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Historia 29288 — capítulo 32

No sabía si lo que había sucedido había sido un cruel juego de su mente ó en realidad había pasado, de lo único que estaba concretamente seguro era que fuera lo que haya sido, no había sido tan feliz en mucho tiempo.

Se debatió en abrir los ojos por un momento, no quería dejar de pensar en que había sido verdad, que ella estaba a su lado, recostada en su hombro, descansando, aún así, la felicidad lo hacia sentirse culpable… ¿Cómo se había dejado llevar? Ella seguía débil y la había dejado hacer lo que ella quiso, eso sin duda le quitaría su licencia como sanador.

Por más que fuera su novia, había puesto su salud en peligro, había faltado a su promesa, aunque eso carecía de sentido, que importaba, él no la había forzado y mientras nadie se enterara, no habría problema alguno.

Acarició su espalda con delicadeza, aún renuente a abrir los ojos, sintió su frío tacto y se estremeció, parecía que Hermione aún no recuperaba su temperatura usual, suspiro aliviado al notarla tan cerca de él…por fin despertó de aquel placentero sueño, se desperezo antes de salir de la cama, mientras acercaba su ropa para vestirse admiraba la belleza de "su" castaña.

Algo lo hizo palidecer repentinamente, Hermione estaba blanca, sus ojeras se veían mas profundas que nunca, no se notaba su respiración, en realidad no respiraba, estaba tendida en su cama, con la apariencia de un hermoso ángel fallecido.

- ¡¿Hermione?!- pregunto, lanzándose a ella- ¿Hermione?

No le respondió.


- Lo siento Jeremy- dijo Filius minutos después, al salir de la sala 7- Pero por esto, deberás entregarme tu licencia, esto te costara tu empleo, no debiste ser tan…- no pudo continuar, después de todo era su amigo, un humano que cometía errores por amor.

- Ahora no me importa eso ¿Cómo esta?- pregunto el sanador semidesnudo, su voz denotaba preocupación y arrepentimiento, definitivamente era un idiota.

Filius negó con gesto ausente solo repitió varias veces "Lo siento"


Harry no había pasado una noche tan pacifica desde hacía mucho tiempo, exactamente cinco años, ahora sabía que la mujer que amaba estaba viva, que tenia un hijo y una vida entera para reconquistarla. Por un motivo no tan evidente, aquella mañana parecía la mas bella que hubiera visto en su vida, que importaba si ella lo odiaba, si no lo quería ver…eso tenía escaso significado para el moreno.

Tenía todo el tiempo del mundo para poder hacerla cambiar de parecer.

La plática con Sirius lo había alentado un poco, debía ser optimista, ella sería muy orgullosa pero él era muy obstinado y por cada "no" que saliera de su boca, habría mínimo diez intentos más por un si.

Salio de su cama, sonriendo a las posibilidades…si se daba prisa podría ir a verla a ella y a Ron después de pasar por el Ministerio para ver las novedades, dudaba que en su ausencia hubiera surgido alguna situación que necesitara de su presencia…

…Tal y como lo había previsto, en el cuartel solo tenían problemas triviales, para Harry solo había papeleo, informes sin firmar ni archivar, no le llevo mas de 10 minutos gracias a su pluma a vuelapluma.

En la sala en que Ron seguía internado, no fue recibido con afecto, al entrar los gemelos casi se le lanzaban para acorralarlo en una pelea muggle pero Molly los había detenido, solo porque Ron le había explicado porque lo ataco Harry, no pudo omitir el hecho de que Hermione estaba viva ni que gracias a él y a Ginny, Harry y Hermione estaban separados.

Cuando la Sra. Weasley saco a sus hijos del cuarto, mirando a Harry con vergüenza, los dejaron solos, en ausencia de los pelirrojos cayó un silencio aparentemente irrompible, Ron se aclaraba la garganta como insinuación para que Harry hablara, en cambio, el ojiverde estaba en blanco, pasaba su mano por su cabello inconscientemente, ninguno se animaba a romperlo, no porque no hubiera nada que decir, sino porque ambos eran muy presuntuosos y no aceptarían la culpa total.

- ¿Por lo visto ya sabes que ella esta viva?- pregunto Ron al fin.

- Si- contesto Harry lacónico.

- Debes sentirte feliz- afirmo, su voz era lúgubre se notaba que no superaba aún que Hermione lo hubiese preferido- Ella es…

- Lo sé, no tiene comparación- completo Harry, no podía agredir a su amigo en ese estado, tan demacrado, tan débil.

La charla fue interrumpida por el rechinido de la puerta seguido por un grito desgarrador proveniente del pasillo, Ron salto de la cama jadeando, mientras Harry corría para ver lo que sucedía.

Harry no noto que Ginny estaba al lado de la puerta cuando salió, mucho menos vio la mueca de incredulidad por lo que había escuchado antes del grito de un niño, Tanto él como Ron, sabían de donde había salido el grito, en la sala 7 debían haber por lo mínimo 8 sanadores y 4 enfermeras, Harry tuvo que luchar por entrar al cuarto, ya que Rugtus prohibía el paso, ambos escuchaban los gemidos de Jeffrey, unos sollozos anónimos y los susurros de…Jèrèmy.

- ¿Qué diablos sucede?-grito Ron exasperado por la falta de información, la familia Weasley se acerco para ver que lo tenía así. - Lo lamentamos-recito Rugtus al moreno, Harry sintió como esas dos palabras se le clavaban en el corazón, no parecía un simple "Lo lamentamos" tenía un dejo de un pésame. - ¡No!

Rugtus cerro la puerta para no dejar entrar a nadie, le permitió el paso a Harry solo porque se había anunciado como el marido de Hermione, pero a los 4 pelirrojos los había dejado afuera.

Los gemelos, se miraban boquiabiertos, Molly se soltó a llorar, Ginny seguía muda por la sorpresa y Ron estaba soltando blasfemia tras blasfemia, de no haber sido por Ginny, el enfermo pelirrojo hubiera pasado 2 horas en el pasillo reflexivo, ya que Ron se le lanzo al enorme medimago para obligarlo a cederle el paso, mientras gritaba "Hermione" a todo pulmón.

- Es tu hora-dijo Ron histérico-Ella esta viva.

Ginny adivino lo que quería decir, su hora de pagar culpas había llegado, su ex mejor amiga había vuelto y eso Harry no lo dejaría pasar, pero no sabía si Hermione estaría en estado de tomar venganza por si misma, como Harry lo había hecho con Ron.

Algo que la hizo salir de su ensimismamiento, fue que vio a Jèrèmy salir de la habitación donde supuestamente estaba ella, llevaba el abdomen desnudo y su cara era adornada por lagrimas, en lo que caminaba el francés fue colocándose las demás prendas, sin notar que alguien lo seguía.

Sollozaba cosas que Ginny no lograba entender, solo palabras sin sentido como "culpa y estupidez", se detuvo a unos pasos de las escaleras.

- ¿Qué ha sucedido?- pregunto la pelirroja, sin atreverse a tocarlo.

- No es nada de tu incumbencia- repuso Jerry con frivolidad, secándose las lagrimas con brusquedad.

- Todo lo que tenga que ver con Hermione me importa- farfullo.

- Si, claro- resoplo Jèrèmy- como su marido, ¿no?


Los gritos habían sido los de la Sra. Granger, no sabía exactamente como es que había entrado pero el hecho era que ella y su hijo estaban ahí, Jeffrey estaba tendido a sus pies pidiendo que no fuera verdad lo que veían sus ojos.

- ¡Papá!- grito el niño al verlo entrar, en instantes Jeff estaba abrazándolo, Harry no pudo explicar a que se debía el cambio repentino de su actitud pero lo entendió con solo verla.

Hermione no tenía la misma vitalidad que le había visto el día anterior, ahora estaba…muerta… A su lado estaba su madre y el sanador entrometido, que llevaba la ropa mal puesta sino es que no la llevaba.

Fue como por instinto de proteger lo suyo, se abalanzo a él sin darle tiempo de defenderse aunque tampoco dio señas de quererlo hacer, saco la varita y le lanzo el primer maleficio que le vino a la mente, lamentablemente los 8 sanadores que segundos antes estaban debatiendo la mejor solución, ahora lo estaban sujetando para que no le hiciera daño a su compañero.

- ¡Lárgate Hamilton! - rugió uno.

Lo soltaron, pero no sin antes quitarle la varita, su pobre hijo había estado entre los apretujones que lo habían privado de su venganza…Harry no pudo sosegar la llama que se encendió en su pecho, era típico de su vida, siempre que había algo que lo hiciera feliz, inmediatamente (ipso facto) lo perdía. Era casi rutina, tan solo habían pasado unas horas antes de que decidiera reconquistarla, no dejarse vencer por ella pero ahora veía difícil una reconciliación.

- Se ve mal para Jèrèmy-oyó decir a uno.

- Solo perderá temporalmente su licencia- le respondió otro- Ella es la que me preocupa, sigue viva pero no parece que llegue a salir de este nuevo trauma, Filius ya aplico grandes dosis de pócimas y no ha presentado cambios.

- Tiene antecedentes de ajenjo, quizás eso la hizo recaer al extenuar sus fuerzas- concluyo el mismo sanador.

- Aún así es una proeza para él, nunca se había visto algo similar- carcajeo uno, quitándole la seriedad al ambiente- Nunca había visto que un sanador fuera seducido por una paciente moribunda.

- Tal vez Jèrèmy, solo quería hacerla pasar sus últimas horas de una manera muy particular-rieron.

- No lo creo, llevaba este caso con mucho misterio, él le prestaba mas atención a esta mujer que al caso del aquel pelirrojo, Jerry siempre se ha apasionado por lo raro no por lo comatoso.

- Tienes razón, debió haber algo entre ellos antes de que esto sucediera.

Harry escucho con total atención, sintió miles se emociones mezclarse en él, entre las mas fuertes estaban el alivio y la ira, alivio porque ella no estaba muerta é ira porque ella lo había engañado con ese tipo, de alguna manera su enojo era injusto pues el primero en engañar había sido él.

Ahora veía porque Châtelain nunca se separaba de esa sala ó porque le ponía tanto empeño en curarla a ella y no a Ron, cerró los puños con rabia, Jeff lo miraba temblar y oía sus dientes crujir.

En un instante paso de amarla a odiarla.

Alejo al niño y salió hecho una furia por la puerta, no se detuvo a decirle a Ron como estaba ni siquiera a saludar cortésmente a la Sra. Weasley, necesitaba irse de ahí, poner distancia entre ellos y él, sino podría cometer alguna locura.


Poco a poco Hermione se fue quedando sola, los sanadores ya habían dado un diagnostico desfavorable para su salud, su madre tuvo que volver a su casa porque Jeffrey se había quedado dormido de tanto llorarle a su mamá, pues la había creído muerta por vario minutos y la impresión no lo había dejado sosegarse.

Jèrèmy no se atrevió a volver a su lado, se sentía el doble de culpable, si por su culpa había terminado como vegetal varios meses no se imaginaba como iba a salir de esta, se sentía pésimo y poco digno de entrar a verla, se conformaba con saber que Filius la había salvado poco antes de que la consecuencia de sus instintos cobrara caro el desliz.

La única persona que aún estaba en la sala privada, llevaba varios minutos sin moverse, pensando que sus sentidos la engañaban, esta rezagada contra la pared, lo mas lejos de ella.

Ginny, creía que era una mala broma, que la que estaba tendida era alguien que se le parecía mucho, nunca imagino, ni en las fantasías más negras que había tenido sobre el final de su amiga, que la "gran y poderosa" Hermione Granger, ahora Potter, terminaría postrada a una cama por tiempo indefinido. En ningún momento, salio a flote un poco de arrepentimiento, en su lugar salían crueles sonrisas de satisfacción.

Se acerco a ella insinuantemente, pensando que si ya le había quitado al amor de su vida y había suplantado parte de ella, que la detenía ahora de arrebatarle TODO, antes de que Hermione fuera capaz de hacer nada contra ella, atacarla y quitarla definitivamente del camino, ya que solo le había estorbado en los últimos años, su recuerdo no había dejado que su romance con Harry trascendiera, su jefe la había rebajado en el equipo y ahora su trabajo era patético…sin mencionar que ella se llevaba a los hombres por los que sentía algún interés.

Ginny se acerco más y mas, Hermione estaba inmovilizada gracias a los aparatos mágicos que tenía encima, su rostro era lo único que se podía ver con claridad, podía darle una muerte mágica y sin dolor, que tampoco dejara rastros…Pero donde estaba la diversión. Se hizo de una almohada y sin el mínimo pudor la coloco sobre su cara…esperando.