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Historia 29183 — capítulo 4

Capítulo 4: Noche Agotadora

Fuera, cuando la noche envolvía ya hacía tiempo el cielo, unas cuantas nubes se agrupaban y arremolinaban cada vez mas deprisa, con amenaza de una gran tormenta. Aunque, en verdad, hacía tanto frío que probablemente acabara nevando.

-Agh. Que hermoso tiempo…- masculló Liss, que se encontraba aovillada junto a la ventana, observando hacia afuera.

-Duérmete mujer!- se escuchó desde la otra punta, bajo un revoltijo de sábanas.

-Mejor cállate Black, si sabes lo que te conviene.- amenazó Lily desde su posición, en un costado, cerca de la castaña.

-Por Merlín y todos los brujos, podrían dejar de pelear!- exclamaron James y Remus, sentándose en sus improvisadas camas.

-No!- Gritaron Sirius, Lily y Liss al unisono. Los otros dos merodeadores intercambiaron una frustrante mirada. Eran las cuatro de la mañana y todos allí seguían dando vueltas.

No había sido la idea mas brillante en la historia, eso lo sabían los seis, pero que las chicas se quedaran a dormir allí era la única alternativa al problema. Lo que nadie había calculado era que la pequeña fiestita que se desarrollaba en el comedor había ido pasando hacia tooodas las habitaciones del departamento, logrando un caos general.

Cuando los chicos lograron echar a toda la gente que había allí (las Gryffindor se habían refugiado en la pieza donde habían resuelto quedarse, dado a que no era muy recomendable pisar otro lugar, teniendo en cuenta la alta posibilidad de que las hormonas masculinas del comedor se abalanzaran sobre sus cuerpos en pijamas…) se dieron cuenta que, lamentablemente, era imposible arreglar aquel desastre en una hora. El único espacio posible en el que dormir era el cuarto-fortaleza de las chicas. Y no hubo mas remedio. Al tiempo, estaban seis colchones acomodados (de manera que estuvieran separados en tres y tres, no sea cosa de querer desatar la guerra tan pronto) y los Gryffindor acomodados en ellos.

Pero claro, era humanamente imposible que seis personas que se detestaran pudieran convivir en paz. Aunque fuera una noche.

Después de unas cuantas murmuraciones por parte de Liss, volvió a reinar la tensa calma en la habitación.

La castaña seguía sin dormir, con los ojos clavados en el exterior abrazada a si misma. When y Lily intercambiaron una mirada preocupada desde sus sábanas, pero sin decir nada.

James, por su parte, trataba por todos los medios olvidar que estaba durmiendo en la misma habitación que su pelirroja, con los párpados cerrados, llamando al sueño.

Sirius estaba siendo arrullado dulcemente por un aroma a cerezas, que se le impregnaba en los pulmones y lo adormecían.

Liss suspiró. Observó su reloj. Casi las cinco de la mañana.

Finalmente, parecía que todos habían caído dormidos, a juzgar por la lenta respiración proveniente de los cinco colchones contiguos. Entonces, la Gryffindor se incorporó y atravesó suavemente el cuarto y salió.

Necesitaba aire.

--

Remus se despertó sobresaltado al oír un débil estrépito proveniente de algún lugar del departamento. Lily y Sirius también lo oyeron, volviendo al mundo real, pero la pelirroja optó por continuar con los ojos cerrados, en un intento de volver a dormirse y Sirius prefirió ni inmutarse.

El instinto licántropo que corría por las venas de Remus lo puso alerta, al contrario de sus compañeros y se levantó, atento.

Cruzó despacio el pasillo, evitando a toda costa los restos de comida que estaban esparcidos por el y llego a la cocina; sorteando las sillas patas para arriba y alguna que otra botella de cerveza vacía mal ubicada.

Se encontró con Liss maldiciendo por lo bajo, con un gran corte en la palma derecha y un vaso de vidrio roto.

La castaña se puso en guardia enseguida y ordenó cortante

-Vete a dormir, no molestes.-

-Que te sucedió?- preguntó el, ignorando la frase y señalando su mano ensangrentada.

-Vete.- repitió Liss apretándose el corte con la otra mano, y mordiéndose el labio inferior.

-Déjame ayudarte…- susurró Remus, yendo hasta un cajón y sacando un repasador. Liss lo observó, tratando de no encapricharse y enfurruñarse como las niñas pequeñas (cosa que no logró del todo) y se sentó en una silla, cruzándose de piernas a lo indio.

Remus le tendió el repasador con una amable sonrisa en el rostro y ella le sacó la lengua, pero sonrió. Un momento después ya lo tenía a su lado.

-No podías dormir…?-

-Odio el frío. Además, con sus ronquidos, es imposible.-

-Ehh, que yo no ronco!- Liss se rió. -Será Sirius…- los dos rieron entre dientes, pero luego, al darse cuenta de lo que hacían, volvieron a quedarse serios. Los ojos miel de Remus vagaron por el vaso roto que yacía en la mesada y musitó

-Creí que la torpeza se curaba con los años…- Liss sonrió incómoda y le mostró el corte.

-Error. Dudo que en mi desaparezca, aunque tenga ochenta años.-

-Me agrada tu nuevolook.- dijo de repente Remus, luego de unos minutos de silencio. Liss se sonrojó levemente, cosa que no pasó del todo desapercibido por los instintos licántropos de Lupin. Entonces, ella se revolvió el cabello y sonrió. Los ojos castaños se oscurecieron un poco mas y, contra todo pronóstico, no pudo aguantarlo.

Desde hacía años que no tenía un momento a solas con Remus Lupin, y las preguntas surgían en su mente de manera tan rápida que no podía frenarlas como solía hacerlo en su presencia.

-Dime que ocurrió Remus…-

--

Lily se revolvió un par de veces entre sábanas y, aunque lo intentó, no logró volver a conciliar el sueño.

Se desperezó y se sentó, observando en derredor.

-Cuando te estiras así, pareces un gato Evans…- comentó una voz a distancia, con una sonrisa. Lily lo pasó por alto el comentario y se refregó los ojos.

-Aunque con ese pelo, asustarías hasta a James…- continuó Sirius desde su lugar, ganándose un fuerte almohadonzazo que fue a parar nada mas ni nada menos que a la cabeza de Potter.

-Mamá no molestes!- exclamó el pelinegro medio dormido, poniéndose las gafas. Lily y Sirius ahogaron una carcajada y James comprendió que no se hallaba en su casa.

-Ugh… que hacen despiertos?- masculló bostezando desvergonzadamente. La pelirroja se mordió el labio inferior al ver que, en el colchón cercano a la ventana, no había nadie aovillado.

-Ey! Y Lunático?- exclamó James, abriendo bien lo ojos, mirando el revoltijo de sábanas que había a su lado.

-Que sucede!- gritó When despertando de repente y topándose con una gris mirada divertida.

-Agh. Muérete Black.-

Almohadonazo. Esta vez derechito a la cabeza de Sirius. La pelinegra se volteó, dispuesta a volver a dormir, cuando Lily la detuvo.

-Peque… Liss no está.-

When se incorporó de un salto, ignorando el amasijo de cabellos que coronaban su rostro. Desvió sus ojos de Lily a la cama, y de la cama a Lily, mientras una expresión de evidente preocupación la invadía.

-Tranquila… capaz esta con Remus…- dijo la de ojos verdes, calmado a When. A veces, (por no decir, siempre) la pequeña era un poco sobre protectora con sus amigas, y Lily la atajó recordando el ruido que había escuchado y como Lupin se había marchado poco tiempo después.

-Ja! Si esta con Remus, puede que haga su funeral… - dijo James.

-O cortándolo en pedacitos…- continuó Sirius.

-O tirándolo de un quinto piso…-

-Estamos en el tercero, Cornamenta.-

-Bueno, es lo mismo. La cuestión es que dudo mucho que Ashbrook mantenga controlados sus instintos homicidas taan….-

-Profundos hacia nuestro amiguito.- acabó Sirius, como si estuviera contando la teoría de la relatividad.

When no pudo mas que reirse un poco, y Lily la imitó.

-No, no creo que Liss sea capaz….- dijo pensativa la pelirroja. Tres pares de ojos la miraron incrédulos y la chica tuvo que agregar -De acuerdo, es perfectamente capaz… -

-Pero lo que Lily quiso decir, es que antes… bueno…- When intercambio una mirada con su amiga y las dos observaron serios a los dos Merodeadores, que cuchicheaban en voz bastante alta.

-Te apuesto a que Lunático acaba con un par de miembros menos…-

-Yo creo que con ese miembro menos.-

-Da igual… diez galleons?-

-Si, para mi, acaba en la heladera, como esos programas muggles, después podemos hacer pastelitos!-

-Agh, que asco!- exclamó When, echándose cuan larga era cerca de los dos chicos. Lily se cruzó de piernas junto a ella.

-Ustedes conocen la historia…- pero la pelirroja fue interrumpida pos Sirius.

-De esos dos locos que hacía pastelitos con los cuerpos de los que asesinaban?-

-Si, fue genial!- Parecía que se habían entusiasmado un poco con el tema de los pastelitos.

-No, hombre! Hablo de Liss y Remus…-

Black la observó como si hablara chino básico. Increíblemente para todos, James asintió.

-Eran amigos….-

-Pero alguien sabe porque dejaron de serlo?- pregunto When apenada. Sirius seguía mas perdido que perro en un supermercado.

-Pulgas, no te acuerdas en tercero cuando Melissa y Remus iban pegados el uno al otro?- inquirió James, rodando los ojos.

-Eso… es… posible?-

-Si que era posible. Pero algo ocurrió… y no sabemos que.-

-Es que nuestro Remus se dio cuenta que era una demente.-

-Ojo con esa boca, Black, o lo lamentarás.-

Liss apareció en el umbral de la puerta, con los brazos cruzados, fulminando con la mirada al pelinegro.

-Y desde cuando ustedes están tan juntitos cotorreando?-

-Donde estabas?- preguntó con suavidad When, ignorando el comentario.

-Oh, fui a dar un paseo. Miren, esta nevando.-

Afuera, los copos blancos se esparcían por todo lugar, dejando una compacta masa de nieve en las calles.

Silenciosamente, Remus entró en la habitación, alegando que había ido al baño.

-Bueno, vamos a buscar un cerrajero.-

-Pero es domingo!-

-Pulgas… quieres aguantar otra noche a estas tres aquí?-

Sirius salió corriendo a la puerta, tomando el abrigo en el camino, en busca del bendito cerrajero.

Otra noche así no era saludable ni para el.