Historia de una vida — capítulo 13
-Eres como un arpista -ella lo observaba con la mirada profunda y melancólica que había adquirido después de la pelea que habían tenido hacia casi dos meses, el la miraba con sus ojos llenos de amor y de arrepentimiento, no sabia aun si confiarle a Vivian su decisión ya tomada, Lucius ni siquiera imaginaba que ella ya la sabia, desde siempre el había tomado esa decisión, ella susurro- Tienes manos de arpista.
-No se ni siquiera cantar -dijo el extrañado por lo que ella decía, le parecía que lo había escuchado antes, era como un ritual mil veces practicado, de los labios del enamorado de la diosa salieron las palabras que confirmarían su amor antes de que se separaran- ¿Dónde esta mi arpa?
-Yo, por supuesto. Mi corazón son las cuerdas de tu arpa -El sonrió, definitivamente sentía una sensación de haber escuchado eso antiguamente, ella irradiaba poder en ese momento, el no lo percibía en toda su inmensidad, ya que era muy joven, e iba a aprender, ella se levanto del lecho y lo beso -¿Recuerdas lo que dijiste la primera noche?.
El sonrió, sabia a que se refería- mi corazón será tuyo hasta mi muerte, aun después de ella- no sabia lo ciertas que eran sus palabras, lo ciertas que habían sido siempre, un destello de dolor brillo por unos instantes en las pupilas de Vivian pero ella se esforzó en borrarlo, se besaron apasionadamente, ya casi era el tiempo, la primera despedida.
Lucius la separo delicadamente, ya había tomado una determinación -Te quiero decir algo.
-Pues dime -dijo ella estirándose en la cama como una gata.
-Yo.. yo tome una decisión -titubeaba, pero no se iba a arrepentir a ultimo momento, ella se merecía la verdad- cuando estuvimos peleados, seré un Caballero de Walpurgis, dentro de poco el señor tenebroso me iniciara -El semblante de Vivian había cambiado radicalmente, ahora mostraba el dolor que antes había estado velado por una mascara.
-No lo hagas, por favor -el negó con la cabeza y la vista en el suelo- por favor, no podremos estar juntos después de eso, jamás.
-¿por qué no? -pregunto el con un destello de anhelo en sus ojos- eres una sangre limpia, podrías casarte conmigo o unirte a el.
Vivian se zafo de su abrazo bruscamente -jamás me uniría a ese criminal, y lo sabes bien -dijo ella con la cabeza en alto- te pido por favor que no te unas a el, si no quieres hacerlo no podremos estar juntos nunca mas.
-¿por qué tienes que complicar las cosas? -dijo el acercándose a la ventana- si no quieres unirte a el, simplemente cásate conmigo.
Ella lo interrumpió -no lo entiendes, yo no puedo estar cerca de el, hay una vieja deuda que el debe pagar.
-¿A que te refieres? -dijo Lucius acercándose confundido- ¿una deuda?
-Pronto lo sabrás, piensa Lucius -dijo ella con voz siseante- en que si te unes a el te separas de mi -y diciendo esto salió de la habitación del rubio dejándolo sumido en profundos pensamientos.
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Sus ojos se adaptaron a la oscuridad, estaban cerca, los percibía, el destello de una hoguera las hizo voltear hacia el lugar.
-Es aquí Vivian -transmitió la loba mentalmente.
-Lo se -pensó la diosa transformada en loba.
-¿Estas segura de lo que haces? -comunico Grimya- sabes que si lo ves te harás daño.
-Sabes bien linda, que esta historia siempre me ha procurado dolor- hasta en sus pensamientos se percibía el sufrimiento de su alma.
-No lo hagas por favor, mi señora -dijo la loba asustada.
-Lo siento Grimya, sabes que es necesario -pronuncio mentalmente la diosa mientras volvía a su forma humana.
Era un claro en el corazón del bosque prohibido, ningún lugar mejor para la iniciación de Voldemort, y allí lo vio, rodeado de chicos a los cuales conocía, por fin veía a su padre, a su alrededor estaban Bellatrix Black, Rodolphus Lestrange, Rabastan Lestrange, August Rookwood, Nott, Yaxley, Crabbe, Callahan, Avery, Alecto y Amycus Carrow, Zabini, Goyle, Severus Snape, Regulus Black y Narcissa Black que miraba con adoración a Lucius Malfoy, Vivian no pudo evitar que una lagrima rodara por su mejilla, escondida detrás de un árbol presenciaba la iniciación.
-Están aquí para jurar lealtad de por vida al señor tenebroso -dijo un hombre encapuchado al lado de Voldemort- en esta sagrada noche se convertirán en Caballeros de Walpurgis, se convertirán en justicieros -hubo vitoreos por parte de los chicos, el turno de hablar de Voldemort llego.
-Mis queridos pupilos, en esta noche los recibo con los brazos abiertos -dijo el que no debe ser nombrado con su voz tan fría- desde el momento de la iniciación ya no habrá marcha atrás, así que le ordeno a los cobardes que se retiren -nadie lo hizo- desde este momento me servirán a mi, y la causa que defendemos, la extinción de los muggles y sangres sucias y el gobierno de los caballeros de Walpurgis -hubieron mas vitoreos- me juraran lealtad, me entregaran sus vidas, su sangre, y yo a cambio los protegeré, los llevare hacia el poder y los marcare para siempre.
El hombre encapuchado se acerco a cada uno de los chicos con un recipiente y un cuchillo en la mano, les iba cortando la muñeca izquierda y vertía su sangre en la vasija, cuando termino le entrego la sangre a su señor el cual la lanzo al fuego mientras veía como desaparecía por completo.
-Me han entregado su sangre, ahora nos falta el juramento y la marca -dijo el con su voz perpetuamente fría.
Todos corearon a la vez.
- Juro por mis padres, mis amigos y mi vida, que hoy y siempre honrare al señor tenebroso, sirviéndole hasta el final de mis días, haciendo lo que el me ordene que haga aunque con ello acabe mi vida, juro jamás tener amistad con desagradables, sangres sucias, traidores y muggles, juro exterminarlos para siempre, juro jamás deshonrar el nombre de los Caballeros de Walpurgis con actos infames que causen la burla hacia nuestro grupo, y por sobre todas las cosas juro servir al señor tenebroso, respetarlo y honrarlo hasta el final de mis días.
Voldemort esbozo una media sonrisa -ahora hagan una fila delante de mi, es hora de marcarlos.
Todos hicieron la fila encabezada por Lucius, el señor tenebroso agarro su brazo y lo miro a los ojos -Lucius Malfoy, me servirás mucho en el futuro- apoyo su varita en el brazo del muchacho justo en medio de la cortada en su muñeca izquierda y en esta empezó a formarse la marca tenebrosa mientras que el rubio hacia un gesto de dolor.
Vivian se volteo y se apoyo en el árbol, no quería ver mas, sin embargo le iba a dañar la noche a su padre, espero a que todos fueran marcados y salió de su escondite.
-Hola padre -todos se volvieron hacia la sombra que había salido de la espesura del bosque, el semblante de Lucius se deformo por un momento, pero luego volvió a ser frío, los ojos de Regulus brillaron con mal reprimido sentimiento.
-¿Quién te crees que eres niñita, para venir a interrumpirme? -dijo Voldemort con un poco de enojo en su fría voz- creo que mis nuevos servidores tendrán su primera misión, mátenla.
Vivian no se acobardo, simplemente salió a la luz amenazadoramente para que Voldemort la pudiera ver por completo, hubo un destello de asombro en los ojos del que no debe ser nombrado, la chica que estaba delante de el era inmensamente parecida a Susan, pero había cosas muy diferentes, su porte, su desafío, su valentía, pero en especial su mirada, esa era su hija, era digna de serlo, pero aun así moriría.
-Yo te mate -dijo susurrante.
-Cierto padre -dijo ella con la voz mas fría que el- pero tu magia no es tan poderosa como la mía.
-¿Cómo te atreves? -dijo Voldemort amenazadoramente- mate a la puta de tu madre y a ti una vez, te puedo matar de nuevo, y esta vez también matare a Marianne.
Un viento sobrenatural empezó a agitar los cabellos oscuros de Vivian, sus ojos se tornaron naranjas.
-No te atrevas a tocarla -dijo ella con voz retumbante, jamás había estado tan letalmente hermosa, y su imagen se clavo como un puñal en los ojos de Lucius Malfoy- ni te enfrentes a mi, padre, no sobrevivirías, sin embargo esta no es tu hora, aun nos falta a los dos mucho camino -y mirando al rubio agrego- a todos nos falta, pero recuerda padre que te matare, aunque tenga que esperar cien años, y cuando lo haga escupiré sobre tu asqueroso cuerpo, y de ti no quedara ni el recuerdo, así como estos chicos te juraron su lealtad esta noche yo te juro que cumpliré mi venganza -y diciendo esto se interno en la espesura del bosque.
-Es hora de que regresen a la escuela, ya falta poco para que salgan de Hogwarts -dijo Voldemort, aun había mal reprimido enojo en su voz- cuando se gradúen ya los estará esperando una misión -y dicho esto desapareció.
Lucius no lo podía creer, así que Vivian era hija del señor tenebroso, eso era algo que no se esperaba, claro que pensándolo bien con Vivian todo sorprendía, se encamino a donde creyó estaba ella.
Cuando llego a la orilla del lago la vio allí, recostada sobre un árbol y mirando la luna llena, Lucius se acerco hasta ella.
-¿Por qué no me habías dicho que eras hija del señor tenebroso? -pregunto el susurrándole al oído.
-No te tengo que contar todo -dijo ella sin dejar de mirar la luna llena.
-No te tienes que vengar de el -dijo el suplicante- aun podemos ser felices, cásate conmigo.
Vivian por fin lo miro a los ojos -No puedo, prometí vengarme, y así tu o cualquiera se interponga lo matare y le procurare el dolor mas profundo que jamás haya existido.
-No lo hagas -dijo el otra vez suplicantemente- aun tenemos oportunidad.
-¿Oportunidad? -pregunto ella sarcásticamente- ¿alguna vez tuvimos oportunidad nosotros dos?, nunca Lucius, ahora esto nos separa mas que cualquier barrera.
Y diciendo esto se alejo del lugar dejando al rubio solo derrumbándose ante la actitud de Vivian.
Caminaba ciegamente por el bosque, ya nada le importaba, el se había ido con su enemigo ¿qué podría ser peor?.
De repente desde la copa de un árbol la atacaron.