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Historia de una vida — capítulo 15

Bailaba acompasadamente con Sirius con la cabeza apoyada en su pecho, miles de recuerdos pasaban por su mente, la mayoría de los cuales tenia como protagonista a Lucius Malfoy, Sirius le levanto la cara y la beso, ella le correspondió mientras unos ojos grises centelleaban de furia al verlos, Vivian estaba imponente, tenia un vestido negro atado al cuello y completamente pegado hasta la cadera mostrando sus perfectas curvas, de ahí para abajo la falda se ensanchaba, su maquillaje realzaba sus ojos y solo tenia un poco de brillo labial que Sirius le había quitado ya con sus besos, era la noche de despedida de Hogwarts y la tenían que disfrutar, al día siguiente partirían y no volverían a ser estudiantes, ya que este era el baile de graduación.

Vivian seguía bailando con Sirius, los dos ya estaban muy cansados así que Vivian se separo de el.

-Creo que ya es hora de irnos a descansar -susurro seductoramente al oído de Canuto- nos vemos mañana.

El la cogió de un brazo- Quédate esta noche conmigo.

-No, no puedo, tengo muchas cosas que arreglar -mintió, en realidad necesitaba despedirse de Lucius.

-Esta bien amor -dijo el agarrandola de la cintura y sonriéndole tentadoramente- nos veremos mañana -y le dio un largo beso en los labios.

La chica estaba en el balcón de la torre de los premios anuales, se sentía agotada, pero tenia que esperar a Lucius, necesitaba sentir que era suyo por lo menos una ultima vez, aunque sabia que el rubio siempre le pertenecería, el retrato que cuidaba la sala se abrió y dejo pasar la figura de un apuesto chico.

-Hola Lucius -dijo ella acercándose a el y dándole un corto beso en los labios, un roce apenas.

-Hola Vivian -el la agarro de la cintura profundizando el beso y se dejo envolver del seductor aroma que ella despedía.

-Tenemos que hablar -pronuncio ella tomándolo de la mano y llevándolo hacia el balcón, cuando llegaron Vivian tomo aire y dijo de sopetón- Sirius me ha pedido que me case con el.

Lucius sonrió- Es obvio, siempre ha tenido la ilusión de que tu lo quieres y que eres el amor de su vida, que iluso ¿no? -dijo el encarando la luna menguante que brillo sobre su pálido semblante- pobre, no sabe que jamás serás de otro que no sea yo.

-Yo le dije que si -expreso Vivian, sus palabras fueron como lanzas que atravesaron el corazón de los dos.

El semblante del rubio se puso tan pálido que rayaba lo imposible -¿Le dijiste que si?

-Si, hace como dos meses -dijo ella mirando hacia el bosque prohibido evitando mirar a Lucius- es lo mejor para todos, espero alejarme de ti y...

-¿Alejarte de mi? -dijo el agarrandola de la cara y obligándola a mirarlo, sus ojos grises echaban chispas- pareciera que fueras mi enemiga, ¿por qué te gusta hacerme sufrir?.

-Si no lo hago sufriremos mas- dijo ella encarándolo- y además tu te tienes que casar con Narcissa.

-Al diablo con Narcissa y con el mundo -estaba fuera de sus casillas- yo no me voy a casar con nadie que no seas tu.

-Lo tienes que hacer -dijo ella aparentando una frialdad que no sentía- tuve una visión del futuro y es necesario que todo sea así.

-Nuestro destino es lo que nosotros mismos trazamos, no importan las visiones-sus ojos la miraron suplicantemente- por favor Vivian no nos separes.

-Lucius estamos separados desde que existimos, sabes tan bien como yo que todo esto no debió pasar -el se asombro de su frialdad ¿cómo podía ser así en esos momentos?, lo intento por ultima vez.

-Vivian, por favor no nos hagas sufrir, no separes nuestros caminos -a los dos les dolía hasta los limites de lo inimaginable esa conversación.

-Nuestros caminos están separados desde hace mucho -con un rápido gesto arremango la manga de la túnica del rubio y la marca tenebrosa que el tenia en el brazo izquierdo brillo a la luz de la luna- tu elegiste tu camino y yo el mío, tu elegiste venerar y ayudar a mi padre, yo elegí destruirlo, ya no hay marcha atrás, el pasado ya paso, ahora lo mejor es separarnos, hacer nuestras vidas, y espero que no te arrepientas de haberte unido a Voldemort.

El chico la miraba anonadado, era increíble, era tan fría, extraordinariamente fría, se acerco de nuevo hacia ella, apoyo su barbilla en el cuello de la chica y comenzó a cantarle al oído.

  • No te pares frente a mí

con esa mirada tan hiriente

puedo entender estrechez de mente

soportar la falta de experiencia

pero no voy aguantar

¡Estrechez de corazón!

No vuelvas hablar así

no rebajes estas relaciones

si vivimos de cariño y besos

no me digas de odios y traiciones

¿cuántas cosas se dirán?

en la guerra del amor

las palabras son cuchillas

cuando las manejan

orgullos y pasiones

estas llorando y no haces nada

por comprender a nadie excepto a ti

oye, no voy a aguantar

tu no puedes demostrar

oye, no voy a aguantar

¡Estrechez de corazón!

Un lagrima negra rodó por el semblante inexpresivo de Vivian

-No destruyas porque sí

no quieras borrar cada momento

la felicidad no tienes

porque incinerarla

junto al sufrimiento

no te pido nada más

que valores este amor

que lo guardes en un libro

y lo atesores

cerca de tu corazón

tu sabes cuanto se ha querido

has abrazado lo mismo que yo (oooh!)

hoy no puedes demostrar

yo no tengo que aguantar

no, no puedes demostrar

¡Estrechez de corazón!

Ooooh! Tu corazón

No te pares frente a mí

con esa mirada tan hiriente

pon tu mano en mi pecho y reconoce

que este latido no se miente

lastima que sea así

es el juego del amooor

cuando más parece firme

un castillo

se derrumba de dolor

Estás llorando y no haces nada

por perdonar a nadie, excepto a ti

estrechez de amor, egoísmo

estrechez de razón, no me miras

oye no voy a aguantar

¡Estrechez de corazón!

Ooooh! Tu corazón

Ooooh! Tu corazón

¡Estrechez de corazón!

Lucius se separo de ella lentamente y la miro a los ojos, lagrimas brillaban en su perfecto rostro, como también brillaban en el de el.

-Así que esto es una despedida -dijo el expresando dolor en su voz.

Ella asintió, no quería hablar, la voz le temblaría, mas lagrimas surcaron sus suaves mejillas.

-Adiós pues, y no olvides que te regale mi corazón, es algo que será para siempre tuyo -la voz de Lucius se quebró, siguió- y que es algo que jamás me podrás devolver -y diciendo esto se alejo hacia su habitación y dejo sola a Vivian derramando mas lagrimas y derrumbándose sobre ella misma, un dolor profundo traspasaba el corazón de los dos, un dolor que no podía ser sanado ni con la mas terrible condena que existía, un dolor eterno, un sufrimiento tan antiguo que hacia que el viento pareciera joven.