Tituladas 15.1% · 30,063 de 199,415 descubiertas
Rescatado 23.3% · 21,950 de 94,296 páginas identificadas · 21,944/22,652 caps con texto ☕ Invitanos un café

← Historia de una vida · de

Historia de una vida — capítulo 9

-Esta bien muchachos, ya tenemos los nombres de las personas que nos van a representar en el torneo de los tres magos en Durmstrang –El anciano director empezó a nombrar a la mayoría de alumnos de sexto y séptimo.

Vivian sostenía una cuchara en su mano, estaba terriblemente aburrida, habían pasado dos semanas desde su llegada a Hogwarts y habían sido un desastre, al contrario de lo que pensaba en sus vacaciones su ultimo año de Hogwarts eran un suplicio, Malfoy no dejaba de molestarla todos los días, sin importar si era de día o de noche, una tenue sonrisa se dibujo en la cara de la chica, eso pronto iba a cambiar, había visto como Malfoy se postulaba para ir al torneo en Durmstrang así que ella se quedaría con la torre solo para ella, pero se desilusiono por completo cuando escucho a Dumbledore decir- por supuesto la asistencia de los premios anuales es obligatoria –el perfil de Vivian se descompuso ¿qué?, quería liberarse de Malfoy no yendo a un interesante torneo y la obligaban, eso era una completa injusticia, suspiro y se retiro hacia su sala común, cuando llego a su destino suspiro de nuevo tristemente, su pesadilla de ojos grises la estaba esperando como siempre.

-Hola Gray –pronuncio el rubio.

-Hola Malfoy –dijo entre dientes la chica caminando lo más rápido que podía hacia su habitación, donde estaba a salvo de la serpiente que tenia por compañero de torre, pero de pronto sintió que unos fuertes brazos la giraban para quedar frente a frente con unos fríos ojos grises que la miraban lujuriosamente.

Lucius Malfoy esperaba como siempre a su presa, no podía dejar en paz a Vivian, no quería, la vio llegar, tenia una mirada triste en los ojos, camino lo mas rápido que pudo tratando de huir de el pero el la rodeo con sus brazos e hizo que se girara para que quedaran frente a frente, el la miraba con un deseo irrefrenable, ella también lo deseaba, lo veía en sus ojos pero su orgullo no la dejaba, además el rubio también vio un gran resentimiento hacia el, ella siempre lo rechazaba pero esta vez no seria si, no esta noche.

Y antes de que Vivian pudiese apartarse, inclino la cara sobre la de ella y la beso. Fue un beso violento, tomado, no pedido; y ella se resistió con una fuerza que le sorprendió, retorciéndose en su abrazo y arañándole. Era ágil y flexible como un gato, y su furiosa determinación pulso otra cuerda en Malfoy. Él la besó de nuevo, esta vez mas sensualmente. Las nuevas sensaciones que le invadían le daban vértigo.

Vivian se desprendió desalentada, y sus miradas se cruzaron brevemente. Los ojos ambarinos de ella echaban chispas. De pronto, con una rapidez que casi pillo a Lucius desprevenido, ella saco la varita de la túnica y la levanto trazando un arco en el aire.

Con un movimiento reflejo, Lucius le hizo perder el equilibrio al querer ella hechizarlo, y este rozo por unas pulgadas el hombro del chico. Con la mano izquierda agarro la muñeca derecha de Vivian y la retorció hasta que ella ahogo un grito involuntario; después apretó una vez con el pulgar y la varita se desprendió de su mano.

Vivian le miro furiosa, jadeando, no se dejaba amilanar; Lucius comprendió que, a la menor provocación, lucharía contra él como un animal salvaje, y esta constatación le provoco una nueva descarga de adrenalina.

-Sabes manejar una varita- dijo, entrecortadas sus palabras por los sofocantes latidos del corazón-. Pero yo hace mas tiempo que tengo que luchar... ¡y sé defenderme! –Sonrió, mostrando los dientes-. ¿Puedes darme algo mejor, Vivian?

Los ojos grises que se fijaban en los suyos parecieron inflamarse de pronto, y Vivian sintió que su voluntad flaqueaba ante la mirada implacable de Lucius. Trato de resistir, pero se estaba debilitando; una voz le recordó que no estaba luchando contra cualquiera, luchaba contra su enemigo..., pero mezclado con lo que era un eco de antiguos sentimientos que creía que había desterrado para siempre, un deseo abrumador...

-Vivian... –La voz del chico era silbante, persuasiva; anulaba sus defensas-. ¿No tengo calor? ¿No tengo vida?

Ella trato de negarlo, pero no pudo articular las palabras. Las manos de el sobre su piel eran reales, físicas, y una necesidad lago tiempo dormida dentro de ella respondió con una fuerza que no podía combatir. Jadeó los labios de el rozaron su cuello.

-Lucius... no. Por favor, no...

La protesta quedo interrumpida cuando Vivian se tambaleo hacia atrás bajo una suave pero irresistible presión. Tropezó con la cama del slytherin, cayo; sintió el peso y la fuerza del cuerpo de Lucius sobre el suyo. Esta vez, cuando él la besó, no pudo dejar de responderle. El resentimiento daba paso al deseo, y ya no podía seguir luchando contra él; ya no quería luchar contra él.

Lucius levanto la cabeza. La luz salvaje de sus ojos fue de pronto mitigada por una expresión que Vivian no se atrevió a tratar de interpretar, y él sacudió la cabeza, apartando un mechón de cabellos rubios de su cara. El gesto era tan cálido que ella se sintió de nuevo confusa: dijeran lo que dijesen todos sus amigos el no era malo...

-Tu no quieres rechazarme, ¿verdad? -Sus manos, ligeras y frescas sobre su piel, apartaban las molestas prendas-. ¿Vas a hacerlo?

El cuerpo de Vivian le respondía, contra su voluntad, atormentándola con un deseo doloroso y largo tiempo reprimido que hacia que tuviese ganas de llorar y de gritar, de apartarle y sin embargo retenerle al mismo tiempo. Un gemido broto de su garganta, y sus labios articularon involuntariamente una sola palabra.

-No...

Grito al sentir la famélica violencia de él al poseerla, pero Lucius le impuso silencio besándola de nuevo y haciendo que cediese a pesar de ella misma. Y después de la primera resistencia, hubo placer al mismo tiempo que dolor; un fiero y tembloroso alivio cuando ella le rodeó con sus brazos desnudos, echada hacia atrás la cabeza y mordiéndose el labio inferior hasta hacerlo sangrar. Volvió a luchar otra vez contra él; pero él la tranquilizo y ella volvió a doblegarse debajo de él.

Por fin, saciado su deseo, Lucius recorrió con las manos, lenta y suavemente, el cuerpo de Vivian, siguiendo la ligera curva de sus senos. Ella yacía, quieta, en sus brazos completamente dormida, la atrajo hacia sí y la besó ligeramente en una suave mejilla. Después la soltó de mala gana, se levantó y cruzo la habitación hasta la estrecha ventana, reprimiendo los pensamientos que amenazaban con apoderarse de él y romper las barreras que había levantado contra sus ataques.

Vivian despertó y sintió el contorno de una cama que no era la suya. Sentía un fuerte dolor en todo el cuerpo y en la boca..., y al darse cuenta de que no había sido un sueño... su estomago se contrajo.

Aprensivamente, abrió los ojos.

Apenas había luz en la habitación, pero pudo ver en la penumbra a Lucius sentado en una silla. Se había vestido y una gruesa capa negra envolvía sus hombros como para resguardarle del frió. El alto cuello de ésta ocultaba sus facciones, pero Vivian pensó que estaba mirando por la ventana.

Sus miembros empezaron a temblar al advertir, como una puñalada, todas las implicaciones de lo que había sucedido. Poco a poco, cautelosamente, se incorporo con la intención de buscar la arrugada ropa tirada entre los escombros del suelo...

El rubio volvió la cabeza y ella se quedo petrificada. Mezcladas emociones se atropellaron en su mente cuando sus miradas se cruzaron; entonces vio frialdad en los ojos grises de Lucius, y sus reacciones se fundieron en una fría oleada de amarga vergüenza. La pasión de el rubio se había extinguido, como si no hubiese existido nunca; las barreras entre ellos se habían levantado de nuevo, y la cara de él parecía de piedra. Se había dejado seducir como una imbécil...

Sintió repugnancia de sí misma y, con ella, asco al recordar lo que era él. Pero todavía tenia un vestigio de orgullo y esté acudió en su ayuda. Echando la cabeza hacia atrás, aparto la manta que la cubría –era de piel muy rica, pero apenas lo advirtió- y se levantó. Lucius se levantó también y Vivian dio un paso atrás.

-No, Malfoy. –Su voz era dura-. ¡No te acerques a mí!

Él vaciló y después señalo al suelo con un ademán que ella interpreto como de indeferencia.

-Como quieras. Pero necesitarás tu ropa.

-Ahora importa poco, ¿verdad? –Irguió los delgados hombros, enfrentándose desafiadoramente a él-. Me has visto, me has tocado, has tomado de mí lo que querías. ¿Qué tengo que ocultarte?

Advirtió, furiosa que su voz temblaba con mal reprimida emoción, y supo que estaba a punto de perder el control

Tarod dijo tranquilamente:

-No tome nada que tú no estuvieses dispuesta a dar.

-¡Ohh... ! –Se volvió, odiándole porque había dicho la verdad-. ¡Maldito seas! -no pudo decir mas, su voz se quebró y tuvo que emplear toda su fuerza de voluntad para no romper a llorar. El llanto, se dijo furiosamente, era para los niños; ella había aprendido hacia tiempo a reprimir esa emoción y no permitiría que pudiese ahora mas que ella; especialmente en presencia de una criatura como Malfoy. Se cubrió la cara con las manos, luchando contra aquella reacción con todo su vigor.

El se quito la capa y la puso sobre los hombros de ella. Vivian no protesto, pero no quería enfrentarse a él y sacudió violentamente la cabeza cuando trató de hacer que se volviese. Él observó reflexivamente mientras ella luchaba por dominarse. Sabia que era novia de Black por lo que pensaba que ellos ya habían tenido un encuentro como el sucedido hacia poco, no esperaba seguir siendo el único que había estado con ella. Sin embargo, ella había querido entregarse, y por mucho que pudiese lamentarlo ahora, nada podía cambiar aquel hecho.

Vivian se calmo al fin y echó impetuosamente atrás los cabellos que le cubrían los ojos. Se aparto de Lucius y, deliberadamente, se quito la capa y la dejo caer a un lado. Ella cubrió su cuerpo con su arrugada ropa y vaciló, mirándole. Su cara era una mascara inescrutable, tenia los ojos entrecerrados y reflexivos, y cualquier intención que tuviese Vivian de acercarse a él se desvaneció en el acto.

Vivian abandono la habitación con toda la dignidad que le quedaba, no hizo caso de la irracional punzada de dolor que sintió al ver que la dejaba marcharse con tanta facilidad, y salió al oscuro rellano. Después se volvió y miro hacia atrás.

El rubio todavía la observaba.

Al llegar a su habitación Vivian se derrumbo, lagrimas que no había querido verter antes brillaron entre sus pestañas, Malfoy había jugado de nuevo con ella y ella se había dejado seducir como una niñita, con un rápido manotazo aparto las lagrimas, ya no importaba, nada podía cambiar el hecho de lo que acababa de pasar, nunca mas le demostraría debilidad a Malfoy de nuevo, y con esta determinación se quedo dormida de nuevo.