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Historia de una vida — capítulo 10

-Y los campeones son –la voz del director de Durmstrang el señor Gogól se escucho por todo el recinto que era la sala de reuniones de los alumnos, el director prosiguió- Igor Karkarov de nuestra querida Durmstrang, Madelaine Curie de Beauxbottoms y finalmente Vivian Gray de Hogwarts –Todos los representantes de Hogwarts en Durmstrang aplaudían, definitivamente no había mejor bruja que ella en el mundo, estaban seguros de que su escuela ganaría el torneo, el cáliz de fuego no podría haber elegido mejor competidora, todos vieron como la pelinegra paso rápidamente a la parte de adelante para ser felicitada por los tres directores y pasar a una gran y fría habitación contigua donde la esperaban los otros dos campeones, Igor era alto, tenia el cabello castaño, los ojos negros, la cara esquelética y una inquebrantable expresión de fortaleza. En cambio Madelaine era completamente distinta, tenia el cabello rubio, tan rubio que a Vivian le recordó por unos momentos a cierto ojigris slytheriano, sacudió el pensamiento de su mente, indudablemente Madelaine era una linda francesita, tenia los ojos de un azul sorprendentemente eléctricos y una linda sonrisa, era muy delicada pero aun así su expresión demostraba mucho desafió sin dejar de ser amigable, Vivian le sonrió.

-Hola ¿Cómo estas? –pregunto amablemente.

-Bien, bien ¿y tu? –respondió la rubia sonriendo.

-Mejor no podría estar –mintió Vivian, definitivamente no quería ser campeona, ya estaba cansada de siempre llevarse todo el protagonismo.

Entraron por la puerta los directores de las tres escuelas, cada uno muy orgulloso de su respectivo alumno.

Cuando llego a los recintos que le habían sido asignados en aquella escuela suspiro aliviada al ver que Malfoy no se encontraba allá, ya había pasado una semana desde su llegada a Durmstrang, cuando habían arribado al colegio Vivian pensó que se libraría de el rubio pero no fue así, aun seguían compartiendo espacio, esta vez no era en una torre, era un espacio mas pequeño que simulaba el ambiente de su sala común, esa mezcla de glamour y calidez, la chica se sentó en un mullido tapete al frente de la chimenea disfrutando de la calidez que esta despedía, sin darse cuenta se quedo profundamente dormida.

El rubio había pasado la noche con una castaña de Beauxbattoms, ya ni siquiera se acordaba del nombre de la chica, últimamente solo se dedicaba a eso, se acostaba con cualquiera, solo intentando disfrutar al menos la mitad de lo que disfrutaba cuando estaba con Vivian, cuando llego a su nueva sala común vio a su compañera de estancia, estaba profundamente dormida en un mullido tapete al lado de un menguado fuego que había en la chimenea, se quedo como embobado viéndola, ella irradiaba tanta paz, pero a la vez aun dormida irradiaba sensualidad, pasión, maldad, el rubio jamás lo entendería pero era como si Vivian Gray reuniera todas las cualidades del bien y del mal, siendo a la vez pura e inocente al mismo tiempo que sensual y extraordinariamente cruel, podía demostrar muchas caras y Lucius Malfoy aun no sabia cual era la verdadera, la vio dormida en el caliente tapete, no podía evitar dejar de mirarla, su belleza divina, todo en ella era perfección, todo en ella era un veneno que Malfoy tomaba con gusto, le encantaba jugar con ella, medir quien era mas fuerte, medir quien aguantaba mas al frente del otro, sin darse cuenta se había acercado peligrosamente a la pelinegra que yacía dormida y sin poder evitarlo levanto su cuerpo delicadamente y la llevo cuidadosamente hasta su habitación (la de ella, no piensen mal), la dejo encima de la cama y sin darse cuenta se sentó en el mullido colchón simplemente mirándola, admirándola, se dirigió hacia la puerta, definitivamente si la pelinegra lo veía dentro de su habitación armaría un problema y el tenia que explicarle que la llevo hasta su habitación, el rubio esbozo una tenue sonrisa, no era recomendable que Gray se enterara de lo que ella encendía en el y sin poder controlar sus acciones rozo con sus labios los labios de la chica y salió silenciosamente pensando que nadie lo había visto, pero no era así, unos amarillentos ojos lobunos lo habían visto y también habían visto sus pensamientos, en realidad Grimya estaba confundida, había notado en la mente del rubio una confusión muy grande, definitivamente a veces no entendía a los humanos, en la mañana le preguntaría a su amiga que era la palabra “sentimiento”, aun no lo entendía muy bien.

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La primera prueba era desafiar a una quimera y arrebatarle una moneda de oro que llevada pendida al cuello, el primer turno fue para Vivian, la chica bufo, definitivamente para ella no seria ningún problema, cuando salió al escenario vio que habían muchas rocas y el normal ambiente frío que se respiraba en esa parte del mundo, por eso había salido con una pesada túnica de piel (sintética obviamente, no apruebo el maltrato a los animales), y observo a su imponente competidora, tenia cabeza de león, cuerpo de cabra y cola de dragón, pero en especial tenia una fulminante mirada asesina, Vivian se puso en posición de ataque, la quimera también, lanzaba potentes rugidos y trataba de alcanzar a la chica con su peligrosa cola, la chica solo hizo un movimiento con las manos e hizo que un poco de agua congelada dejara atrapada a la quimera entre una roca, sonriendo Vivian se acerco hasta la criatura y le quito la moneda que pendía de su cuello mientras que esta la miraba impotente, la chica se alejo de la quimera con una indiferencia tal que parecía que luchaba con criaturas tan peligrosas todos los días, todos los espectadores estaban boquiabiertos, jamás alguien había podido vencer a una quimera con tal facilidad, Vivian solo se limito a hacer una venia y volvió a la carpa de los campeones

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-Te amo –Sirius la veía a los ojos mientras que iba acercando su boca a la de la chica para fundirse en un beso que esta correspondió al instante, el chico le había preparado a Vivian una noche romántica en la habitación que le habían asignado a el, era la noche después de la primera prueba en la que Vivian había sido la vencedora, la pelinegra profundizo el beso buscando algo, algo que no encontraba en Sirius, ella quería sentir lo que sentía cada vez que Malfoy la besaba así fuera a la fuerza, rodeo con sus brazos el cuello del pelinegro, buscando, buscando, buscando sin encontrar, le desordeno el pelo, nada paso, no lograba sentir lo mismo que antes sentía por Sirius y todo por culpa de Malfoy, el se había cruzado en su camino, antes todo estaba bien, ahora todo estaba al revés, Vivian se percato de que las manos de Sirius subían peligrosamente por sus muslos y vio las intenciones del chico, se separo de el.

-Lo siento Sirius, no puedo – y se alejo corriendo de la habitación del chico.

El la entendió perfectamente, entendía que no estaba lista, el de verdad creía que iba a ser la primera vez de la chica.

Vivian corría desconsolada hacia su sala común, antes todo estaba bien, ahora todo estaba dañado y todo por culpa de ese maldito rubio que había arruinado su aparente vida perfecta, al llegar vio a Lucius Malfoy, la persona con la que menos quería hablar en ese momento.

-¿Dónde estabas Gray? Es muy tarde –pregunto el rubio arrastrando la voz.

-No te tendría que dar explicaciones, pero para que mates la curiosidad estaba con mi novio –al pronunciar lo ultimo una lagrima involuntaria corrió por su suave mejilla, pero ella la aparto de un manotazo tratando de que el no lo notara pero Lucius se puso al instante a la defensiva.

-¿qué te ha hecho ese imbécil? –pregunto algo ¿preocupado?

-No te interesa Malfoy –dijo mientras se desplomaba y se tapaba la cara con las manos mientras sollozaba.

El rubio no pudo evitar acercarse vacilantemente a ella y abrazarla, cada lagrima que ella vertía por otro le traspasaba el corazón, y fue en ese momento que se dio cuenta que Vivian Gray había traspasado todas sus barreras y que estaba enamorado de ella, ella lloraba en su pecho, el también lloraba, pero en silencio, lloraba porque ella no era suya, lloraba por que jamás lo seria, jamás la había visto así, la había visto enojada, inocente, sensual, atrevida, muchas otras de sus miles caras, pero era la primera vez que la veía tan vulnerable, tan frágil.

El llanto había cesado, Vivian se separo del cuerpo del joven unos milímetros, haber podido llorar en su hombro y no haber sido rechazada sino acogida la llenaba de alegría, el no le hacia preguntas, solo la miraba fijamente como queriendo taladrarla con sus profundos ojos grises.

-¿Por qué llorabas por Black? –pregunto el susurrándole al oído mientras le acariciaba el negro cabello.

-No era por el, era por todo, era por ti –la etapa agresiva ya había pasado, ahora estaba en la etapa depresiva. Los ojos del rubio se iluminaron, ¿había escuchado bien?

-¿Por..por mi? –pregunto, no lo podía creer.

-Si, por ti, por que todo es tu culpa, por que todo ha cambiado desde que apareciste tu –dijo ella sin evitar que de nuevo unas lagrimas salieran de sus profundos ojos azules –y lo peor es que nunca podré saber que es lo que sientes.

-¿Tu no lo entiendes verdad? –dijo el rubio apasionadamente apretándola mas contra si –tu posees mi corazón, por que yo, por que yo te amo –y dicho esto la beso apasionadamente, al calor de la chimenea se amaron desesperadamente, se amaron como nunca antes, se amaron de verdad, sin ya importarles nada, olvidaron el mundo y se centraron solo en ellos.

Al terminar, al quedar exhaustos los dos yacían enlazados.

-¿Qué sientes tu por mi Vivian? –pregunto susurrante el rubio temiendo que no fuera la respuesta deseada.

-Es obvio, yo también te amo –dijo ella susurrándole al oído -¿y es verdad lo que tu dijiste?

El ojigris asintió –mi corazón será tuyo hasta mi muerte, aun después de ella –dijo mientras la besaba otra vez.