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Historia 29183 — capítulo 3

Capitulo 3: Donde nos quedaremos?

La “súper fiesta” fiesta estaba en su punto máximo antes de pasar al descontrol, que es cuando todos tienen mas alcohol de la cuenta y hay que tener cuidado hacia donde te diriges, porque podrías llegar a encontrar con cosas… no del todo agradables.

Sirius observaba distraídamente el panorama. Sentía una especie de orgullo, puesto a que hacia más de un cuarto de hora que no se veía a Remus por ningún lado, y la última vez que lo vio, estaba con una despampanante pelinegra que no cesaba de coquetearle. Su lobito se hacia mayor a cada día. James andaba despaturrado en el sillón con dos muchachas que no paraban de hacerle ojitos, y el sonreía a toda mujer que se le cruzara, como era ya costumbre. Pero el no se divertía tanto como lo había creído. De acuerdo, para ser sinceros, se había escapado de una rubia que prácticamente lo arrastraba a una esquina, con solo una palabra grabada en su frente: sexo. No era que lo asustara, por supuesto, el era un Black y un Gryffindor, y el hecho de haberse acostado por primera vez a los catorce años no significaba demasiado, pero francamente, no tenía muchas ganas de echarse a la primer mujer que conociera en ese tiempo. Estaba harto, quería algo… diferente. Estaba harto de que todo fuera tan simple. Con una sonrisa bien esbozada, ya tenía a la mitad de las mujeres allí babeando y meándose por una cama junto a el. Quería un reto.

En eso estaba cuando escucho el timbre apenas audible bajo el tremendo bullicio y la música. Se dirigió a la puerta, extrañado, ya que la fiesta había comenzado a las nueve y ya eran pasadas las once. Abrió, todavía aturdido y pudo escuchar un fragmento de discusión al otro lado de la puerta.

-Me niego a cruzar esa puerta.- era una voz conocida.

-Lo se, Liss, pero es la única alternativa…- otra voz. Más conocida.

-Pienso como Liss, no pienso moverme de aquí.- Esa voz era casi imposible no reconocerla.

-De acuerdo, quédense y congélense por testarudas. Solo les pedimos un favor y ya esta.-

Sirius terminó de abrir la puerta y se encontró con Lily, Liss y When con los brazos cruzados y visiblemente enojadas. Muy enojadas.

-Ehh… se les perdió algo?- preguntó el pelinegro sorprendido.

-Sin comentarios Black, te lo suplico.- Los ojos grises de Sirius vagaron a la silueta de When. Un momento. Esa era When Liedfort? Donde estaba la niña menuda, flaquita? Ese camisón de papel no debería de ser legal.

-Mira, Black… Sirius- se corrigió Lily tratando de hablar con dulzura. Ella también vestía un pijama, y ahora el Gryffindor podía ver a las claras porque su amigo no dejaba de pensar en esa pelirroja. –Tuvimos un pequeño…. Problemita…-

-Y queríamos saber si, como buenos compañeros de curso, nos podrían… ayudar.- acabó Liss, con un intento de simpatía. Sirius no pudo más que reírse. Ver a las tres mujeres que lo odiaban en pijamas, que por cierto, eran más reveladores de lo que sería seguro para ellas; y pidiéndole ayuda, era algo que no se veía todos los días.

-Pasen…- contestó aún sonriente. –Pero por un costado, en lo posible…- las tres chicas, algo azoradas, cruzaron la puerta (Liss y When con un empujón de Lily) y se adentraron en el departamento. Sirius las guió lo mas rápido posible, pasando a su lado para cubrirlas. Nunca se había dado cuenta que When tenia un exquisito aroma a cerezas.

-Ey! A hacer sus cositas a otro lado!- exclamó el al entrar en una habitación y ver a una parejita muy…. Entretenida. –Oh, oh….- dijo luego al ver quien era uno de los que integraban esa hermosa parejita.

-Aheem… hola?- preguntó balbuceando Remus, despegándose de la muchacha que estaba besando. El licántropo retrocedió apenas al ver los ojos azules de Melissa relampagueando de ira. La muchacha miró a Remus. Remus miró a la muchacha. La muchacha miró a Liss. Liss miró a Remus. La intuición femenina le decía que era mejor salir de allí cuanto antes.

Cerrando la puerta tras si, al irse la pelinegra, Sirius carraspeó.

-Lo siento amigo…- musitó para que solo el lo oyera, pero no funcionó.

-Siempre igual, eh, Lupin?- comentó Liss insidiosamente, destellando rabia con cada movimiento.

-Haya paz?- preguntó tímidamente Sirius, ganándose una buena mirada de odio por parte de When.

-Tu cállate Black.-

-Un momento… que hacen ustedes aquí?- interrogó Remus, cayendo de pronto en la cuenta.

-Buena pregunta, Lunático. Para que desean nuestros servicios?-

Lily alzó una ceja muy lentamente y replicó – Si por mi fuera, para nada. Pero nosotras aún no cumplimos los 17… y necesitamos magia.-

-Mala suerte pelirroja, nosotros tampoco tenemos 17.- contestó Sirius encogiéndose de hombros.

Las caras de las chicas pasaron de sonrosadas a lívidas, con una mueca casi de horror.

-Oh, no….-

-Diablos-

-Y ahora que?-

-Para que quieren magia?- interrogó el de ojos color miel, tratando de apaciguarlas.

-Es que…-

-Nosotras….-

-Bien, es que…-

-Nos quedamos afuera…- dijo When con un hilo de voz, y la violeta mirada baja. Remus y Sirius rompieron a reír, sin poder controlarse.

-Ups… pensé que estaba vacía…- interrumpió una voz a sus espaldas. Genial, pensó el licántropo, mas leña al fuego. James acababa de entrar con una muchacha morena de la mano y se quedó momentáneamente petrificado.

-Pensaste mal, Potter.- inquirió Lily, altanera, cruzándose de brazos. Eso no la hacía demasiado amenazante, puesto a que seguía en pijama. La pelirroja lanzó una mirada envenenada a la morena, como incitándola a atreverse a mencionar algo. La pobre chica interpreto bastante bien el gesto y huyó de la habitación antes de que se descargara la tormenta.

-Oigan, que hacen ustedes aquí?- pregunto James, entre molesto y atónito, hablándole mas a sus amigos que a las chicas.

-Pasa, querido Cornamenta, que nuestras niñas se quedaron afuera- explicó Sirius mofándose de las pobres “niñas” que en cualquier momento les saltaba el automático y se olvidaban de que la magia estaba prohibida para los menores de 16. O peor aún. Los asesinaban con sus propias manos. Delito simple.

James dirigió su mirada hacia Lily, como esperando una confirmación a lo que acababa de oír. No era muy común que la perfeccionista de Evans fuera capaz de… quedarse afuera.

-Vinimos aquí a por ayuda, para burlas prefiero a mi hermano, saben?- bufó Liss y la pelirroja se apresuró a apoyarla.

-Olvídenlo chicas, era obvio que no debimos haber venido.- dijo When con una dureza impropia de ella, con los brazos fuertemente asidos contra el pecho. –Vámonos.-

-Ey, ey, alto ahí, cabezota!- exclamó Sirius, frenando a la muchacha que se quedó algo impresionada con la reacción del Gryffindor. –No pueden irse…-

-Cierto.- rectificó James.

-Quien lo dice?-

-Nosotros.-

-Y quienes son ustedes para andar mandoneandonos?- Liss estaba que echaba chispas por los ojos.

-Nadie, pero….-

-A donde irán?- parecía una sincronización casi perfecta: Liss respondía a Remus, Lily a James y When a Sirius.

-Ahemmm…-

-No lo sabemos, pero eso no importa.-

-Si que importa. –

-Buscaremos un cerrajero.-

-Evans, por favor, estamos en víspera de Navidad, y son las doce de la noche de un sábado. De verdad crees que habrá algo abierto?- Lily se quedó por un momento sin habla.

-Llamaremos al encargado.-

-Claaaro, Charls estará disponible porque ustedes se lo piden…-

-Quien es Charls?-

-El encargado-

-Y por que no nos atenderá?-

-Mismas razones de porque no hay cerrajeros.-

-Creo que quedamos en el mismo punto de antes…. A donde irán?-

-No lo se… -When miro a sus amigas.- Chicas, sabían que estábamos en pijamas?- preguntó de repente, estupefacta. Sirius ahogó una risita.

-Creo que todos aquí lo notaron…- Los tres Gryffindor intercambiaron una mirada divertida y hasta Liss se sonrojó.

-Decidido.- sentenció James.

-Decidido que?- pregunto Lily, amenazadora.

-Decidido en donde se quedan.- siguió Remus.

-Se quedarán aquí.- terminó Sirius.

Las tres chicas intercambiaron otra larga mirada.

Esa noche prometía ser muy, muy agotadora.

En el comedor, la música seguía sonando.