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Historia 29288 — capítulo 27

Semana cuatro

Entre libros y viejos pergaminos, Jèrèmy busco la maldición que Harry le lanzo a Ron pero no había ningún registro de ello, por lo que tuvo que recurrir a la vieja biblioteca mágica, no encontró ningún libro que la explicara, solo había una pequeña referencia en "Maldiciones Imperdonables: Guía de autoprotección":  <<Por años se ha creído que Avada Kedavra era la única maldición imperdonable que mata al instante pero aquellos que han muerto en sus manos deben considerarse afortunados de que no haya sido Gedere la que los ha maldecido >>

Bufo por lo que decía, no tenía nada de relevancia eso, ya sabía que Ron estaba encaminado a su muerte, lo único útil en todo ello era que el maleficio empleado por Harry era una maldición imperdonable… si lo denunciaba podría ir a Azkaban.

Busco en otros libros pero ninguno tenía una cura, solo ese libro lo mencionaba, lamentablemente la parte que le seguía a la redacción estaba rota y la cura estaba en ese papel. Jèrèmy intento encontrar ese fragmento, exasperado revolvió todos los pergaminos y a base de magia convoco el pedazo, sin embargo este no apareció, Jerry sabía que no estaba en ese escritorio, ni siquiera en ese cuarto para colmo ese libro era tan viejo que deducía encontrar una copia sería tan imposible como despertar a Hermione con un simple beso.

Estaba llegando al cansancio extremo, sin pensarlo ya había pasado en mes desde que su amada Hermione estaba en estado vegetativo, Jeff aún lo odiaba y odiaba a la abuela por recibirlo en su casa, nadie le quitaba de la cabeza que si mamá estaba muerta y no le querían decir, ese mes había sido muy difícil para él.

El pobre niño vivía en la incertidumbre porque por mas que mirara la puerta de la casa ó se quedara frente a la ventana, su mami no regresaba, hacia ya un mes que no le daba un beso ó le leía antes de dormir, extrañaba la manera en que le prohibía todo y nada a la vez, pero se negaba a aceptar que su progenitora estuviera muerta, aún así ese pensamiento no lo dejaba en paz. Si no estaba muerta, entonces, porque no lo dejaban visitarla ó mínimo hacerle una llamada, por no llegar a lo primitivo, que sería escribirle una carta, pero cualquier cosa que le permitiera tener contacto con su mamá era bueno. En  cambio la Sra. Granger, que sabía exactamente que sucedía le inventaba excusas que alguien con el intelecto de Jeffrey no creía, Sam solo pudo quedarse unos días antes de volver a Oxfordshire por su trabajo, también porque tenía que decirles a todos los de Moffat & Vertue que su accionista mayoritaria faltaría indefinidamente a las reuniones.

Todos esos pensamientos hacían que Jèrèmy se sintiese el hombre mas cañalla de la tierra superando a su rival…Harry Potter.


- ¿Cómo estas?- le pregunto Harry a Ron, el pelirrojo levanto su cara con el claro gesto de interrogativa- No, no sé nada aún.

- Entonces no sé para que te tomas la molestia de venir a visitarme- se quejo.

- Porque, aunque no lo quieras soy el único que resiste verte en ese estado tan deplorable y no se pone a llorar- respondió Harry fríamente- además tu madre no me deja en paz.

- Si tan repulsivo te parezco no sé que haces aquí- reprocho Ron, su voz no sonaba tan grave como cuando estaba sano, ahora sonaba cansada y floja, tal vez se debía al poco oxigeno que podían contener sus pulmones ó quizás el pelirrojo sacaba ventaja de eso, aunque nunca lo aceptara, esa atención es la que había pedido desde que eran adolescentes, solo que no podía disfrutar la por la inminente amenaza de muerte- ¿Por qué no te has largado aún?

- Porque eres mi amigo, porque podría ser la ultima vez que te vea vivo…

- ¿Ahora me deseas la muerte?

- Aún no termino- dijo Harry enojado, se aclaro la garganta y prosiguió- y, aunque el primer motivo lo engloba todo, siento que debo decirte algo.

- Humm…

- ¡No interrumpas!- grito Harry, solo tenía unos minutos para decirle a su amigo todo lo que no le había dicho en 15 años de amistad.

- Vale…como sea- dijo indignado Ron, volteándose a la puerta para ignorar al moreno, Harry arqueo la ceja en señal de disgusto pero estaba decidido a decirle lo que sentía.

- Yo…bueno necesito decirte…Es muy importante que sepas- balbuceo sin encontrar las palabras correctas- ¿Sabes que? ¡Lo arruinaste!

Ron siguió ignorándolo, él había estado esperando la visita para enterarse de la chica de la sala 7 pero en cambio recibió un amigo sin noticias y lleno de cursilerías que para colmo se negaba a decirle, por si fuera poco había hecho un comentario muy ofensivo; se mordía el labio para no gritarle que era su culpa, para no rogarle que le diera la cura pero sobre todo para no soltar todas las blasfemias que se había guardado por años.

Harry entrecerró los ojos por la frustración, saco de su túnica unas grageas de Bertie&Botts y se las arrojo a la cama, junto con las notas que le mandaban su mamá, Ginny y Agnes, juntos con bromas de los gemelos. Una vez que Harry salio de su habitación, el joven tomo los recados y uno a uno los leyó todos, en la carta de su madre se notaban palabras chorreadas por las lagrimas que seguramente había derramado al escribirla, Ginny simplemente le deseaba que se recuperara y le dio una enorme reseña del ultimo partido de los Chudley Cannons (Ron casi llora cuando leyó que perdieron por casi 500 puntos) por ultimo la de Agnes, que solo decía "Hola… Recupérate pronto que tengo algo que decirte" se dijo Ron.


- Olive, necesito preguntarte algo- dijo Jèrèmy cansado por perseguirla hasta llegar a su casa.

- Ahora no Hamilton- contesto ella igual de cansada- tuve varias redadas hoy, el cuartel se esta viniendo abajo ahora que Potter y Weasley están ausentes.

- Es rápido, aparte de que podrías ayudar a que uno de tus superiores se salvara- musito Jerry, su hermana cambio su mueca de cansancio a un gesto de interés.

- Está bien, dime lo que quieres saber.

- ¿Qué has oído de la maldición Gedere?- pregunto Jerry esperanzado por la respuesta.

- Nada.

- ¡¿Cómo que nada?! Se supone que debes saber las maldiciones imperdonables… ¿Qué no presumías ser una sabelotodo referente a eso?

- Si y no me retracto, pero esa maldición fue destituida de imperdonable hace mas de 3 siglos, toda la información sobre ella fue retirada de los textos, solo se que según el autor del único libro donde daban la cura decía que…

- …Es peor que Avada Kedavra- término la frase Jèrèmy corroborando su teoría.

- Exacto, ¿Cómo lo sabes?

- Tome tu libro para investigar la maldición- confeso- pero la parte crucial del tema no estaba, es decir, que tu libro esta roto.

- Que esperabas tiene mas de 300 años- resoplo Olive- no hay manera de que consigas otro, en el ministerio los guardaron en el departamento de misterios.

- ¿Podrías?

- ¡¡No!!

- ¿Sabes de alguna otra persona que tenga uno?- pregunto ansioso, no importaba de quien se tratara si con ello podía salvar a Ronald.

- Si, pero no te va a agradar- contesto la mujer sonriendo con malicia- cuando me hice de ese libro, Harry Potter tomó uno también…

Semana cinco

¡Que mala suerte! Se repetía una y otra vez Jerry, caminaba por la sala de su casa, se había dicho por días lo desafortunado que era al tener que pedirle a su archirival ayuda pero esa era la única manera, frustrado como estaba aún le temblaban las manos de la rabia; no habían pasado mas de 20 minutos después de que le había pedido el libro y Harry con diplomacia le contesto que no, en primera porque ese libro era ilegal y en segunda porque él no le había ayudado con información de la chica de la sala 7.

- Es un imbecil -gruño- no pudo tragarse el orgullo para salvarlo…no, ¿Cómo se iba a doblegar de esa manera?- dijo sarcásticamente.

Gruño una vez mas, frunció los labios y el entrecejo, "Debe haber alguna manera de ver ese libro" pensó, se froto la mandíbula con la mano, intentaba buscar una manera de convencerlo pero sin llegar a denigrarse, "Quizás si se lo pido a alguien de su familia…mmm…" paso sus manos por su cabeza lleno de frustración, si tan solo Hermione pudiera ayudarlo… pero eso era imposible, no podía recurrir a ella porque estaba postrada en una cama en coma por su culpa y ahora tenía que pagar viéndola muerta en vida, mientras ideaba la mejor manera de obtener una cura para el padecimiento de Ron, que mas que un reto se estaba volviendo un castigo. Lucho por varios minutos para obtener una idea mejor a la de rogarle a Potter, y quedo en la conclusión de que él solo no llegaría lejos…


- ¡Ginny!

- ¿Acaso lo conozco?- pregunto la pelirroja extrañada de que aquel hombre le hablara- ¿Qué no es usted el sanador que esta a cargo de Ron?- dijo después de verlo bien.

- Si, soy yo- admitió, pero con la prisa que tenía no intento ser cortes- ¿Sabes donde esta Potter?

- Creo que en el ministerio, ¿Por qué lo preguntas?- dijo ella recelosa por el comportamiento del medimago.

- Es muy importante, necesito que me ayudes en algo y tengo entendido que eres su pareja…

- Ex - pareja- dijo Gin enojada.

- Eso complica las cosas pero aún así me puedes ayudar- musito, la tomo por el codo y se la llevo al rincón para poderle explicar las cosas con calma, le expuso su plan con lujo de detalle, al principio ella se mostraba renuente a hacerlo pero después al explicarle que con eso su hermano podría recuperarse, olvido por completo que lo que planeaban hacer era allanamiento …

Jèrèmy le hizo un par de preguntas y se retiro, necesitaba conseguir un par de cosas antes de ir a su destino, solo que antes era necesario ir a ver a Hermione, observar si la infusión había funcionado ó solo había provocado alguna variación.

Como todos los días, tomo su expediente medico que estaba bajo el nombre de su antigua esposa y entro a la sala, no sin antes quitar los encantamientos que la protegían, una vez adentro el cuarto estaba bajo una temperatura fría pero Hermione al contrario que su recamara, estaba hirviendo, sus ligeros temblores ahora parecían un deficiente intento de convulsión, estaba sudando mucho, tanto que su ropa estaba empapada, eso indicaba que la infusión si había servido a un propósito: enfermarla más.

Se altero un poco debía encontrar algo que contrarrestara los nuevos padecimientos, pero estando inconsciente no sabía si había dolor ó no, no tenía idea de que causaba esos movimientos, así que era poco probable que una poción sirviera para esto, aunque le diera una tendría que darle otra por si la anterior no servía.

Por arte de magia apareció un pedazo de tela con la que Jèrèmy seco la cara de la chica, pasó lenta y cariñosamente el retazo por la cara y cuello, observo sus rasgos y sonrió a si mismo, aunque era inoportuno ese recuerdo no pudo resistirse a pensar en el día que la conoció, que ahora parecía tan lejano, su sonrisa se ensancho aún mas cuando pensó en como ella había pasado de ser una conquista al reemplazo de Viola, y se pregunto que tenía ella que había inhibido el recuerdo de la mujer que amaba, tomó la tela entre sus dos manos y la exprimió para seguir en la tarea de secarla…

Se dio cuenta de que debía cambiarle la ropa antes de que la humedad, el ambiente y ella misma, empeoraran la situación, ahora tenía que administrarle más pociones de las que le habían dado en su vida, pero quedaba el problema…ella necesitaba un cambio urgente de ropa, las batas estaban al pie de la cama, solo tenía que desvestirla y ponerle una seca…acerco sus gélidas manos a su pecho para desabotonarla, estaba a unos segundos de verla sin ropa, algo que en otro momento hubiera sido sexy, aún así no podía evitar la tentación…sus dedos rozaron su piel no le importo el escalofrió al fusionar el frío de sus dedos y el calor de su piel, entonces…


- Anny Lee te podrías encargar de cambiar a la paciente de la sala 7, ha tenido temperatura y esta empapada- indico Jerry a una enfermera (Por llamarla de alguna manera) ella asintió.


Jèrèmy se encontró con Ginny en la sala de espera, Jerry (aún preocupado, frotándose las manos porque aún estaban gélidas por su corta estadía en la sala 7) llevaba su túnica normal de mago que en ese momento era negra para pasar desapercibido ya que se aparecería en un barrio muggle, también había conseguido un sombrero, que al ponérselo tenía la facha de un investigador privado, Ginny lo miro extrañada y alzo las cejas en señal de absoluto disgusto, Jèrèmy solo encogió los hombros.

Ginny volvió a mostrarse renuente y no era porque iba a cometer un delito muggle, sino porque le daba pena que la vieran con alguien como él, pues antes que nada estaba su buen sentido al vestir, después de todo llamarías mas la atención de los londinenses con ese atuendo que mostrándose con su túnica de sanador, mínimo así sería confundido con un paciente de una clínica mental. Le exigió que se quitara su estupida vestimenta si quería su ayuda, Jerry se sintió ofendido con sus comentarios pero fue remunerado con creces cuando él se quito la túnica y dejo que viera su atlético cuerpo pues la pelirroja se quedo anonadada con tal cosa.

Una vez que ambos estuvieron de acuerdo en cuanto a la apariencia del medimago, se aparecieron afuera del departamento de Harry, según Ginny aún conservaba la llave y si por algún motivo él llegaba, ella se inventaría una excusa por su presencia ahí, y sin buscarle fallas al plan(Porque debían ser optimistas) se adentraron al edificio; su apartamento estaba en el segundo piso, una de las vecinas del auror vio a Ginny con recelo cuando paso su mirada de la pelirroja al moreno y sin mas entro a su casa murmurando para si "Descarada, traer al otro a la casa del chico"… Ginny puso en blanco sus ojos y siguió caminando. La casa de Harry no tenía ninguna chapa, simplemente debía tocarse con la varita un punto especifico de la puerta y eso la abría, Jèrèmy entro primero pues si Potter estaba en casa él tendría que asumir la responsabilidad y ponerse en la postura de implorante pues debía obtener ese libro a como diera lugar, al poner en pie dentro sintió un escalofrió en la espalda pues a pesar de que la casa era un desorden tenía muy presente la esencia de Hermione…

- ¿Siempre le a pertenecido a Harry este lugar?- pregunto como por instinto.

- No, él muy infame se mudo aquí cuando Hermione murió, antes vivía con su padrino pero se harto, este lugar antes era magnifico-suspiro- ahora es una ruina.

- Eso es lo que veo…- dijo mirando el lugar, frunció el entrecejo, él llevaba varios años viudo pero eso no le impidió conservar su casa en el estado en el que Viola lo había dejado, en cambio, Harry parecía no importarle ó estaba tan devastado que hasta recoger su ropa sucia lo deprimía.

Al entrar a la cocina, estaba tan arreglada como si nunca hubieran tocado nada de lo que estaba ahí, Jerry solo conocía los aparatos porque a Hermione le encantaba cocinar y le había enseñado como se usaban varios artefactos como era la licuadora, el tostador y hasta la estufa.

- La biblioteca esta en la sala de estar, aunque quizás ese libro lo tenga bajo cierta seguridad por lo que deberá estar en su recamara- le indico Ginny.

- Oh, si…claro, gracias- balbuceo, se había quedado pensando en la cocina de Oxfordshire y como Sam se estaría dando la gran vida solo en una casa tan grande.

Miro en la biblioteca, varios libros tenían una gruesa capa de polvo, se notaba que su dueño nunca los había tocado, más bien parecía que no eran de él, pues no creía que Harry se interesara en los derechos de las criaturas mágicas, incluso había uno que en su lomo decía "HJ. Granger, <Elfos domésticos, historia de la esclavitud>"

- Ella siempre se intereso en esas criaturas- se quejo Ginny detrás de él, Jèrèmy casi grita del susto pues creía que ella estaba aún en la cocina- desde cuarto año, cuando vio como un funcionario del ministerio maltrato a una elfina no dudo en crear un grupo de apoyo- se burlo amargamente- ella siempre tuvo una iniciativa.

- Parece que la culpa aflora en tu tono- comento Jerry sin pensarlo.

- ¿Culpa…Por que debería sentirme culpable?

- Por nada- respondió al darse cuenta de lo que había dicho- ¿Cuál es la recamara?

- Esta- contesto Gin, con cierto recelo demostrado en sus ojos, aunque era obvio que la puerta más cercana a él fuera la correcta pues el departamento no contaba con demasiadas.

Jèrèmy la miro de reojo y entro, ella prefirió quedarse a vigilar aparte de que no quería estar cerca de él, pues a pesar de ser tan apuesto era muy entrometido. Jerry prendió una luz por medio de la varita pues la lámpara que estaba en la mesita de noche no encendió, supuso que era porque Potter no pagaba por electricidad, era una habitación muy espaciosa, había un pequeño closet al final y la cama era muy grande, como el resto de la casa, también estaba desordenada (Jerry rodó los ojos y la acomodo con un movimiento de la varita) trato de arreglar un poco para hacerse la misión un poco mas sencilla.

Una vez que cajas, ropa, revistas (No solo de Quidditch) y otras cosas estuvieron en su lugar, Jèrèmy optó por buscar primero en el closet, después de que las túnicas ya no estuvieran en el piso el closet lucía presentable…En cuanto ya no hubo nada que cubriera el suelo, Jerry pudo mover algunos zapatos y detrás de una caja no muy llamativa encontró el libro, estaba en mejores condiciones que el de Olive, cuando intento sacarlo, este se atoro el la tapa de la caja que no parecía interesante y en el justo momento en el que iba a informarle a Ginny que lo tenía en su poder, noto un rostro familiar que brillaba bajo la luz que provenía de afuera de la caja.

El moreno observo detenidamente y sintió cosquillas en la nuca, pues el rostro familiar era el de Hermione y ella muy interesada miraba quien había abierto la caja, Jèrèmy no pudo detenerse ante la tentación de ver que guardaba esa caja así que la abrió por completo y lo lleno una emoción de ver tantas fotos del rostro de la mujer que amaba, eso no era todo lo que había, lo mejor estaba por verse, pues a un lado de la caja había unas cartas por lo que se veía exteriormente todas eran de Hermione en su época de noviazgo, pues dudaba mucho que ella le hubiera escrito alguna en sus últimos días de relación.

Jèrèmy dudo varias veces en tomar una y leerla, no se sentía con el derecho de saber que sentía ella cuando su amor no había sido truncado por la traición, aún así cogió un par y se detuvo a leer una, pero decidió que Harry no las extrañaría así que tomo la gran parte y dejo una copia mágica (algo así como un holograma) en cuanto puso la tapa en su lugar, oyó la voz de Ginny…Harry ya había llegado y ella estaba inventando algo para justificar su presencia, Jèrèmy dejo las cosas como estaban, é intento salir pero Harry estaba mirando hacia ahí.

- ¿Qué haces aquí?- pregunto Harry desconcertado.

- Solo vine por unas cosas- respondió y sin querer miro de reojo el cuarto donde estaba su cómplice- eh…cosas que se me olvidaron aquella vez que…

- Mmm…mas te vale que sea así- dijo Harry con un dejo de desconfianza, mirando inquisitivamente su recamara, Jerry tuvo que pegarse a la pared para no ser visto.

Harry comenzó a  caminar, como destino tenía dejar su túnica en la habitación pero Ginny se le lanzo, volteándolo para que Jèrèmy pudiera salir y él no se diera cuenta, salvo que Harry se percato de que algo traía entre manos, así que solo le dio tiempo para levantar el pulgar en señal de que lo tenía en su poder y que la esperaría afuera.

- ¿Qué te sucede?

- Nada…nada, es solo que quería mirarte a los ojos- dijo, increíblemente Harry se rió como un tonto por lo que dijo, ya que Ginny se mostró nerviosa pero no de la manera en que realmente estaba.


- Uff- bufo Ginny al salir del departamento, las carcajadas de Harry aún se escuchaban- lo tienes, ¿verdad? No quiero volver ahí.

- Si, aquí esta- se lo mostró, detrás de él estaban las cartas así que no dejo que lo tocará- ¡Tiene 300 años!- dijo para justificar el arrebato del texto.

Ginny lo observo con detenimiento, tal parecía que así se mirarían todo el día pero no fue así debido a que Gin tenía entrenamiento y no podía faltar, eso tranquilizo a Jerry pues así no se sentiría tan mal por haberse llevado las cartas ó mas bien no se sentiría vigilado.

No quiso volver a San Mungo, pues se moría de las ganas por ver lo que Hermione le decía a Harry cuando lo amaba y si era igual en su relación ó el se estaba volviendo el clavo que intentaba sacar al otro clavo; dejo el libro en la mesa, junto con las llaves y la varita, por un momento cuando estuvo sin hacer nada, sentado frente al paquete de cartas que la duda lo invadió…¿Qué pasaría si en esas cartas estaba la respuesta a que Hermione no le hubiera dicho "te amo" aún?

Las dejo encima de la chimenea, y las miro por varios minutos, en lo que reflexiono si lo que hacía era correcto, pues se las había robado a Harry, que debía atesorarlas mas que a su vida, con la mano en la barbilla y la duda en la mente se levanto, las tomo y una a una, por orden las fue leyendo.

A la décima carta, decidió parar pues lo ahogaba, no era lo cursi que sonara ó lo hermosamente melosa que se oía, era su sinceridad en cada palabra, como cada silaba denotaba que lo amaba, como una letra se lo gritaba, eso lo ahogaba pues esas cartas tenían fechas seguidas, no sé explicaba como ella había superado su traición ó como había logrado olvidarlo.

Dejo las cartas a un lado, "Eso, eso era justamente lo que no quería leer" se dijo así mismo, todavía había unas 20 cartas mas, pero fueron desordenadas cuando las dejo tiradas en el sofá lo que dejo al descubierto la foto que Harry mas apreciaba, al igual que la que reposaba en su comedor, esta también era muggle, y en ella se describía completamente lo que Jèrèmy no quería ver, aún después de haberlo leído.

¡Ella lo amaba!

Quizás no se lo dijo en persona ó ella no tenía guardadas las cartas (no que él supiera) pero un amor como el que le profesaba en ellas era algo eterno, no un amor loco como el que él le tenía, que mas que loco era apasionado. Lo único que podía pensar era que ellos no debían estas así, separados, que Jeff debía conocer a su verdadero padre, no al hombre que creían un imbecil, que Hermione talvez no lo pensó bien, que la solución era apartarse y dejarlos verse, que Harry la viera viva, que tuviera la oportunidad disculparse.

"Pero… ¿Qué merito tenía Harry para darle la oportunidad de verla? El que ella lo amara no significaba que tuviera derecho a verla ó que su hijo necesitaba a su padre ya que su madre estaba ausente" Pensó y fue ahí cuando vio la fotografía y decidió que aunque fuera doloroso, no era su elección darle ó privarle eso a Harry, era algo que él debía ganarse.