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Historia 29408 — capítulo 17

Estaba encerrada en mi cuarto escuchando música y ordenando un poco cuando escuché el timbre de la puerta. Miré el despertador en la mesilla, marcaban casi las cuatro y escuché a mamá abrir la puerta.

-Buenas tardes, señora Turner- la inconfundible y dulce voz de Betsy llegó a mis oídos con claridad.

-¡Oh! No te esperábamos.

-Les he traído una tarta, la ha hecho Agatha- la escuchaba mejor a medida que bajaba las escalera y cuando llegué al descansillo me paré para ver la reacción de madre y de mi padre que se aceraba desde el salón. Sabía de sobra que Betsy sabía que estaba allí parada, aunque no me viera desde su posición, ni yo a ellas desde la mía, pero sabía disimularlo.

-Pero que amable eres, pequeña. Mira, cielo, Betsy nos ha traído una tarta- mi padre la miró desconfiado y finalmente sonrió.

-Perfecto, ya tengo algo con lo que acompañar mi café.

-¡Pero pasa, cielo! Llamaré a Maddie.

-No te molestes- dije apareciendo en escena como si acabara de bajar las escaleras.- Hola, Betsy ¿qué haces aquí? No te esperaba. - Se encogió de hombros y sonrió.

-Me aburría sola en casa.

-¿Sola? Sois seis en casa ¿cómo es posible que te aburras?

-Todos me ignoran porque soy la pequeña ¿te apetece ir a dar un paseo? - en verdad no tenía muchas ganas, estaba cómoda en casa y no me apetecía salir, Betsy se dio cuenta enseguida. - O podemos quedarnos y te ayudo a ordenar.

-¿Cómo sabes que estaba ordenando?

-Siempre estás ordenando.- Mi madre rió y mi padre llevó el pastel a la cocina.

-Os prepararé unos vasos de leche con un pedazo de esa rica tarta a las dos.

-No, señora Turner, no se moleste- dijo Betsy enseguida- Yo ya he tomado un montó de tarta después de comer, cuando Agatha se pone a cocinar lo hace a lo grande. Mamá siempre se enfada porque sobra mucha comida.

-Entonces Agatha es de las mías- escuché decir a mi padre desde la cocina, parecía muy atento a todo lo que decíamos.

-Bueno, como quieras ¿te subo un pedazo a ti, cariño?

-No- dije enseguida- ya me tomaré un trozo luego.

Sin darle más tiempo a mi madre para que nos entretuviera, agarré a Betsy y me la llevé a la habitación. Una vez arriba cerré la puerta pasando el pestillo y cuando me giré para hablar con ella ya estaba cómodamente tumbada sobre mi cama.

-Así que ya te tomaste un pedazo después de comer ¿eh?

-Claro que sí- dijo sonriendo.

-¿Ha pasado algo?- enseguida negó.

-No ¿es qué no puede venir a verte sin más?

-Se me hace raro. Además, me da la sensación de que llevas un rato por aquí.

-Sí, bueno, iba a colarme por la ventana, pero al final decidí entrar por la puerta como una chica normal- lo de chica normal me hizo sonreír.

Me fui a tumbar a su lado y le eché un vistazo a mi desordenado cuarto, casi me daba vergüenza que Betsy lo viera todo así, pero con los años que tenía seguro que había visto cosas peores.

-Un pajarito me ha dicho que te enrollaste con el chucho- me soltó de repente cuando llevábamos ya un rato calladas.

-¡Betsy!

-¿Qué? Hay cosas que Bastien no puede guardarse- me tapé la cara totalmente avergonzada, hacía ya días que no pensaba en eso en parte, porque no había vuelto a ver a Alex ni a hablar con él, aunque tampoco había visto a Bastien.- Tienes que dejarle bien claro al chucho que eso no se volverá a repetir.

-Si ya lo sé, pero es que no sé como hablar con él ahora.

-Puedo decírselo yo. Alex, ni se te ocurra volver a besar a mi cuñadita- reí animada negando con la cabeza y me mordí el labio inferior dándole vueltas por un momento a eso de ser su cuñada.

-Ni se te ocurra a ti ir a decírselo.

-¿Por qué no?

-¿Ir a la casa de un licántropo, tu enemigo natural, a decirle lo que debe o no debe hacer?

-No me da miedo, él no me hará daño.

-¿Cómo lo sabes?

-Charlie y Nigel han hecho un trato.

-Por fin una buena noticia- bufé, cruzándome de brazos.

-Lo es, créeme, es un pacto de no agresión entre la manada y nuestro aquelarre. Nosotros no bebemos de humanos y ellos no intentan matarnos...

-No lo digas así.

-Es que es así. La parte más difícil la tienen ellos, nosotros ya no hacíamos daño a nadie- dijo encogiéndose de hombros sin perder la sonrisa.-¿Sabes qué? Te voy a echar una mano.

Antes de que pudiera decirle que no hiciera nada ya estaba recogiendo mi cuarto. Empezar me había llevado como una hora y en menos de dos minutos ella ya había terminado y había dejado sobre la cama algunas prendas.

-Este vestido me encanta- dijo tras cerrar la puerta del armario, cogiendo de encima de mi cama un vestido blanco de verano con algo de vuelo y unas pequeñas puntillas en las mangas.

-No es nada del otro mundo.

-Es sencillo, por eso es bonito.

-Es viejo, hace dos o tres años que lo compre.

-No es viejo es vintage- ¿qué? Sonreí y cuando me di cuenta ya se lo estaba probando.- ¿Me lo prestas?- abrí los ojos mirándola sorprendida. Yo a veces sentía envidia de una ser tan bello cono Betsy, que se podía permitir cualquier cosa que quisiera, cualquier vestido ¿por qué quería algo mío? -¿No me lo prestas?

-Sí, claro que sí. Llévate lo que quieras.

-¿De verdad? Porque me lo podría poner con esta chaquetita anaranjada tan mona y con unas sandalias que me regaló Kambria hace un par de semanas- me sorprendía que estuviera hablándome de ropa, pero por un lado me hacía sentir aliviada.

-Claro, llévate también la chaqueta, yo no me la pongo nunca.- Se quitó el vestido y volvió a ponerse sus pantalones cortos y su camiseta de encaje violeta.

-Genial, gracias, iré a dejarlo todo en el coche y subiré una bolsa con algo de ropa que he traído para ti, es más, hasta saldré por la puerta.

Tardó más de lo que me hubiera esperado en volver porque se cruzó a mi madre en la puerta y tuvo que darle explicaciones, pero estaba segura de que a mi madre le encantaba saber que tenía una amiga a la que accedía a prestarle mi ropa, una amiga que me volviera un tanto más femenina y adolescente de lo que era ya que Nessa no lo conseguía.

-Al fin- dije cuando volvió a entrar, cerrando la puerta de nuevo. Con ella traía un par de bolsas enormes llenas de cosas.-¿Pero qué es todo esto?

-Un par de cosillas que ya no me pongo.

-Betsy, pero...- vació el contenido de las bolsas sobre mi cama, formando un gran montón de ropa y comenzó a separar las prendas por colores.- Muchas de estas cosas aún tienen etiquetas...

-¿Ah, sí?

-¿Las has comprado nuevas?

-Puede ser...

-Betsy, no quiero que me compres ropa.

-A lo mejor la compré para mi pero al final no me la he puesto.

-Mentirosa.

Estuvimos así más de dos horas, pero ella no aceptaba un no por respuesta y me hizo probarme todos los conjuntos que se le ocurrieron. Después colgó toda la ropa nueva y me prohibió devolvérsela o no ponerla. Me gustaba mi ropa y la suya, pero me sentía rara aceptando sus regalos.

-Quiero que esta noche te pongas el vestido negro con los zapatos de tacón- me dijo volviendo a sentarse en la cama.

-¿Qué? Es demasiado atrevido...además ¿por qué tendría que ponérmelo?

-A Bastien le gustará ¿Te parece normal que con la edad que tiene aún le de vergüenza pedirte una cita en serio?- supuse que bromeaba, pero me equivoqué- Después de lo que pasó todo está muy raro. Jack y Agatha no le hablan y a penas me hablan a mi por haberle defendido. Ella quiere que se marche.

-¿Por qué?¿Nigel y Kambria no dicen nada?

-Hemos preferido no contarles lo que pasa en realidad, pero sabemos que ya se han enterado. Quieren ver qué decisión tomamos... pero Agatha parece inamovible, es una cabezota.

-¿A qué te refieres?

-Dice que o se va Bastien o ella y Jack se marchan.

-No...- musité tragando saliva.

-Al principio el autocontrol de Jack era muy limitado y fuimos muy estrictos con él... ahora Agatha piensa que Bastien puede hacer lo que quiera sin que nadie diga nada y está muy enfadada con él, y conmigo por protegerle. Sé lo que es no poder controlarse...

-Quizás si yo hablara con ella- sugerí, pensando que quizás estaba en mi mano poder arreglar algo por una sola vez.

-No creo que sirva...- por primera vez desde que había llegado la vi perder la sonrisa y eso sí me preocupó. -¿No quieres saber a dónde te llevará?

-Déjame adivinar... ¿la cabaña?- lo dije sin pensar porque fue el primera lugar que se me vino a la cabeza, pero tal y como me miró Betsy pareció que había acertado.

-Creo que pasas mucho tiempo con Kambria.

-No el suficiente. ¿Y si Basil vuelve a aparecer?

-No lo hará.

-¿Cómo lo sabes?

-Porque te he estado entreteniendo- abrí los ojos sorprendida y al tiempo horrorizada. Me había estado entreteniendo y al mismo tiempo me había estado protegiendo.

-¡¿Pero qué habéis hecho?!¡¿Estáis locos?!- me levanté de prisa de la cama.- ¿Qué ha sido todo esto? No me lo puede creer, ¿cómo has podido mentirme así?

-Mentirte hubiera sido marcharme sin decirte nada. Han ido a por Dru, la han llevado a casa y la retendrán allí hasta esta noche. Cuando Basil llegue de cazar irá directo a nuestra casa y allí acabaremos con él de una vez por todas... y mientras tú disfrutarás de una agradable velada con Bastien en la cabaña.

-Estás loca si piensas que voy hacerlo, que voy a quedarme sin hacer nada.

-No tienes más opciones.

-Sí las tengo. Puedo llamar a Alex y os ayudarán y...y...

-Y nada de nada. ¡Ah! Y no te pongas perfume porque a Bastien le gusta tu aroma...

-¡Deja de hablar de la cita!No va a haber cita- grité enfadada.

-Maddie, mírame- me pidió agarrándome la cara con cuidado.- Esto tiene que pasar, no te lo íbamos a contar, pero pensé que deberías saberlo porque si notabas que Bastien actuaba de una forma extraña te preocuparías. Luego no nos acuses de ocultarte cosas.

-¿Y si ocurre algo?¿Y si os hacen daño?

-Al menos Bastien no estará allí.

-Eso no me consuela ¿y si te hacen algo a ti?¿O a Kambria, o Agatha, o...?- sí, sí o a cualquiera de ellos.

-¿A caso quieres estar allí? Para entretenernos y correr más peligros inútiles. Hoy podría acabarse todo ¿no es eso lo que querías?- no puede decir nada a eso, claro que quería se terminara, pero algo podía salir mal y yo no quería que nadie muriera por mi culpa.- Los licántropos están avisados, pero Charlie le ha prohibido a Alex que se meta, él, Harold y los refuerzos que han estado llegando pueden encargarse sin necesidad de que él actúe...por lo que me ha dicho Nigel, está que trina.- No dije nada, ya daba por hecho que Alex estaría enfadado porque le había apartado de lo que podía ser la gran pelea, y eso en parte me tranquilizaba mucho.- Mira, Maddie, esto va a salir bien, somo muchos y ellos ni siquiera se lo esperan. Dru está loca, realmente loca, y muy débil. Es una presa fácil.

-Pero ¿y si Basil no va a por ella?¿Y si no le importa que vosotros la tengáis?

-Le importará a Caleb, y si Caleb viene, vendrá Harmony. En el peor de los casos sería un 3x1 y Basil se quedaría solo.

-Está Taryn.

-Taryn aún está algo debilitada tras la última pelea, es difícil que se presente, pero si lo hiciera, Kambria se ocuparía, te lo aseguro.

Me lo estaba explicando todo con claridad, sin pretender ocultarme nada por crudo o peligroso que sonara, por un lado se lo agradecía, pero seguía sin gustarme la idea, para mi era un suicidio.

-¿No estás nerviosa?

-Me es difícil enfrentarme a él... pero Nigel se encargará.

-Creí que él tenía algo vuestro- Betsy me miró de un modo extraño, entre sorprendida y desconcertada, como si dudara entre mentirme o decirme la verdad.- La primera vez, cuando nos atacó en vuestra casa, Nigel le prohibió a los chicos hacerle daño porque tenía algo o a alguien y no os decía donde estaba.

-Eso ya no importa... sólo importas tú.

-¿No me lo vas a decir?

-Eso es algo que sólo Nigel puede decirte, si yo te lo contara estaría traicionando su confianza.

-Igual que nadie me habla claro sobre la visión de Kambria- aunque había tenido oportunidad de hablarlo con ella, nada había quedado claro.

-Sí, hay códigos, les debo mucho y ellos no me piden prácticamente nada a cambio. Si me piden que no cuente algo, yo no lo cuento.

-Me has contado el plan.

-Ibas a enterarte de todos modos, además, es algo diferente, esto puedes saberlo por mi.

-¿Y Agatha y Jack no se echarán atrás?

-No- dijo con seguridad- ¿Crees que puede estar enfadada por toda la eternidad? Mira, no nos dejarán colgados ni a nosotros ni a ti. Esto se pasará, ya verás.

Una idea interesante rondó por mi cabeza en ese momento, pero no le dije nada a Betsy porque sabía que ella se enfadaría si lo hacía. Esperaría a que se marchara para actuar. A eso de las ocho menos cuarto Betsy se marchó, por la puerta y yo bajé a la cocina.

-Cariño ¿quieres ahora un pedazo de tarta?- con lo nerviosa que estaba no podía comer absolutamente nada, pero sabiendo lo bien que cocinaba Agatha y temiendo que mi madre sospechara, terminé tomándome un pedazo.- Ya vi que Betsy traía unas bolsas.

-Era algo de ropa... también se llevó un par de cosas mías que le gustaron.

-Que maravilla, es una chica muy simpática y muy guapa... seguro que a Alex le gustaría ahora que tú te ves con su hermano- casi escupo la tarta cuando mi madre dejó caer la idea de Alex y Betsy.

-No creo que saliera bien- dijo alzando las cejas poco convencida.

-¿Por qué no?

-Bueno, simplemente... no funcionaría, Alex es muy suyo.

-¿Tú crees? Es un chico muy guapo- mamá se había servido otra porción del pastel y estaba aprovechando para sonsacarme información y para mantener una de esas típicas conversaciones de películas entre madre e hija.- Parece todo un rompecorazones.

-¡Mamá! Es Alex ¿recuerdas cuando le gritabas y le perseguías por el jardín para que no se comiera las lombrices? Era asqueroso...

-Era todo un cielo y ahora está muy guapo, casi más que ese novio tuyo.- Falso, no era más guapo que Bastien, era totalmente diferentes.- No digo que el no sea guapo, pero parece tan serio y tan triste siempre.

-No está triste y es maduro, creía que te gustaban los chicos maduros.

-Sí, pero Alex también lo es.

-No, no lo es para nada. Y más que rompecorazones es un ligón de discoteca- mamá se echó a reír y yo me reí con ella.- En mi fiesta fue directo a por Laura... ¡Laura!

-¿Celosa?

-NO! Yo ya tengo un novio ¿sabes?

-Sí, y no te imaginas lo mucho que me gusta oírtelo decir.- Me puse tremendamente colorada y al fin tuve una excusa para dejar a un lado la tarta.

-Me voy, tengo que hacer una llamada.

-¿Bastien?

-No- dije levantándome.

-Dame ese pedazo de tarta que no te vas a comer- me pidió- ¿Es a Nessa?

-No, mamá- dije dándole mi plato.

-¿Betsy?

-Voy a llamar a Alex ¿vale? Y por cierto, ya que te gusta tanto que tenga novio, que sepas que hoy tenemos una cita.

Me encerré en mi cuarto para hacer esa llamada y me llevó un buen rato escoger las palabras adecuadas. Preparé lo que tenía que decir, desde el hola hasta el adiós, teniendo en cuenta todos los comentarios estúpidos o subidos de tono que podía soltarme Alex, si se pensaba que no iba a tener preparada una réplica para sus tonterías, estaba muy equivocado.

Marqué y respiré, casi hiperventilé, mientras escuchaba los tonos, tras cuatro, cuando ya me disponía a colgar, un Alex muy irritado contestó gritando.

-¿Quién es?- me sobresalté y escuché gritar a Charlie a lo lejos "No seas un maleducado". Sonreí y esperé a que Alex se tranquilizara.-¿Sí?

-Soy yo- supuse que había descolgado desde el teléfono de pared que tenían en la cocina y que no mostraba el número de la persona que llamaba.

-Hola... disculpa por el grito.

-Tranquilo, no importa.

-Supongo que ya sabes lo que me han hecho ¿no?

-¿Dejarte fuera?

-Sí.

-Bueno, quizás yo encuentre una forma de meterte en el plan.

-¿Quieres que te cuide mientras los demás pelean? Unos besitos, unos cariñitos...

-¡Alex!- bufé, enfadada- No te hagas ilusiones, lo que pasó fue un...

-¿Error? Me lo suponía. A ver, desembucha, que me vas a pedir ahora.

-¡Uy! Mucho cuidado- le advertí, desde mi punto de vista le estaba haciendo un favor- He quedado con Bastien hoy a las diez, será muy puntual. Vamos a ir a una cabaña en el bosque, quiero que nos esperes allí.

-¿Para qué? Para ver cómo os queréis delante de mi.

-No, pedazo de idiota. Mira, no me creo que todo vaya a ser tan fácil y rápido como ha dicho Betsy y no creo que vaya a estar segura sola con él en la cabaña. Voy a darme una ducha y a vestirme, ven dentro de una hora, entra por la ventana, y te contaré mi plan.

-¿Y no puedo ir ahora? Tengo curiosidad por verte recién salida de la ducha.

-Aparece y no te llegará todo Canadá para correr escapándote de mi.

-¿Con toalla o sin ella?

-Anda y que te den- colgué el teléfono y me fui a duchar. Como al salir del baño él estuviera allí, estaba muerto.

No me llevó demasiado tiempo, no quería demorarme para evitar no estar vestida cuando llegara Alex, sería muy violento. Miré el vestido negro por todas partes, me lo pusiera con lo que me lo pusiera, seguía pareciéndome demasiado para mi. Muy escotado, muy atrevido, muy despampanante. A no ser que le pusiera una jersey enorme de cuello alto por encima que lo tapara completamente, no tenía arreglo. Y por encima estaban los zapatos de tacón, muy incómodos si necesitaba correr escapando de alguien en algún momento... pero no, no debía pensar en eso.

Me sequé el pelo, lo alisé y me puse un prendedor de piedrecitas brillantes que me había regalado mamá en las últimas navidades. Después me vestí y cuando me miré al espejo con el vestido y los tacones puestos me vi aún más rara que en el baile de fin de curso. En ese momento escuché un silbido proveniente de mi ventana.

-Para, estoy ridícula- Alex saltó dentro del cuarto y cerró la ventana, que yo había dejado entreabierta para que pudiera entrar.

-Estás impresionante.

-Ponte la camiseta ¿quieres? No vas a conseguir nada.

-Bueno, tenía que intentarlo- chisté por lo bajo, sacándome los zapatos y abriendo el armario para buscar una chaqueta que ponerme por encima para que Alex dejara de mirarme como si fuera a saltar sobre mí.- Hueles a vampiro.

-El vestido es de Betsy ¿crees que yo me compraría algo así?

-No, aunque tampoco pensé que aceptarías ponértelo para él.- Me quedé mirándole algo cortada y fui hacia la cómoda, que hacía a las veces de tocador. No tenía mucho maquillaje, pero tenía mala cara y pensé que quizás pudiera disimularlo.-¿Déjame adivinar?- me dijo colocándose detrás de mi y abrazándome.- Fue un error, no tenía que haber pasado, te quiero como amigo...

-Exacto- dijo tratando de librarme del abrazo sin éxito.

-Lo respeto, pero a mi me gustó y sé que a ti también.

-Eres un besador (?) aceptable- me sentí ridícula al decir eso, pero ya estaba dicho.- Pero tampoco te lo creas demasiado.

-Oye, siento bajarte de tu nube, Maddie Turner- dijo socarrón- pero tampoco es que esté enamorado de ti, así que no hagas una montaña de esto. Sólo fueron unos besos.

-Y lo hiciste porque él estaba cerca ¿verdad? Sabías que estaba allí y quisiste hacerle daño.

-¡No! No soy tan mala persona y me molesta que lo creas. Sólo quería estar contigo y no iba a renunciar a eso sólo porque el chupasangre estuviera cerca. Que se joda por no saber cuidarte como mereces.

-Sí me cuida, me protege y...

-Blablablá- dijo soltándome y apoyándose contra la cómoda- Cual es tu plan, porque no he venido aquí para escucharte hablar con esos ojillos enamorados que tan poco me gustan.

-ja ja- eso fue lo más ingenioso que se me ocurrió decir, pero al ver que me devolvía la sonrisa me calmé porque no lo noté enfadado.- Ellos tienen a Drusilla, creen que Basil irá a por ella o, si no, irán Caleb y Harmony... pero ya se han dividido más veces y si alguien va a la cabaña no quiero estar sola con él. Luchar ya es lo suficientemente complicado como para encima estar preocupándose de mí.

-¿Y eso significa?

-Que si alguien aparece tú podría sacarme de allí o ayudarle a él a pelear...

-No me convence demasiado, a él no le gustará la idea de que yo le ayude ni tampoco de dejarte sola conmigo.

-Es mejor que qué me maten ¿no crees?

-¿Y si no pasa nada?¿Si no va nadie?

-Mejor para todos... pero hay otra posibilidad.

-¿Cuál?

-Que le necesiten. Imagínate que entre todos no pueden con Basil y los demás... le necesitarían y él no me dejaría sola, si tú estuvieras allí podrías ayudarme.

-No sé cómo serán esos vampiros, pero papá y los demás son fuertes, ellos se merendarán a esos chupasangres- dijo con aires de superioridad, le encantaba alardear de fuerzas.

-No lo harán, no el conoces. Ahora márchate...

-¿No quieres que sepa que he estado aquí?

-Te has encargado de abrazarme para que se de cuenta de que has estado conmigo ¿crees que soy tonta?

-Algo ingenua sí que eres...

-Eres un idiota- abrió la ventana y alardeó un poco más quitándose la camiseta y saltando al alfeizar.- ¡Espera! ¿Sabrás llegar a la cabaña?

-Tengo buen olfato, podré encontrarte.

Alex se fue y yo me senté en la cama a pensar. Pensar en si había hecho bien hablando con Alex, metiéndole en todo aquello, contra la voluntad de Charlie y la de los vampiros. No quería ponerle en peligro, pero quería tener un plan B.

-Eres una idiota- me dije a mí misma- ellos no son tontos, ya tendrán un plan B.

Perdí la noción del tiempo y cuando la recuperé alguien estaba llamando al timbre. Eran las diez, así que con toda seguridad era Bastien. Y yo son maquillar, sin calzar y con una chaqueta de lana vieja sobre un vestido que mezclaba olor a humana, vampiro y licántropo.

Mi madre llamó a la puerta y yo le abría a medio arreglar. Al verme sonrió incrédula y me abrazó. Me sentía totalmente ridícula.

-Estás muy guapa, cielo. Bastien te espera abajo, cálzate.

-Mamá, aún no me he maquillado y... no sé cómo hacerlo con lo que tengo, no tengo ni idea de como disimular las ojeras...

-Déjame a mí.- Entró en el cuarto y cerró la puerta. Yo me apoyé contra la cómoda y ella abrió el neceser.- No sé si te conté lo que pasó el día que me casé con tu padre.

-Me has contado muchas cosas...

-Verás- dijo abriendo el frasquito de base de maquillaje y aplicándola con suavidad.- Había reservado cita en una peluquería carísima para que me peinaran y me maquillaran. Me presenté allí a las siete de la mañana. Me rizaron el pelo, lo recogieron en un moño precioso y entrelazaron las flores a las que luego tenía que enganchar el velo. Luego me maquillaron como a una estrella de cine...

-Aún no le veo relación con esto- dije mientras ella me pasaba la brocha de los polvos por toda la cara.

-Espera...- rebuscó en el neceser un par de barras de labios y combinó los colores en el lateral de su mano para luego aplicar un nuevo color, algo más oscuro, sobre mis labios.- A las diez y cuarto salí de la peluquería y a las once y media tuve que lavarme la cara con avena porque la base de maquillaje que me había aplicado me había producido una urticaria horrible.-Miré a mi madre son saber qué decir, eso no me lo había contado nunca.

-¿Y cómo arreglarse eso?

-Con el maquillaje de una de las damas de honor que tenía dermatitis... me costó, pero ahora ves las fotos y no parece que me estuviera muriendo de los picores- ambas nos reímos y yo me pregunté porqué ella nunca me había contado aquello. Supongo que nunca antes habíamos compartido un momento como ese- Llevas el prendedor que te regalé...

-Sí, creo que le va muy bien al vestido.

-Te queda preciosa porque tú estás preciosa.

-El vestido... y los zapatos de tacón, voy a estar muy incómoda- mi madre me echó un vistazo de arriba a abajo y luego buscó los zapatos con la vista por el suelo del cuarto.- Todo es de Betsy, a ella le queda mucho mejor.

-¡Bah! Paparruchas. Te prestaré mi bolso de piel, ese acharolado que te gusta tanto y podrás llevarte unos zapatos planos dentro para cuando te molesten los tacones.

-Gracias mamá- se fue a por el bolso y yo saqué unos tenis del armario, nada de zapatitos, ni aunque fueran planos, unas converse de toda la vida que, al fin y al cabo, de tener que correr iban a ser lo mejor.

Me trajo el bolso y miró con mala cara los tenis, pero luego sonrió. Ya estaba acostumbrada a mi forma de ser. Guardé el calzado, la cartera y el móvil y mi madre se encargó de guardar algo de maquillaje y, entonces, pasé el momento más embarazoso de mi vida.

-¿Mamá, qué...?

-Cariño, quizás los necesites.

-Mamá no... no haremos nada, él y yo no...- mi madre intentando colarme preservativos en el bolso, era demasiado para mi.

-Eso no lo puedes saber, quizás surja o simplemente...

-No, mamá. Confía en mi ¿vale?

-Vale- le quité el bolso antes de que pudiera seguir metiendo cosas que no iba a utilizar y me puse un abrigo de paño negro por encima.-¿No es muy abrigoso para el verano?

-Es el único que le va... a no ser que me prestes el tuyo.

-¿El negro?- asentí- ¿El que costó casi cuatrocientos dólares y que sólo uso en ocasiones especiales? Sabe Dios cuanto cuestan ese vestido y los zapatos que te dejó Betsy, y el bolso también es caro... no tientes a tu suerte y pasa calor.

-Vale, vale... igual gracias- dije dándole un fuerte abrazo.

-Pasadlo bien.

-Claro- seguro que iba a ser muuuuuy divertido.