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Historia 29447 — capítulo 11

Disclaimer

HarryrnPotter es propiedad de J. K. Rowling, este fic no tiene fines de lucro,rnsino sólo brindar un poco de entretenimiento para ávidos lectores comornustedes.

SI SABES QUE ESTE FIC ESTA SIENDO PLAGIADO, TE AGRADECERIA MUCHO SI ME LO HACES SABER

CAPITULO 10

Su paciencia se estaba agotando.

Durante toda la semana, y específicamente a lo largo de toda la tarde, Blaise había estado molestando a los chicos con respecto a la persona que esperaba aquella noche durante el "concierto" que darían en el Beast. No había segundo en el que no les recordara que así sería, y eso estaba comenzando a desesperar a los demás, incluso a Theo, quien era en definitiva el más paciente de los cinco que conformaban Orgasm. Pansy y Nate se alejaban cada que el moreno comenzaba a hablar sobre la "despampanante pelirroja" que iría a verlos.

En ese momento se encontraban en el Punto, haciendo los últimos preparativos en lo que a su arreglo personal se trataba antes de su presentación en el bar aquel en el que últimamente se habían estado presentando. Estaban en una de las habitaciones, los chicos habían terminado de vestirse en su mayoría, sólo Pansy aún pensaba qué atuendo usar aquella noche.

Blaise llevaba unos pantalones negros y una camisa verde oscuro cuyos tres primeros botones se encontraban desabotonados. Theo con unos simples pantalones de mezclilla un poco desgastados por el uso, con una playera de manga corta de color gris oscuro, bastante sencillo, pero aún así se veía simplemente sexy. Nate también usaba mezclilla, pero no era azul como la de los pantalones de Theo, sino que era de un tono más cercano al gris y al negro; llevaba una playera negra sin mangas, la cual tenía el estampado de un grifo en la parte inferior izquierda en gris claro, casi blanco. Draco vestía, cómo no, completamente de negro. Su playera era de manga larga y un poco pegada al cuerpo, el cuello era en uve; usaba una especie de gargantilla de la cual colgaba un dije en forma de un dragón pequeño.

−… les digo que es la mujer más hermosa que he visto en toda mi vida - le dijo Blaise a Draco, pues Nate, Pansy y Theo lo estaban ignorando completamente. Draco también optó por ignorarle moviéndose al otro lado y dejando al moreno con la palabra en la boca.

−Si, Blaise, ya nos lo dijiste - dijo Theo después de unos segundos - lo has dicho más de treinta veces en los últimos cincuenta minutos. Habla de otra cosa, por favor.

−Ya comprenderán a lo que me refiero cuando la vean - agregó el moreno sin hacer mucho caso de las palabras de Theodore - solo espero que no intenten robármela, porque ya planeo conquistarla, ¿eh?

−No te preocupes por mi - dijo Pansy mientras se miraba al espejo, aquellos cinco eran tan poco pudorosos que a ninguno le importaba pasearse semi desnudo en frente de los demás, como era su caso ya que se encontraba en ropa interior - no me van las mujeres. ¿Qué tal esta falda? - les preguntó mostrando una mini falda negra.

−Esa está bien - respondió Nate sin prestarle mucha atención, él lo único que quería era que Pansy se vistiera de una maldita vez, llegarían tarde por su culpa… otra vez - tampoco te preocupes por mi - le dijo a Blaise, mirándole de reojo mientras se ponía unas muñequeras negras - por el momento busco una relación con un hombre, no con una mujer.

−Asqueroso bisexual - intervino el moreno a modo de broma esbozando una sonrisa divertida que Nate le devolvió.

−Tranquilo, no planeo intentar nada con alguno de ustedes - dijo señalando con la mirada al propio Blaise, a Theo y a Draco - están demasiado locos para mi gusto.

−Ajá, claro. Y tu estarás muy cuerdo, ¿verdad? - sonrió el ojigris.

A ninguno de ellos le importaba si Nate era bisexual, gay, heterosexual, transexual, zoofílico, necrofílico o lo que fuera, pues como bien habían escuchado en una película alguna vez, "cada quién hace de su culo un papalote". ¿Qué ganaban metiéndose en la vida del pobrecito Nate? Obviamente nada, así que simplemente lo dejaban ser, y si siendo bisexual se sentía cómodo… bueno, allá él. En todo caso, lo que ellos les importaba era cómo tocaba el piano y no cómo ejercía su sexualidad. Además, el joven Lesall no había intentado tener una relación con alguno de ellos… aún.

−Eso deja sólo a Theo y a Draco como posibles interesados - les dijo a los aludidos mirándoles con el ceño fruncido.

−Paso - dijo Theo sin tomarse la molestia de levantar la mirada para verlo mientras hablaba - no me van las pelirrojas, las prefiero rubias, y lo sabes.

Blaise miró a Draco, quien se puso de pie y se acercó a otro espejo, mirándose atentamente antes de decidir cuál sería la mejor forma de acomodarse el cabello para aquella noche. El moreno no le apartó la mirada de encima, esperando una respuesta. Draco lo ignoró completamente mientras se alborotaba un poco el cabello de manera que éste cayera en mechones desordenados que le daban un aire salvaje y sexy. Finalmente, y después de dos minutos, miró a Blaise a través del espejo y le sonrió.

−No tengo interés en ella - le dijo - ya me has hartado después de tanto hablar sobre esa chica, y no tengo intenciones de acercármele en plan amoroso. Estoy seguro de que si lo hago, tendré en mente todo lo que has dicho y la cara de idiota que pones cuando hablas, no gracias. Paso también - Blaise sonrió, aunque le molestó un poco el comentario a cerca de su "cara de idiota" - aunque… no puedo asegurar que ella no se acerque a mí.

−Huy… golpe bajo - rió Pansy mientras se ponía unas medias negras que llegaban unos cuatro dedos arriba de sus rodillas.

Finalmente la pelinegra optó por ponerse un vestido negro que se ceñía perfectamente bien a su cuerpo. Le llegaba hasta medio muslo, lo que dejaba ver sus largas y finas piernas; la tela del vestido en sí llegaba justo arriba del busto, donde continuaba pero ahora siendo de encaje negro hasta la mitad del cuello. Las mangas, las cuales eran largas, también terminaban en el mismo tipo de encaje que el cuello, que iba desde la muñeca hasta poco más allá del inicio del pulgar.

−Admítelo, Blaise. No contabas con eso, y sabes tan bien como nosotros que cabe esa posibilidad… así como que le guste cualquiera de nosotros (puede que sea bisexual o lesbiana y tu ni enterado estás).

−Y también puede que ya tenga pareja - dijo Theo y Blaise lo fulminó con la mirada - hay que ser realistas, Zabini.

Blaise decidió ignorarles y terminar de arreglarse. Los demás agradecieron mentalmente que el moreno decidiera callarse… a ese paso, habrían rodado cabezas y eso no les hubiera convenido, pues de ser así no serían capaces de presentarse en el Beast - era bastante difícil, por no decir imposible, conseguir un bajista de último momento que se supiera todas las melodías que iban a interpretar, a la perfección.

Pasaron los minutos, y los cuatro jóvenes se encontraban listos para salir, aunque no se podía decir lo mismo de la pelinegra, a quien todavía le faltaba terminar de acomodarse el cabello y maquillarse.

−¿Ya, Pansy? - preguntó Nate por enésima vez. Miró el reloj de pared y miró con súplica a la pelinegra - ¿te falta mucho?

−Si, así que mejor cállate y no me distraigas - respondió ella mientras se peinaba con toda la calma del mundo

  • o si no sólo harás que… ¡demonios! ¿Ves? Por distraerme esto no quedó como debía quedar, tendré que hacerlo otra vez, Nate.

Nate optó por dejarse caer en la cama en vista de que eso iba para largo… y ya sólo tenían veinte minutos para llegar al Beast.

−¿Quién hizo la prueba de sonido esta tarde? - preguntó Draco mientras entraba a la habitación nuevamente. Miro a Pansy y estuvo tentado a poner los ojos en blanco, pero al final no lo hizo.

−Theo - respondió Nate mientras cruzaba los brazos detrás de la cabeza y cerraba los ojos.

Draco asintió y volvió a salir de la habitación. En la única mesa que había ahí se encontraba Theodore, revisando unos libros de anatomía y haciendo anotaciones rápidas en una libreta. El ojigris lo miró en silencio. Realmente admiraba a Nott - aunque claro, no se lo diría - pues no cualquiera mantenía las calificaciones que él tenía en una carrera como la que cursaba y además lograba hacer un espacio para poder tocar con Orgasm.

−¿Sucede algo? - preguntó Nott sin levantar la mirada de uno de los libros.

−¿Qué tal la prueba de audio? - preguntó Draco mientras se sentaba frente al otro joven - ¿todo bien?

−Tan bien como se puede estar con un equipo de mala calidad como el que tienen en ese lugar - respondió Theodore pasando la página del libro - aunque claro, es mucho mejor que el del Astra o del Danger Town, sin lugar a dudas.

−Cierto - respondió Draco.

Theo levantó la mirada del libro, dejó el bolígrafo en éste y lo cerró. Miró a Draco, quien tenía la mirada fija en la mesa, sin decir algo; se encontraba absorto en sus pensamientos. Esa sensación proveniente del departamento de su vecina… en los últimos días esas mismas presencias sentidas hacía casi una semana, habían estado regresando continuamente… con más frecuencia de lo que Draco hubiera podido esperar.

Algo estaba sucediendo, lo sabía, y ese algo, cualquiera que fuere, no era bueno… Draco tenía un mal presentimiento de todo esto.

−¿Y bien? - preguntó el castaño, el rubio le miró y levantó una ceja a modo de pregunta - ¿qué es lo que te preocupa?

−¿Por qué lo preguntas?

−Draco, no es necesario ser un genio para saber que algo te preocupa - respondió Nott tomando la libreta y cerrándola - nadie se queda mirando una mesa como si esta fuera lo más interesante que hubiera visto en toda su vida, a no ser que esté demasiado absorto en sus pensamientos como para darse cuenta de dónde está su mirada. Y definitivamente, tú estabas absorto en tus pensamientos, cosa que, sin ofender, no sucede muy a menudo.

−Y tienes que ser curioso por primera vez en tu vida - afirmó Draco sonriéndole con superioridad - ¿quién lo diría, Nott?

Theo se encogió de hombros y se puso de pie. Desde un principio supo que su amigo no le contaría lo que estuviera pasando por su mente, simplemente lo preguntó porque Draco era precisamente eso, su amigo, y aunque su amistad fuera un tanto diferente a la amistad que el rubio tenía con Pansy o Blaise, no podía dejar de preocuparse un poco - y remarco la palabra poco - por él. Acomodó los libros que tenía esparcidos por la mesa, pues estuvieran todos listos o no, ya era hora de irse… y ya iban retrasados con cinco minutos.

−¡Pansy, te maquillas en el auto! - escucharon la voz de Blaise, quien en ese momento salía de la habitación donde todos se arreglaron, colocándose una chamarra negra de piel.

−No será necesario - respondió Pansy saliendo detrás de Blaise - ya estoy lista. ¡Vámonos!

Nate salió también de la habitación con ambos brazos cruzados detrás de la cabeza en una actitud bastante despreocupada. ¿Para qué se preocupaba? Si llegarían tarde al fin de cuentas. Draco se puso de pie y se acercó hasta donde se encontraba Thuban, junto al bajo de Blaise, la batería y el sintetizador ya se encontraban en el Beast - o al menos tenía que ser así.

−Ya vamos tarde - dijo Pansy mientras abría la puerta - no hagan que lleguemos aún más tarde. ¡Vamos, Blaise, Draco! Sus instrumentos no se romperán si los traen más rápido.

Blaise le dedicó una mirada de incredulidad. ¡Encima de que por su culpa iban a llegar tarde!... prefirió no discutir con Pansy y apresurarse a salir del lugar. Draco fue el último en hacerlo. En cuanto estuvo fuera, Theo cerró la puerta con llave y se dirigieron al estacionamiento del edificio. Ahí, se subieron a la mini van que entre todos habían comprado hacía unos años específicamente para cuando tuvieran que ir a tocar en algún lugar.

Llegaron al Beast y entraron por la puerta trasera. Ya eran las nueve y ellos no estaban arriba del escenario, cosa que molestaba más que nada a Draco y a su sentido de la puntualidad. Tuvieron que hablar con el encargado del audio, y a mitad de la charla, un sonido proveniente del bar les llamó la atención.

−¡Orgasm! - gritaban allá afuera - ¡Orgasm, Orgasm, Orgasm!

Era la primera vez que los aclamaban de esa manera y a pesar de que era algo bastante extraño, les provocó un sentimiento que jamás habían tenido, como un calor que recorría sus cuerpos desde los pies hasta la cabeza en un agradable hormigueo de satisfacción. La sensación les fascinó. Terminaron su charla con el tipo del audio y salieron para subir al escenario; debido al tipo de iluminación que había en el bar las demás personas no pudieron ver cuando salían… hasta que estuvieron arriba del escenario.

Se dirigieron a sus respectivos lugares. Draco y Blaise se encargaron de conectar su guitarra y bajo, respectivamente, a los amplificadores. La mirada de Blaise se dirigió de inmediato hacia una pelirroja que se encontraba en primera fila. Si cuando la vio en Hogsmeade días atrás le pareció hermosa, con el atuendo que llevaba esa noche supo que ella era un demonio disfrazado de ángel. Y eso era maravilloso.

−Dance of Fate - dijo Pansy y de inmediato comenzaron a tocar.

La música fluía con naturalidad de la guitarra de Draco. Para él en ese momento no existía el público, ni las luces, ni siquiera sus compañeros de la banda. En ese momento solo se encontraban él y Thuban. Sin embargo, justo cuando la canción llegaba a la parte del coro, algo le hizo levantar la mirada y dirigirla hacia el público. Se sorprendió bastante al ver a su vecina justo frente a él. Para ocultar la sorpresa que le causó el verla en ese lugar le desafió con la mirada a que siguiera viéndole… ella terminó desviando la mirada. Draco volvió a concentrarse en la música y en lo que tocaba, aunque saber que Hermione estaba frente a él le hacía sentirse raro, y extrañamente, le hacía querer impresionarla.

La canción llegó a su fin. Levantó la mirada nuevamente y sin saber por qué, le sonrió a la castaña.

−Gracias - dijo Pansy por el micrófono, los gritos y aplausos les daban ánimos - muchas gracias por haber venido el día de hoy. Perdón por haber llegado tarde, ustedes comprenderán que con compañeros como los míos no es fácil llegar temprano.

La pelinegra sintió las miradas de sus amigos, las cuales eran como cuchillos que intentaban perforarla en ese mismo momento. No les dio importancia. Para callarla, Draco hizo unos acordes con la guitarra y los demás chicos comprendieron lo que quería decir. De inmediato el sintetizador comenzó a sonar a la par que la batería. Era el inicio de otra canción… fue un sutil modo de callar a Pansy. Ellos tenían una especie de código que Pansy desconocía el cual consistía en saber qué canción vendría gracias a unos acordes que daban Draco o Blaise, o un patrón de sonido en particular de la batería o el sintetizador. Pansy sabía qué canción era una vez esta comenzaba.

…

Después de casi dos horas - pues a mitad de todo comenzó una riña en el bar lo que ocasionó que tuvieran que detenerse hasta que sacaron a los que ocasionaron el desorden - tocaron la última: Sensorium, una de las favoritas de todos los miembros de Orgasm. Al terminar, la euforia del público era notablemente mayor a cuando iniciaron. Pansy dio un agradecimiento general en el micrófono y lamentablemente para los espectadores, tuvieron que bajar del escenario.

Otra banda se subió al escenario. Su música comenzó a sonar después de unos cinco minutos; la voz gutural del vocalista era ensordecedora.

Ginny arrastró a Hermione y a Luna hasta el lado por el cual los chicos de Orgasm bajarían. A Harry y a Ron no les quedó otra opción más que seguirlas, no fuera que algo les sucediera en aquel peligroso lugar… y Ginny vestida como iba… Ron no quiso ni imaginar qué podría pasarle. Cuando llegaron, vieron a cuatro de los cinco que conformaban Orgasm hablando animadamente entre ellos, quizás comentando a cerca de lo bien que les fue en esa ocasión en particular.

−¡Blaise! - exclamó Ginny llamando la atención de los demás. El moreno volteó y sonrió al verle. Le dijo algo a los demás y dio un par de pasos para acercarse a ella.

Hermione notó que Draco no estaba.

−Hola, pelirroja - saludó Blaise una vez estuvo frente a Ginny - me alegra que decidieras venir.

Los demás, es decir los amigos de cada uno de ellos, se sentían completamente fuera de lugar, por no decir que podían percibir la atmósfera que rodeaba a Blaise y a Ginny... y eso no les gustaba mucho que digamos.

−Ven, te presentaré a los chicos

  • dijo Blaise tomando a Ginny de la mano.

−¡Hey! - exclamó Ron acercándose a los dos - esa mano… - agregó mirándole con el ceño fruncido.

Ginny puso los ojos en blanco. Hermione, Luna y Harry sonrieron ante lo sobre protector que podía llegar a ser Ronald.

−¿Perdón? - Blaise levantó una ceja y le miró de arriba a abajo - ¿y tú eres…?

−No le hagas caso - intervino Ginny - es sólo mi hermano.

−Oh, ¿tu hermano? - Ginny asintió - en ese caso, mucho gusto, Soy Blaise Zabini - extendió su mano en dirección de Ron.

−Ronald Weasley - respondió el pelirrojo estrechando la mano de Blaise más por obligación que por gusto.

−Te presento a mis demás amigos

  • dijo Ginny - ella es Luna.

−Luna Lovegood - agregó la rubia sonriendo - linda ropa, te hace ver sexy.

−Gracias - respondió Blaise, aunque un poco extrañado por que ella le dijera eso así como así.

−Él es Harry - señaló Ginny, Harry le dio la mano a Blaise.

−Potter - dijo cuando Blaise estrechó su mano - Harry Potter. Un placer conocerte.

−Igualmente.

−Y finalmente, pero no por eso menos importante - Ginny tomóHermione del brazo - esta hermosa chica castaña es Hermione Granger.

−Mucho gusto - dijo Blaise, Hermione estrechó su mano.

−El gusto es mío. Ya ansiaba conocer al famoso Blaise - sonrió con un poco de malicia - aquí mi amiga no dejaba de hablar de ti todo el tiempo.

−¡Herm!

Blaise sonrió. Miro hacia atrás y haciendo una seña llamó a los demás chicos, quienes se acercaron hasta donde ellos estaban. Una vez estuvieron frente a frente continuaron con las presentaciones.

−Les presentó a los demás integrantes de Orgasm - dijo Blaise - o al menos a tres de ellos, nuestro guitarrista acaba de esfumarse.

−Seguramente se fue con alguna mujer - dijo Nate - siempre lo hace, así que ya no nos sorprende.

−Bien, como sea - dijo Blaise - de derecha a izquierda, Nate Lesall, Theodore Nott y Pansy Parkinson.

−Como él dijo - agregó Nate - mucho gusto.

−Igual - dijo Pansy. Theo asintió en silencio - ¿y ustedes son…?

−Ginevra Weasley - dijo la pelirroja - pero díganme Ginny.

−Oh, si - intervino Nate - la despampanante pelirroja de la que nuestro amigo estuvo hablando toda la semana… ¡auch! - Blaise le había dado un pisotón.

−Eso no era necesario, Nate - dijo Blaise.

−Sólo digo la verdad. No me culpen por ser honesto.

La mayoría rió ante ese comentario. Después de eso, los demás prosiguieron a presentarse. Theo miraba particularmente a Luna mientras ella se presentaba ante los demás; le llamaron mucho la atención los curiosos accesorios que la rubia llevaba puestos esa noche. Ron y Harry sólo dijeron sus nombres. Finalmente llegó el turno de la castaña.

−Yo soy Hermione Granger - les sonrió con amabilidad - soy la estúpida vecina de su amigo. Citando a su guitarrista, la pobre vecina con un "sex appeal que compite con el de la escoba, y un cabello tan sedoso como el del trapeador". Mucho gusto.

Nate, Pansy, Theo y Blaise le miraron estupefactos. Harry, Ron, Luna y Ginny miraron extrañados a Hermione. ¿Qué era lo que había dicho? Porque seguramente las cervezas que habían tomado hasta ese momento ya estaban comenzando a hacer efecto en ellos… pero sólo habían bebido una… algo raro estaba sucediendo aquí. Los chicos de Orgasm tuvieron la decencia de lucir un poco apenados.

−Draco suele exagerar en ocasiones - se excusó Theo - no era nuestra intención.

−Si, eso - agregó Pansy - pero, querida, tienes que admitir que fuiste muy estúpida al ordenar y limpiar su departamento así como así.

−¡Él se hirió la mano! - exclamó Hermione un poco molesta - no iba a poder solo...

−Se hirió a propósito - cortó Pansy - así es Draco, que no te sorprenda. Él aplica eso de que "el fin justifica los medios".

Los amigos de Hermione observaban aún sin comprender.

−Eh… ¿ya se conocían? - preguntó Ron.

−No - respondieron Pansy y Hermione al mismo tiempo. Ambas se fulminaron con la mirada.

−¿Qué es todo eso del tal Draco?

  • preguntó Harry mirando a Hermione exigiendo una respuesta.

−Es una larga historia, se las contaré después - respondió Hermione bastante molesta, y más que nada eso era porque sabía que Pansy tenía razón. Ella fue la estúpida que cayó redondita en el juego de Draco.

El ambiente se sentía un poco tenso, pero aún así charlaron y se conocieron un poco, o al menos lo intentaron. Hermione habló mucho con Theo a cerca de diferentes autores que ambos habían leído, y también a cerca de algunas bandas musicales que a ambos les gustaban. Harry sentía una mirada sobre él, al principio decidió ignorarla mientras Blaise y Ginny le contaban su encuentro en Hogsmeade. Después de unos diez minutos de sentirse observado, volteó y descubrió que quien le miraba era Nate. Él simplemente le sonrió y se volteó para ir directo a la barra.

Casi de inmediato llegaron otras personas, espectadores y aparentemente fans de Orgasm, quienes comenzaron a hablar a cerca de lo mucho que les gustaba la música de la banda y cosas así. Una en particular parecía ser su ultra súper mega fan, y no paraba de halagar a Pansy diciendo que su vestido era maravilloso, que si Blaise se veía genial, que si Theo había estado fenomenal, que si Nate esto y que Draco aquello.

Al ver que ya no les prestaban tanta atención como antes, los demás decidieron que era mejor dejar a los chicos de Orgasm que atendieran sus responsabilidades como estrellas que comenzaban a ser.

−No se ustedes - dijo Hermione - pero yo ya me quiero ir. Ya estaba cansada antes de venir, imaginarán cómo me siento ahora.

−Yo también quisiera irme - coincidió Luna - mañana tengo que ayudar a papá con las cosas de la revista y eso es bastante agotador.

−Pues vámonos entonces - dijo Harry - ¿vienen o se quedan? - les preguntó a Ginny y a Ron. Aparentemente la pelirroja tenía todas las intenciones de quedarse un rato más, y su hermano con lo sobre protector que era no la iba a dejar sola.

−Me voy con ustedes - agregó Ginny sorprendiendo a los demás - no me apetece tomar un taxi para volver a casa - se excusó.

Caminó hasta donde se encontraba Blaise para despedirse de él. Cuando Ron estuvo seguro de que su hermana estaba lo suficientemente lejos como para no escucharle, le susurró a los demás:

−Lo que pasa es que ya no traemos dinero.

Los demás rieron.

Una vez se despidieron de los chicos de Orgasm - no sin un poco de problemas para acercarse a ellos - salieron del Beasty se dirigieron al estacionamiento, donde Harry revisó una y otra vez que su auto estuviera en perfectas condiciones. "Sirius me mata si le pasa algo" se excusó cuando vio las miradas desesperadas que le lanzaban sus amigos pues ya había tardado más de media hora revisando el auto.

Como si el auto tuviera en su interior una especie de hechizo, las tres chicas se sintieron cansadas de pronto y dormitaron mientras Harry conducía y Ron hablaba con él para que el pelinegro no se quedara dormido. Para ese momento ya era más de media noche.

Harry llevó primero a Hermione, pues las casas de los Weasley y los Lovegood estaban muy cerca una de la otra, y su casa - en la cual vivía con Sirius y Remus - estaba poco después de la de los Lovegood.

−Hermione - le llamaron cuando estuvieron frente al edificio. La castaña se espabiló - ya llegamos.

−Si, gracias Harry - dijo ella y salió del auto, afuera hacía frío. Ginny y Luna ya estaban completamente dormidas - nos vemos luego. Ron, Harry. Que duerman bien.

−También tú, Herm - dijo Ron - te ves cansada.

−Estoy cansada, pero tu hermana sabe persuadir a los demás. Hasta mañana.

Cerró la puerta y levantó la mirada, era seguro que esa noche iba a llover. Se dirigió a la entrada del edificio. Harry no arrancó el auto hasta que se aseguró de que Hermione entraba y cerraba la puerta tras de sí.

La castaña llegó al principio de las escaleras que en ese momento le parecieron interminables. Comenzó a subirlas más lento de lo que le hubiera gustado, alargando el momento en el que llegaría a su departamento y se tiraría a la cama para poder dormir por fin.

−Ciento diecisiete - contó cuando llegaba a ese escalón - ciento dieciocho - subió uno más con mucho esfuerzo - ciento diecinueve, ¡lo logré! - miró el pasillo - pero aún no estoy ahí - agregó con pesar.

Suspiró y retomó el camino hasta su departamento. Cuando llegó, miro inconscientemente la puerta de a un lado. ¿Draco habría regresado ya a su departamento o se habría ido con alguna mujer, como dijo Nate? Sin querer admitir el por qué, ese simple pensamiento hizo enojar a Hermione.

"Que haga lo que quiera, ya está bastante grandecito como para cuidarse solo" pensó mientras cerraba la puerta de su departamento con más fuerza de la que debió haber usado.

Se dirigió directo a su habitación. Rápidamente se desmaquilló pues no tenía intenciones de parecer mapache al día siguiente; se quitó la ropa y puso el pijama. Se dirigió al baño y cepilló sus dientes tan bien como sus padres le habían enseñado a hacerlo; cuando regresó cepilló su cabello y lo trenzó, pues así evitaba despertar como si le hubiera explotado la olla express en la cabeza. Finalmente se fue a dormir.

..*

−Hermione - escuchó la castaña mientras dormía. Era una voz de hombre que tan sólo con escucharla la hipnotizó - ven, sígueme.

−¿Quién eres? - preguntó Hermione mirando a su alrededor. No había nadie - ¿dónde estás?

−Soy Guilad - escuchó detrás de ella. Hermione volteó.

En su sueño veía a un joven, adolescente más bien pues no aparentaba tener más de quince años, era bastante andrógino, de cabello completamente blanco y ojos dorados, lo cual llamó mucho su atención, además de su indumentaria: una túnica blanca con detalles en plateado. Él le guiaba por una especie de bosque, caminando entre los árboles. Estaba un poco oscuro.

−Ven, juega conmigo.

Él rió y Hermione no pudo evitar reír con él. Su risa era melodiosa, como una canción. Guilad le extendió la mano y ella la tomó, él comenzó a jalarla por el bosque y ella no dijo nada, simplemente sonreía mientras se dejaba guiar por el chico. Llegaron hasta un sauce llorón, sus ramas no permitían que pasaran, Guilad las hizo a un lado y Hermione pudo pasar.

−¿A dónde vamos? - preguntó Hermione mientras continuaban avanzando.

−Con mis hermanos - respondió Guilad sonriéndole como nunca antes le había sonreído a Hermione. Ella le devolvió la sonrisa - ¡sígueme!

El bosque ya no estaba tan oscuro como al principio, a lo lejos Hermione alcanzó a ver una luz… al salir del bosque ella pudo ver una cascada de aguas cristalinas. El sueño era tan real, era como si realmente estuviera ahí, podía escuchar cómo el agua de la cascada se estrellaba contra las rocas que se encontraban debajo y donde se unían a las aguas de un lago muy hermoso, y también sentía la humedad en el ambiente. Abajo, nadando en aquel lago, se encontraban dos personas más, eran igual de andróginos que Guilad; uno tenía el cabello gris y el otro completamente negro. Sus ojos eran dorados como los de Guilad.

−Son mis hermanos, Aliz y Lior - dijo Guilad y sin pensarlo, saltó al agua. Eran unos diez metros, y curiosamente Hermione no se sintió nerviosa, a pesar de que no le gustaban las alturas.

−¡Ven, Hermione! - le llamaban desde abajo - ¡juega con nosotros!

Hermione sonrió y asintió. Sólo tenía que dar un paso y caería directo al agua. Sintió mariposas en el estómago. El agua de la cascada la alcanzaba un poco, se sentía completamente mojada a pesar de que no era mucha la que le caía.

−¡Ven, salta! - la llamaron otra vez…

..*

Draco había regresado a su departamento en cuanto vio que Hermione y sus amigos se acercaban hasta donde se encontraban él y los demás chicos de Orgasm. No quería ver a la castaña… se sentía extraño ahora que la había visto ahí. A su mente llegó la imagen de Hermione cuando la vio recién ella tuvo ese maravilloso cambio de look.

De eso ya hacía casi una hora y media.

−¿Qué me está pasando? - se preguntó mientras encendía su décimo cigarrillo. Se sirvió más wisky en el pequeño vaso de cristal en el que había estado bebiendo.

El cigarrillo iba por la mitad cuando la sensación de esos tres ángeles regresó. Aplastó el cigarrillo con violencia en el cenicero para apagarlo.

−No otra vez - se dijo.

Esperaba que, como siempre, la sensación desapareciera pasados unos segundos, pero en esta ocasión no fue así. La sensación permaneció por varios minutos y no disminuía, al contrario, iba en aumento. Sabía que provenía del departamento de aun lado. Escuchó cómo se abría una puerta, precisamente la del departamento contiguo, también se escucharon pasos de alguien que iba descalzo.

Afuera había comenzado a llover bastante fuerte.

−¡Dargor!

  • escuchó con total claridad. Era una voz femenina que provenía del pasillo.

−¿Qué demonios…?

¿Por qué le llamaban? Dargor… Dargor… ¡hacía cuatro años que nadie le llamaba así! Dargor era su nombre cuando aún era un ángel; usó ese nombre el primer año que vivió como condenado, y ya nadie le había vuelto a llamar así desde que…

−¡Dargor! - volvió a escuchar.

Se dirigió a la puerta y la abrió. El pasillo estaba oscuro, pero aún así pudo distinguir a la perfección una silueta que se dirigía a las escaleras. Inmediatamente supo que se trataba de Hermione.

Sin pensarlo realmente, decidió seguirla. Cuando llegó a las escaleras y la vio subir, sin embargo no fue eso lo que le llamó la atención ni lo que lo sorprendió al punto de dejarlo inmóvil, sino que junto a Hermione, intentando detener su avance, había otra persona. Era una mujer de cabello dorado y ojos del mismo color. Draco habría dicho que era un ángel, pero no tenía alas.

−¡Dargor! - dijo esa mujer - ¡ayúdame, no dejes que siga subiendo! - le pidió mientras Hermione seguía avanzando.

En ese momento un relámpago iluminó el lugar y pudo ver que, además de ella, había otra figura. Draco pudo ver sus alas. Era un ángel.

−¡Sígueme! - escuchó que decía el ángel. Hermione lo siguió.

Draco estaba más que sorprendido. ¿Por qué un ángel hacía que Hermione le siguiera? Se suponía que ellos tenían prohibido manifestarse ante un humano a menos que éste estuviera agonizante, y obviamente Hermione no se encontraba agonizante. Y más aún, ¿qué era eso que intentaba detener a Hermione?

Comenzó a subir también.

El edificio tenía ocho pisos, pero las escaleras seguían hasta llegar a la azotea del mismo. Nadie subía hasta allá, salvo en contadas ocasiones cuando se pagaba para que alguien subiera a limpiar.

Aquel ángel abrió la puerta que daba a la azotea y Hermione salió. Draco terminó de subir las escaleras y lo que vio fuera lo dejó helado. Había otros dos ángeles y Hermione se encontraba parada justo en la orilla, a punto de… saltar.

−¡Ven, salta! - exclamaron los tres ángeles.

−¡Espera! -le llamó Draco, pero ella no escuchó. Él pudo ver a la misma mujer que había visto antes, aún intentaba hacer que Hermione se detuviera, que regresara, pero ni siquiera podía tocar a la castaña.

..*

Hermione estaba lista para saltar. Guilad, Aliz y Lior le sonreían y animaban a que saltara, y ella realmente quería hacerlo, quería divertirse con ellos.

−¡Ven, Hermione! - le llamó Guilad.

En ese momento escuchó algo... era un relámpago. ¿Por qué escuchaba eso? Miró hacia el cielo, todo parecía tranquilo. Sonrió y volvió a mirar a los tres muchachos que la esperaban en el agua.

Finalmente dio un paso al frente y entonces la ilusión desapareció. Hermione supo que eso no era un sueño… realmente estaba cayendo. Podía sentir la lluvia caer en su rostro y veía y escuchaba los relámpagos a su alrededor. Intentó gritar, pero la voz no salió de ella.

Entonces, antes de perder la conciencia vio algo. Un ángel de alas negras que llegaba a tiempo para salvarla…