pecho; él prefiere ignorarlo--- ¿Por qué?

Harry lo miró durante un segundo, segundo que se convierte en minutos, minutos en los que ambos se ven a los ojos queriendo encontrarse de nuevo en ellos; a ese Harry lleno de emoción y preguntas por un mundo que era completamente nuevo para él, a ese Ron amable y cohibido que le había ofrecido su desinteresada amistad.

---Me gustaría disculparme--- susurra Ron. No sabe por qué pero siente que tiene que hacerlo. Es diferente, no es como cuando Harry lo tenía dominado, esos sentimientos son todos suyos--- Cuando comprendí las palabras de Brahim…--- hay un nudo en su garganta pero tiene que continuar, porque se lo debe, se lo debe al viejo Harry, al viejo Ron, a esos dos niños que fueron amigos aún a pesar de todo, que lucharon juntos y perdieron y ganaron a partes iguales---… creí que me estaba engañando a mí mismo, que quería encontrar un culpable para toda mi miseria, para mí cobardía pero no fue así. Tú fuiste el culpable, tú fuiste quien me arrebato lo que más amaba, tú fuiste quien me condenó.

Harry lo observó durante un segundo, no quería comprender las palabras que salían de sus labios, no quería sentir eso que sentía al escucharlo.

---Lamento haberte abandonado, lamento ser el culpable de tu sufrimiento.

Una sombra cruzó los ojos de Harry al escuchar esas palabras. No pudo sostenerle la mirada, no podía seguir observando los ojos azules del que alguna vez fue su mejor amigo, su hermano. Quería resolverlo todo, quería pero…

Desvió su mirada pero todo era tan Ron, desde su nariz larga, su cara llena de pecas, su elevada estatura, sus manos largas, sus pies grandes, su pose desgarbada, todo era tan Ron que no soportó continuar estando en su presencia, dando media vuelta se marchó, sentía que se estaba consumiendo, que iba a explotar si continuaba estando cerca de él.

Ron se dejó caer en el catre, estaba condenado, iba a morir pero eso era lo que menos le importaba porque él ya lo había perdido todo.

No se iba a autocompadecer, no quería regodearse en su sufrimiento, no era tan egoísta como para sufrir sólo por él. Las lágrimas que brotaron de sus ojos eran por la mujer que amaba y a la que nunca volvería a ver, por el hijo que nunca llegaría a conocer o saber siquiera se era suyo, por su madre y todo el sufrimiento que le estaba ocasionando, por su padre y sus hermanos a quienes amaba más que a nada y por su mejor amigo, al cual había perdido y traicionado.

Era culpable, era culpable por haber abandonado a sus mejores amigos cuando más lo necesitaban, a la mujer que amaba después de pedirle matrimonio, a su hermano; era culpable y aceptaría el castigo que se le impusiera.


Tres aurores ingresaron a su celda, él los estaba esperando de pie, se dejo llevar sin oponer resistencia. Reconoció a varios de sus compañeros de Hogwarts, todos le dedicaban miradas de desconfianza; conforme avanzaba, las miradas se trasformaban en odio y un claro deseo de venganza, todos los ahí presentes querían verlo muerto, seguro se les concedería en poco tiempo.

Cuando ingresó a la sala, el Wizengamot en pleno lo estaba esperando, Harry estaba a la cabeza. Miembros de la comunidad ocupaban los asientos a la derecha del ministro, a la izquierda estaba su familia y Kingsley. Su madre lloraba desconsolada en el hombro de su padre, quiso hacerles una seña que los tranquilizara pero sabía que nada los ayudaría. Sus hermanos lucían imponentes, lo miraban llenos de orgullo y Ginny, Ginny le sonrió y él se sintió seguro, en casa; su hermana comprendía la situación, lo comprendía a él, ella ayudaría a su madre, tal vez así el sufrimiento no sería tan mayúsculo.

Lo sentaron en la silla de los acusados, las cadenas se enrollaron inmediatamente en sus piernas y manos. Las miradas frente a él eran dagas que querían degollarlo vivo. Observó a su familia y sonrió, ellos eran todo lo que él necesitaba para soportar la carga que llevaba en los hombros, el castigo sería mínimo con ellos a su lado.

Un hombre se puso en pie y comenzó a leer los cargos que pendían en su contra, detallando cada una de las acciones que había realizado en sus infiltraciones al ministerio, los documentos que había robado para demostrar la supuesta inocencia de un hombre condenado por traición, sus intentos por ayudar a limpiar su nombre. Brahim era inocente y ahora él moriría sin poder cumplir la promesa que le había hecho a él y a Raquel, estaba condenado a sufrir la misma condena del hombre que tanto había admirado.

El hombre continuó hablando sobre traición y el atentado contra la vida del ministro, la gente enfureció y pidió el peor de los castigos pero él solo podía escuchar los sollozos de su madre, los cuales eran la peor tortura que pudiera existir. Lo último que quería era dañarla. Todos guardaron silencio, meditando si era justo o no condenarlo, los minutos se hicieron eternos y la tensión creció hasta llegar al punto de lo insoportable.

El ambiente se envició cuando el presidente se puso en pie y aclarando su garganta habló claro y decidido.

---Aquellos a favor de condenar al acusado, levanten la mano.

A un solo tiempo, todas las manos se levantaron, los miembros del tribunal miraban directamente al acusado, los sollozos de la señora Weasley se intensificaron.

---Ronald Bilius Weasley se le codena a sufrir el beso del dementor por sus delitos: conspiración contra el gobierno, intento de golpe de estado, robo de información que puso en peligro la seguridad de Inglaterra y sus habitantes, infiltración al Ministerio e intento de homicidio contra el ministro. La sentencia se llevara a cabo públicamente en el Atrio del Ministerio. Una vez realizada, el acusado cumplirá condena perpetua en Azkaban.

La gente estalló en vivas de alegría. Habían ganado, habían detenido a la amenaza y serían testigos de su condena.

--- ¡Era tu mejor amigo! ¡Eres un maldito!--- los gritos de Percy tomaron por sorpresa a todo mundo, el silencio se volvió espeso y asfixiante--- ¡YA PERDIMOS A UN HERMANO EN TU NOMBRE Y AHORA PERDEREMOS A OTRO! ¡COBARDE!

Los aurores se fueron en contra de Percy e intentaron silenciarlo pero no lo lograron. Ron quería pedirle que se calmara, no quería que lo condenaran a él también.

--- ¿En qué te diferencias de Vodemort?--- la gente estalló en gritos de furia, Percy estaba fuera de sí--- ¡NO ERES UN HÉROE, ERES UN MALDITO COBARDE! ¡ASESINO! ¡ASESINO!

--- ¡Desmaius!

Percy cayó desmayado, los aurores lo sacaron de la sala.

---Retiren al acusado, su familia podrá acompañarlo hasta el momento de trasladarlo al Atrio para cumplir su condena.

El presidente guardó silencio porque Harry le pidió hablar con él. Hablaron en silencio durante unos segundos y aún asintiendo volvió a hablar.

---Una vez que el señor Percy Weasley se recupere del hechizo, quedará en libertady podrá ver a su hermano.

Las cadenas liberaron a Ron y los aurores lo escoltaron fuera del tribunal. Por lo menos le habían quitado un peso de encima, se hermano no sería condenado.

Fue trasladado a una celda espaciosa y a los segundos entro su familia. Su madre se abrazó llorando a él y él se permitió derramar unas lágrimas, ahora le tocaba dar un poco de paz a su familia antes de que su tiempo se agotara.

Percy llegó diez minutos después y lloró abrazado a él y a su madre.

Los minutos pasaron y formaron horas, él quería decir algo, decirlo todo pero su madre parecía no querer dejarlo. Se armó de valor y rompió el silencioso abrazo.

---Los amo--- dijo conteniendo las lágrimas que pedían ser derramadas--- Los dementores podrán quitarme el alma pero no podrán arrebatarme el amor que siento por ustedes porque yo sé, muy dentro de mí, que aunque no pueda demostrarlo y ustedes no puedan verlo, el amor que siento por ustedes permanecerá, indeleble, dentro de mí.

Su madre estalló en llanto y se abrazó de nuevo a él, desesperada por retenerlo entre sus brazos, deseando con todas sus fuerzas poder protegerlo y evitar que lo arranquen de su lado. Comenzó a cantar la vieja canción de cuna, esa con la que su madre la arrullaba a ella y sus hermanos cuando eran niños, misma que cantó a sus hijos. Ron se estremeció entre los brazos de su madre, sus hermanos derramaron lágrimas silenciosas, su padre se aferró a su hombro y Ginny le sonrió, transmitiéndole una fuerza mayor.

---Perdónenme por todo.

---No hay nada que perdonar--- Charlie era como un dragón y aunque los dragones no lloraban, si sufrían y él estaba sufriendo por su hermano.

---Percy--- su hermano lo observó directo a los ojos--- Cuida de todos, eres el más fuerte y sé que contigo estarán bien.

Percy lo abrazó fuertemente y se limpió con furia las lágrimas, él no lloraría, no por lo menos ahora.

---Bill--- él se acercó--- Tú me enseñaste que no hay nada mejor que la libertad, que las aventuras eran mejor cuando se viven con la gente que amas, nunca estuve más orgulloso de ti que cuando te sobrepusiste a tus heridas, eso te ayudará ahora.

---Él orgulloso soy yo--- abrazó a su hermano y contuvo todo el dolor que sentía.

---Charlie, tú eres fuerte como un dragón y como tal sé que podrás continuar porque los dragones sufren en silencio, se sobreponen a sus heridas y se mantienen en pie, ayudando a los demás. Eres el que más ha sufrido y lamento ser el causante de otra herida más.

Charle no pudo decir nada, sólo abrazar a su hermano y le transmitió todo lo que sentía mediante ese contacto.

---Vuelve a sonreír George, se que te duele, que no crees que puedas volver a hacerlo pero me gustaría que la sonrisa regresara a tu rostro porque no puedo concebir la vida sin tu sonrisa--- George se abrazó a su hermano--- Fred dejo un vacío en todos nosotros pero no nos abandones tú también.

---Por ti, hermano--- George sonrió, no era la misma sonrisa de antes, la de Feorge y Gred pero era una sonrisa y eso le devolvió un poco del calor perdido al alma de Ron.

---Ginny--- y la sonrisa de su hermana se ensanchó, era la única que no había derramado ni una sola lágrima--- Eres mi hermanita y si pudiera, daría mi vida por ti porque te quiero y tú siempre supiste ayudarme y darme fuerza cuando más lo necesitaba, tal y como lo estás haciendo ahora. Dale la misma fuerza que me estás dando a mí a la familia.

Ginny le dio un beso en la mejilla y se apartó.

---Gracias a ti, papá, aprendí a ser un buen hombre, me enseñaste todo lo que sé y no hay nada que me haga más feliz que llamarte padre--- el señor Weasley abrazó fuertemente a su hijo y lloró en silencio en su hombro.

---A mí no hay nada que me haga más feliz que llamarte hijo--- su padre lo abrazó nuevamente y dejó que su esposa se abrazara nuevamente a su hijo.

---Mamá--- Molly redobló sus sollozos, el dolor que transmitía era tal que los traspasaba a todos--- Te amo mamá.

Había tantas cosas que quería decirle, tanto pero no encontraba las palabras que fueran lo suficientemente… no había nada que alcanzara a describir todo lo que sentía por la mujer que más había amado en la vida.

---Mi niño especial, mi consentido, mi amado Roonie--- Molly lloraba aferrada a su hijo, desesperada, impotente, incapaz de salvarlo--- Te amo mi niño--- lo llenó de besos y acurrucándolo en sus brazos comenzó a cantar de nuevo la canción de cuna.

Ron creyó que no podría dormir, se había prometido no hacerlo porque quería estirar al máximo los minutos que le quedaban al lado de su familia pero al estar rodeado por los brazos de su madre, se sintió seguro y en paz, se sintió como un niño de nuevo, al cual, su madre arrulla después de una pesadilla y le asegura entre besos y abrazos que todo está bien, durmió como un bebé, contento y feliz.


Harry se encontraba en su despacho, no se había atrevido a ir a su casa y ver a su mujer, se quedaría ahí hasta que la condena de Ron se hiciera efectiva.

--- ¿POR QUÉ?--- el grito de Molly lo desgarro por dentro y le causo un dolor tan terrible que lo traspasó físicamente--- ¿POR QUÉ ME QUIERES ARREBATAR A MI HIJO? ¿POR QUÉ LE HACES ESTO A TU MEJOR AMIGO? ¿POR QUÉ?

Su secretaria se disculpaba pero él era incapaz de escuchar cualquier otra cosa que no fuera la voz de Molly

--- ¿POR QUÉ?--- le preguntó de nuevo, desgarrada--- Tú eras parte de nuestra familia, te amaba como a un hijo ¿POR QUÉ NOS HACES ESTO?

---Molly…

--- ¡TOMA MI VIDA!--- le suplicó de rodillas y Harry sintió que le arrancaban el corazón, la imagen de su propia madre suplicando por su vida le embotó los sentidos--- ¡CONDÉNAME A MÍ EN LUGAR DE MI HIJO! ¡CASTÍGAME A MÍ PERO DÉJALO VIVIR!

Harry tuvo que hacer uso de todas sus fuerzas para poder retirar la vista del rostro lloroso de Molly, de la segunda madre que había tenido, la que lo había amado y considerado un hijo, quien lo cuido y protegió, la que le dio un hogar cuando nunca antes había tenido uno.

---Regresa con Ron, Molly, quédate a su lado hasta que le den el beso del dementor, permitiré que lo acompañes en ese momento. Les permitiré tenerlo en casa, así tendremos una celda libre en Azkaban--- Molly sintió como si mil Avadas la hubieran traspasado ante las palabras y la mirada vacía de Harry.

Se puso en pie, con el corazón roto y con la impotencia y tristeza llenando cada fibra de su ser. Una furia jamás conocida por ella se apoderó de sí y escupió al rostro del que alguna vez fue su hijo.

---Hay un lugar especial en el infierno para personas como tú--- le dijo llenando de odio cada palabra--- Deseo con todas mis fuerzas que tú alma no conozca la paz y se pudra en el infierno.

Molly salió del despacho y regreso al lado de su hijo, de su pequeño Roonie.


Me tengo que acostumbrar a un mundo donde no estás.

Los aurores entraron a su celda y lo escoltaron hasta el Atrio, Molly iba a su lado, abrazándolo, y su familia caminaba detrás de ellos.

Un dementor lo esperaba junto en el centro, la gente observaba emocionada y soltaban murmullos entusiasmados.

Molly abrazó con fuerza a Ron y le susurró palabras de aliento conforme el dementor se acercaba, quería que su alma se fuera tranquila y llena del amor que ella y el resto de su familia sentía por él.

---Dile a Hermione que la amo y que la voy a amar por siempre--- Molly sollozo pero asintió.

El dementor sujetó con sus manos llenas de postulas la barbilla de Ron y acercó su boca sin labios a la de Ron. Él cerró los ojos y abrazó con fuerza a su madre. El frío asfixiante no tocó su alma, su madre estaba ahí para protegerlo.