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Historia 29288 — capítulo 23

Su mano comenzó a sangra debido a que se había recargado en un vidrio para levantarse, miro la sangre fluir por un par de minutos hasta que decidió que era hora de curarla, pensando en las secuelas que le traerían sus actos al día siguiente.

Pero le alegraba saber que se había librado de Ginny de una vez por todas, sabía que estaría dolida y que lo odiaría por siempre por haberle hecho semejante grosería, aún así se sentía feliz de que eso sucediera, aunque ya era muy tarde, la antipatía de los Weasley era lo que mas le preocupaba, sin embargo, quizás Ron se pondría eufórico de saber que su hermanita estaba fuera de su vida.

Se paró lentamente, revisando los daños en la foto y el portarretratos, pero estaba tan destruido que ni la magia lo podía arreglar, cogió los despojos del que había sido el mejor retrato de su esposa, no era una foto mágica, tan solo una muggle sin movimiento pero que había atrapado la esencia de Hermione.

Su hermosa sonrisa y ese brillo en sus ojos que solo él podía sacar, recordó las veces en las que se le quedaba viendo en silencio y ella sonría de esa manera tan sincera ó cuando llegaba de un día extenuante de trabajo y ella estaba ahí, como esos lindos ojos marrón lo miraban y resplandecían para él… nunca podría olvidar eso, y estaba seguro de que aquellos recuerdos los llevaría consigo hasta el día en que muriera.

Guardo los fragmentos de la foto en su “caja de los recuerdos” no sin antes mirar dentro para ponerse en su estado melancólico, movió los objetos que estaban dentro y encontró todos las cosas que había tenido en común con Hermione, cartas, recaditos, fotos y una que otra flor marchita.

Como era costumbre dejo salir una lágrima, saco un viejo pergamino y lo reconoció de inmediato, era un poema que Hermione le había escrito cuando cumplieron unos meses de novios:

Se que tú eres todo en mi

Un día tú viniste y me transformaste la vida

Ahora dependo de ti para vivir,

Y si no estas conmigo entonces no existe razón para existir.

Cuando sola me siento, y desorientada estoy

Solo tengo que pensar en ti, hablar contigo

Sentir tu presencia y llenarme de ti

Porque te amo tan solo a ti.

Cuando veo los cielos siento tu mirada

Y cuando siento la brisa

Es como si extendieras tus brazos llenos de amor

Y acariciaras mi rostro para hacerme soñar.

Gracias te doy por tu existencia, porque me tienes

Rodeada con tu presencia, con tu amor me saturas

Me dulcificas, me mimas y haces de mi vida una dulce

Experiencia.

Te amo…

Harry leyó con devoción, debía aceptar que era un poco cursi y es lo que había pensado cuando lo leyó a los 17 años, lamentaba el no darse cuenta de que ese poema significaría tanto algún día y de que la mujer que se lo escribió le robaría de esa manera el corazón, le importaba tanto que sentía que se desangraría de dolor por seguir extrañando tanto un recuerdo.

Sentía que no podía más su vida había perdido totalmente el sentido desde que ella ya no estaba a su lado.

*** Al día siguiente en Londres***

  • Eres un…!- grito Ron cuando el moreno llego la mañana siguiente al ministerio, por lo visto ya se había enterado de su rompimiento con Ginny ó por lo menos de algunos detalles.

Harry lo esquivo con suma facilidad y se coloco en postura defensiva, Ron se le lanzo de nuevo é intento golpearlo, mientras balbuceaba cosas sin sentido “ella…no…eso que le haz…eres un…” en uno de sus puñetazos al azar alcanzo la mandíbula de Harry y este como instinto le echo un maleficio.

  • Genere- musito(N/A.:: según mis vagos conocimientos en latín significa: “que mata”::.) Ron se cayó sin fuerzas al piso pero en instantes se levanto con ganas de seguir riñendo con su amigo (.::Aquí esta el castigo de Ron, pero no se presentara aún::.).

  • ¿Eso es lo único que tienes?- grito, Harry le siguió el juego y le pego en la nariz con toda la fuerza que su cuerpo tenía.

Tardaron unos minutos en separarlos otros aurores, Agnes que era la anónima enamorada del pelirrojo se paro junto a él y le limpió la cara, la nariz de Ron estaba rota y la cara de Harry a excepción del primer puñetazo estaba intacta.

Ron lo miro con resentimiento y se fue con Agnes para que le curara, el ojiverde sabía que algo así iba a suceder pero contó ciegamente con que su amigo estaría feliz por su rompimiento y no hecho una fiera… ¿Qué le habrá dicho Ginny?


  • No te muevas- le ordeno Agnes al Ron- esta muy mal, si te curo aquí podría quedarte alguna secuela…

  • Que mas da… será la cicatriz que simbolice la humillación que sufrí por Harry Potter- bufó él.

La mujer le sano la nariz pero tal como lo había predicho quedo un poco desviada, a Ron no le molesto, estaba confundido por lo que había hecho, reflexiono mucho el hecho de que ambos estaban recibiendo sus respectivos castigos por haber echado a perder la relación de sus mejores amigos… él perdiendo la amistad de su amigo y Ginny el amor de Harry, no obstante, él ya había perdido el amor cuando se entero de que Hermione estaba muerta… tal vez ese fue su peor condena.

  • Ronald…yo…eh… quisiera saber si tienes novia- dijo la mujer a su lado- buenos, es que yo…

  • No y no estoy dispuesto a tirar tiempo en ello- contesto Ron abstraído en su cavilación.

Salió del cuarto antes de que le hiciera otra pregunta tan estupida como esa, él no se daría el lujo de amar de nuevo sin tener un puerto seguro y creía que Agnes Bellman no era la mujer que él buscaba para establecerse… sus requisitos eran muy diferentes a lo que ella podía ofrecer, como primer exigencia debía ser castaña, con unos ojos marrón y un coeficiente intelectual de 170.


Jèrèmy no condujo de vuelta a Oxfordshire, Hermione optó por manejar el auto para poderse distraer un poco, el viaje fue mas corto que el de ida, ya que Hermione era muy ágil en carretera y sabía que caminos tomar sin toparse con el trafico.

Para cuando llegaron a Banbury, ya era de noche, Jerry bajo y llevo a Jeffrey a su recamara, donde lo dejo dormido, en seguida ayudo a Hermione con las maletas y de no ser porque ella estaba muy cansada por tanto ajetreó, él se hubiera quedado a platicar con ella hasta el día siguiente, la cosa era de que Hermione se rehusaba a contestar su pregunta.

Estaba profundamente confundida en el aspecto de sus sentimientos, sabía que amaba a Jèrèmy, lo que no sabía era hasta donde, también debía aclarar lo que sentía por Harry, ya que haberlo visto le causo miles de emociones.

  • Nos vemos mañana- se despidió.

  • Si…mañana- recito Jerry desilusionado.

*** Al día siguiente en Oxfordshire***

  • ¿Cómo que te vas a Londres?- pregunto Hermione inquieta- eso esta fuera de tu jurisdicción, Moffat se encarga personalmente de la casa productora de allá.

  • Pues parece que me ascendió…

¿Qué iba a hacer ahora? Sam no podía ir a Londres porque se podía topar con Harry y echarlo todo a perder, tampoco estaba dispuesta a contarle su pasado para advertirle de él.

Su amiga ya estaba en la puerta de la casa con la maleta y el boleto de avión en una mano, Hermione estaba a punto de la histeria, de cualquier manera había 7.172.036

Habitantes en Londres, que posibilidad había de que ella se lo topará.

  • Bueno, esta bien…vete- dijo Hermione cediendo a la presión, pero…- si te llegaras a encontrar a un tal Harry Potter, no le hagas caso a nada que te diga.

  • Si, como sea- la ignoro, el taxi del aeropuerto ya estaba en la entrada, rápidamente se despidió de Jeff y se fue.

Hermione se quedo en el umbral, con los brazos cruzados…rogando que no lo encontrara…


Sam llego en menos de una hora a la ciudad, pero con un montón de contratiempos, el avión se retraso, un guardia no la quiso dejar pasar para abordar, en el avión casi se queda atrapada en el baño y para colmo la cartera se le olvido en casa de Hermione, solo traía la tarjeta de crédito de la empresa y solo la podía usar para el hospedaje.

No tubo otra opción que caminar para llegar a un banco, y sacar algo de efectivo, consiguió lo suficiente para poder tomar un taxi; una vez que estuvo en marcha pidió que la llevara a su hotel, dirigiéndose a lo que sería un día lleno de aburrido papeleo para la campaña que Moffat quería pasar a Londres.

El taxista la dejo frente al hotel, no era lo que ella solía visitar, por lo general usaba la tarjeta de hospedaje para quedarse en un buen hotel, pero esta vez la reservación no la había hecho ella.

Dejo sus cosas de mala gana en su modesta habitación y se fue a la casa productora con sus proyectos bajo el hombro, agradeció que no estuviera lejos, ya que por vanidosa había empacado zapatos con tacón muy alto y ropa bastante ajustada, por si la suerte le sonreía y encontraba a alguien que le quisiera invitar un trago ó algo por el estilo.

Camino distraída por la calle, pensando en el enorme discurso que le había escrito su jefe para que se lo pasará a la dueña de la agencia de publicidad a la que se dirigía, de pronto y de la nada un hombre se tropezó con ella muy violentamente, no había visto que salía de una caseta del teléfono.

  • Oh…cuanto lo siento ¿esta usted bien?- pregunto el hombre de ojos verdes(N/A .:: ¿Quién será?::.)

  • Si, solo se me han caído unos papeles- contesto, el discurso que apenas iba a leer estaba manchado por el agua estancada de la calle- ¡¡genial!!- ironizo.

  • Eres tú, ¿Samantha Andrews?- dijo Harry- necesito hablar contigo.

Sam se sorprendió ella no conocía a nadie de la ciudad, ¿Por qué ese hombre le hablaba? ¿Cómo diablos sabía su nombre? Solo bastaron 2 segundos para desechar esas preguntas ya que el ojiverde le sonrió y la dejo embelezada, pensó que quizás era una broma ó esa era la manera en la que ese hombre conquistaba…el hecho fue que no le importo la cita que tenía con los publicistas de Londres, prefirió botarlos para tomar una taza de té ó cualquier cosa que le invitara aquel hombre.

  • Ah… ¿si? ¿De qué?- dijo para hacerse la difícil.

  • Cosas- contesto Harry olvidando su pleito con Ron, estaba feliz por que podría explicarle a Samantha lo que había visto.

La mujer lo acompaño, caminaron un poco hasta llegar a un pequeño café y en ese momento él comenzó a hablar de muchas cosas, le hablo sobre Hermione (lo cual le pareció extraño, ya que ella llevaba años sin ir a la capital) le pregunto por Jeff y para concluir Harry le explico unas cosas que ella no entendió, le dijo que una tal Ginny ya no era su novia, le hablo de la señora Granger ( Por lo cual supuso que era la mamá de su amiga) y le dio un gran alegato sobre mil cosas.

Samantha lo escuchaba emocionada, si esa era su manera de conquistar, que mas daba si le decía cosas que no eran reales, mientras quisiera estar con ella; solo hubo un punto en el que se confundió, él había dicho que Jeff hacía magia… estaba pasando su limite de mentiras.

Después de un rato el café ya no fue suficiente, Sam pidió un preparado con alcohol y Harry que no sabía que pedir, bebió lo primero que leyó.

  • Bueno…hip… ¿Cómo decías que te llamas?- pregunto.

  • Harry- contesto- Harry Potter.

Sam abrió los ojos, Hermione le había dicho que no le hiciera caso…mmm… Pero ¿Por que? Él era muy tierno, muy educado y caballeroso, aparte de guapo, ¿Por qué querría que no le hiciera caso? ¿Qué significaba él en la vida de su amiga?

Encogió los hombros y siguió charlando con él, siguiéndole la corriente, quizás fuera un mujeriego, pero por lo menos se veía más leal que Ian, y ella estaba desesperada por un hombre.

Harry no esperaba que la bebida le dejará tales efectos, empezaba a sentirse algo mareado, pero se sentía muy cómodo al lado de Sam, aunque no actuaba como cuando la conoció, parecía que había olvidado lo que habían platicada la vez pasada, y él no se atrevía a preguntar porque había llorado cuando lo vio besándose con Ginny, pero le parecía que no era el momento.

Para las nueve estaban en una sesión de besos acalorados, lo que para ella era una “cita casual” para Harry era la oportunidad perfecta de arreglar las cosas con ella (N/A.:: el alcohol hace muchas cosas…hahaha… ¿Se nota que no quiero que se reconcilie con Hermione ó en definitivo Harry tiene una seria tendencia a la amigas de su esposa?::.)

Lo último de lo que se entero era que la fiesta se había extendido hasta el punto de llegar a la casa de Harry, donde cayó en la “inconsciencia” ó dicho en otras palabras… En la cama del morenazo.