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Historia 29288 — capítulo 36

Se estaba moviendo, podía sentir como la agitaban para intentar despertarla, un par de manos la jalaban de un lado al otro pero parecía que la táctica no servía, se sentía mal, no había podido dormir porque le dolía la cabeza y desde la semana anterior había tenido nauseas.

- Mamá se nos hace tarde- dijo Lily, la hija menor de Hermione, una pequeña de cabello negro y facciones delicadas, que mostraba el reloj a su madre, la castaña entreabrió los ojos y miro la hora.

- Son las 8:30, Lilian-contesto dormida.

- Exacto las 8:30, ¡faltan dos horas y treinta minutos para que parta el tren y sigues dormida!- se quejo Lily- Jeff ya se ha levantado y esta haciendo su baúl… ¡él ya esta vestido!

- Deberías hacer lo mismo- sugirió Hermione, cosa de la que se arrepintió unos segundos después, Lily podía ser tan desesperante si se lo proponía.

- Eso es lo que hacía hasta que me di cuenta de que mis túnicas no están, mi lechuza aún no regresa, se me perdió mi libro de la historia de Hogwarts, mi papá no ha llegado y me prometió una gran sorpresa- se quejo- ¡ah! y para colmo no he podido estudiar por estar aquí intentando despertarte, aunque eso no me preocupa ya me los se de memoria- dijo exaltada pero con su toque soberbio tan característico.

Hermione blanqueo los ojos, le recordaba tanto su primer día en el colegio y de cierta manera, Lily era su copia exacta de cuando tenía 11 años salvo por el cabello, los ojos y la actitud tan petulante, era como sí hubieran tomado su yo pasado y lo hubieran multiplicado por siete.

- Ah…ahí estas- se oyó la voz de Jeff, ese día él iniciaba su séptimo curso en el colegio de magia y hechicería, en los últimos 11 años se volvió mucho muy atractivo y era el orgullo de su mamá, era delegado, premio anual y anteriormente prefecto, también era el capitán del equipo de Gryffindor (Era el mejor guardián desde la época de Oliver Wood) tenía un físico de tentación y su hermoso cabello castaño estaba perfectamente alborotado como el de su abuelo, sus ojos verdes brillaban por la euforia; llevaba puesta ropa casual muggle en tonos cafés, no por nada era el chico mas codiciado del castillo- te he estado buscando, Louis -su lechuza moteada- llego y esta causando revuelo, te trajo una carta de Derek… ¡uh!

- Ush- gimió sonrojada.

- ¿Dónde esta papá?- pregunto el joven y guapo castaño.

- Salvando vidas… - se levanto para ir a auxiliar a su pequeña con su baúl ya que deducía que le daría un ataque de pánico en cualquier momento.


- ¡Oh, dios mió! Mamá ya es tardísimo- grito Lily cuando subían los baúles al auto de Jeff, Hermione negó sin ponerle atención, se preguntaba donde estaba su marido- ¡Mamá!

- ¿Qué fue lo que te dijo Derek?- pregunto Jeff, Lily se torno roja y enmudeció, su madre le agradeció con la mirada.

Subieron al auto y llegaron en unos minutos, pese a que su casa estaba al otro lado de la ciudad, muy lejos de King´s Cross. El joven arrimo 2 carritos y acomodo con cuidado los equipajes, las mascotas y uno que otro objeto, aunque tuvo un problema con el cerrojo de su equipaje cuando su "Ráfaga" -su escoba- salió de él porque iba muy presionada dentro, así que solo la cogió y se la echo al hombro, sin inmutar su rostro que llevaba una sonrisa esculpida.

- ¿Dónde estará…? - se pregunto a si misma Hermione, mirando el reloj, hacía dos días que no veía a su esposo porque tenía que doblar turnos pero le había prometido a sus hijos acompañarlos a la estación, en realidad solo a Lily porque ese día era muy especial para ella; a Jeff le daba igual..

Caminaron por la estación hasta los andenes 9 y 10, Jeff que ya sabía la rutina (y porque él llamaba mucha la atención de los muggles caminando con una escoba al hombro y una lechuza ululando) paso primero. Lily comenzó a hiperventilarse por la emoción, corrió con su carrito con los ojos cerrados fuertemente hacía la pared y a pesar de su exaltación puesto que ese día no solo iba a despedir a su hermano mayor y ver como se iba en el tren a la escuela, esta vez ella se iba con él, pero borro su enorme sonrisa y el gesto de felicidad cambiándolo por uno más serio y maduro…como si no fuese nada del otro mundo; aunque ver a miles de magos intercambiando información y objetos de toda clase mientras despedían a sus jóvenes hijos no era nada apasionante.

Vieron a Jeffrey rodeado de un montón de brujas, tratando de llamar su atención, entre ella estaba su ex novia, Valèrie, ya que no solo era apuesto sino que era muy popular… además era hijo de los famosos Harry Potter y Hermione Granger, los destructores de Voldemort y revolucionarios del ministerio.

El joven lanzo una mirada suplicante a su madre pero ella solo alzo los hombros y se llevo el carrito de Jeff, mientras él era arrollado por una ola de chicas, todas gritaban y le preguntaban cosas, Jeffrey volvió a suplicar con la mirada pero no había quien lo viera para responder a su llamada, así que optó por decir que la profesora McGonagall estaba ahí para distraerlas y poder huir.

Hermione lo miro mientras huía de un lado a otro, lo vio subir al tren por la locomotora y bajar en el último vagón, la oleada de brujas lo seguían con la mirada, pese a estar corriendo, parecía que se divertía, soltó un leve suspiro, estaba  más que orgullosa, era el numero uno en todas las clases, no se comportaba mal, nunca tenía quejas de él y para mejorar el panorama había recibido los puestos mas importantes dentro del colegio…aunque conociendo a Lily, competiría hasta igualarlo ó superarlo solo para demostrar que podía ser mejor.

Suspiro de nuevo, sabía que Lily lo haría tarde o temprano, pero los logros de Jeff eran muy significativos, él nunca había dejado de ser su pequeño Jeffrey a pesar de que ya era mayor de edad, aún lo veía como el pequeñito de 5 años que era cohibido y dependía de ella para muchas cosas…algo que Lily nunca le pudo ofrecer, siempre había sido tan independiente y tan arrogante que no le daba la satisfacción de ayudarle con nada, prefería a su padre.

De la nada su hijo llego y se coloco detrás de ella, le pidió que no dijera su nombre para que no lo localizaran pero Lily solo por hacer la maldad grito "hey…aquí esta" El pobre chico tuvo que fugarse de nuevo, solo que ahora uso como escudo a su mejor amigo, Hermione que ya se había cansado de seguirlo con la mirada y reírse de lo que hacían aquellas jovencitas, saco la capa invisible y se la arrojo, por lo menos tendría tiempo de subir sus cosas al tren sin que lo molestaran.

- Es un gran chico- escucho una voz familiar.

- ¡Jèrèmy!- se volteó y lo abrazo efusivamente.

- Ejem…ejem- tosió Sam, la actual esposa de Jerry.

- Oh… yo…lo siento- dijo Hermione ruborizada.

- Por favor Sam- dijo Jèrèmy- fue un simple saludo, solo un pequeño é inocente beso, después de todo somos amigos.

- Si, amigos…aja- dijo ella fingiendo estar molesta- ¿Qué tal Hermione?

- Nada, ¿Cómo están los niños?- pregunto la castaña.

- Jérôme esta enfermo así que no pudo venir, lo tuvimos que dejar con Olive, Frédell ya subió al tren- indico Sam- y Holly…-busco a la pequeña niña- sal de ahí cariño- le ordeno a la pequeña que estaba escondida detrás de su papá, era la única hija de Jèrèmy con nombre anglosajón.

Jerry la tomó en sus brazos, todos sus hijos eran muy lindos, Frédell de 11 años tenía el peculiar carácter de su padre pero el físico de su madre, con excepción de los ojos que eran verdes como los de su papá y los de Holly, Jérôme - de 7 años- que era el único varón era muy vivaracho y demasiado perspicaz aunque no parecía mostrar aptitudes de mago ya que su meta era dedicarse a la publicidad como su mamá pero era tanto ó mas atractivo que su papá, y por ultimo Holly -de 3 años- que era muy tierna, solía hacer una mueca idéntica a la de Jerry cuando se enojaba.

Hermione y Jèrèmy se miraron anhelantes, hacía más de una década desde que su relación había terminado, cuando ella se dio cuenta de que su amor por Harry era mayor del que llegaría a sentir por Jèrèmy, sin importarle su traición, solo sabia que lo amaba mas que a su vida y que a pesar de todos los años que pasaron separados, nunca lo había podido olvidar…

 Solo que ahora once años después la duda aún existía… ¿Qué hubiera pasado si no hubiese preferido a Harry?  Y todo parecía indicar que Jèrèmy se hacía la misma pregunta, aunque siempre había aparentado una gran felicidad con Samantha, ya que eran, en algunos aspectos, el uno para el otro hasta el punto de haber tenido 3 hijos en un lapso mínimo de tiempo.

"Bueno a cualquiera le pesaría una duda así", se dijo la castaña, ella había optado por lo que le pareció la decisión que en aquel momento creyó que sería la mejor… y en esos años nunca se arrepintió, pero el hubiera era algo casi imposible de olvidar.

[i]Hermione miraba a uno y luego al otro, varias veces repitió esa acción sin notarlo, estaba en una encrucijada muy cruel, la situación era muy delicada, había llegado el momento de elegir al hombre que le convenía.

Repaso a Harry…su Harry, era obvio que había cambiado, todo el día que había pasado con él, le había servido para reencontrarse con sus sentimientos pasados, ahora ahí estaba esperando una respuesta a lo que inmutaría su vida completamente ó la que lo dejaría con el corazón mas roto que antes, debía aceptar que ya lo había hecho sufrir demasiado, lo hizo pagar por años su traición y estaba conciente de que merecía una oportunidad para enmendar su error.

Por el otro lado estaba Jèrèmy, su apoyo y el hombre al que amaba con locura, con desesperación, él había estada ahí cuando sintió que ya no podía seguir, la había cubierto aquel día en el hospital y aunque casi le arrebataba la vida, era muy especial para ella, su hijo lo adoraba y ella lo amaba…pero ¿El loco amor superaba al amor eterno?

Había amado a Harry desde que lo había conocido, y desde que ambos se dieron su primer beso ó mas bien a partir que  Harry se lo robo, comprendió que su destino era estar a su lado, sin embargo las circunstancias lo impidieron al dar el paso decisivo… su amor duraría años, décadas, cada día se recordaría que  lo amaba y otro punto a favor de Harry es que era el padre de Jeff… ¿Cómo podía Jerry competir con eso?

- ¿Haz tomado una decisión?- pregunto Jèrèmy.

- Si- contesto con voz seca y ahogada.

Hermione elevo la mirada a Harry, Jèrèmy lo interpreto  de inmediato y sin preverlo sintió la desilusión mas grande que su vida le hubiera mostrado, intento contenerse, pero el dolor de perder a la segunda mujer que mas había amado era insoportable, la vida no era justa con él.

- Comprendo- dijo gimoteando, se dio la media vuelta dispuesto a marcharse.

- Espera, no te vayas…no sin que te explique mi decisión- pidió, él asintió y se detuvo para poderla escuchar- que mas me encantaría que haberte elegido a ti pero lo que siento por Harry no me dejaría vivir en paz, sé que tuvo equivocaciones muy graves pero es importante para mi recuperar el tiempo perdido y ver si mis propios errores pueden ser superados.

Jèrèmy la miro sin mirar, estaba pensando la mejor respuesta a lo que acababa de decir pero esta no llego, estaba preparado para dejarla ir así que lo único que le vino a la mente fue la oración mas tormentosa -ó hermosa depende de cómo lo quieran ver- que conocía.

- Hay una frase que me dijo Viola justo antes de morir- suspiró entristecido- no pude entenderla ó quizás no quise entenderla por el dolor que sentí en ese momento, pensé que lo decía solo para aliviarme… 

- ¿Qué fue lo que te dijo?- pregunto con ansiedad.

- Quiéreme, recuérdame y…déjame ir- dijo casi jadeando por el nudo en la garganta, la situación ya era muy embarazosa como para ponerse a llorar en frente de su enemigo sentimental…pero como evitarlo si de solo recordar las palabras lo habían hecho visualizar a su esposa en la cama de San Mungo,  mientras él le rogaba que no lo dejara ahí solo, que no se diera por vencida, acordándose del esfuerzo que había tenido que hacer para susurrarle eso.

- Jèrèmy…yo…no sé que…- balbuceo, ahora era más difícil terminar con todo aquello.

- No, esta bien- le tomó la mano- él te ama y nunca dejara de hacerlo, creo que pago su error con creces…y, seamos sinceros, no es por nada pero se nota que lo amas mas a él y te hará mas feliz de lo que yo podría dedicándote toda mi vida….aunque lo haría gustoso- declaro con indiferencia, aplicando una postura defensiva casi cayendo en petulancia.

- Pero…

- Espera, aún no termino- interrumpió, con una mano se limpió las lagrimas que había derramado- en todo el tiempo que pasamos juntos, yo no pude sacar el brillo de tus ojos que irradias cuando lo ves a él, tu deber es estar con Harry, ya que cometió el mismo desliz que yo…

- ¿Desliz?- pregunto.

- Enamorarnos de una mujer excepcional y no saber apreciarla de la manera en que se merecía- la abrazo con fuerza, como si fuera el ultimo, deseaba con todo su ser pedirle que no lo dejara, hacerle ver que la quería pero era una idea muy egoísta, prefería retirarse con dignidad- ahora ve con tu marido y repón todos los años perdidos.

- ¿Qué pasara contigo? ¿Con nosotros?

-  Yo simplemente me iré.

- ¿Esto es un adiós definitivo?- dijo Hermione

- Espero que no, mejor un hasta luego- le dio un ultimo beso y se marcho, fuera del departamento aún estaba esperándolo Samantha, no había querido entrar para no parecer indiscreta pero al ver salir en ese estado Jèrèmy la hizo estremecer.

- ¿Te encuentras bien?- le pregunto preocupada.

- Nada que una buena taza de té no pueda curar- contesto- ¿desearías acompañarme?

Sam se puso roja con la propuesta, casi se le lanza cuando le dijo que si en un tono más allá que un simple grito, Jerry sonrió con leve sorpresa la tomo de la mano y se fueron por la dichosa taza de té.


Hermione lo miro irse, le dolía verlo sufrir así, por su culpa, no se lo merecía, pero sería el peor error de su vida renunciar a Harry solo para evitar la depresión de Jèrèmy.

Harry, sin que la euforia le cupiera en el cuerpo, se acerco para consolar sus lágrimas, con sus pulgares limpio los pequeños ríos que se habían formado cuando las derramo, confortó sus emociones, la hizo sentir un poco mejor cuando la abrazo y la estrujo ligeramente,  le besó el cabello,  Hermione se recargo en su pecho y busco otro contacto, lentamente se fundieron en un apasionado beso… [/i]

Se quedaron en silencio, mientras Lily estiraba al máximo su cuello para localizar a Derek, que era el hijo mayor de Ron y Agnes, era un muchacho centrado y con metas ambiciosas pero tanto ó mas quejumbroso que su padre y tan desesperante como su madre, él también iniciaba curso en Hogwarts.

La súbita llegada de la familia Weasley hizo que Hermione dejara de soñar en lo perfecta que habría sido su vida al lado de Jèrèmy, por ende, tuvo que dejar de lado los hermosos recuerdos que compartía de su corta relación; Derek corrió a saludar a Lily, seguido por su hermana Sally.

- Derek te has retrasado- señalo Lily con su tono autoritario y un rubor bastante notorio.

- El tren parte a las aonce, por lo tanto aún no ha se ha ido, no le veo la utilidad a llegar temprano- contesto él.

 Los Weasley saludaron a los Potter y a los Chatelain, después de que Jèrèmy le había salvado la vida a Ron este había pasado de ser el "matasanos roba-novias" a ser su mejor amigo en seguida de Harry; los Señores Weasley saludaron con pena a Hermione -Se sentían responsables de que sus hijos causaran tantos problemas con su matrimonio- en cambio los gemelos bromearon, la tocaban como si la pudieran atravesar.

- Uh, un fantasma- chillo Fred.

- No puede ser, lo veo y no lo creo- dijo George.

Todos rieron a excepción de Lily que veía estupida la actitud de los gemelos, Hermione blanqueo  los ojos y se sorprendió cuando Jeff salió de la capa invisible y la uso como escudo humano nuevamente, llevaba la túnica puesta con el gorro sobre su cabeza, un grupo de brujas paso preguntándose en donde se habría metido y otras platicaban de lo perfecto que era.

- Hola Jeff, veo que haz heredado el atractivo de tu madre y por ello esas encantadoras jovencitas te persiguen- dijo Jèrèmy saludándolo, Jeff lo abrazo animadamente pues le guardaba un gran cariño, después de todo él le había enseñado a jugar Quidditch y lo había tratado como a un hijo por mucho tiempo.

- Ja…por favor- dijo sarcásticamente Ron.

- ¿Cómo esta Ginny?- pregunto Hermione, Ron dejo de reír bruscamente al mismo tiempo que palideció, su hermana menor era la vergüenza de la familia y en el caso de Ron, su deshonra.

- Aún la están buscando- contesto Agnes, Ginny era buscada por todo el cuartel general de aurores ya que había asesinado a su compañero de equipo también su novio, irónicamente, solo porque lo había encontrado en la cama con otra; todos creían que Ron y Harry la cubrían…cosa que ninguno desmentía.

- ¿Ya escogiste carrera?- pregunto Sam para cambiar de tema, debido a que el ambiente era tenso.

- Obviamente auror- dijo Ron.

- Claro que no…será medimago- terció Jerry-ya me lo había mencionado.

- Pues yo ya le conseguí una plaza en un equipo de Quidditch- interrumpió Harry.

- ¡¿No?!- dijo emocionado Jeff- ¿En cuál? No me dirás que en…

- Los Chudley Cannons- dijo Ron, aún más emocionado que Jeffrey.

- No… en el ¡Puddlemere United! Los eternos rivales de las arpías de Holyhead- respondió Harry.

- Debes tomar en cuenta que los jugadores de Quidditch no juegan toda la vida- intervino Hermione viendo el entusiasmo de sus 2 hombres.

- Si, lo sé…es por ello que estudiaré para ser sanador y cuando me gradué jugaré hasta que ya no pueda, entonces trabajare como medimago- contesto Jeff a la pregunta que se avecinaba.

- Pfft… yo no sé que le ven a ese juego tan idiota- dijo Lily quitándole la magia al momento- en donde el objetivo principal  es salir lastimado lo mas posible.

Absolutamente todos los presentes se le quedaron viendo como si fuera un fenómeno, hasta Hermione que tenía un concepto cerrado del deporte la miro extrañada, Frédell que acababa de regresar para despedirse de sus padres negó incrédula ante la postura de su amiga.

- A veces creo que no eres mi hija- dijo Harry en broma.

Hermione se puso pálida y después roja, sin pensarlo vio a Jèrèmy que estaba demasiado lívido é intercambiaron una mirada de complicidad, sonrieron para ellos mismos é intentaron distraerse al despedir a sus respectivos hijos.

Lily, Frédell y Derek subieron al tren rápidamente -No sin antes de que Lily dejara su postura de niñita perfecta y se acercara a sus padres para darles un beso y decirles al oído que los quería- acomodaron su equipaje y se asomaron por las ventanillas para dar el adiós definitivo, los más jóvenes, como Holly y Sally desearon tener once años para ir al famoso colegio.

Mientras Jeff, tenía su "ráfaga" al hombro y misteriosamente se acomodaba el uniforme.

- No te atrevas- dijo Hermione.

- Nos vemos en navidad, madre- dijo su hijo mayor, subiendo a la escoba y pateando el piso, como era su ultimo año quería hacer algo que valiera la pena recordar, llegar al colegio en la escoba haciendo piruetas era el plan…Aparte de que no quería ir en el tren siendo acosado por sus seguidoras… su Ráfaga se elevo, dio un ultimo vistazo, se despidió con la mano y le brindo una enorme sonrisa a su mamá que lo veía preocupada y molesta, pero aligero el semblante al verlo tan seguro de si mismo, Harry lo vitoreo junto con Jèrèmy, Sally suspiro, Jeff era su amor platónico é inalcanzable.

Todos los que iban a bordo del tren sacaron la cabeza para ver que sucedía allá afuera, ya que se había creado un tumulto, sus seguidoras lloraban de la conmoción, gritándole cosas como: "Jeffrey eres lo máximo" ó "Esa es la actitud" para cuando el tren silbo Jeff salió a toda velocidad y se perdió de vista en segundos, en cambio, el tren se puso en marcha lentamente y desapareció en la curva que estaba mas adelante.

Con nostalgia se fueron despidiendo, Jèrèmy y Sam salieron con su pequeñita porque tenían que ir a recoger a Jérôme de con su tía Olive, Ron y Agnes se reunieron con los otros miembros de su familia y se marcharon, el pelirrojo movió su cabeza para indicarles que los acompañaran y Harry le respondió con un ademán para que se fuera adelantando.

Hermione se quedo en donde estaba, no podía creer que sus dos hijos ya estuvieran tan grandes y que había llegado el momento en que ellos vivieran sus propias aventuras.

- Estarán bien- susurro Harry- Lily prometió escribirte todos los días y Jeff… bueno es Jeff.

- Si lo es, verdad- coincidió, posó sus brazos sobre sus hombros, debía aprovechar para decírselo ahora que no había tanta gente- ¿Sabes que te extrañe?

- Ah… ¿sí?- dijo Harry dándole un tierno beso en los labios y tomándola por la cintura- ¿Cuanto?

- Demasiado- dijo Hermione, pero su gesto cambio, estaba preocupada mas bien ansiosa por decirle la noticia.

- ¿Qué sucede?

- Bueno…yo…tengo que hablar contigo de algo muy importante- dijo de manera indiferente, Harry sospecho lo peor- algo que cambiara nuestras vidas radicalmente- estaba seguro de que era algo muy malo- yo…estoy…dios ¿Por qué es tan difícil?

- Solo dilo- sugirió nervioso.

- Yo- suspiro- estoy embarazada.

- ¡¿Qué?!

- ¡Lo sé! es repentino y no estamos listos para otro bebe pero llevo semanas con nauseas y mareos…

Harry la abrazo y la lleno de besos, eufórico como estaba -Sentimiento que no compartía con su esposa- salió corriendo para alcanzar a Ron y darle la noticia. Ella solo se quedo ahí sola sonriendo amargamente, puesto que ella no esperaba ni tenía planeado aumentar la familia, aunque la idea de tener un tercer hijo era grandiosa no estaba preparada para ello.

Repentinamente sintió la presencia de otra persona, lentamente sintió como unos brazos se cerraban alrededor de su cintura y como alguien se recargaba en su hombro, ella respondió con la misma calidez.

Jèrèmy la volteo y la beso suavemente, acariciando sus mejillas, tomándole la cara con ambas manos…pero en el justo momento escucharon una tos seca…Harry había regresado…!!

Epilogo II

¡…AH… ¿QUE DIJERON?…!  Olvidemos los últimos renglones, solo omítanlos (Eran broma…hahaha)

Después de la enorme y magnifica noticia, la pareja magos se dirigió a la barrera que comunicaba el mundo muggle con el expreso de Hogwarts, Hermione miro por ultima vez el anden 9 ¾  y con un profundo suspiro recordó todo lo que había vivido en ese lugar, desde su primer día hasta el primero de sus hijos y se pregunto porque nunca quiso volver al mundo mágico de forma definitiva.

Harry la jalo a la salida, pero como no se movía decidió mirarla, estaba llorando…le daba tanta melancolía haber dejado su mundo  y no poderse acoplar de nuevo en él, el ojiverde le levanto la barbilla y le dio el beso mas significativo de ese día, con sus pulgares le limpió las lagrimas y la convenció para pasar por la barrera y seguir a sus amigos.

Dejando de alguna manera, los problemas y recuerdos atrás…

 El fin…


¿Deplorable?

Nah...hahaha

XD