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Historia 29288 — capítulo 24

Sam se levanto confundida, no recordaba como había llegado a la cama y mucho menos, como había perdido toda la ropa, ni siquiera reconocía el cuarto donde estaba, se levanto lentamente al percatarse de que no estaba sola, casi salto de la felicidad porque había pasado la noche con ese hombre tan atractivo, había roto su marca, no se había tardado ni un día en conquistarlo.

Como era costumbre para ella, tomó su ropa, se vistió lo más silenciosamente posible y se fugo de su departamento, debía ver si podía salvar el incidente del día anterior ó Moffat la despediría.


  • Hamilton Jèrèmy Chatelain…serías tan amable de explicarme ¿Donde te haz metido estos meses?- exigió Olive, la hermana mayor del medimago.

  • En primera, NO ME DIGAS HAMILTON… y en donde haya estado no es asunto de tu incumbencia- respondió.

  • Te haz perdido varias reuniones familiares- dijo ella tomando un tono preocupado- ah…ya sé, estas melancólico por Viola.

  • No, claro que no, digo, no es que no la recuerde pero no puedo hundirme en mi pasado, debo continuar.

  • Creo que te llevarías bien con mi jefe, ambos viudos, ambos desperdician la vida- refunfuño Olive- te propongo algo, mi amiga Agnes esta un poco triste, ¡¡podríamos salir para que ambos se diviertan!!

  • Lo siento, tengo planes- explico.

  • Por favor, llevas mas de 3 años solo y amargado, ¿Qué te cuesta hacerme el favor?

  • Mucho… ¿Qué no haz oído que tengo planes?

  • Quedarse en casa recordando a tu esposa muerta no es un buen plan.

  • Por la barba de Merlín ¿tienes déficit mental? Tengo planes, tengo una cita con mi novia y no los voy a dejar botados solo porque quieres que lleve a tu amiga a una cita- aclaro Jerry exasperado.

  • Wow…es cierto ¿tienes novia?- pregunto- dime… ¿Cómo se llama? ¿Cómo la conociste? ¿Cómo es…?

  • Nada de eso te importa…

  • O por todos los cielos… debes presentármela- dijo tomando su túnica.

  • ¿Qué diablos haces?

  • Menciónate que tienes una cita con ella, aprovechare para conocerla- respondió.

  • Demonios…- dijo entre dientes, ese era su método para enterarse de todo, presionaba hasta que le dijeran lo que quería saber por eso eran tan buena auror- se llama Hermione, la conocí en Oxford cuando sucedió lo de la señora Marsh y es…- suspiro- es perfecta, inteligente, bonita aunque tiene un pequeño problema con las pociones y con su ex -pareja.

Olive lo miro decepcionada, tenía la esperanza de que su hermano saliera con su amiga y así poder deshacerse de sus 2 grandes problemas, el amor perdido de su hermano y el amor inalcanzable de su amiga.

Pero estaba muy feliz de que hubiera alcanzado la felicidad por fin después de 3 años, ahora debía preocuparse por Agnes.

******* Días Después*******

  • ¡¿Qué te acostaste con un desconocido?!- grito Hermione al oír la breve reseña del viaje de su amiga.

  • ¿Recuerdas que me habías prohibido hacerle caso a un tal Harry…?

  • Si… ¿Por?

  • Pues me encontró conversamos y pues no se como pero al día siguiente desperté en su departamento, dentro de su cama- dijo animada.

Hermione se puso blanca tan lívida como nunca en su vida.

  • ¿Qué pasa? ¿Qué te sucede?- inquirió.

  • Te dije claramente que no le hicieras caso- musito para esconder su enojo- que no te acercaras a él.

  • Si, pero…bueno… él tiene su encanto y que yo sepa él no tiene nada que ver contigo.

  • Tiene todo que ver conmigo… ¡¡es mi marido!!

  • ¿Qué? ¿tu marido? O sea que también es el padre de Jeff- Sam casi se desmaya con la noticia- marido… ¿no habrás querido decir ex marido?

Hermione la miro con antipatía, pero su enojo se enfoco en Harry, ¿acaso tenía debilidad por sus amigas? ¿Como era posible que se la hiciera dos veces?

Mientras la castaña, se debatía por dentro, sobre la futura estadía de Sam en su casa, alguien toco la puerta, Jeff bajo para ver quien era, ya que estaba esperando a Jèrèmy por que le había prometido que ese día lo llevaría a un lugar sin gente para enseñarle a jugar Quidditch.

  • Dios mió… es él…es Harry… ¿Qué hace aquí? No le dije donde vivía- dijo exaltada, Hermione casi se le echa encima cuando dijo lo ultimo.

  • ¿Quién es mami?

  • Ábrele la puerta, arreglemos el asunto de una vez por todas- vocifero Hermione, pero Jeff se dio cuenta a tiempo antes de que Sam abriera y obligo a su mamá a esconderse en la cocina.

Dentro de la cocina Jeff intento sosegar el coraje de su mamá, era tan persuasivo que logro que se calmara y viera con cautela que había ido a hacer su papá a esa casa.

Oyó como se saludaban y como él le preguntaba por que había huido de su casa de aquella manera, era tanto su cinismo que hasta le pregunto si había estado tan mal, Hermione pudo imaginarse el rubor en las mejillas de su amiga, ya que ella sabía que la estaban escuchando; de pronto dijo: “espera aquí” y en seguida entro en la cocina para ofrecerle una disculpa a su amiga.

  • Lo siento, te juro que lo siento- dijo preocupada- no tenía idea de que esto iba a suceder.

  • No, esta bien, al fin y al cabo es mi culpa por no haberte contado nada- replico Hermione- ahora sal y síguele la corriente.

Mientras tanto Harry caminaba por la estancia hasta que vio el inmenso televisor que estaba en la sala, estuvo tentado a sentarse y encenderlo, pero cambio de opinión cuando miro las fotos sobre la chimenea, en ellas estaba Jeff y… ¿Hermione?

  • ¿Pasa algo?- pregunto Samantha saliendo de la cocina, Hermione pudo notar que Harry miraba una foto suya donde estaba con Jeff, tuvo que emplear una gran energía para crear la ilusión sobre la foto para que apareciera la cara de Sam en lugar de la suya.

  • Nada, es solo que…- miro la foto de nuevo, pero Hermione ya no estaba- … ¿Dónde esta Jeff?

  • Eh… fue a su clase de equitación- mintió.

  • Entonces ¿con quien hablabas en la cocina?- pregunto Harry.

  • Con mi mamá, ya sabes, los teléfonos con camarita.

  • Ah… y le jurabas que lo sentías- Harry esta usando toda su capacidad para hacerla confesar, y aparentemente estaba atando cabos, Sam ya estaba nerviosa, ¿Cómo diablos se había metido en semejante embrollo?

  • Mamá ya llegue- grito Jeffrey para salvar a su tía, claro que fue obligado por su verdadera madre.

  • Harry creo que debes irte ya- dijo Sam aliviada por su oportuna interrupción.

  • No, quiero saludar a tu hijo.- el sabia que algo estaba ocurriendo, algo ocultaban y no iba a salir de esa casa sin averiguarlo.

Jeff salio de mala gana y solo porque Hermione lo amenazo con no dejarlo ir con Jerry a jugar Quidditch, el niño solo estrecho la mano de su padre por pura cortesía y con una mirada de odio se retiro a su cuarto.

Harry sospecho de la mentira de ambos, ya que Jeff no mostraba ningún indicio de hacer ejercicio ni portaba el uniforme y Sam estaba pálida, pero no debía abusar de su buena suerte, dejaría para otro día las preguntas que se estaba formulando.

  • Samantha Millioneth Windham- grito Hermione saliendo de la cocina.

  • Técnicamente mi apellido ya no es…

  • ¡¿Cómo pudiste ir con él a revolcarte?!- la interrumpió furiosa.

  • ¿Sabes? “Revolcarse” suena horrible- terció Sam- usemos algo como: “acostarse” ó “dormir juntos”

Hermione la miro con cara de pocos amigos, Sam huyo despavorida a su recamara, antes de que explotara y le dijera las mil y un maneras en que la mataría, lo peor era que debía aceptar que cometió el error numero uno para arruinar una amistad, se había metido con el marido de su mejor amiga… después de lo que Hermione había hecho por ella, se sentía la basura mas enorme del mundo.


Hermione aprovecho que se había quedado sola para ir a tomarse la poción, se dirigió a su cuarto, en su enorme closet había, lo que los muggles llamaban “una habitación del pánico” solo que ella la había personalizado un poco, tenía cada ingrediente medido en pequeños frascos y en botellas mas grandes estaba aquel liquido negro de seductor aroma…el problema era que ya no había ningún pomo lleno.

Tenía que preparar más ahora que Harry empezaba a sospechar, pero no tenía tiempo, Jèrèmy llegaría en cualquier momento.

Sabía que el efecto de su brebaje estaba apunto de finalizar y no podía darse el lujo de dejar de beberla ese mes, no tenía mas remedio que preparar un poco antes de que llegará, quizás si la suerte le sonreía podría acabarla antes de que él llegará y la viera haciéndola.

  • ¿Hermione?- dijo Sam tímidamente sin adentrarse a la habitación de su amiga, ella gimió para darle a entender que la había escuchado- Jèrèmy llego, esta con Jeff…

  • Amor… ¿Qué haces?- interrumpió el moreno de los seductores ojos verdes, él a diferencia de Sam, paso y se metió al closet de Hermione, justo cuando ella iba agregar el ajenjo, Jèrèmy se puso rojo de ira, puesto que le había prometido no tomar de nuevo dicha poción, pero ahora que se le presentaba la oportunidad trataría de darle un escarmiento- oh, tu poción… ¿puedo ayudar?

Hermione lo miro incrédula, la quería ayudar, pensó que era raro pues la vez que la vio tomándosela se había puesto muy mal, y ahora de la nada quería ayudarla, encogió los hombros y se alejo, le explico paso a paso lo que debía agregar y cuanto esperar, pero en el justo instante en el que se añadía la esencia de begonia, ella se descuido y Jèrèmy deslizo la botellita con el liquido a su bolsillo fingiendo haberla adicionado ya.

Hermione no se percato de ello, por lo que una vez que la poción “estuvo” lista la repartió en frascos y la guardo, esperaría un par de días para tomarla en lo que se añejaba un poco.

Acto seguido, todos tomaron sus chaquetas y partieron a Compiègne, ninguno de los Granger lo conocía, pero Jèrèmy les prometió que sería un buen lugar para que el niño pudiera pasear en su escoba de juguete, el mismo había llevado la suya, que era algo de lo mas nuevo en el Quidditch, había llevado una canasta para hacer aquello un día de campo y aparte llevaba una Quaffle que le acabo regalando a Jeffrey.

Pasaron un día de ensueño, Jèrèmy le enseño a Jeff a jugar, parecía que tenía reflejos para guardián, después el niño intento persuadir a su mamá para que jugará, y por mas que se negó, 10 minutos después estaba sobre la enorme escoba y era lanzada por lo aires, ya que hacía mucho que no se montaba en una… estaba gritando como loca, no sabía como pero estaba a más de 10 metros de altura.

Mientras descendía Jeff le gritaba como loco, su mamá estaba a punto de estrellarse contra el piso, en fracciones de segundo Jèrèmy tendría que mostrar lo bueno que era para arreglar huesos…Hermione cerro los ojos preparándose para el impacto, pero en lugar de sentir un dolor insoportable, sintió dos extremidades bajo su cuerpo, se auto pronostico 2 cardenales en la espalda ya que el impacto no había sido leve.

Jèrèmy le sonrió cuando ella busco la causa de su suave caída, ambos estaban tendidos en el césped, pues él se había aventado para alcanzar a atraparla antes de que se golpeara, se miraron fijamente (cayendo en la típica mirada pre–beso) ninguno dijo nada…lentamente se fueron acercando y cuando sus labios estaban a centímetros de fusionarse en un beso…

  • ¡Mamá! ¿Estas bien?- grito su hijo, quitando toda la magia al momento, Jèrèmy alzo las cejas y se levanto decepcionado.

  • Esta bien, pero creo que necesita ir al hospital- bromeo Jerry pero la cara que puso el niño lo hizo rectificarse.


Harry llego un poco tarde al cuartel general por ir a casa de Samantha, aún no podía dejar de pensar en la foto, estaba mas que seguro de que el rostro que habían en el retrato era de Hermione.

Iba divagando sobre ello, cuando se encontró con un tumulto en medio del lugar que no le dejaba pasar para entrar en su oficina y pensar en paz.

  • ¿Qué demonios sucede?-pregunto exasperado.

  • Ron Weasley se ha puesto mal- comento un auror.

Harry los empujo para poder llegar con su amigo, estaba jadeando en el piso, su semblante estaba muy mal, se veía pálido y sudoroso, se apretaba el pecho con una mano y gemía sin cesar.

Agnes estaba a su lado intentando ayudarlo pero el pelirrojo se negaba, con gran esfuerzo se levanto, Harry lo auxilio y les grito a todos los presentes que eso no era un espectáculo.

El ojiverde le ofreció agua y Ron la acepto por el acecho de Agnes pero casi la vomitaba cuando sintió otro espasmo en el pecho.

  • ¿Qué le sucede?- pregunto Harry a Agnes.

  • No lo sé, estaba charlando con Davenport sobre un caso y se desmayo, poco después se toco el pecho y comenzó a gemir- dijo ella, ambos ignoraban al enfermo.

  • No me pasa nada- exclamo él, indignado por la falta de atención, le dolía el cuerpo entero pero se coloco en una postura mas firme para que lo dejaran comentar.

  • Si tú lo dices- respondieron al unísono.

Ron los miro enojado, fulminándolos con la mirada, les dio la espalda y a zancadas salió de ahí… una vez fuera se recargo en la pared, le faltaba el aire y el pecho le dolía de manera insoportable, se apretó con una mano pero no ceso… ¿Qué le estaba pasando?