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Historia 29288 — capítulo 28

Con la perceptible huella que habían dejado las cartas en él, decidió que no era su decisión lo que Harry mereciera pues Hermione no le había dado el derecho de tomar medidas mientras ella estaba inconsciente, en realidad no había tenido tiempo ni para expresarle su enojo.

Apenas recordaba como había conseguido las cartas, cosa  que le hizo recordar el libro que aún esperaba ser abierto, se levanto, se paso la mano por su descuidada barba y tomó el volumen para ojearlo, sabía exactamente donde estaba la pagina que le interesaba pero estaba tan cansado que opto por dejar marcada la pagina é irse a la cama para que el día siguiente pudiera curar al pelirrojo.


Esa noche fue una de las peores de su vida, superada tan solo por la del funeral de Viola…Paso toda la noche sin poder conciliar el sueño ya que cada vez que cerraba los ojos veía ó mas bien imaginaba la escena de la foto, como Hermione se le acercaba a Harry para besarlo pero todo en cámara lenta, musitándole "Te amo"

A la mañana siguiente se sentía tan fatigado y tan harto por la situación que llevaba viviendo casi un mes que por un momento considero quedarse en la cama y no volver al trabajo pero después pensó en todos sus pacientes, en la fiebre de Hermione y por ultimo se le vino a la mente el rostro de Jeff.

"Pobre Jeffrey" pensó "Lleva semanas sin ver a su mami" frunció los labios, quizás sería buena idea llevar al niño para que la viera, aunque primero debería ir a verificar que Hermione estuviera bien para que a Jeff no le tocara verla en un estado delicado.

Tardo varios minutos en arreglarse, llevaba días sin afeitarse y ya aparentaba ser un vagabundo, por las ojeras y la barba, así que lo hizo, tomo su túnica y el libro que examinaría de camino a San Mungo, también cogió las cartas con antipatía y ciertos celos; se apareció en la recepción saludo a los familiares que conocía (la mayoría pelirrojos) y se percato que Harry discutía con Ginny pero no alcanzo a escuchar de que ya que en ese momento le dio mas importancia a esconder el libro y las cartas bajo su capa, aunque le pareció un poco sospechoso, quizás y si tenía tiempo, le preguntaría a Gin que sucedió.

Se cambio la túnica normal por la verde lima, dejando varias cosas en su escritorio y se fue a ver como estaban sus pacientes, primero paso por el cuarto de Ron, el pelirrojo se veía claramente deprimido así que Jerry decidió jugarle una broma para que se animara un poco.

- ¿Tienes una idea de quien es la chica de la sala 7?- pregunto maliciosamente.

- No, pero me haría un gran favor si me diera una pista- dijo Ron con voz cansada.

- ¡Ja! A tu edad…te morirías si te enteras.

- Que gracioso- contesto Ron, con una ligera sonrisa en el rostro cohibida entre tantas arrugas.

- Lo único que te puedo decir es que tenemos una sorpresa- informo- He tenido que cometer un delito por ella pero creo que valdrá la pena.

Ron se exalto al escuchar eso, estaba realmente feliz por la noticia, tanto que su curiosidad quedo apagada por lo del "delito"; con promesas de una mejoría, Jèrèmy salió de su habitación y se fue a la sala 7.

Hermione había sido cambiada de ropa y ahora se veía un poco mejor, por lo menos ya no temblaba y su ambiente ya no era gélido, Jerry había estado muy tentado en conseguir una maquina que le mostrara si ella por lo menos pensaba ó su cerebro tenía alguna actividad pero le era imposible meter artefactos así, porque causaría serías especulaciones de que experimentaba con la joven.

Le tomó los signos vitales, le reviso la temperatura y al ver que todo estaba en orden, desapareció…


Se tomó la libertad de aparecerse directamente en la casa de la Sra. Granger, pues no se había quitado la túnica y no quería llamar la atención de los Muggles, Jeff estaba jugando en el jardín con su escoba de juguete, se veía mas tranquilo que la ultima vez que lo vio.

La Señora Granger se inmuto un poco al verlo pero después de que le dijo el motivo de su visita paso por alto su allanamiento.

- Eso le hará bien- dijo la Sra. Granger- lleva mucho tiempo aquí, encerrado, hay veces en las que se encierra en la habitación de su mamá a estudiar, sigue esperanzado en que podrá ir a la escuela a presentar sus exámenes.

- Pero si puede ¿ó no?

- Fueron hace 3 días- respondió- se parece mucho a su mamá, siempre tan inteligente- suspiro- deja llamarlo para que te lo lleves.

Jèrèmy asintió, se quedo en la sala mientras su "suegra" salía y alertaba al niño de su visita y la sorpresa que llevaba consigo.

- ¡¿Es cierto?!- cuestiono el niño aventándose para abrazarlo- me llevaras a ver a mi mamá.

- Si, es verdad…ahora ve y trae un abrigo.

Salieron casi al instante de la casa, Jerry se apareció en la sala 7 para que no vieran al niño los Weasley pero casi al instante tuvo que salir porque había mucho barullo afuera.

- ¡Estuviste en mi casa!- gritaba Harry- ¡dámelas!

- No se de que hablas yo no tengo ningunas cartas- chillaba Ginny detrás de George.

- Sabes muy bien que esas cartas valen mucho para mí- dijo el moreno mas tranquilo, viendo la amenaza que se proyectaba en los ojos de los gemelos- y las has tomado para vengarte.

- Te digo que yo no las tengo- seguía lloriqueando la pelirroja, varios Medimagos estaban en la escena esperando para sacar a Harry por crear ese alboroto.

Jèrèmy sabía muy bien de que cartas se trataba y también sabía que Ginny lo estaba defendiendo así que era hora de mostrar su caballerosidad.

- Ella no las tiene- Intervino.

- Este no es asunto tuyo, Châtelain- gruño Harry.

- Si, si lo es- dijo Jerry sin inmutarse- yo tengo las cartas.

Lo único que sintió antes de estar en el piso chorreando de la nariz fue el puño de Potter, Rugtus se acerco para separar a Harry antes de que le hiciera mas daño pero no pudo evitar que Jèrèmy se levantara y le propinara un golpe a Harry en la mandíbula pero este fue frustrado por Angus que intervino a tiempo.

- A eso has llegado Potter… a comportarte como un muggle.

- Cállate imbecil- resoplo Harry, todos estaban confundidos por la escena, no se explicaban como el sanador tenía las cartas ó para que, lo único que sabían era lo que tenían enfrente.

- Yo seré un imbecil- dijo furioso- pero no soy mal amigo.

- ¿De que hablas?- se preguntaron todos pero más Harry que por un momento se le olvido que estaba firmemente agarrado por el medimago.

- Si, yo no maldigo a mis amigos por decir la verdad- escupió- ¡Tú! El salvador del mundo mágico, él auror sin defectos… ¡Tú! Como cualquier escoria preferiste atacar a tu amigo que permitirle recordarte tu pasado y tus verdades.

- No entiendo.

- ¡Ah, no entiendes! Te lo pongo fácil- farfullo como demente- Ron esta así por tu culpa.

- ¿Que?

- Es cierto- terció Agnes- yo te vi maldecirlo.

Harry se quedo por un momento atónito, "era su culpa"…Jèrèmy en cambio se limpio la sangre de la cara y Ginny iba en su ayuda, limpio con su varita la sangre de Jerry y se ofendió cuando él la aparto. Mientras se dirigía a la sala 7, se percato de que Jeffrey estaba mirando cosa que lo asusto ya que Harry estaba detrás junto con varias personas que podrían reconocer al niño.

Justo en el momento en el que regresaba a la habitación se le ocurrió la manera de hacer que Harry sufriera más de lo que ya estaba sufriendo pero no era momento ó si…

- Espero que le puedas explicar todo esto a tu hijo- dijo Jèrèmy, enfatizando la palabra hijo.

- ¿Que?- esta vez no pregunto Harry más bien fueron los Weasley, entre ellos Ron que se había levantado para ver lo que sucedía.

Harry levanto el rostro y puso un gesto de incomprensión, pero Jèrèmy en lugar de contestarle se metió en la sala 7, Jeff se mostró cortante con él pero estaba tan emocionado por ver a su mamá que no le importo mucho lo que había sucedido.

Con mucho cariño pasaba sus dedos por su rostro y platicaba con ella, aunque no le respondiera, le decía todo lo que su abuela le había regalado y cuando la desesperación cambio papeles con la emoción le rogó que despertará.

Mientras se examinaba el rostro, Jèrèmy pensó que su manera de portarse había sido la de un hombre herido por la verdad, un hombre que no podía soportar que no lo amaran, así que con todo el valor que logro reunir tomo la firme decisión de presentarle sus disculpas a Harry que estaría en el Pabellón  escoltado para que no causara revuelo, salió de la habitación llevando al niño a su despacho por el libro y después al cuarto de Ron, tenía una cuenta pendiente antes.

El pelirrojo se puso lívido al ver a aquel pequeño, no logro articular palabra, Jeff lo miro con recelo y bajo órdenes de Jerry se sentó en una silla cerca de la puerta.

- Antes de que hables déjame recitar esto- Ron asintió anonadado por el niño…¿Cómo era posible que se pareciera tanto?- "Reverto interfêci"- tal y como aparecieron las marcas, estas se fueron haciendo pequeñas y casi nulas- te informo que la maldición que te echaron deja huellas más allá de lo visible, así que tu vida ya no será tan normal.

- Ese niño…

- Ah…te refieres a Jeffrey-dijo Jerry pero la idea era esa, darle una sorpresa a Ron para que él se la diera a Harry en castigo por la mala jugada- Se lo que estas pensando y déjame decir que es verdad.

- ¿Cómo? Ella…Ella esta…

- Esta en la sala 7, inconsciente pero viva- confesó Jèrèmy sin inmutarse un poco.

- ¡¿Qué?!- pregunto Ron aún mas sorprendido- me estas diciendo que Hermione esta viva, que todos estos años lo ha estado.

- Si y ese de ahí es su pequeño hijo de 5 años- musito- pero es un secreto.

Ron no escucho lo ultimo, estaba en shock, casi al borde de las lagrimas… "Estaba viva" pensó con unas lágrimas presentes "viva", Jèrèmy sabía que no le podía exigir comprensión inmediata pero sabía que muy en el fondo, lejos de esa mueca de deforme incredulidad, él se alegraba de la noticia al tiempo que formulaba cualquier tipo de preguntas.

- Debo llevarme al niño a otro lugar- comento Jerry unos minutos después, Ron aún miraba a Jeff de manera concentrada- nos vemos luego.

- Espera…¿Harry lo sabe?

- Aún no pero el plan es que se entere hoy mismo- declaro el sanador sin ilusiones por lo que acababa de decir.

Ron abrió la boca para agregar algo y la volvió a cerrar en instantes, no se atrevía a preguntar, no sabía como hacerlo ni siquiera podía dirigirle la palabra al pequeño castaño que lo miraba con aprensión.

- Despídete del tío Ronald, Jeff- indico el moreno al niño, pero mostrando su timidez, él se escondió tras su túnica.

Jeff recordó entonces los relatos de su mamá, recordó quien era Ron Weasley y las travesías que había realizado junto a sus padres, en ese momento, sin querer le pregunto si en realidad se trataba de él y le menciono como su mamá le había platicado tanto sobre su amigo el pelirrojo; Ron se echo a llorar por la emoción pero Jerry saco al niño de la recamara para que no lo fatigara más.

Le indico que tenía que hacer unas cosas y él debía quedarse en la sala 7 con su mamá hasta que le llevara una pequeña sorpresa en unos minutos, la cara de Jeff se ilumino y asintió enérgicamente ante la esperanza de una gran sorpresa.

Jèrèmy con los ánimos por los suelos, se dirigió a su despacho, cogió las cartas y se fue al "Pabellón reflexivo" como lo solían llamar los trabajadores de San Mungo, ciertamente era un lugar silencioso, pero no para relajarse, más bien era el lugar donde llegaban los que hacían cualquier clase de alboroto.

Harry estaba sentado ahí, abstraído en tristes recuerdos, si por él fuera, ahora estaría en su departamento, planeando la mejor disculpa para Ron pero la cosa era diferente, "Maldito Châtelain" pensó lacónico, no se fijo como esa persona a la que tanto despreciaba en ese momento se plantaba a su lado, con la idea de disculparse y enmendar sus acciones.

- Necesitamos hablar- dijo Jèrèmy con voz cansina pero sincera.

-   Hable solo pues yo no te pienso escuchar- dijo Harry, mirándolo con furia reprimida.

- Esta bien, al fin que Ernie estará complacido de escuchar algo mas que quejidos de gente estupida- Dijo Jerry, dirigiéndose al guardia en turno que leía una historieta muggle- Estoy aquí porque quería pedirte una disculpa, no era asunto mió lo de tus cartas, bueno quizás un poco pero te puedo asegurar que estas sirvieron a un propósito que hará que olvides lo que hice.

- Eso no lo creo- refunfuño Harry, que luchaba contra el encanto inmovilizador que le habían puesto y le impedía alejarse de Châtelain.

- Oh, créeme que si- reitero Jèrèmy, cada vez triste por la situación- pero no puedes recibir un regalo como ese sin oír un sermón.

- Pfft- bufó Harry enojándose una vez más por estar en esa silla, tan cerca de él.

- Bien, no lo oigas pero te estas perdiendo de recuperar un poco de tu pasado, hablo de Hermione- sentenció Jèrèmy, obteniendo la respuesta deseada, porque en ese instante Harry dejo de luchar contra el hechizo y se quedo estático- empezaremos con el problema de tu boda, mi esposa me platico todo y creo que fuiste un idiota- dijo Jerry con total naturalidad, como si fuera una charla casual entre amigos.

- Eso no es de tu incumbencia- dijo entre dientes, aunque era una verdad universal, él era un idiota- no sabes lo que sucedió ese día, pues la versión que te contaron no es la verdadera, solo yo y Ginny sabemos que sucedió en realidad.

- En eso te equivocas, conozco la versión más triste pues me la dijo la parte dañada- dijo Jerry un tanto cortante.

- Eso es una verdadera estupidez, Hermione no pudo…- recordó su ultima estadia en San Mungo, quizás ella si le dijo algo.

- No quiero entrar en detalles de cómo obtuve la historia hasta que no hayas escuchado lo que te voy a decir, si me interrumpes ó te burlas, recuperaras las cartas pero nunca lo que en ellas esta escrito.

- Eres un maldito hijo de …

- Esta bien, yo te lo advertí, no te quejes después cuando nunca encuentres la verdad que por años has creído sepultada-  Jèrèmy se levanto, le arrojo las cartas en el regazo a Harry y se marcho.

- ¡Espera!- pidió Harry, Jerry sonrió para sus adentros- no te puedes ir sin decirme nada.

Jèrèmy se quedo tieso unos segundos, pues no esperaba llegar tan lejos, era ahora ó nunca, simplemente no estaba entre sus principios morales alejar a una familia y mucho menos si esa separación ahora se encontraba en sus manos.

- ¿Prometes no hablar?-Harry asintió a regañadientes- bueno-suspiro- ¿ya te dije que eras un imbecil? Si, bien entonces la charla ya esta empezada…

Por varios minutos le regaño por su comportamiento tan bajo en víspera de su boda, Harry estuvo cabizbajo, guardándose sus dolorosas respuestas pues no iba a ser Châtelain el testigo de sus confesiones, por momentos los comentarios de su interlocutor taladraban su corazón, no sabía a ciencia cierta porque lo dejaba dirigirse a él de esa manera pero sabía que tenías mas que ganar si lo dejaba. - …ahora, sigamos con otra cosa- prosiguió Jerry, dejando los reproches atrás- ¿Tú conoces a Viola?- era raro que se expresara de ella en tiempo presente pero él sabía porque lo hacía.

- ¿Hasting? Si, era la mejor amiga de Hermione en el departamento en el que ambas trabajaban- hizo memoria- aunque llevo años sin saber del ella, desde que me nego ver a Hermione.

- De modo que nunca supiste que ella murió ó que se caso.

- ¿Mu..murió? oh, yo no…no lo sabía- balbuceo Harry atónito, nunca le paso por la cabeza que la falta de noticias de aquella simpática morena se debiera a algo tan siniestro- tampoco supe que estaba casada, la ultima vez que me hablo de su novio, un tal Jerry- fue entonces que se dio cuenta de lo que estaba pasando…Jerry era el diminutivo de Jèrèmy, y si la intuición no le fallaba ese Jerry era él que estaba hablando con él- ¿Por qué lo haces?

- ¿Hacer qué? Recordarte a mi esposa ó ponerme en tu lugar de viudo- dijo Jèrèmy sin inmutarse aunque sentía un leve escozor en la garganta- lo hago porque aún tienes la oportunidad de redimirte, de pedir disculpas, todavía puedes recuperar lo que se ha plasmado en esas cartas…Todavía puedes reconquistar a Hermione.


Ron se levanto a duras penas de su cama, aunque ya estaba sano, entendía muy bien cuales eran las circunstancias de su salud, comprendía que ya no sería el pelirrojo vivaracho de 26 años que había sido antes, ahora tenía tenues cicatrices en su rostro y en su cuerpo, también sentía la carga de una persona mas vieja sobre sus espaldas…a pesar de eso, se sentía agradecido por no haber muerto pero mas agradecía la oportunidad de arreglar sus errores del pasado.

Intento arreglar su aspecto para visitar a la amiga que por años creyó muerta, a la amiga a la que por egoísmo había separado de su felicidad a principio del camino, aliso su cabellera y sin mirarse en el espejo salió de su cuarto para ir a la sala 7, vacilo un instante antes de abrir la puerta, echo un vistazo antes de pasar, el niño que había visto por la mañana estaba dormido a los pies de la cama.

El pelirrojo sintió cierta ternura mezclada con alivio y desazón, lentamente paso su mirada del niño al rostro familiar, sin duda era Hermione, quizás se veía pálida y sus facciones no mostraban la misma calidez de cuando estaba a punto de casarse, mas bien se veía con mas años de los que tenía.

Camino para tocarla, para asegurarse de que sus ojos no lo engañaban, con sus dedos rozo lentamente la cara de la joven, no le importo lo gélido que fuera aquel contacto pues recordaba cada momento y detalle de su amistad, fue por ello que al verla en ese estado se sintió culpable en muchos sentidos.

- Perdón- musito acongojado- no sabes cuanto lo lamento…


- No hablas en serio- dijo Harry en cuanto controlo sus pensamientos- ella..Hermione, murió hace 5 años, no es muy gracioso que juegues con su memoria.

- No, no es gracioso y es por ello que no me estoy riendo- dijo severamente Jerry- ahora vendrás conmigo y entenderás porque he tomado las cartas y porque ocurrió todo esto.

Jèrèmy lo soltó, con un ligero y seco movimiento de la varita del sanador, Harry pudo separase de la silla, se estiro por unos minutos y siguió al sanador por lo largo de los pasillos, sin atreverse a preguntarle algo.

Una vez que estuvieron en frente de la sala 7, Harry sintió un vuelco al corazón... "era por eso que eran tan recelosos con esa sala" también tuvo una especie de presentimiento que lo animo a seguir pero Jèrèmy lo detuvo con la mano justo antes de entrar.

- Espera aquí, yo te indicare cuando puedes pasar- dijo tajante, pues estaba apunto de entregar a la mujer que amaba.

Harry no sabía como responder a semejante especulación, "¿Qué haría si ella estaba ahí adentro? ¿Qué diría? ¿Cómo actuaría?" esos pensamientos solo lo hicieron llenarse de ansias y una exasperación que lo ahogaba.


- ¿Sabes lo que es irónico?-pregunto una voz a su espalda, Ron volteo y vio al sanador sonriendo amargamente- Ella era la que te iba a visitar porque estabas enfermo y quien acabo visitando al otro, fuiste tú.

- Si, es un tanto irónico- admitió Ron con voz cortada.

- Harry esta esperando para entrar…-menciono con aplomo.

- Entiendo, debo salir de aquí para que el muy (coloquen palabra) reciba una recompensa- dijo fríamente.

- No es decisión nuestra, así son las cosas y quieras ó no ellos siguen estando casados- terció Jerry sin creer lo que decía.

Ron bufo entre triste y enojado, pero sin decir mas salio, al cruzar con Harry hizo un mohín un tanto preocupante para el joven Potter. Harry entro precipitadamente en la sala pero por instantes se arrepintió, lo que mas deseaba en la vida estaba ahí, tendida sobre una cama tan pálida como un vampiro pero viva.

- ¿H…her…mio…ne?