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Historia 29183 — capítulo 2
Capítulo 2: Primer Día
-Uff… Lily, no nos habías dicho que el departamento estuvo sin usar por varios meses…-
Liss cerró la puerta tras si y le echo una hojeada al hogar que seria suyo por dos semanas.
-Ehhmm… bueno, creo que lo olvide…- tartamudeo la pelirroja encendiendo la luz.
El departamento era lo suficientemente amplio como para que las tres entraran “cómodamente” aunque no era lo que Melissa había pensado.
El comedor, que era el ambiente principal, tenía un gran ventanal que daba a la playa. Una mesa cuadrada presidía el lugar junto a cuatro sillas haciendo juego. A la izquierda había una puerta y a la derecha otra mas. Esta primera impresión hubiese sido bastante favorable, si no hubiese estado todo lleno de una espesa capa de polvo, telarañas y pelusa.
-Agghh, que asco…- Liss abrió la puerta de la derecha, que llevaba a la cocina llena de moho y polvo. Liss era una amante de la comida y cocinar era una de sus pequeñas pasiones.
-Peque..?-
When se encogió de hombros. –Habrá que ir al supermercado y limpiar un poco- objeto con practicidad.
Siguieron recorriendo el departamento con ojo crítico. Cuando entraron a las dos habitaciones ambas chicas no pudieron evitar mandarle una mirada fulminante a la pelirroja que las observaba avergonzada.
-Lily… me podes explicar que significa esto?-
La puerta de la izquierda se abría a una habitación minúscula en la que entraba apretujada una cama matrimonial y una ventana del lado derecho. Del izquierdo se abría al único baño del departamento, del tamaño de un pañuelo.
-Bueeno, es que… digamos que una tendrá que dormir en el suelo… si no quieren compartir la cama matrimonial…-
-Ah, Lily Evans, eres mujer muerta- declaro Liss antes de abalanzarse sobre su amiga, enterrándose ambas en la cama haciendo la típica guerra de cosquillas.
-Guaau! Cornamenta, te pasaste!- musito Sirius al entrar al próximo techo confidente de la lujuria merodeadora. James entro tras el de ojos grises con una radiante sonrisa en los labios. El departamento era muggle pero era obvio que era digno de la Familia Potter.
Inmaculado hasta lo inverosímil, el amplio comedor contaba con una mesa de diez sillas más un sofá de tres plazas justo en frente de un gran televisor. Había cuatro habitaciones, dos de ellas con dos camas cada una, por lo que cabían, sin apretujones, seis o siete personas (cinco camas y una matrimonial). Dos baños, uno con una hermosa bañadera capad de albergar a dos o incluso tres personas que ya reclamaba su uso. Sirius creyó que tocaba el cielo con las manos.
Corrió de un lado a otro, haciendo muecas ante los aparatos muggles (como el mismísimo televisor) pero absolutamente fascinado.
-Parece que esta contento, no?- le pregunto James a Remus, que observaba a su amigo entre divertido y exasperado.
-Que lastima que Colagusano no pudo venir….-
Y era cierto. El más pequeño de los merodeadores se había excusado alegando que no podía abandonar su casa.
A lo lejos se escucho un grito de júbilo. Lupin alzo una ceja, mientras el y Potter se dirigían a ver cual era el motivo de la eminente alegría de Sirius.
-Ven esta cama? Oh, por Merlín y todos los magos y brujas, con esto vamos a tener unas hermosas nochecitas cargadas de sex…-
-Canuto, ni siquiera en vacaciones podes dejar de pensar en chicas? – Remus, a pesar de que ya estaba acostumbrado, a veces su amigo lo sorprendía.
-Lunático, mi inocente amigo- contesto Black con voz melosa. Sabes la cantidad de chicas muggles que habrá en este pueblo?... y en la playa?- en su rostro se dibujo la típica sonrisa pervertida.
-Canuto: numero uno, debe haber tantas muggles como en cualquier otro lado y numero dos, estamos en invierno…- Sirius rodó los ojos antes de seguir con su fantasía. Igual no tuvo mucho tiempo ya que las tripas de James rugieron con fiereza.
-Creo que habrá que ir a comprar comida- comento Remus con una sonrisa.
-Vamos, chicas, tienen todo?-pregunto Lily calzándose las botas a toda prisa.
-Ya va, ya va, Evans, mira que a veces puedes ser pesada- replico Melissa, abotonándose el abrigo mientras llegaba junto a la pelirroja.
When, tan silenciosamente como solo era podía, abrió la puerta de salida, mientras sus amigas seguían luchando con sus prendas.
La sonrisa se le quedo petrificada en el rostro, al igual que las de Lily y Liss al ver quienes salían del departamento de enfrente.
-Black!- rugió When, con los ojos desorbitados a causa de la sorpresa. La peque solo transformaba sus suaves facciones al ver al de ojos grises.
-Lupin!... No, esto es una pesadilla…- Liss fulmino con la mirada al licántropo, que también tenia en su rostro la expresión de estupefacción total.
-Oh, no, no, no díganme que esto no puede estar pasando…- suspiro Lily, al tiempo que cerraba los ojos e intentaba asimilar lo que acababa de ver.
-La loca, la demente y la chiflada- mascullo Sirius, con calma aparente que hizo ganarse una mirada aterradora por parte del trío. – Genial. Vecinas. James dime que esto no lo planeaste porque te vas a quedar sin día del padre…-
-Yo? Y yo que iba a saber que Evans y su pandilla iban a estar EXACTAMENTE en el mismo departamento muggle que nosotros?!-
Remus que trataba de estar en relativa calma y evitar las miradas que Liss le enviaba, tomo cartas al asunto.
-Vamos chicos, tengamos unas vacaciones en paz….- Y se los llevo a os otros dos casi a rastras por el pasillo, lo que no evito que James reaccionara y le enviase una de sus seductoras sonrisas a la pelirroja, de la que salio un bufido totalmente molesto.
-Chicas, tranquilas, a esa…. No nos vamos a cagar las vacaciones solo porque esos tres estupidos estén aquí…-
Al haber salido Sirius del campo visual de When, esta había recuperado su característica suavidad, y hablaba con voz tranquila, tratando de apaciguar los instintos homicidas de sus amigas y el suyo propio.
-COMO PUEDO ESTAR TRANQUILA SI EL IDIOTA DE LUPIN ESTA AL OTRO LADO DE ESA PUERTA?!- los gritos maniáticos de Liss se escuchaban a kilómetros de distancia, probablemente, Remus, en la fabrica de comidas, ya la estaría oyendo.
-Potter planeo esto…- murmuro Lily con los dientes apretados y sus ojos centellaron de furia. When escucho como las chicas seguían desproticando contra los merodeadores a la par que todas se dirigían al supermercado, pero como si estuvieran al final de un largo túnel.
Lo había vuelto a hacer. Había vuelto a perder el control. When era una chica bastante compleja: tímida hasta lo incalculable, se había encerrado en los libro desde que tenia memoria. Encerrada en su burbuja de paz, ella era feliz. Cuando recibió su carta de Hogwarts, quedo realmente impresionada, ya que su madre había muerto hacia tiempo y su padre nunca la había hablado de magia. Poco después llego a descubrir que en realidad, su papa era muggle y despreciaba la magia de su esposa, por lo que la abandono, llevándose a When consigo y contribuyendo a la prematura muerte de la pobre mujer. Durante años, Thobías Liedfort había temido que su pequeña When se convirtiera en la misma lacra que su madre (una bruja). Pero la carta llego y el Señor Liedfort no tuvo mas remedio que acompañar a su hija durante los primeros cuatro años de Hogwarts antes de desaparecer para siempre de su vida.
Pero una niña, por mas introvertida y tímida que fuere, no podía encerrarse en su frágil burbuja aislante para siempre y Liss y Lily fueron las encargadas de romper la coraza protectora de la chiqui. Incluso en la superficie, (fuera de su mundo) When era toda suavidad y tranquilidad y dulce timidez. Hasta que aparecía Sirius Black. Ese Gryffindor de ojos grises podía hacer que When se transformara en un segundo, de pasar a ser un dulce gatito a ser una gata con uñas y dientes afilados dispuesta a atacar.
Aborrecía cada célula de su cuerpo y lo aborrecía aún mas por sacarla de sus casillas y por ser tan engreído, prepotente, altanero, mujeriego y asquerosamente guapo. No podía comprender el gigante ego del chico y menos aún la TOTAL diferencia entre ellos.
Y lo odiaba todavía más, y se odiaba a ella misma, por estar tan total y perdidamente enamorada de e.
-Aaahhh, no lo puedo creer, tengo a Lily a menos de un metro de donde voy a dormir!- parecía que James se iba a poner a cantar.
-Para ya Cornamenta, hay que causar buena impresión en el barrio- lo reprimió Sirius guiñándole un ojo a unas quinceañeras rubias que pasaron cerca suyo. Potter intento reprimir la sonrisa bobalicona que tenia pegada a la cara, pero fracaso estrepitosamente. – Además, no me entra en la cabeza como van a hacer Ashbrook, Evans y Liedfort para no asesinarnos antes de volver a Hogwarts.-
-Lily no me matara, ella en el fondo me ama… aunque no lo haya descubierto-
-Siii, claro y por eso te miro con cara de psicópata homicida a la que le traen una presa- comento Remus con ironía.
-Cuando se de cuenta que no puede vivir sin mi….-
-La internaras en un loquero- termino Sirius riendo. James se hizo el ofendido y no acoto nada más.
-Pero de verdad, vieron como nos miraban esas tres?-
-Como siempre?- pregunto Remus, sin abandonar la ironía.
-Ja-ja, muy gracioso Lunático. Lo que quiero decir es…. Que hicimos nosotros para merecer su odio?- le echo una rápida hojeada a James antes de continuar –Bueno, Evans tiene motivos, después de todo, Cornamenta la vive acosando…- Potter le saco la lengua como un chiquillo malcriado y Sirius prosiguió. – Y Ashbok además de estar rematadamente loca, a ti, Lunático, te odia desde siempre. Pero que le hice yo a Liedfort?-
-When suele ser reservada, no se porque contigo tiene esa manía….-
-Porque soy irresistible?-
-Ya, Canuto, estabas pensando con coherencia por una vez en tu vida, ya la tenías que cagar- el hacerse el ofendido a James no le duraba ni cinco minutos, por lo que ya entraba en la conversación con una sonrisa.
-Como sea, no les vamos a hacer caso a ese trío demente, esta noche la pasaremos en grande- con una sonrisa pervertida, Sirius junto las cabezas de los tres para planear la súper fiesta de esa misma noche.
Música, alcohol y sobre todo, muchas, muchas chicas.
Egocéntricos. Creídos. Y ante todo, idiotas. Las mentes de Lily, When y Liss se concentraban en reunir la mayor cantidad de insultos hacia sus nuevos “vecinos”. Las tres estaban exhaustas, no habían parado en todo el día. Por suerte, luego del primer encontronazo, no habían vuelto a ver a los Merodeadores, aunque se lo habían pasado haciendo que el departamento del padre de Lily fuera un lugar medianamente habitable.
Las tres despaturradas en las sillas, dieron por terminada la jornada. When se fue a bañar, mientras Liss organizaba la cocina (por suerte ya limpia) y Lily terminaba de sacarle el polvo a la ventana.
When salio del baño ya en camisón, y una suave sonrisa en el rostro y a toda velocidad Lily le usurpaba el lugar. La peque tomo un libro de su valija a medio deshacer y, como no, pronto se sumió en su pequeña burbuja privada.
Ya comidas, ya bañadas y con sus respectivos pijamas las tres se encargaron de los platos y la ropa sucia. Si había unos pocos ideales en los que estaban de acuerdo, era en no dejar para mañana lo que podes hacer hoy.
Lily y Liss salieron a la terraza a colgar la ropa mojada y When se dirigió abajo a sacar la basura. Cuando la pelinegra regreso, se encontró con sus dos amigas sentadas con la espalda apoyada en la puerta de entrada de su departamento. A las chicas se les iluminaron los ojos.
-Chiqui, cariño, dime que agarraste las llaves de la puerta…- dijo Lily con la voz mas dulce que encontró. When las miro sin comprender.
-Creí que las habían tomado ustedes…..- ambas soltaron un suspiro.
-Ay, no…- musito la peque comenzando a comprender.
-Ay, si-
-No me digan que….-
-Si, nos quedamos afuera….-