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Historia 29447 — capítulo 10

Disclaimer

HarryrnPotter es propiedad de J. K. Rowling, este fic no tiene fines de lucro,rnsino sólo brindar un poco de entretenimiento para ávidos lectores comornustedes.

Dance of Fate

Pertenece a sus respectivos autores y a EPICA. Tan hermosa canción jamás podría haber salido de mi mente.

SI SABES QUE ESTE FIC ESTA SIENDO PLAGIADO, TE AGRADECERIA MUCHO SI ME LO HACES SABER

CAPÍTULO 9

No había duda alguna. Usar tacones no fue precisamente la mejor idea de su vida.

Hermione hacía un esfuerzo casi sobrehumano para terminar de subir los ciento diecinueve malditos escalones del maldito edificio. Si, había decidido maldecir al edificio en vez de aceptar que la culpa fue de ella y nada más que ella al acceder a comprar esos zapatos del demonio que había estado usando toda la maldita semana, salvo aquel día, pues había ido a la librería y no tenía caso usarlos. Los pies le dolían horrores desde el miércoles, y ya era sábado, por lo que a penas si podía soportar el martirio que era subir tal cantidad de escalones tan solo para llegar a su departamento, y eso que había optado por quitarse los converse que llevaba y subir descalza.

−Al menos - se dijo cuando casi llegaba hasta el piso siete - valió la pena… un poco.

Llevaba ya seis días con ese cambio de look y si de algo estaba ahora cien por ciento segura, era de que jamás en su vida esperó recibir tantas invitaciones por parte de los chicos - y, hay que admitirlo, de una que otra chica - para que saliera con ellos. No es que le gustara ser el centro de atención, o escuchar los piropos - algunos bastante subidos de tono e incluso vulgares, como aquél que decía algo sobre un tesoro y un pirata - que le lanzaban mientras caminaba, ¿pero cómo evitar sonreír cuando algún hombre particularmente atractivo le dirigía furtivas miradas y sonrisas seductoras? A pesar de eso, se sentía un poco decepcionada de que aquel que le interesaba que comentara algo sobre su cambio de apariencia no se había tomado la molestia de dirigirle palabra alguna, incluso desde antes de que sufriera esa maravillosa metamorfosis.

"Pero ese prepotente Malfoy no me interesa" intentaba convencerse a si misma una y otra vez "sólo lo hago para darle una lección por lo que dijo sobre mí"

Suspiró cuando finalmente llegó al escalón número ciento dieciocho.

Precisamente en ese momento, un sonido proveniente de su bolso la obligó a detenerse, era su móvil, el cual sonaba con un tono que a muchos les parecía extraño, pero a ella le gustaba: Tocata and Fuga de J. S. Bach. Mientras lo buscaba, optó por sentarse en el escalón ciento diecinueve. Una vez lo encontró, se dio cuenta de que era Ginny quien le marcaba.

−Ginny, hola - saludó la castaña

  • ¿qué sucede?

−Hola, Herms - saludó Ginny desde la otra línea - ¿tienes algo qué hacer esta noche?

−¿Eh? ¿Esta noche?

−Si.

−Pues, no, ¿por qué?

−¿Recuerdas lo que les dije a Luna y a ti hace unos días? - preguntó la pelirroja - sobre el chico que conocí.

−Si, si, claro, ¿qué con él?

−¿Les comenté que tenía una banda?

−Hmm… - Hermione comenzó a recordar - si, si lo hiciste.

−Genial. Herm, arréglate para salir, paso por ti a las 8:10, iremos alBeast*. Blaise (el chico del que les hablé) y su banda se presentan en ese lugar.*

−¿Eh? E-espera, Ginny, qué te hace pens…

−Si, si, ya se lo que me dirás - Hermione sabía, por el tono que la pelirroja estaba usando, que había puesto los ojos en blanco - ¿qué me hace pensar que vendrás? Simple, porque si no vienes no te daré algo que acabo de comprar para ti el lunes.

−¿De qué hablas? - preguntó Hermione llena de curiosidad, ¿qué podría ser aquello que Ginny había comprado como para que estuviera segura de que su chantaje funcionaría con ella.

−*Oh… pues, verás -*comenzó a explicar la pelirroja - precisamente el lunes compré algo que quieres desde hace tiempo y no has podido conseguir porque estaba agotado en todas las tiendas de CDs a las que fuiste.

−No… ¿el primer álbum de Nightwish?

−Exactamente.

−¡Júralo! - exclamó Hermione sorprendida - Ginny, no me estarás tomando el pelo, ¿verdad?

−¿Por qué habría de mentirte?- respondió Ginny con la voz extrañamente tranquila - dime, ¿no crees en lo que te estoy diciendo?

Hermione se quedó en silencio. Si creía en Ginny, pero eso de que la estuviera sobornando sólo para que fuera con ella al Beast, un bar que por cierto no tenía muy buena fama, tan solo para ver tocar a una banda que ni siquiera sabía cómo se llamaba, sólo porque uno de sus integrantes le había gustado a su amiga, no le agradaba mucho que digamos, sin embargo, estaban hablando del primer álbum de Nightwish, eso sí que valdría la pena.

−Si, si te creo - respondió finalmente soltando un suspiro, estaba perdiendo, eso era seguro - pero, ¿al Beast? - preguntó un poco preocupada, con la esperanza de que su pelirroja amiga le dijera que todo era una broma y que ya podía irse a descansar - Ginny, ¿estás segura de que quieres ir a ese lugar?

−Absolutamente - su voz era de total decisión, y algo le decía a la castaña que Ginny no dejaría de molestar hasta que finalmente accediera a ir con ella - Luna dijo que si iba con nosotras, y también irán Harry y mi hermano, aunque a éste último no le agradó mucho la idea que digamos, ya sabes cómo se pone a veces.

−Ginevra Molly Weasley - del otro lado de la línea, la pelirroja frunció el ceño. Odiaba que le llamaran por su nombre completo -si me hubieras dicho antes que los demás también iban otra cosa hubiera sido desde un principio - diciendo esto, Hermione se puso de pie y retomó el camino a su departamento.

−¿O sea que no te da confianza salir sólo conmigo, Hermione?- preguntó Ginny divertida.

−Exactamente - respondió la castaña con total seriedad - sólo Dios sabe qué cosas me podrían pasar si voy sola a ese bar de mala muerte con una mujer como tú.

−¡Hey! - exclamó ella indignada.

En ese momento, Hermione entró en el departamento y cerró la puerta con sumo cuidado detrás de ella. Ambas habían comenzado a reír ante el último comentario de la castaña, quien ya se encontraba en su habitación. Dejó los converse con cuidado en el piso y se dirigió a encender la luz, cerrar la ventana y finalmente recostarse en la cama. Estaba cansada, y mucho.

−¿Entonces? - preguntó Ginny habiendo dejado las risas atrás - ¿vendrás con nosotros o qué?

−No lo sé, Ginny - respondió Hermione - estoy cansada, y salir a un bar de mala muerte, con o sin los demás, no es precisamente lo que tengo en mente para relajarme.

−Oh, vamos, Herm. Hazlo por mí.

−Así menos.

−Malvada- la castaña sonrió bastante divertida al imaginarse el puchero que seguramente en esos momentos adornaba el rostro de su amiga pelirroja - pero no seas así, Hermione, que ya todos estamos muy emocionados y sin ti no sería lo mismo.

−Más bien, tú estás emocionada porque verás otra vez a ese tal Blaise, pero a los demás eso no nos importa, Ginevra.

−¿No lo harás ni siquiera por el CD? - preguntó la pelirroja, usando su último recurso, al cual añadió una voz de tristeza digna de toda una actriz de doblaje.

−No intentes comprarme, Ginny.

Hermione simplemente escuchó un suspiro por parte de la pelirroja, después de ese momento, Ginny ya no pronunció palabra alguna.

−¿Ginny?

−Lo siento, Hermione - dijo la pelirroja, realmente parecía apenada.

−No te preocupes, Ginny, ya sabes que no me molesto por eso, ya se como eres.

−¿Qué? No, no me malinterpretes, Hermione Jean Granger.

−¿Eh?

−La razón por la cual dije "lo siento", no es porque me arrepienta de todo lo que te dije, y mucho menos de intentar usar lo del CD para convencerte. A lo que me refería, es que lo siento porque me obligas a tomar medidas drásticas, amiga. Después no quiero reclamos.

−¿De qué hablas, Ginny? - preguntó Hermione - ¿Ginny? Genial - agregó con ironía en su voz.

Su respuesta fue aquel molesto sonidito que indicaba que Ginny había cortado la llamada, por lo que no le quedó otra más que presionar el botón rojo que era necesario para cortar también la llamada por su parte. Lanzó un bufido de exasperación, su amiga sí que podía llegar a comportarse de manera realmente infantil cuando se lo proponía. Dejó el móvil sobre el buró, justo a un lado del libro que ahora leía: La Catedral**del Mar, de Ildefonso Falcones, y se quedó mirando al techo sin mirarlo realmente.

−Esa Ginny - se dijo finalmente

  • cada día la entiendo menos. Me pregunto qué tramará ahor…

−¡Hermione Jean Granger, abre la puerta en este mismo instante si no quieres que la derribe! - se escuchó una voz…

−¿Ginny?

La castaña se levantó como alma que lleva el diablo y se dirigió hacia la puerta del departamento. Estaba segura de que era la pelirroja quien tocaba a su puerta como posesa, pues intercalaba un constante golpeteo contra la puerta con el ahora molesto sonido del timbre.

−¿Esta es tu medida drástica? - preguntó al tiempo que abría la puerta, provocando que la pelirroja perdiera el equilibrio por un momento y terminara abrazada a ella.

Ginny levantó la mirada y le dedicó una sonrisa traviesa. Hermione soltó un suspiro resignado y se hizo a un lado, dejando pasar a la pelirroja, quien llevaba una especie de gabardina negra que no dejaba ver bien qué clase de ropa estaba usando, salvo parte de los jeans y unas botas con el tacón no muy alto. Su maquillaje era sencillo, con los ojos delineados en negro y sombras de un ligero color negro - nada excesivo - en sus párpados; sus labios estaban coloreados en rojo.

−Ya estabas fuera del edificio cuando me llamaste, ¿verdad? - comentó Hermione para después mirar la hora - veinticinco minutos antes de la hora en la que supuestamente pasarían por mí. ¿Y los demás?

−En el auto de Harry - respondió Ginny sonriendo.

Hermione respiró profundo y dejó salir un sonoro suspiro. Miró a Ginny, quien no había borrado esa sonrisa de su rostro. La castaña comenzó a caminar hacia su habitación con la pelirroja siguiéndole de cerca. Al estar dentro, se dirigió directamente al armario, de donde sacó unos jeans algo ajustados… la pelirroja supo en ese momento que había ganado.

−¿A qué hora tocan? - preguntó Hermione mientras sacaba también una blusa negra de manga larga con un escote no muy pronunciado, pero que si resaltaría sus atributos físicos.

−A las 9:00 - respondió Ginny mientras la castaña se sacaba el suéter - pero hay que llegar antes, además no sabemos si podremos entrar en ese lugar.

Hermione le dedicó una última mirada antes de tomar la ropa recién sacada del armario. Ginny la siguió con la mirada hasta que desde el pasillo se escuchó la voz de la castaña.

−Hay una Coca-Cola de 600 ml en el refrigerador - dijo ella - tómala si quieres. No me tardo - posteriormente, se escuchó el sonido de una puerta al cerrarse.

Ginny sonrió divertida y se levantó para salir directo a la cocina del departamento. Abrió el refrigerador y tomó la Coca-Cola que Hermione le había comentado, se acercó a la vitrina y tomó un vaso. Posteriormente, se dirigió directo a la sala y tomó asiento en el sofá más cómodo que Hermione tenía en su departamento.

Unos quince minutos después, escuchó el sonido del secador para cabello proveniente del baño de Hermione, cinco minutos después escuchó cómo se abría una puerta. Se puso de pie y regresó a la habitación de Hermione, quien se había sentado frente al tocador. Su cabello continuaba un poco húmedo, signo inequívoco de que sólo usó el secador para que el cabello no estuviera cien por ciento mojado.

−Ese tratamiento para el cabello sí que hace milagros - comentó la pelirroja. Hermione pudo ver a través del espejo, que Ginny se había recargado en el marco de la puerta.

−Lo sé - fue la respuesta de Hermione mientras cepillaba su cabello y usaba el complemento del tratamiento que usaba al bañarse, solo que este era para definir sus rizos castaños.

Después de eso, prosiguió a maquillarse. Ella no era muy experta en eso, por lo que simplemente se puso un poco de base y se delineó los ojos con un lápiz negro. En sus labios aplicó gloss con sabor a durazno. Alargó el brazo y tomó su perfume favorito, Halloween de J. del Pozo, se puso un poco en la parte interior de las muñecas y en el escote. Se puso de pie y comenzó a mirar alrededor, hasta dar con una chamarra negra. Guardó el móvil y un poco de dinero en uno de los bolsillos de sus pantalones y se puso la chamarra pero no la abrochó.

−Listo - le dijo a Ginny.

La pelirroja sonrió. Ambas salieron del departamento y caminaron hacia las escaleras, las cuales bajaron entre risas y bromas por parte de ambas, sobre todo de Ginny. Casi en la entrada del edificio estaba estacionado el auto de Harry, con el susodicho, Ron y Luna dentro de él. El pelirrojo parecía estar enojado - tal vez desesperado, más que enojado, pero con Ron no se sabía a ciencia cierta, su humor era muy cambiante - mientras que Luna y Harry conversaban tranquilamente, ignorando a la perfección al joven Weasley.

Se acercaron y Ron al verlas, les dedicó una mirada de furia. Hermione miró a Ginny, quien tuvo la decencia de sentirse avergonzada.

−¿Veinticinco minutos? - preguntó la castaña levantando una ceja y cruzándose de brazos.

−Eh… si, esto… en realidad fue una hora… o un poquito más - dijo evitando la mirada de Hermione, quien suspiró y abrió la puerta trasera del auto de Harry.

−Perdón por la espera - se disculpó la castaña, quien quedó entre Ginny y Luna - alguien - miró a Ginny un momento - dijo que solo llevaban veinticinco minutos y no una hora.

−No te preocupes, Herm - dijo Harry poniendo en marcha el auto - aún falta para las nueve.

−Pero seguramente ahora costará más trabajo entrar - exclamó Ronald aún con aire enojado - y a todo esto… - agregó mirando a su hermana por el espejo retrovisor - ¿por qué tanto empeño en ir al Beast, Ginevra? - preguntó frunciendo el entrecejo que, si no fuera por la situación y porque realmente estaba enojado, a los demás les habría provocado risa.

−Pues hay que cambiar un poco, ¿no? - respondió la pelirroja a modo de excusa - ya me cansé de ir siempre a los mismos sitios.

−Pero de todos lo sitios en los que pudiste haber pensado - agregó Ron poniendo los ojos en blanco - ¿tenía que ser precisamente ese? - terminó con un gemido lastimero que hizo reír a su hermana.

−Vamos, Ron, no te pongas así - respondió la pelirroja - además, sólo es una noche. No es para tanto.

−Nadie nos asegura sobrevivir a esta noche - contraatacó Ron - ¡quién sabe qué clase de vagos drogadictos van a ese bar, Ginny!

Ahora fue el turno de la pelirroja de poner los ojos en blanco. Al final simplemente optó por ignorar a su hermano y comenzar a hablar con Luna a cerca de lo brillante que se veía la luna esa noche. Hermione miró a Ron pidiendo disculpas en el lugar de Ginny, y al joven no le quedó otra opción más que resignarse a lo que estaba sucediendo.

Harry había permanecido en silencio todo el rato, simplemente conduciendo en dirección del Beast, él tampoco sabía la verdadera razón por la cual Ginny había sugerido ir a ese lugar. A pesar de eso, conducía con su eterna sonrisa, mirando en ocasiones a las chicas a través del espejo retrovisor, riendo ante las ocurrencias de Luna y Ginny, e intentando, a través de miradas un poco suplicantes, hacer que el humor de Ron regresara a la normalidad.

Cuando llegaron al dichoso Beast, Harry dejó el auto en el estacionamiento del bar no sin un poco de desconfianza. Al bajarse del mismo, Hermione pudo observar mejor el atuendo de sus amigos. Con respecto a Harry y a Ron no había mucho que decir, salvo que parecían traer la ropa de un día anterior; la castaña rió por lo bajo. Luna vestía unos jeans negros y unos zapatos de plataforma que le hacían verse un poco más alta que Hermione; en la parte superior, vestía un suéter azul marino de cuello de tortuga y, como siempre, llevaba sus amuletos de la suerte con ella - es decir, su extraño collar y sus aretes aún más extraños que parecían haber sido comprados en un bazar hippie.

Se encaminaron a la entrada y para sorpresa de ellos, les dejaron entrar sin muchos problemas. Quizás tuvo mucho que ver que se pusieron lo más serios que pudieron, y caminaron como si realmente no fueran novatos en un lugar de ese tipo; eso sí, habían pasado casi cuarenta minutos desde que llegaron y lograron entrar. Por dentro el lugar no era muy grande, lo que era un problema pues había la suficiente cantidad de gente como para que comenzara a oler a humano, cosa que no era muy agradable. Había música bastante ruidosa - que Hermione reconoció como trash metal, death metal y brutal death - y también bastantes luces en su mayoría rojas y violetas. Al otro lado, casi junto a la barra, se encontraba un escenario con una batería y micrófonos dispuestos a ser usados en cualquier momento.

De inmediato se dirigieron a la barra, y sin mirar mucho al barman, pidieron sus tragos. Había un olor extraño en el ambiente.

−Marihuana - le susurró Harry a Hermione, y la castaña se preguntó cómo es que él sabía eso.

No pudo preguntarle, pues en ese momento Ginny se quitó la gabardina que llevaba, mostrando lo que había debajo de ésta, captando la atención de los chicos que estaban por ahí. Ron parecía al borde del colapso. Hermione sonrió, ya sabía que la pelirroja haría algo así.

−Hey, pelirroja - dijo un chico que se encontraba por ahí - cuando gustes, estoy libre - terminó comenzando a reír y les dio la espalda.

Ron pareció salir de su ensimismamiento al escuchar esas palabras. Fulminó con la mirada al chico que había dicho eso, pero éste no se dio por enterado, ya que estaba demasiado ocupado charlando con otros cuatro chicos, y miró a Ginny con el ceño fruncido.

−¿Qué? - preguntó su hermana haciéndose la desentendida.

Harry, Luna y Hermione rieron un poco. Ginny usaba un corsé negro con listones morados bastante apretado que hacía resaltar sus para nada pequeños atributos frontales y marcaba más su ya de por sí estrecha cintura, eso sin contar que no dejaba mucho a la imaginación.

−¿Cómo se te ocurre venir con… con…? - preguntó Ron mirándola de arriba abajo - ¡aargh!, olvídalo - agregó y en su voz se notaba la resignación.

Ginny miró a Luna y a Hermione y les sonrió triunfante, la rubia le devolvió la sonrisa mientras que la castaña puso los ojos en blanco. Harry se acercó a Ron y le dio un par de palmadas en la espalda. La pelirroja se acercó a Hermione.

−¿Qué hora es, Herm? - preguntó mientras mirada de vez en cuando el pequeño escenario que no se encontraba muy lejos de ahí.

−Las nueve en punto - respondió la aludida, Ginny volteó con más insistencia hacia el escenario.

Pasaron cinco minutos y la música ahora era de un volumen notablemente más bajo que cuando entraron al Beast. Poco a poco, bastantes personas se fueron acercando al escenario. Ginny prácticamente los arrastró hacia éste, y quedaron justo al frente. Harry y Ron no tenían idea de qué sucedía, y Luna y Hermione sólo sabían las cosas a medias pues su querida amiga pelirroja no les dijo el nombre de la banda ni el tipo de música que tocaban, aunque claro, debía ser algo acorde al lugar en el que se encontraban.

Los silbidos no se hicieron esperar.

−¡Orgasm! - comenzó a gritar Ginny - ¡Orgasm, Orgasm!

Varios se miraron entre sí, pero pronto comenzaron a hacerle segunda a la pelirroja.

−¡Orgasm, Orgasm, Orgasm! - se escuchaba por todo el lugar.

Harry, Ron, Luna y Hermione se sentían fuera de lugar. Hasta Ginny sabía cómo se llamaba la banda que iba a tocar. No tuvieron que esperar demasiado, pues casi de inmediato se vieron cinco siluetas subir al escenario. Hermione estaba atenta a lo que sucedía frente a ella, pero en ese momento algo vibró en su bolsillo, sobresaltándola un poco. Era su móvil, acababa de recibir un mensaje de texto. Lo sacó con cuidado y leyó el mensaje.

Aún podía escuchar los gritos de la multitud, lo mismo con los empujones y uno que otro pisotón. Lo mismo sucedía con los pasos de quienes se encontraban en el escenario. No los miró directamente, pero por lo que alcanzaba a ver debido a los 180º que se tiene de mirada, supo que esos de Orgasm estaban ya listos para comenzar a tocar.

Perdón x molestart. No c t olvid lo dl lunes.

Era un mensaje de Chris. Hermione le contestó con un rápido "todo en orden". Guardó nuevamente el móvil. Ginny se acercó a ella y le susurró:

−¡Es él, el del bajo! - la castaña siguió la mirada de Ginny hasta dar con el chico del bajo, que se encontraba del lado derecho del escenario.

Justo en ese instante sintió como si le cayera encima un balde de agua helada. Ese chico era uno de los que se habían burlado de ella, uno de los amigos de Draco. Sin podérselo creer aún, paseó su mirada lentamente por el resto del escenario. Junto al tal Blaise, a cargo del sintetizador, se encontraba el chico de cabello castaño claro. En la batería estaba otro de los amigos de su vecino. ¡La vocalista era aquella que le dijo estúpida! No quería seguir mirando, pero sintió algo, aquella misma sensación que venía sintiendo desde hacía unos días. Levantó la mirada y soltó una exclamación de sorpresa.

−Dance of Fate - dijo la chica al micrófono.

En ese momento, la música comenzó a sonar. Además de los instrumentos que había ahí, Hermione pudo distinguir el sonido de violines. También sonaba un coro en aquel lugar inexistente.

When darkness will reign and blind us all

When darkness will reign and blind us all

Allegiance will bind us if we do not fall

Definitivamente esto era más de lo que ella hubiera podido imaginar…

We cannot tell when morning comes

Is there a choice to live another day?

It's hard to find a new direction in your fragile life

The precious time of your existence is now to come

Don't throw your life away by cheating time

Sugared placebos only fool your mind

… frente a ella, tocando la guitarra con una técnica que hasta los mejores envidiarían, vestido completamente de negro y con un par de negras alas en su espalda, se encontraba él… Draco Malfoy.

El rubio estaba demasiado concentrado en lo que hacía como para darse cuenta de que la persona que se encontraba a escasos cuatro pasos de él se trataba de su vecina.

Now I want the water to wash away all my sins

The wind to blow away my thoughts without meaning

The fire to burn away my thickened skin

When darkness will reign and blind us all

Allegiance will bind us if we do not fall

Novas portas pandimus

−Herm, ¿estás bien? - le preguntó Harry a la castaña, pues había visto cómo se quedaba mirando al frente como si hubiera visto un fantasma. Siguió su mirada y frunció el ceño al ver que su amiga no le quitaba la vista de encima a ese rubio oxigenado.

−S-si - respondió la castaña sin quitarle la mirada de encima a Draco. ¿Qué eran esas alas?, ¿realmente las había visto o era otra ilusión?, por que ahora que lo veía bien, no tenía alas.

What is this pace, the type of dance?

I cannot tell which steps I have to take

I'd like to leave, just run away

My feet are tangled up

So hard to face the pace of the clock

What do you think; will it ever stop?

So will I fall and not get up?

I take it all in stride

La voz de la vocalista la sacó de sus pensamientos. La miró sin podérselo creer aún, ella era hermosa, comparada con ella Hermione se sentía muy poco agraciada, ¡y encima de todo la muy… cantaba como un ángel!

Draco se sentía observado de una manera diferente a cómo le sucedía siempre. Sintiendo curiosidad, enfocó la mirada justo frente a él.

Now I want the water to wash away all my sins

The wind to blow away my thoughts without meaning

The fire to burn away my thickened skin

Las miradas de Draco y Hermione se encontraron. Él le miró desafiante y ella apartó la mirada un momento, para cuando la volvió a levantar, él volvía a estar concentrado en su guitarra.

Everything has a reason for its happening

Can't you tell it's your own spell and

Everyone has to dance this dance like anyone

Can't break free of destiny

We should open new doors and

Close the ones that we've left behind

Ginny estaba más que encantada con lo que veía y escuchaba. Luna y Ron tuvieron que admitir que la música era buena. Harry no estaba poniendo mucha atención a la música, pues estaba preocupado por Hermione, quien estaba pálida, pero aún así no despegaba la mirada del frente.

Now I want the water to wash away all my sins

The wind to blow away my thoughts without meaning

The fire to burn away my thickened skin

When darkness will reign and blind us all

Allegiance will bind us if we do not fall

Novas portas pandimus

Et post nos occludimus

La música terminó. Los aplausos no se hicieron esperar, pero todos los sonidos habían desaparecido para Hermione. ¿Por qué se sentía así? A su alrededor, volvía a escucharse el llamado, "¡Orgasm, Orgasm, Orgasm!". Draco volvió a mirarla, y en esta ocasión, contrario a todo lo que la castaña hubiera podido imaginar, le sonrió.