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Historia 29479 — capítulo 1
Capítulo 1: Así están las cosas...
Luego de derrotar al señor tenebroso, Ronald y Hermione intentaron iniciar una relación; alcanzaron a estar juntos un año, pero el pelirrojo se dio cuenta que ella no era la mujer con quien estar y terminó tal relación; la castaña, en su afán por estar alejada del mundo, decidió irse para reflexionar sobre todo lo que había vivido y ante todo, olvidarse de todo lo que sufrió. Organizó un viaje por Europa, para cuando finalizara su carrera como auror seis meses después de culminar la relación con Ron Weasley... Es así, como cinco años después, se encuentra ahora en un apartamento en Bulgaria, desempeñándose como auror y de novia con el famoso jugador de Quidditch Victor Krum.
Estaban en la habitación, dado que la noche anterior habían compartido algo más que una cena, celebrando su tercer aniversario juntos – Amor, te llego una lechuza – Dijo Victor, señalando hacia la ventana donde se divisaba una lechuza. Ella se levantó, le dio un tierno beso a Victor y fue hacia la lechuza para recoger el pergamino – Es de Ronald... ¡Se casa! – Dijo ella con cara de asombro – Que bueno por él, pero que, ¿te está invitando o informando o que? – A Krum nunca le gustó que ella se comunicara con sus amigos, en especial con el pelirrojo, dada la estrecha relación que habían vivido en el pasado. Por el ojiverde nunca se preocupó, dado que nunca se comunicaba realmente – No solo me está invitando, ¡él pide que sea su madrina de matrimonio! – Dijo Hermione con una voz entusiasmada. Victor frunció el seño ante su “aparente” emoción, según él - ¿Y cuando es eso? - Dijo algo disgustado, pero a la vez esperando que no se cruzara con algún partido de él – Es en dos meses, exactamente el 12 de octubre – Hermione lo dijo sin caer en cuenta que para esa época estaban en plena temporada de Quidditch – Es decir que no vas a poder ir, ¿cierto? Deberías escribirle y agradecerle la invitación, pero tu sabes que me gusta tenerte a mi lado cuando estoy en temporada – Hermione fue ahora la que se puso seria - ¿Acabas de decir lo que creo que acabas de decir Victor? – Él no había visto el rostro de Hermione como había cambiado, dado que estaba concentrado en su plato de cereal - ¿Y que acabo de decir? Simplemente que no puedes ir porque tengo temporada, lo cual... – Antes que finalizara la oración, Hermione lo detuvo en seco - ¿Quién te crees que eres? ¿Crees que puedes manejar mi tiempo, mis invitaciones, mi disponibilidad a tu manera? – Victor al fin levantó la mirada de su plato, y la miró con rabia - ¡Pues si no te acuerdas, soy tu novio! ¡Por tal motivo, tengo todo el derecho...! – Otra vez Hermione lo había dejado con la palabra en la boca - ¡Pues es tan simple que si no quieres que vaya a una boda y me quede por no más de quince días, pues me avises para mejor irme del todo! – Le espeto la castaña, quien no se iba a dejar manejar de esa manera. Victor al verla tan molesta, se puso en pie sin decir nada, se puso su chaqueta y se fue hacia la puerta – Si no logro conseguir el permiso, te puedes ir el tiempo que quieras. Solo me gustaría que estuvieras aquí en la temporada. Pero si no quieres, no hay problema – Salió dejando a Hermione con la palabra en la boca, mientras el joven lanzaba la puerta con furia al cerrarla.
Mientras tanto, en Londres que era ya tarde, una pareja de novios discutía sobre otro tema más superficial – Simplemente te digo, que quiero irme de viaje por un par de meses, y me gustaría que me acompañaras, eso es todo. ¿Por qué tanto problema? – El pelinegro estaba tratando de hablarle pausada y tranquilamente para que la pelirroja no explotara – El problema radica, en que te hice la misma propuesta hace tres meses cuando yo estaba en vacaciones, y tu no quisiste... – El moreno la miró con los ojos entrecerrados, como si estuviera tratando de recordar algo - ¡Ahh! Si es verdad, pero nenita tu sabes que estaba en una misión importante, no podía irme de vacaciones. ¿Tu no puedes pedir que te adelanten vacaciones? Eres muy buena sanadora, dudo mucho a que se atrevan a decirte que no, además... – Ginny le interrumpió, antes que Harry siguiera con ese aire soñador y empezara la descripción de los múltiples paisajes que iban a ver juntos - ¡Detente Harry! ¡No puedo y es la última palabra! Así que tu decides si te vas solo o si aprovechamos ese par de meses aquí en Londres – Ginny hablaba en serio, lo que hizo que el moreno hiciera una mueca de desagrado y tristeza al tiempo. Después de unos minutos de pensarlo, en los cuales la pelirroja esperaba que la respuesta de Harry fuera que se quedaría, el levantó su rostro para verla directamente con sus penetrantes ojos verdes - ¿Qué quieres que te traiga de Estados Unidos y de Canadá? – Ginny quedó de una sola pieza. Sabía que esa era la forma de decirle Harry, que se iría en enero y febrero del siguiente año, aunque ella le rogara lo contrario. Denotando algo de molestia, pero a la vez resignación, Ginny sonrió a su novio para darle el apoyo que buscaba – Tráeme lo que quieras, pero si es posible, una cámara fotográfica, dado que en Estados Unidos están más avanzadas – Harry sonrió y beso tiernamente a Ginny, después de la respuesta – Lo que mandes mi princesa – Así poco a poco iba subiendo el tono de los besos, se notaba pasión, amor, deseo, pero Ginny lo detuvo de un momento a otro - ¡Por Merlín, se me hizo muy tarde, me tengo que ir! – Harry, quien estaba sorprendido la detuvo un momento – Ven princesa, quédate una hora más, yo hablo con tu jefe luego – Harry le rozaba con una rosa el brazo de la pelirroja, la cual se soltó de inmediato - ¡Harry, no estoy para romanticismos ni cursilerias! ¡Ahora no! ¡Adios! – Se despidió con un beso al aire y tomó su bolso y desapareció - ¿Cursilerias? ¿Cursilerias dijo? ¡Nah! – Se puso en pie y se fue a su habitación, dado que a él tenía toda la tarde libre, porque su última misión había terminado el día anterior y ya había entregado el informe.
Cuando entró en la habitación, se recostó en su cama y encendió el televisor, dado que había amoblado su apartamento en Londres con todas las comodidades muggles posibles, como televisor, horno microondas, equipos de sonido y otros cuantos electrodomésticos. Al ver que no había nada interesante, decidió salir a caminar y mientras tanto, se preguntaba si Hermione, aceptaría la propuesta de volver a Londres, para el matrimonio de su amigo con Luna.