Tan solo un dia mas — capítulo 1
Tan solo un dia mas
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Vamos Cornamenta! Solo han sido diez minutos!
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Canuto reconocelo, siempre llegas tarde, y gracias a eso siempre nos quedamos sin compartimentos libres.
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Oh callate Lunático! Mira, este esta casi libre, veis como no es para tanto?
Los tres chicos miraron hacia el interior del cubículo, unicamente ocupado por un bulto completamente tapado por una manta.
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Creeis que sigue vivo?
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Pues claro que sigue vivo Canuto, observa, arriiiiiba, abaaaajo, arriiiiba, abaaaaajo, se llama respiración.
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Muy gracioso Cornamenta. Quién creeis que sera?
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Es el profesor Tonks.
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Siempre lo sabes todo Lunático. Por qué siempre lo sabe todo?
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Lo pone en su maleta Canuto
Remus le señaló la rejilla porta equipajes, donde efectivamente, un pequeño maletin indicaba el nombre del susodicho.
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Ñeñeñeñe siempre tan observador.
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Alguien ha visto a Lily?
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Cornamenta amigo…algun dia dejaras de perseguir a Evans? Venga, tienes a unas trescientas mujeres en Hogwarts, vale que la pelirroja esta muy bien pero… no crees que estas perdiendo el tiempo?
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Canuto, cuando te enamores, ya me contaras, pero hasta entonces, cierra la boca.
El castaño de ojos miel los observaba y reia mientras hacia el ver que leia “treinta y tres nociones basicas para la perfecta degustacion del chocolate suizo” apoyado de manera formal contra el respaldo de los mullidos asientos del tren.
Los dos morochos seguian discutiendo. La disputa, que habia empezado comentando el enamoramiento del primogenito Potter andaba ya sobre los ingredientes de las Meigas Fritas, tras pasar por los campeones de la liga estatal de quidditch, los tipos de dragones de un holandes furtivo, los “feletonos” muggles y las fotos que unas egipcias habian sacado a Sirius en su ultima visita al callejon Diagon.
Media hora mas tarde, Remus les llamo la atención, pues empezaban a subir el tono y corrian el riesgo de despertar al oculto profesor. Lo que ellos no sabian es que este llevaba tiempo despierto. En un segundo se deshizo de la manta, se levanto, y, sin decirles nada, desapareció por la puerta, dejando a los tres merodeadores pasmados.
Ambos miraban a James y a la puerta consecutivamente, sin decir palabra. El morocho, cansado ya de su actitud, empezaba a fruncir el ceño.
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Cornamenta, acaso conoces a ese chico?
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Para nada Lunático, no lo habia visto en mi vida.
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Son idénticos, cualquiera podria decir que son gemelos Cornamenta.
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Ya les dije que no conozco a ese hombre! Ni a ningun Tonks tampoco!
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Y si miramos en sus cosas?
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Ah no Canuto, sabes que acepto gran parte de sus bromas, pero eso es violar la intimidad de un profesor.
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Oh vamos Lunático! Seguro que tu tambien quieres averiguar por qué ese parecido.
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No es tan extraño que se parezcan tanto Canuto, todo el mundo tiene un doble!
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Todo el mundo menos nosotros!
En esas ninguno de los dos se dio cuenta de que el motivo de su discusión estaba parado en la puerta, con los brazos cargados de pasteles de caldero, ranas de chocolate y cajas de grageas Bertie Bott de todos los sabores.
El chico carraspeó, llamando asi su atención.
- Me dejan pasar? Gracias
Se sentó de nuevo y les ofreció a sus acompañantes. El castaño tomó tímidamente una de las saltarinas ranas y los morochos escojieron una caja de grageas, para apostar quien de los dos era el mas atrevido.
Cuando todos estuvieron servidos, el profesor se dedico a observarlos, en silencio. Un extraño aura los rodeaba. Los ojos del extraño, ya de por si resultones, brillaban alegremente, un hecho que no paso desapercibido para el mas atento de los merodeadores.
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Profesor Tonks?
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Dime Harry, por favor, lo de profesor me hace sentir mayor.
El castaño asintió con la cabeza.
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Harry, como es que viajas en el tren? Los profesores no se aparecen directamente en Hogwarts?
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Veo que estas bien informado Remus. Veras, tenia algunas cosas que hacer, y me retrasé tanto que acabé cogiendo el expreso. Ademas, lo echaba en falta. Hacia mucho tiempo que no viajaba desde la estación nueve y tres cuartos.
Los cuatro estuvieron en silencio, observandose en silencio, excepto Sirius, que observaba atentamente una gragea de un color naranja muy llamativo.
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Puedes comerla tranquilamente Sirius, es de zanahoria.
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Como sabes nuestros nombres?
El ojigris lo miraba criticamente. No le gustaba ese hombre, ni él, ni su parecido con su amigo.
-Oh! Digamos que me han hablado de vuestras travesuras… Teneis bastante intimidados a los profesores… Aunque vuestra actitud parece divertir bastante a Albus… Pero mejor no digais que os he dicho eso.
Los tres muchachos sonrieron ante esta información.
Empezaron a probar las grageas mas raras de la caja, que James habia ido evitando gracilmente durante toda la conversación. Tan solo Remus se atrevió a probar una de un color morado, que resulto ser de calcetín sudado.
Durante el apasionante relato de Harry sobre su captura de la snich en su ultimo partido como buscador, se abrió la puerta, dejando ver a una muchacha de largo pelo rojizo y dos intensos ojos verde esmeralda que parecian buscar algo con impaciencia.