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Historia 29288 — capítulo 26
Se vistió con prisa, muriéndose de preocupación y de culpa, quizás Hermione ya se había tomado la poción y ahora estaba sufriendo las consecuencias, estuvo listo en menos de 5 minutos y apareció en la sala, al lado de Hermione en instantes.
Sam le pregunto como había hecho eso y con desesperación le contesto que era magia, ella contemplo la idea unos segundos, "magia" repitió, dio una risita pero esta fue ahogada por la mirada de Jeff.
Jèrèmy la reanimo y le curo el brazo que estaba fracturado, la miro con reproche y le pregunto que le había sucedido.
- Por dios… no fue nada, simplemente perdí el equilibrio y me caí- explico- eso fue todo.
- No te tomaste la poción ¿verdad?
- No, te estaba esperando- mintió.
- Vaya- dijo Sam abrumada- que buen doctor eres, el brazo se veía claramente roto.
- ¿Cómo esta Ron?- pregunto Hermione ignorando a su amiga.
- ¿Quién es Ron?- cuestionaron Jeff y Sam al unísono.
- Aún no tengo diagnostico pero te puedo decir que no estaba bien, si no encuentro algo pronto posiblemente no salga de San Mungo- le dijo.
Hermione se levanto, necesitaba moverse, no le gustaba que todos la miraran y menos de aquella manera tan hostigante, si no tenía nada no debían mirarla con preocupación, estaba dispuesta a hacer algo para poder ir a ver a Ron, subió rápidamente las escaleras para deshacerse de las miradas pero fue seguida por Jèrèmy.
- Espera ¿Qué haces?- exclamo en tono de regaño, como se le ocurría levantarse, aun no estaba en condiciones
- Necesito verlo, es mi amigo y esta mal- dijo Hermione, pero Jerry la cogió de la muñeca para impedírselo- no hagas eso.
- No, tú no hagas eso- recrimino- no seas egoísta, piensa en Jeff, piensa en que te haces daño…
Hermione aplico la misma estrategia que cuando se conocieron, le quemo la mano para que la dejara ir, Jerry no pudo seguirla porque se detuvo para curarse, Hermione tomó el primer frasco que vio y lo bebió de un solo sorbo.
- Ves no sucede nada- dijo la castaña saliendo del closet, pero en segundos la mirada se le nublo, aún así prefirió seguir con el juego para demostrar su punto- estoy perfectamente, es más esta vez no me voy a comer un bezoar.
- ¿Segura de que no te sientes diferente?- era demasiado extraño que su cuerpo no presentara algún síntoma.
- Si, me siento más viva- mintió, en ese momento se sentía realmente cansada- ¿A que viene tanta insistencia?- estaba a punto de desmayarse pero necesitaba probar su punto.
- Al hecho de que la pócima carece de la esencia de Begonia- confeso.
- ¡¡¿Qué?!!- pregunto con voz ahogada, era por ello que se sentía de cierta manera diferente, ahora todo le daba vueltas, le faltaba el aire, no podía concretar ninguna idea- Q-ue hici-ciste co-con mi poción…- se desvaneció, ahora estaba en el piso más blanca que la nieve y temblaba muy ligeramente.
- ¿Hermione?- se lanzo a su lado para tomarla entre sus brazos, trato de reanimarla pero no sucedió nada, la movió con cierta brusquedad y simplemente no despertó.
- ¿Qué le hiciste?- grito Jeff, que entro cuando vio a su madre desmayarse.
Jerry se negó a responderle, lo abrazo junto con su madre, cuando lo soltó ya estaban en otro lugar, Jeff estaba muy enojado y lo aventó, Jèrèmy le pidió que se contuviera ó lo llevaría con su abuela en lo que hacía que Hermione regresara en si.
- Rugtus, ¿la sala 7 esta vacía?
- Si.
- Me harías el favor de llevarla ahí y adminístrale poción vigorizante- le indico, el gran hombre robusto la tomo entre sus manos y se la llevo.
En ese lapso Jerry dejo a Jeffrey en casa de su abuela y fue a Oxfordshire por algunas cosas del niño, tuvo que explicarle a Sam lo que había sucedido y llevarla con él a Londres, esta como una novata en todo le hizo más preguntas de las que podía responder, él ahora no estaba para semejante estupidez pero Sam seguía insistiendo, como contestarle cosas que Hermione no le había confiado en sus años de amistad, ni siquiera podía articular sonido alguno, su mente estaba con la joven castaña que ahora estaba sumida en un sueño sin antecedentes del que Jèrèmy no tenía idea de cómo sacarla.
Igual que a Jeffrey, la dejo en casa de la Sra. Granger y regreso a San Mungo, especifico a todo el persona muy estrictamente que la sala 7 estaba restringida solo para sanadores, su negación a dar cualquier información creo serias especulaciones que él las ignoro, no podía exponerse a que alguien supiera que la "fallecida" Hermione Potter estaba en esa sala, ella no querría que Harry se enterara ahora que estaba tan cerca, solo por eso se negaba a dar datos de la misteriosa paciente.
Ron ahora estaba consciente, lo habían dejado despierto para que pudiera decirle a la señora Weasley que se encontraba en excelentes condiciones aunque su estado fuera todo lo contrario, el pelirrojo tenía cierta hipótesis de lo que creaba su enfermedad pero se negaba a compartirla con los medí magos.
- Por favor Señor Weasley- rogó Angus- trate de hacer memoria, ayúdenos a saber que le pasa.
- Los sanadores son ustedes, se supone son inteligentes como es posible que no hayan averiguado que ocasiona esto- dijo señalando su abdomen que estaba poblado de arrugas- pareciera que me estoy haciendo viejo con cada minuto, de hecho, es así como me siento.
- Solo dígame… ¿ha tomado alguna poción?
- No, ¿para que?- dijo exasperado, estaba cansado, asustado…
- ¿Ha estado expuesto a maleficios extraños ó algún hechizo?
- No- mintió, recordó perfectamente cuando Harry le lanzo "Gedere" claro que él no sabía que significaba y dudaba que su amigo lo supiera…ó quizás si, ¿Por fin le estaría cobrando la traición? No, claro que no, Harry no tenía el corazón tan frió y le debía un favor muy grande- me lo merezco- susurro.
- ¿Qué?
- Nada, hablaba para mi- contesto el pelirrojo.
El sanador lo miro con recelo, estaba casi seguro de que sabía algo porque se notaba que le quería esconder la verdad, Ron era demasiado evidente como para fingir algo como aquello, era muy cobarde para guardar el secreto que le podía salvar la vida, sin embargo, Angus no estaba seguro de que aportara información por lo que estaba dispuesto a usar el Veritaserum para sonsacarlo.
Aún con la mirada fija salió de la sala por la poción, Ron se quedo solo y tuvo el tiempo necesario para pensar en lo que le deparaba, entendía que lo que tenía estaba progresando de tal manera que lo mataría en semanas ó eso era lo que preveían los medímagos.
Suspiro varias veces seguidas debido a la pregunta que lo rondaba y lo hacía reflexionar ¿se merecía lo que le estaba sucediendo? Arqueo las cejas, talvez ese era su castigo por separar a sus mejores amigos, después de todo Ginny ya había medio pagado su parte, el hecho de que Harry le diera una bofetada y la corriera de su casa en cuanto termino su relación era un porcentaje valido de venganza… Pero ¿él se merecía morir?
La vida no podía cobrarle tan caro por haberse enamorado de la mujer equivocada, sus acciones habían estado mal y fueron de manera egoísta combinadas con la envidia que sentía por la vida de Harry, pero eso no justificaba aquel castigo tan injusto y cruel, era una buena persona por lo menos creía que ya había pagado sus culpas, no cualquiera resistiría lo que su amigo le hiciera pasar para pagar su falta de fraternidad y lealtad, a pesar de eso él estuvo ahí cuando Harry se derrumbo y necesito apoyo, cuando recibió la noticia (noticia por la que Ron también sufrió) pero ahora y de forma definitiva el destino le estaba cobrando la factura.
Pero aun así: … ¿Se lo merecía ó no?
Jèrèmy se sentía muy mal, como si fuera el peor de los hombres, ¿Cómo podía provocarle ese estado a la persona a la que él profesaba amor? El Moreno reviso a Hermione, su cara mostraba cambios muy notorios, sus tenues ojeras ahora parecían profundos cardenales pero eso no inmutaba su gesto de un sueño placentero y la perdida radical de color no inmutaba su belleza, seguía siendo(Aunque de manera un tanto deprimente) muy hermosa.
Sonaba tan irónico que la única manera en la que Hermione logro "visitar" a Ron, fue llegando en un estado peor al suyo, Ron mínimo estaba consciente, ella solo estaba ahí, con su respiración lenta y acompasada, como dormida, su ritmo incluso lograba arrullar por lo pasivo que era, aunque fuera imposible saber cuanto duraría.
- Soy un imbecil- se regaño a si mismo- se supone iba a ser un escarmiento para ti y quedo siendo para mi- le dijo al cuerpo inerte de Hermione.
Jerry estaba preocupado por su estado pero al mismo tiempo debía encontrar cura al padecimiento de Ron, solo porque se lo había prometido a Hermione debía curar a su amigo, algo que también debía hacer era ir por Jeff para que visitara a su madre aunque no creía que fuera bueno para él, ver a su mamá postrada a una cama por un tiempo indefinido…
Semana uno
Todos los días Jèrèmy cosechaba la esperanza de que cuando llegara a la sala 7 Hermione estaría despierta y lo esperaría para darle la reprimenda mas grande que hubiera recibido de una mujer pero al finalizar el quinto día se dio cuenta de que eso no sucedería en un tiempo cercano, aunque le era imposible evitar esa idea cuando estaba apunto de abrir la puerta cada mañana.
La ilusión inflaba su pecho de desesperación pero al ver la misma imagen diariamente, hacía que toda la ilusión de volviera desasosiego, la pregunta ya no era… ¿Cuándo despertara? Ahora era ¿Lograra despertar?
En lo que respectaba a Ron, no había mejorías, todos los medímagos estaban haciendo lo posible por ayudar a Jèrèmy con ese caso tan extraño pero ningún tratamiento daba resultado, había probado con todo lo que podía tener relación con su enfermedad, lo habían hecho embarrarse de excremento de dragón reciente para ver si servía pero solo logro que el pelirrojo tuviera que agregar a su lista un salpullido asqueroso.
Los Weasley estaban acostumbrándose al hospital, Molly se quedaba casi todos los días a cuidar a Ron, aunque ya estaba al tanto de que Ron no tenía ninguna mejora y como iban las cosas, no la tendría nunca, él mismo estaba dándose por vencido.
Aunque ya había confesado lo de la maldición que Harry le había lanzado pareció que Angus no le había tomado mucha importancia y la había desechado, el otro sanador, Chatelain, como le pareció oír que se apellidaba siempre parecía muy lejano a lo que hacía, solo lo había visto un par de veces, entraba le hacía unas preguntas y salía, siempre con esa gesto preocupado…
Lo único que entretenía al joven pelirrojo, era escuchar a los sanadores hablar sobre su caso ó sobre otros casos aún más difíciles, anteriormente había escuchado como charlaban de una mujer que estaba internada, en una sala restringida solo para los medimagos, lo inusual era que según Angus, el tal Hamilton no se especializaba en casos tan triviales como el de la chica pero estaba muy metido en él y no quería dar ningún dato ó detalle.
- Es muy cínico- dijo un sanador que no conocía- se negaba a tratar a Weasley y ahora esta metido en la sala 7 examinándola, ¡¡Otra vez!!
- Debe ser porque es mujer- sugirió Angus- no me lo puedes negar…la mujer es muy bella.
- No hay duda de eso, la pregunta es… ¿Por qué no nos dice que le sucede ó por que tanto misterio con su identidad?
- Quizás sienta debilidad por ella.
- Pues a mi me pregunto como podría contrarrestar los efectos del ajenjo- menciono uno de ellos, Ron estaba muy atento.
- Y ¿Qué le dijiste?
- Que es imposible, no hay cura a una intoxicación masiva del ajenjo- contesto el sanador más viejo.
- Entonces debemos suponer que ella estaba metida en alguna experimentación.
- Es lo más probable- coincidieron todos.
Ron siguió escuchando, se moría de ganas de saber mas detalles, sabía tanto del caso ya que era su única entretención, se preguntaba que tenía de misterioso el caso como para que no dieran información a nadie ó para la tuvieran en una sala, confinada y sola.
El pelirrojo incluso le había preguntado a Chatelain que sucedía en ese cuarto pero su respuesta fue un fuerte dolor punzante ocasionado por su nuevo tratamiento, mas una mirada de repentina sorpresa.
- Ella…ella esta en un estado delicado…- fue lo único que logro balbucear antes de salir olvidando por completo el tratamiento.
Semana dos
La perspectiva de que Hermione despertara aún no era descartada solo necesitaba que su cuerpo desechara los efectos mágicos y la dejaran desintoxicarse, pero por ser el primer caso que se veía, Jerry no tenía idea de si eso era posible, su lado lógico le decía continuamente que la dejara en paz, que no iba a despertar nunca.
Estaba tan preocupada por ella, se sentía culpable, triste, agotado, esta situación lo estaba matando, no podía mirar a la cara a Jeff, no sabia que iba a pasar con Hermione y mucho menos con Ronald.
No dejaba de tratar nuevos tratamientos tanto en Ron como en Hermione, había pedido a Filius (Especialista en intoxicación por pociones) ayuda para hacer una nueva pócima que llevaba todos los ingredientes que activaran al cuerpo en todos los sentidos pero su colega le dijo que una poción así se tardaba en madurar aproximadamente unos 3 meses ó quizás más; hasta el momento era lo único que había conseguido idear para tratar de reanimarla pero su concepto quedo reducido a nada junto con su optimismo cuando Filius le dijo que el ajenjo no podía ser neutralizado.
Aun así decidió pedirle que hiciera la poción para ver los efectos, a cambio tuvo que darle los detalles de caso y pedirle bajo juramento de sanador que no lo mencionara a nadie.
En el caso de Ron, estaba decidido a curarlo, no porque Hermione se lo hubiese pedido antes de caer en ese estado, sino porque ahora representaba un reto muy grande, no era concebible que ningún tratamiento le diera resultado, el único avance que habían dado era un diagnostico de muerte y como maquillarle a base de magia las arrugas.
El enorme problema que tenía era que pasaba demasiado tiempo atendiendo a Hermione que se mostraba egoísta con los demás pacientes, ¿Cuánto duraría su preocupación?
Su vida se estaba volviendo una eterna agonía, si estaba en San Mungo no podía evitar pensar en el caso de Ron y como ayudarlo, si estaba en casa quería volver al hospital para ver si estaba bien, para colmo Jeff seguía sin dirigirle la palabra, ahora usaba el método mas inmaduro que existía (Le pedía a su abuela ó a Sam que le preguntaran estando él en la habitación) no podía pedir nada de él, después de todo tenía razón al estar enojado ó mejor dicho furioso.
Al finalizar la semana, los demás sanadores se cansaron de pedirle información y comenzaron a ignorar la sala 7, todos estaban más interesados en Ron, el cuál comenzaba a tener severos signos de vejez, tenía la piel manchada, en una ocasión casi dejo de respirar lo que indicaba que algunos de sus órganos comenzarían a colapsarse en un tiempo, Jèrèmy había prohibido las vistas cuando la Sra. Weasley se desmayo al verlo sin los hechizos que le maquillaban las arrugas.
Solo tenían permiso Harry y el Sr. Weasley, ya que Ron se deprimía sin tener nada que hacer, bajo los constantes ruegos del pelirrojo, Jerry tuvo que ceder, aunque solo los dejaban pasar 10 minutos con él al día, los cuales Ron aprovecho para pedirle un favor a Harry.
Le comento lo de la paciente que se encontraba en la sala 7, Harry lo escucho extrañado por su curiosidad, le prometió indagar aunque veía muy difícil como averiguar algo si ni los mismos sanadores sabían toda la versión.
- ¿Para que quieres saber?- le cuestiono mirándolo con una ligera sonrisa, no era fácil tener un semblante despreocupado cuando Ron se veía claramente más enfermo.
- Tengo una corazonada, esa chica tiene algo…- quiso explicar pero en ese momento llego Rugtus para darle sus pociones de la tarde y por ende correr a Harry de la habitación- te digo después.
Semana tres
- ¿Jèrèmy?- dijo Agnes, no era secreto que Jèrèmy le gustaba a la joven auror pero era mas obvio su amor por Ron.
- Agnes, que gusto verte- respondió Jerry con la mayor alegría que puso expresar pero estaba tan cansado que solo logro sonar un tanto descortés, lo bueno fue que ella no lo noto, ya que estaba en la misma situación, ambos llevaban días sin dormir.
- ¿Cómo esta Ronald?
- No te puedo mentir, sino Olive me vendría a interrogar- dijo él, intentando en vano una sonrisa, sus ojeras se acentuaron mas que sus líneas de expresión- esta mal, aún no conseguimos una cura para lo que tiene, lo que intentamos solo hace que lo que sea que tenga, empeore y lamentablemente no hay manera de controlar lo que tiene.
- Con eso me quieres decir que…
- Si no encontramos la causa morirá en cuestión de semanas- confeso, no tenía ganas de hablarle en términos médicos que ocultaban parte de la verdad- tú no sabes que pudo haberlo ocasionado.
- Pues hay un hechizo ó maleficio, no se bien que es pero puede servir- contesto temerosa- el día en que Potter peleo con él, le lanzo ese encantamiento, yo no se que significa.
- ¿Puedes decirme cuál fue?
- Sonó algo así como Gedere- respondió.
- Lo tomare en cuenta, es probable que solo sea una palabra sin sentido- dijo sin comprender bien lo que había escuchado- me tengo que ir, tengo otro caso igual de importante.
Agnes asintió, como todos los días se sentó al lado de la Sra. Weasley y Ginny a esperar alguna novedad.
Jèrèmy se dio un ligero masaje en los ojos para inhibir un poco el cansancio en sus orbes, tenía que ir a darle a Hermione una nueva poción ya que la vigorizante no estaba dando resultado, esta vez intentaría una infusión de mandrágora, era la idea mas descabellada que tenía pero era mejor que el elixir de la vida, que era una gran idea salvo que se necesitaban 2 años para obtenerla.
Cuando llego a la sala 7, Filius estaba charlando con Harry Potter sobre la paciente que estaba en esa sala, el medimago se negaba a dejarle pasar pero Harry insistía, lo había visto intentar entrar al cuarto sin permiso.
- ¿Que sucede?- pregunto Jerry asustado.
- Nada, es solo que tu linda paciente ya creo tanto furor entre los enfermos que ahora quieren visitarla los familiares- gruño Filius.
- Eso es una enorme mentira yo solo preguntaba por la salud de la señorita que se encuentra ahí- dijo Harry para defenderse.
- Pues su estado es delicado pero no veo porque le tenga que importar una extraña- refunfuño Jèrèmy.
- A decir verdad no es a mi a quien le interesa, es a Ron- dijo Harry colocándose en una postura recelosa… ¿Por qué cuidaban de sobremanera esa sala? Hasta tenía un hechizo en contra de intrusos.
Harry pidió una disculpa de nuevo y se marcho, la actitud de los sanadores le dejaron una enorme curiosidad, curiosidad que debía sosegar de alguna manera, ahora era prioritario entrar a esa alcoba.