Historia de una vida — capítulo 12
La pelinegra caminaba por en medio del bosque, esa era la tercera prueba y la mas decisiva, tenia que encontrar una especie de flor, y quien la encontrara primero será el ganador, Vivian caminaba perezosamente, ya no le parecía ni tan importante ni tan interesante el torneo, ya no tenia ganas de nada , una fría lagrima cayo por su mejilla, no podía evitar recordarlo.
..........................................Flash Back.....................................
Vivian entraba por la puerta de la sala que compartía con Lucius, al pensar en el rubio suspiro, inevitablemente su mirada se dirigió hacia la habitación de el, la puerta estaba cerrada, seguramente estaría durmiendo, ya que era muy tarde, Vivian estaba muy cansada, y no era para menos, ya que esa era noche de luna llena había acompañado a Remus y a sus amigos al bosque, cuando paso por el frente de la habitación del rubio no pudo evitar pararse en frente de ella, iba a entrar para darle una sorpresa cuando escucho su voz.
-Tus ojos son tan ardientes
como mi misma pasión,
tus labios son tan sensuales
que encienden en mi
pensamientos antes inexistentes,
eres adictiva,
tan adictiva
tan hermosa
como un veneno dulce,
me deleitas
pero al mismo tiempo
me haces daño,
un daño terrible,
me causas el dolor
de saber que jamás
serás para mi,
siempre para otro,
jamás para mi.
Los músculos de Vivian se tensionaron, en ese momento estuvo segura de que Lucius estaba con alguna chica, pudo haberlo comprobado con enfocar su mente en la habitación del rubio pero se abstuvo, el jamás le había hablado así a ella, el jamás había sido tan romántico con ella, y no quería saber quien había socavado su puesto junto al rubio.. si es que alguna vez había habido alguno. Jamás Vivian estuvo tan equivocada, si hubiera sabido la verdad sobre los verdaderos sentimientos de Lucius, habría aprovechado los pocos momentos felices que le quedaban junto al único hombre que amaría en su vida.
............................Fin Flash Back........................................
Diviso la flor después de muchos obstáculos, tenia los pétalos blancos como la nieve, y en el centro era roja, roja como una gota de sangre, Vivian se acerco hasta ella y la toco, sintió como se le escapaba el aire, idéntica sensación a la que sentía cuando se desaparecía, de pronto se vio en el centro del estadio de Durmstrang y sintió como alguien alzaba su brazo en señal de victoria.
-La señorita Vivian Gray es la ganadora del torneo de los tres magos- la chica sonrió a la multitud sin ganas, estaba muy deprimida por lo sucedido con Lucius, vio como todos los de Hogwarts iban a su encuentro y la alzaban entre sus amigos, Remus, James, Peter y su novio Sirius.... su novio, el si la quería de verdad, el jamás la traicionaría, esta vez sonrió abiertamente, no iba a permitir que un simple slyheriano la pisoteara e hiciera con ella lo que le venia en gana.
Lucius caminaba hacia los aposentos que compartía con Vivian mientras que se preguntaba por que la chica no le había dirigido una mirada en todo el día, cuando llego a la sala vio algo que no le gusto nada, Su chica, Su pelinegra, la hermosa muchacha que el amaba se besaba descaradamente con el estúpido de Black, y no solo se besaban, ella le estaba desabrochando la camisa mientras que el le metía la mano por debajo de la falda, estaban acostados en el mullido tapete al frente de la chimenea, el tapete donde Lucius y Vivian habían pasado tantas noches juntos, un destello de peligro brillo en los grises ojos del rubio.
-Buenas noches, Gray -dijo dirigiéndose a la chica, fingiendo una cordialidad que no sentía, la chica lo miro e hizo algo insospechado para el rubio, le sonrió fríamente y siguió masajeando los pectorales de su novio, el rubio se sentía aun mas furioso ¿qué había pasado? ¿qué había cambiado de la noche a la mañana para que Vivian se comportara así con el?- ¿Le podrías decir al imbécil de Black que se largue? -la pareja lo ignoro por completo- HEY BLACK QUE TE LARGUES DE MI SALA.
Esta vez la chica se incorporo mirando al rubio mientras se abotonaba la blusa.
-Te recuerdo que esta es también mi sala -respondió fríamente soportando la mirada de furia de Lucius- así que si no te molesta por favor enciérrate en tu habitación o vete, no quiero que nos molestes esta noche.
El rubio la miro incrédulo, chasqueo los dedos y al instante apareció el elfo domestico de la familia, Lucius le dio una simple orden.
-Desaparécete con el intruso -el elfo se inclino y camino hacia Sirius que trato de zafarse de el, pero no lo logro y los dos desaparecieron con un fuerte ruido.
-¿QUE TE PASA EH? ¿NO PUEDO ESTAR CON MI NOVIO EN MI SALA? -la chica le gritaba en la cara, primero la hacia ilusionarse, y después actuaba como si ella fuera de su propiedad- NO TIENES NINGUN DERECHO.
-SI TENGO UN DERECHO -grito el mas fuerte, muy resentido- el derecho de que te amo.
La chica contrajo su semblante- Pues ya no te lo creo Malfoy, ya no creo nada que venga de tus mentirosos labios, y diciendo esto corrió hacia su habitación
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Había pasado una semana después del incidente con Vivian, Lucius aun no entendía que era lo que había pasado, el no había hecho nada malo, se levanto desnudo de la cama donde reposaba su novia, aunque se acostara con muchísimas ninguna igualaba lo que sentía junto a Vivian, se acerco hacia la ventana, la lechuza de su familia golpeaba insistentemente el cristal, el cogió el pergamino que pendía de la pata del animal.
Hijo: No se si te has enterado de los últimos pasos del señor tenebroso, el es en verdad muy inteligente, recuerda que lucha por nuestra causa, me sentiría tan orgulloso de pertenecer a los caballeros de Walpurgis, pero como sabes ya estoy viejo y no sirvo para eso, ojala algún joven ayude al señor tenebroso en mi lugar Tu padre
Lucius sonrió, descubrió la propuesta velada de su padre, ¿que perdería?, lo único por lo que valía la pena luchar ya no estaba junto a el desde hacia una semana, además lo que decía su padre era cierto, el señor tenebroso luchaba por lo justo, la extinción de los sangres sucias y el poder para los magos, saco una pluma de un cajón y le contesto a su padre.
Padre: Estoy seguro de que te gustara lo que te respondo, lo he estado pensando y tengo plena seguridad de que ser un caballero del señor tenebroso es mi destino, según he escuchado hace iniciaciones en Hogwarts a los alumnos de séptimo grado, me gustaría ser iniciado cuanto antes, no sabes como deseo la extinción de los asquerosos sangres-sucias, te agradecería que me consiguieras mas información sobre las iniciaciones. Lucius.
Sonrió y ato su carta a la pata de la lechuza, en ese momento estuvo seguro de haber hecho lo indicado, no sospechaba cuanto sufriría por su decisión, se asomo por la ventana, y sorprendido vio a una persona cubierta con una capa negra que se dirigía apresuradamente al bosque helado de Durmstrang, una corazonada le dijo al rubio de quien se trataba, se vistió lo mas rápido que pudo y salió de la fortaleza hacia el bosque para resolver de una vez por todas el problema.
Ella salía de la sala común, jamás se había sentido tan triste, una semana sin el, sin su olor, sin su cuerpo, lo extrañaba demasiado, pero no podía dejar de estar dolida, estaba con otra, esa noche ni siquiera había llegado para dormir, una lagrima se derramo por sus ojos azul profundo, Vivian estaba cansada de llorar, pero no podía evitarlo, no podía evitar amarlo, no podía evitar sufrir, se puso una capa negra y salió hacia el bosque, definitivamente necesitaba soledad y tranquilidad.
El la vio allí, tan frágil pero a la vez tan fuerte, estaba parada sobre la superficie congelada del lago, de espaldas hacia el, su cabello negro volaba con el viento, se había quitado la capa y ahora solo la cubría una delgada túnica, pero ella no sentía frío, tan fría, tan increíblemente lejana, ella sintió su presencia y se volvió hacia el, esa visión se grabo indeleblemente en la retina de Lucius, ella con su cabello flotando al viento, sus ojos azules mas profundos que cualquier pozo, un aura de tristeza la rodeaba, una tristeza aun mas antigua que el mundo, por un momento a el le dio la impresión que estaba viendo todas las eras del mundo en esos ojos, que estaba viendo todos los mundos en esas profundas pupilas, borro esos pensamientos y se dirigió hacia ella. -Dime que fue lo que cambio -dijo cuando estuvo cerca a ella- dime por que ya no me quieres mas. No había furia en los ojos de Vivian, solo una profunda tristeza que desgarraba el corazón del rubio. -No tenias que haberme mentido, no tenias que haberme ilusionado -dijo ella sin mirarlo, hubo un momento de silencio, el quiso replicar, pero ella lo miro a los ojos y hablo- me hubieras dicho que solo era un juego, un simple juego, y así no hubiera caído. -No, no lo entiendo -dijo el confuso. -No hace falta -dijo ella esbozando una triste sonrisa- te escuche el día antes de la prueba con ella, jamás había escuchado palabras tan lindas, y menos provenientes de tus labios, solo me resta desearte felicidad. El lo entendió todo, esa noche el no estaba con nadie, solo escribía una poesía, una poesía para Vivian. Ella esperaba una respuesta y al no recibirla su sonrisa triste se hizo mas notoria, empezó a llover, ella se puso su capa nuevamente y se dirigió hacia el castillo, dejando al rubio solo con sus pensamientos.
Ella se alejaba, el no reaccionaba, no lo podía creer, todo ese problema, ¡simplemente un malentendido!, en realidad se sentía feliz, al final no había hecho nada malo, solo había sido un malentendido, sonrió y se dirigió corriendo hacia la sala donde estaba seguro, estaría Vivian.
Vivian lo vio entrar, completamente empapado, sonrió melancólicamente mientras que el fuego de la chimenea a la que miraba se reflejaba en sus ojos, ella pensaba que el iba a pasar de largo pero se equivoco, sintió una mano en su hombro. -Esto no fue mas que un malentendido -dijo susurrante al oído de la chica, le dio la vuelta al sillón, se arrodillo tomándole las manos y le explico todo. Al terminar de contar ella sonrió, sus ojos aun tenían una nota de tristeza que fue opacada unos segundos por una oleada de felicidad, Lucius la cargo hacia su habitación y allí la hizo suya como tantas veces lo había hecho, pero la tristeza en ella no se había desvanecido. Sus recuerdos milenarios se habían despertado de nuevo, rememoro su historia, la historia mas triste jamás contada, la historia que estaba condenada a repetirse hasta la eternidad, la historia de Nimue y Liadon, la diosa que se atrevió a amar a un mortal y el mortal que se había creído digno del amor de la mas grande de las diosas, de la mas poderosa, ambos habían cometido un error al principio y por eso estaban condenados, ambos las criaturas mas bellas de todos los mundos, la historia de Nimue y Liadon, de Vivian y Lucius hasta ahora comenzaba.