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Historia 29796 — capítulo 1
Epílogo: 19 horas después...
James - que no era tan cerebral como Remus y por lo tanto no actuaba como un desquiciado ante situaciones de crisis – se tomó las cosas con mucha calma. Primero llamó a una junta con su grupo fuera del aula de adivinación, no querían que la parturienta se movilizara de su sitio ni que el resto del castillo supiera de su situación, bastante tenían ya ellos solos. Fuera de la sala y bajo la puerta trampa todos tenían cara de circunstancia tras conocer la noticia.
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¿Qué haremos ahora? – dijo un coro de voces.
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La organización nos ayudará para ganar tiempo – dijo Lily cuyo carácter mandón siempre lograba imponerse – Ariadna necesito que te encargues de Mathew, tiene que estar aquí y no ha acudido a la llamada.
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Entendido – dijo la pequeña tímida saliendo a los tropezones.
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Tim y tú – dujo la chica señalando a los pequeños de quinto – buscarán a Sirius.
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¿Para? – preguntó Tim.
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Después de todo es el padre – respondió rápidamente Remus
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Nos encargaremos de eso – dijeron ambos a la vez y luego se pelearon por ver quién iba a cada lugar.
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Peter ve a hervir agua y trae varios calderos llenos, no, espera, podrías quemarte, mejor que vaya Remus.
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Ok
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¿Entonces que hago? – preguntó la rata.
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Ehhh, arma el bolso del bebé y... no, espera, mejor que lo haga Martin que tiene mejor gusto.
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Listo.
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¿Y yo?
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Esteee... Peter tienes que ir a la biblioteca a ver si hay algún libro sobre el tema.
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Bueno – dijo la rata contenta de poder ser por una vez en su vida útil - pero ¿Dónde queda?
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¿No has ido ninguna vez en siete años de colegio? – se exasperó la pelirroja.
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No – respondió el chico sin remordimientos - ¿Para qué sirve?
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Te diré, no, te haré un plano, no mejor te acompañaré.
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¡¡Lily!! – dijo James amargado – No me dejes solo con ella.
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Por favor... es Ali! – dijo Martín sensatamente..
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No es por eso, tú sabes... - dijo el chico hablando bajito.
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¿Qué?
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Vamos...
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¿Qué?
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¿Qué hago si viene el bebé?
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Pues lo traes al mundo.
James seguía moviendo la cabeza incómodo.
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¿Qué pasa?
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¿Por qué no te quedas tú con Ali? Ya sabes, eres su amiga y...
-
LILY NO, LILY NO... – Se escuchaba a la chica del flequillo desde allí arriba.
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¿Se pelearon?
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No, solo dice que la pongo más histérica. Quédate, sé que harás lo correcto si algo ocurre.
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Peroooo...
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¿Qué pasa James? – dijo la chica perdiendo la paciencia, no podían perder más tiempo.
-
Ya sabes, si viene el bebé, tendré que....
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¿Qué? – dijo su novia impaciente con las manos en la cadera.
-
Abrir sus piernas y... aghhhhh – dijo el chico abochornado al fin.
-
Pues el otro día no te quejabas – dijo la pelirroja extrañamente coqueta.
-
¡¡Lily!! – Levantó la voz todo acalorado – No seré yo quien le abra las piernas a tu amiga!!!
-
¿De qué hablas? – intercedió Remus mientras traía un caldero de peltre número cinco colmado de agua - ¿Todos han olvidado que es un embarazo psicológico? - dijo enojado y reprochándose a sí mismo el hecho de cumplir directivas como si fuese un parto de verdad.
-
Entonces debes abrirle la cabeza – dijo Peter – Es más fácil.
Todos lo miraron preocupados.
- Encontraré el libro, descuida – dijo Lily saliendo veloz seguida de lejos por la rata quien no entendía por qué su idea no cuajaba.
Sirius y Rosmerta habían olvidado el incidente con Ali, él le había hecho olvidar la uña rota, ella la muerte de su tío, dos cosas trascendentales para la vida de ambos. Los dos estaban sobre una estatua de una bruja desdentada cuya placa ya no se leía, muy absortos el uno en el otro, intentando estar contentos consigo mismos. De repente un arbusto se movió, o Sirius creyó verlo mover, y eso lo distrajo lo suficiente como para que la chica que estaba en su falda empezara a hacer pucheros, cosa que hacía muy bien, el chico intentó reconcentrarse en su tarea, pero no pudo, otro ruido y más cerca de ellos se sintió.
-
¿Qué pasa? – dijo Rosmerta luego de que sus caras de nena mala no fueran correspondidas como era habitual.
-
Shhhh... – dijo Sirius, pero la chica no le prestó atención a su prudencia.
Un crujir de ramitas se sintió a la derecha de Rosmerta y ella dejó de desabrocharse la camisa extrañada.
- Sirius... ¿Qué sucede? – Dijo la chica, ya no era un juego, algo pasaba, quizás la muerte del tío lo estaba traumando más que de costumbre.
El chico no dijo nada pero agudizó más su oído. A su izquierda ahora podía sentir la presencia de alguien o algo, sea lo que sea estaba presto a atacar, intento escuchar algo más, pero el silencio lo invadió.
-
¿Quién anda ahí? – dijo la chica pero su voz sonaba más a invitación que a desafío.
-
¡No hables! ¡No te muevas! – dijo Sirius atento, “la cosa” estaba muy cerca.
Pero Rosmerta no le hizo caso, empezó a lanzar encantamientos inútiles a su alrededor, el único que se sabía era el que hacía salir celulitis, el cual usaba contra todas sus contrincantes, así que empezó a apuntar con su varita exclamándolo...
- Arceligasolum.... arcelugasolum.... arceli... – la chica se quedó sin voz, y no a causa de un maleficio, los hechizos le estaban rebotando y ya podía sentir los efectos, totalmente en pánico salió corriendo para consultar a un especialista.
Sirius se quedó donde estaba inmóvil, intentando no hacer ruido ni para respirar, quería saber qué eso que, evidentemente, lo buscaba a él. ¿El fantasma de su tío? O peor ¿Voldemort? O más peor ¿Una ex novia despechada? Su minuto de abstracción le pudo haber costado la vida, una nube negra en remolino bajó envolviéndolo completamente y algo similar al polvo peruano de la oscuridad le llenó la boca, la nariz y los ojos, algo que no lo dejaba ver nada más que la columna oscura que se alzaba entre él y la burbuja que se había formado para no dejarlo salir. Alguien buscaba venganza.
-
¡Aquí estoy! – exclamó Sirius lo más alto y claro que pudo extendiendo los brazos – Si quieres un duelo estoy listo.
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Antes tenemos que hablar – sonó una voz y la oscuridad desapareció – ¿Qué te pasa con mi hermana? – dijo Mathew enfrentándolo de igual a igual.
Sirius en ese momento prefirió mil veces enfrentarse a Voldemort.
James miraba la puerta de la sala circular tan fijamente que cualquiera juraría que le estaba aplicando Leregemacia, lo habían dejado solo con Ali quien no paraba de decir que le dolían las contracciones, cosa rara para un embarazo psicológico, Lupin iba y venía con calderos de peltre número cinco llenos de agua caliente, pero James seguía sin pestañar mirando la puerta para que llegara su novia y se hiciera cargo de su “adorable amiga” y si no era su novia, alguien, pero pronto y con soluciones.
-
Otra contracción – Dijo Ali desde el sillón donde se encontraba.
-
Tomaré el tiempo – dijo Lupin solícito.
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¿No fuiste tú el que dijiste que estábamos locos por hacer esto si era psicológico?
-
No se me ocurre nada mejor que hacer – dijo el chico encogiéndose de hombros.
James se levantó de la asiento, le soltó la mano a Ali y se asomó a la ventana, quizás la lechuza del loco psicólogo de la loca de la amiga de la loca de su novia contestara, pero ni noticias. Maldijo por lo bajo y se volvió a sentar.
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Está todo controlado Alice, aún no es hora – dijo Lupin y se sentó al lado de su amigo tras un largo suspiro.
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¿Dónde aprendiste sobre partos?
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No sé – dijo el chico – pero presumo que si es psicológico podemos manejar el tiempo ¿No?
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Por supuesto Lunático – dijo James sonriendo.
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¿Crees que Sirius estará haciendo alguna estupidez?
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Claro.
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Espero que lo encuentren . dijo el chico, luego se volvió de súbito - ¿Y si usamos el...
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Ya lo probé, no sale en los terrenos del colegio, aunque quizás se hizo inmarcable.
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Otra contracción!!! – gritó Ali mientras se retorcía.
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Voy yo. – dijo James más animado.
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Traeré café – dijo Remus – Va a ser una larga noche.
El licántropo iba caminado por los corredores menos transitados para evitar que Filch lo molestara, no podía ser castigado justo en ese momento cuando Ali más lo necesitaba. Recordó a la chica del flequillo y se mordió el labio inferior, había sido un gran beso, sacudió la cabeza, pero nada más. Distraído como iba, ansioso de llegar al cuadro de la frutera como cuando volvían de juerga y tenían hambre no vio la figura con la que se tropezó, pidió disculpas, levantó la vista y la vio.
-
Bellatrix
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¿Qué quieres? – dijo la chica de mala forma.
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Nada, disculpa.
-
Eres un tonto Lupin, pensando en la Corvi, no te merece.
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Claro – dijo Remus con amargura y siguiendo viaje.
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Ahora mismo está revolcándose con Seamus Finnigan en nuestra sala común.
-
Gusto verte – dijo Remus intentando no mostrarle a la prima del chico que estaban buscando lo mal que le habían hecho esas palabras sobre la chica que le gustaba.
Caminó más rápido, apretando los puños, frunciendo el ceño, con ganas de golpear a un trol si se cruzaba en su camino pero tan débil como para sentirse un elfo doméstico. Acosquilló a la pera, pidió café, robó unos canapés, acomodó todo en una canasta de picnic y salió un poco más relajado. Al tomar la escalera que conducía a la torre se cruzó con Peter, que no se acordaba de las órdenes que Lily le había impartido, juntos volvieron con James y Ali, pero se encontraron con una sorpresa.
Ali seguía gritando como si en verdad tuviese contracciones, solo que gritaba más fuerte que nunca, alrededor de ella había un grupo de chicas del colegio a las que Lupin no conocía, pero que Peter lo puso al tanto en cinco minutos y al frente del grupo comandando la operación Rosmerta, radiante de la vida. A un costado mirando alternativamente la puerta y la ventana James.
-
¿Qué es esto? – preguntó Lupin sirviendo café en un vaso descartable, solo había uno.
-
Cuando creíamos que estábamos cagados, cae Rosmerta – dijo James con poco disimulo, su mal humor había vuelto, acto seguido procedió a mirar por la ventana.
-
¡¡Qué preciosidad!!! dijo Ali desde su cama/sillón alzando un osito de peluche verde fluorescente que no era para nada precioso - Ay, me duele
-
Repito ¿Qué es esto?
-
Es obvio – dijo Rosmerta – En cuanto Peter nos dijo la noticia...
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Ejem... – la rata intentaba escabullirse.
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Nos dimos cuenta – dijo la chica como si nada – que aún no habíamos organizado el baby shower, y ya sabes que es de mala educación no hacerlo, obviamente faltan los strippers, el disfraz de conejita y la vela en forma de p....
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¡¡¡Eso es una despedida de soltera!!! – dijo Remus cansado
-
Tampoco hicimos eso.
-
Porque no estoy casadaaaaaaaaa – Ali victima de los nervios.
-
¿No? – preguntó el inoportuno de Peter - ¿Cómo puedes tener un bebé si no estás casada?
-
Ayshhhh por favor, chicos y Rosmerta – dijo Remus enojado, a las otras chicas las pasó por alto porque eran estúpidas – Tenemos aquí una parturienta, necesitamos tranquilidad.
-
Yo le traje de regalo un disco de música celta – dijo una de las estúpidas.
-
¡¡Yo lo pongo!! – dijo contenta de colaborar una de ellas.
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Es que no entienden que Ali necesita.... ¿Qué necesita?
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Eso quisiera saber – dijo James mirando la puerta.
-
Un poco de música estaría bien – dijo la futura madre.
-
Bien, mucha música entonces.
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Y....
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¿Y?
-
El papá de la criatura – dijo Ali haciendo un puchero
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Genial – dijo Rosmerta – Yo lo buscaré
-
¿No estaba contigo? – dijo Lily apareciendo con un gran libro color marrón y 597 páginas.
-
Sí, pero una cosa lo atrapó en un campo de fuerza y empezó a atacarnos, así que me vine para acá.
Los chicos se miraron entre sí preocupados
-
No tendré al niño sin su padre – gritó Ali entre contracción y contracción, para enfatizarlo cruzó las piernas.
-
Yo lo buscaré – dijo James contento de poder zafarse de la situación – Tim debe haberse perdido en el camino.
-
Te acompaño – dijo Peter más feliz aún.
-
¿Tienes el libro? – dijo Lupin siempre responsable.
-
Espero que sirva – dijo la pelirroja mientras buscaba en el índice.
Sirius estaba intranquilo, sabía de lo que era capaz Ali cuando estaba rabiosa, de hecho le había dado una muestra hacía pocos minutos arañando a Rosmerta, era una escena única que jamás se olvidaría; pero con Mathew no, el hermano menor se lo veía extrañamente calmo, auque en sus ojos había mucha bronca. Para no ser menos intentó poner cara de póquer y hacerse el desentendido, aunque por dentro tuviera infartos consecutivos.
-
No jodas Mathew, si tu hermana te fue con la escenita de hace un rato yo....
-
¿Qué escenita?
-
Nada – dijo Sirius demasiado rápido para ser verdadero.
-
Quero hablarte de la mujer más importante de mi vida.
-
Escucha, Rosmerta no me dijo que estaba saliendo contigo, fue un beso, nada más si eres celoso déjame decirte que ella es así un día con uno... otro día con dos y....
-
No quiero hablar de Rosmerta, no me interesa Rosmerta, te regalo a Rosmerta.
-
Ah – Sirius cerró la boca ¿Con quién más había estado?
-
Hablo de Ali.
Sirius se quedó mudo de nuevo.
- Escucha... mi hermana.... – Mathew se sentó en un tronco sin descuidar el escudo – ella es lo mejor que tengo en mi familia ¿Sabes? Y aunque a veces me parezca media insoportable como todos los hermanos....
Sirius le dio la razón, Regulus podía ser por momentos tan...
-
Pero es mi hermana ¿Entiendes? Y yo la quiero muchísimo, y ella siempre intenta protegerme pero yo ...
-
Claro, claro – Sirius no entendía muy bien por dónde venía la cosa ¿Quería que se casara? Eso sí que no, él había propuesto formar una familia pero nunca hablaba de pasar por la iglesia y todo eso, un rebelde como él no creía en las instituciones.
-
Y cuando estuvo en el hospital por ejemplo, yo tuve que estar ahí.
-
Me acuerdo.
-
Porque parece fuerte, pero no lo es.
-
Si.
-
Y es la única persona de mi familia que aprecio de verdad porque mis padres...
Sirius se preguntó cómo sería ese amor fraternal tan sincero, él de hecho no lo había sentido nunca, acordarse de su familia lo sensibilizó porque lo llevó directamente al recuerdo de su tío Alphard, se veía a sí mismo jugando con su tío en el jardín espantando a Narcisa poniéndole gnomos socios en la cama, o mandrágoras en el canasto de la ropa sucia a su elfo Kreacher, estaba tan abstraído que olvidó que estaba con el hermano despechado de una chica a la que le había roto el corazón, hizo un esfuerzo para reconcentrarse.
.
-
... entonces ¿Entiendes lo que trato de decirte?
-
Claro, que no la haga sufrir, que esté con ella y que me haga cargo del bebé.
-
No – la cara de Mathew se transformó.
-
¿No? – la cara de Sirius también.
-
Escucha Sirius – Mathew se levantó del tronco en donde estaba sentado – no hay forma de que la hagas feliz a mi hermana, y lo sabes..
Sirius se quedó mirándolo.
-
Todas las chicas con las que has estado te odian, lo sé, he hablado con ellas, así me acerqué a Rosmerta.
-
¿Me odian?
Sospechar que una que otra no hubiese quedado conforme era una cosa, constatarlo así era otra.
-
Entonces no quiero que mi hermana sufra así
-
Pero....
-
Los dos sabemos que todo lo del embarazo es una mentira grande como Hogwarts, así que si me haces el favor...
Sirius tragó saliva.
-
¿Cómo no puede decir nada? – Lily fastidiada cerró el mamotreto de libro con un ruido sordo, de fondo se escuchaban los quejidos de Ali y las palabras sin sentido de Rosmerta.
-
Quizás en la sección prohibida... – propuso Remus.
-
Imposible, tengo un pase especial de MacGonagall para ir allí, revisé toda la biblioteca, esto es lo que más se le acercaba. Y el doctor Adams no contesta la lechuza.
-
Necesitamos más tiempo.
-
No sé cuánto más aguantará.
-
¿Ali?
-
Dumbledore – dijo Lily – recuerda que nos citó a todos en su despacho urgente.
-
Ayyyyyyyyyyyy – Alice seguía quejándose.
-
¿Te duele? – preguntaba Rosmerta.
-
¡No! Grito porque me gusta hacer ejercitar mis amígdalas.
-
Eso es bueno para tu cutis –dijo Rosmerta.
-
Al menos Rosmy la entretiene – dijo Remus riendo.
-
¿Sabes? Yo nunca voy a tener niños – dijo la susodicha – Me han contado de la depresión posparto, de las estrías que te quedan por el embarazo, de las noches sin dormir de....
-
¿Decías? – Dijo Lily repasando el índice nuevamente.
-
Tim debes ir a buscar en las mazmorras, tú a la pajarera de las lechuzas, Peter, ve al cuarto a ver si volvió o si aparece en el mapa.
-
Entendido – dijeron todos mientras cumplían órdenes.
-
¿Y yo qué hago? – se preguntó a sí mismo James.
-
¿Buscas a alguien? – preguntó una voz acompañada de una sensación desagradablemente familiar de un baño de agua frío sorpresa.
-
¡¡Myttle!! ¡No me hagas eso nunca más!
-
Ji ji ji – la fantasma parecía feliz – Eres guapo James Potter.
-
Ejem, gracias – un halago aunque sea de un fantasma nunca viene mal.
-
Dice tu amigo el chiquito que buscas a tu amigo.
-
Sí ¿Lo has visto?
-
Quizás... Un beso de un chico guapo me lo recordaría.
-
Mytlle, sabes que ahora estoy de novio.
-
Lo sé, ya no vienes a verme como antes.
-
Es que es un tanto celosa y... oye!! No me desvíes del tema, para salvar mi pellejo necesito encontrar a Sirius, parir un hijo y plantar un árbol. ¿Puedes ayudarme con eso?
-
El Frayle gordo me habló de un duelo allá afuera, si quieres te llevo.
-
¿Un duelo?
-
Sí, hay apuestas de que el pequeño va a terminar con Blackito antes de que incluso la señora Norris se entere.
-
Debo irme ya – dijo James ya a tres metros de distancia de la fantasma adolescente.
-
¡¡ Eureka!! – dijo Lily con un gesto de triunfo.
-
¿Encontraste como parir traumas?
-
No, pero entendí un problema especialmente difícil de Aritmancia que la profesora Vetor nos dio de tarea.
Remus la miró extraño
-
Acá estamos – era Tim que volvía misterioso – Tengo una buena y una mala ¿Cuál quieren primero?
-
La buena... ! – dijo Ali que estaba un poco más animada después de saber de boca de Rosmerta todo lo que vendría una vez haber parido a la criatura e intentaba posponer el momento.
-
La mala, así con la buena repuntas. – dijo Remus.
-
O ninguna, porque así....
-
Decidan ustedes -. Dijo Tim misteriosamente.
-
Di lo que tengas que decir de una puta vez – dijo Lily exasperada.
-
¿Así vas a tratar a tu ahijado cuando lo lleves al parque?
-
¿Yo seré la madrina? – dijo Lily emocionada
-
Sí tonta, a quién más le puedo conceder ese honor.
-
Eres... eso es... yo.... – la pelirroja moqueba.
-
Pero deberás hacerle regalos caros.
-
Ni uno abajo del galeón.
-
Y acordarte de sus cumpleaños.
-
Cada cumple mes estaré con ella.
-
Él... – dijo Ali seca – será igual a su padre.
Remus se agarró la cabeza ¿Dos Sirius? ¿Estaba preparado el mundo para ello? Rosmerta se llevó las manos a la sien, estaba tratando de asimilar que no se llamaría como ella.
-
Bueno, no sabes el sexo puede ser que....
-
No, va a ser varón.
-
Pero siempre hay margen de error y....
-
No te ofendas cariño, pero si es nena no serás la madrina – dijo Alice dulcemente.
-
Porque seré yo – dijo Rosmerta feliz de no quedarse atrás en la historia.
-
¿Con tu prontuario? Olvídalo – dijo Ali sin inmutarse en disimularlo
-
¿Entonces quién será la madrina si es niña? – preguntó Remus divertido, todo sea por ganar tiempo.
-
No, no, espera, eso no importa ¿Por qué no me dejarás ser madrina si es niña?
-
Pues, porque eres mala influencia.
-
¿Yo? – preguntó Lily quien veía más maternal a Voldemort que a su amiga.
-
Sí, no te ofendas, pero eres un tanto masculina para algunas cosas, no quiero tener una hija rara.
-
Pero qué diablos.... – la pelirroja quería pelear.
-
¿Ustedes me llamaron? – dijo una voz en la chimenea de la sala.
Y allí estaba, el doctor Adams con su impecable guardapolvos blanco, su barba de dos días y su sonrisa perfecta. Tarde pero seguro, justo a tiempo, los chicos suspiraron de alivio, las tres chicas por otra cosa.
-
Fui yo – dijo Tim contento de dar la buena nueva al fin.
-
Doctor estoy a punto de parir, lo necesito aquí conmigo. – dijo Ali puchereando.
-
Lamento la tardanza – dijo el doc – pero me he quedado sin polvos flú y no puedo hacerme presente allí.
-
¿Se quedó sin polvos flú? – dijo Remus escéptico.
-
Sí, mi es mujer me encontró con mi secretaria en el despacho y así porque sí sacó toda el dinero de Gringotts y lo puso a su nombre, mi tiró la ropa por el balcón y se llevó mis pertenencias y las donó a un orfanato.
-
Una loca – dijo Rosmerta, que ya le había echado el ojo al tal Adams.
-
Le dije que la amaba y que era el error más grande de mi vida, pero me mandó un vociferador.
-
Pobre – dijo Lily a la cual le parecía de lo más tierno el doctor sufriendo por amor.
-
¿Hola? No quiero ser acaparadora de atención, pero estoy a punto de parir - dijo Ali molesta por perder el protagonismo.
-
Sí, primero que nada debo hacerte una pregunta muy importante – dijo la cabeza del doctor desde la chimenea.
-
Digame.
-
¿Tienes obra social que cubra mis honorarios?
Todos miraron preocupados a la chica.
-
Eh, no lo sé, mis padres tienen IPAM ¿Cubre?
-
Solo si el niño llevara tu nombre – dijo el doctor, que se había puesto unos anteojos orgánicos rectangulares que lo hacían ver más sexy e intelectual.
-
Delo por hecho– dijo Lily sabiendo cuánto cuestan esas cosas – El padre de la criatura la dejó sola, un maldito.
-
La peor calaña – dijo Remus que compartía el pensamiento.
-
¿Sí? – Preguntó Rosmerta - ¿No es que Si....
-
Shhhhh, silencio, hospital. ¿Por qué no sales Rosmy a comprarte un atuendo de enfermera? Así podrás asistir al doc.
-
Qué buena idea Remus – dijo la chica saliendo con las otras estúpidas que ya estaban debatiendo sobre el chisme del siglo.
-
Como decíamos – dijo Ali que había comprendido y ya le dolía demasiado cada contracción que además eran muy seguidas – El padre no se hará cargo nunca nunca jamás nunca pero nunca en la vida.
-
No es cierto – dijo Sirius entrando oportunamente a la sala circular.- Yo soy el padre, presenciaré el parto y le daré mi apellido, mi nombre y mi segundo nombre al niño.
Los chicos se llevaron la mano a la frente.
-
¿No se alegran de verme? – preguntó Sirius.
-
Nos apenamos de lo que va a costar este circo.
-
¿Cobran por esto? – preguntó Peter que venía detrás
-
¿Cuál es tu segundo nombre? – pregunto Ali.
-
Mas vale – dijo el doctor que tenía una máquina registradora del otro lado.
-
¿Cuánto duele?
-
No creo que más que a mí – dijo Ali molesta.
-
Pues... mis honorarios un día sin cita, más las tres sesiones que la paciente vino y las dos que no vino pero no avisó, los tres vasos de agua que consumió durante la consulta del viernes, más IVA más....
-
Sale caro traumarse – observó Peter.
-
Por eso los pobres no lo hacen – reflexionó Remus.
-
Creo que este tipo de está pasando de la raya, si quieren lo confundo – dijo James.
-
¡No! – Negó Lily – Es el único que sabe del tema, no aparece en ningún libro nada de nada.
-
En total serían 120 Galleones en....
-
No es tanto, tengo eso guardado para la moto – dijo Sirius.
-
Son 25 cuotas – dijo el doctor enojado – con un anticipo de las primeras cuatro antes del parto.
-
¡No tenemos ese dinero! – dijo Ali enojada.
-
Me llevó siete años juntar para una sola cuota.
-
Lo siento, pero es así.
-
¿No hay otra forma de arreglar doctor?
-
No.
-
Vamos, ni siquiera se apersona aquí – dijo Remus enfadado.
-
Sería más elevado el costo en ese caso.
-
¿Recibe pagarés?
-
Sí, pero necesito al menos una cuota en efectivo.
-
Bien, Ali – Sirius se aproximó al sillón - ¿Recuerdas la alcancía que te di para lo del niño?
-
Si – Ali lloraba de dolor.
-
¿Dónde está?
-
No puedo.
-
La necesitamos.
-
No.
-
Sí, vamos dime.
-
Es que....
-
¿Sí?
-
La gasté.
-
¿Qué cosa?
-
La plata, la gasté.
-
No, no, las contracciones te hacen decir cualquier cosa, te hablo de los galleones.
-
Yo también.
-
EN QUÉ GASTASTE 120 G!!!!
Todos los presentes por pura prudencia hicieron un paso hacia atrás, todos menos Peter, claro.
-
En una cuna preciosa para nuestro niño.
-
¿Cuna? – Sirus comenzó a reirse - ¿Cuna? ¿Has gastado mis ahorros, mi moto voladora, mi ilusión de toda la vida POR UNA CUNA?
-
Sí – dijo Ali, cada vez le dolía más.
Sirius se quedó callado todos dieron otros dos pasos más allá.
- Alice.... – dijo Sirus suavecito, despacio, cerca de su oído.
La chica se agarró su gran panza protectoramente: - Piensa en el bebé Sirius.
- ¿¿¿QUÉ BEBÉ!!!!! – Sus gritos iban aumentando en intensidad – ERES UNA ESTÚPIDA, SI SABES QUE NO HAY BEBÉ EN TU PANZA, NO TE VES! ESTAMOS GASTANTO UNA FORTUNA EN ALGO QUE NO EXISTE MÁS QUE EN TU IMAGINACIÓN, ALGO QUE NUNCA SUCEDIÓ PORQUE NUNCA PASÓ NADA DE NADA!!
Ali lloraba sin decir nada.
Todos se quedaron mirando a Sirius que estaba sacadísimo.
El chico debió de darse cuenta de lo mal que estaba, bajó el tono de voz, se sentó en el apoyabrazos y dijo: - Es todo psicológico Ali, entre nosotros no hay nada.
Como efecto inmediato la chica sintió que su panza disminuía, al igual que sus pechos, el dolor desapareció y su gran signo de preguntas en su cabeza también “no hay nada” había dicho Sirius y tenía razón, la chica empezó a temblar.
- ¿Qué le pasa? – dijo Lily preocupada por su amiga
El doctor Adams que no había intervenido en toda la escena porque sacaba cuentas de adicionales totalmente distraído aclaró : Es el estado posparto psicológico, después de parir su trauma el objeto de deseo que ocasionó el conflicto interno se deposita en algún objeto externo y deja de manifestarse somáticamente a través de su propio cuerpo, puede durar unos cinco minutos, no más.
Todos lo miraron sin pestañar.
-
¿Ah? – dijo Peter, pero todos no entendían
-
Que puede tomar cualquier cosa como su hijo.
-
¿Ah? – repitió Peter.
-
¿Inclusive una persona? – preguntó Remus que algo había entendido antes.
-
Sobretodo una persona – dijo el doc.
Los chicos salieron corriendo de la sala despavoridos, inclusive Sirius que estaba transpirado y nervioso y lejos de la puerta, el único que se que quedó adentro porque sus piernas son cortas y sus neuronas también fue Peter, actitud que los que todavía no lo conocían del todo la creían valiente. Pasados exactos cinco minutos Ali los llamó.
Entraron despacio y asomando primero su nariz, luego su varita y finalmente el resto de sus cuerpos, al comprobar que su amiga ya estaba bien. Nadie sabía qué decir, estaban pasamados.
-
Es hermoso – dijo la chica con una sonrisa de madre primeriza.
-
¿Qué cosa? – dijo Lily frunciendo el seño
-
Mi bebé – dijo la chica, y mirando a Sirius aclaró – nuestro bebé.
-
¿Ah? – dijeron todos
-
¿Dónde está Peter? – preguntó Remus, algo le latía mal.
-
Aquí – dijo Ali mientras desenvolvía un bulto pequeño en donde estaba Peter cubierto por una batita celeste con un oso de peluche fluorescente en la mano, por extraño que parezca el chico no parecía incómodo - ¿No es lindo? – dijo la chica.
-
Ehhh....
No era lindo, no era tierno, no era un bebé y no era de Ali, pero por respeto los chicos dijeron lo habitual cuando un bebé no cumple con ninguna de esas condiciones.
-
Simpático.
-
A que sí – la mamá estaba orgullosa igual - ¿Quieres cargarlo querido? – dijo volviéndose a Sirius.
-
Ehhhhh – el chico no salía del estupor aún.
-
Hágalo – dijo el doctor Adams desde la chimenea.
-
Bueno – a duras penas Sirius pudo cargar a su hijo/ amigo/ trauma – Iré a darle un paseo – dijo, al salir se escuchó un ruido sordo como quien tira un costal de papas al piso.
-
Ali ¿Estás bien? – preguntó Lily preocupada por la salud mental de su amiga que ahora cantaba el arrorró.
-
Estará bien - dijo el doctor – Solo debe pasar el shock, no se preocupen y llévenle la corriente.
-
Gracias doctor.
-
Agradézcale a Merlín, a mi todavía me deben 25 cuotas.
Ali se durmió con una sonrisa en los labios, los chicos salieron sin hacer ruido con el estado de ánimo entre preocupados, divertidos y en banca rota. Sirius se les reunió allí afuera.
- Es obvio que es de Frank - dijo para romper el hielo- ¿Vieron lo feo que es el niño?
Estaban por empezar el debate más jugoso de la historia cuando Remus se puso colorado como un tomate. Vico Corvi subía hacia la sala.
-
Disculpen chicos, debo dejarlos – dijo el licántropo a modo de disculpa alejándose del grupo – Te estaba esperando – dijo sonriente porque la chica haya recapacitado.
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No vine para eso – dijo la chica esquivándolo y dirigiéndose al resto – Dumbledore nos quiere en su despacho en máximo 20 minutos.
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Pero...
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Y no quiere excusas – cerró cualquier alegato la Slytherin luego de volver a pasar por el lado de Remus que se había quedado pasmado sin siquiera mirarlo..
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Genial – dijo James aunque no quería decir precisamente eso su cara.
En realidad los chicos tardaron un poco más de veinte minutos, casi el doble para ser más precisos, pero es que tuvieron que encargarse de varios asuntos: punto número uno despertar a Ali y darle una poción vigorizante para que se levantara del sillón, punto dos encontrar a Peter, convencerlo de que no era un bebé y que se vistiese como la personas más o menos normal que era, y luego y lo más importante debatir alguna excusa convincente sobre algo que no sabían que era pero que Dumbledore les iba a echar la culpa.
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Si es por lo de andar desnudos por el bosque.... – comenzó Sirius
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Nunca anduvimos desnudos por el bosque – dijo James porque Lily lo moraba mal.
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Ah, no, cierto eso fue con Suzette.
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¿Y si es por escaparnos al pueblo anoche? – dijo Lily bajito.
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Le decimos que fue por una necesidad urgente.
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¿Cuál?
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Por, por... por mis padres, que querían conocerte – dijo James – Después de todo en parte es cierto.
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¿Y si es por bañarnos desnudos en el lago?
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Nunca nos bañamos desnudos en el lago – dijo Remus a Sirius.
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Cierto, eso fue con Diana.
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¿Y si es por dibujar un gran Winnie Pooh en la puerta del baño?
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Le dices que tú no fuiste bebé – dijo Ali – No hay pruebas de que te incriminen.
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Es que lo firmé con mi nombre y apellido.
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¡¡Será posible!! – dijo Sirius – tengo un hijo y me sale tarado.
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No creo que Dumbledore mande a llamarnos por un simple dibujo.
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Era muy bueno – dijo Peter ofendido.
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¿Y si es por tener un hijo? – dijo Alice palideciendo.
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No puede castigarnos a todos por eso – dijo Lily señalándolos – solo a ustedes dos
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Te recuerdo amiga que son todos cómplices y pueden ser imputados por encubrimiento – dijo Ali sacando la lengua.
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¿Qué piensas Remus? – dijo James que veía a su amigo muy serio.
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Nada, pero si nos dice del incidente con Vico, nadie sabe nada, yo me haré cargo.
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No puedes hacerte cargo tú solo de eso. – dijo James.
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Te expulsarán – dijo Sirius.
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No me importa, ya nada me importa.
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No le hagas caso a esa Slytherin – dijo Alice optimista – te necesitamos aquí para que seas el padrino de nuestro pequeño ¿Verdad?
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¿Yo? – A Remus la cara se le iluminó.
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Claro tonto, ¿Acaso no lo suponías?
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Pensé que Mathew....
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Nah, quiero mucha gente involucrada fuera de mi familia para que me den más regalos ¿Alguien vio a mi hermano? – preguntó Ali extrañada.
James y Sirius se miraron significativamente pero igual que el resto negaron.
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Al fin llegan – dijo Filch desde la puerta del despacho del director – Están retrasados.
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¿Y? – dijo Sirius que siempre llegaba tarde.
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Que no me quedaré todo el día aquí.
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Podría irse tranquilamente – dijo Remus – para eso está la gárgola.
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Petulancia – murmuró el celador – esta cosa se rompió, yo los haré pasar si están en la lista.
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Todos fuimos llamados por el director.
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Todos no – dijo Filch burlonamente – Tú, el del babero....
Los chicos giraron, efectivamente Peter había olvidado ese detalles
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¿Yo? – preguntó dubitativo.
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Sí, Pettigrew ¿Verdad? – el chico asintió – no estás en la lista.
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Pues si no subimos todos no sube nadie – dijo Ali abrazando a su bebé.
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Bien, no suban – dijo Filch – pero se perderán esto.
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Puffff – Sirius apoyó a la madre de su hijo – Hemos sido castigados antes, no tenemos apuro por revivirlo.
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Se equivocan mocosos insolentes yo....
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Han llegado – dijo el director detrás del conserje – Pasen muchachos.
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Hay un error profesor, Peter no figura en la lista.
Dumbledore miró al susodicho por detrás de sus anteojos de medialuna evaluándolo, finalmente accedió.
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He sido un torpe, pasen por favor, Peter, discúlpame.
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No hay problema – dijo el chico abochornado y acompañado por su “mamá y su papá” de la mano hacia el despacho del profesor, el resto le siguió totalmente en ascuas.
Luego de que James acudiera y desarmara a Mathew, el “tío” se quedó sentado en el tronco en que hasta hace un tiempo Sirius había ocupado, aún tenía un poco se sangre del labio que le había tenido que partir para que entendiera realmente cómo eran las cosas, es que era tan tozudo, y su hermana no se daba cuenta de cuánto sufriría con él, todo lo hacía por Alice, todo, , pero su hermana se equivocaba tanto que él debía hacerse cargo de esa clase de asuntos, las mujeres después de todo piensan con el corazón, y siempre sufren el riesgo de tener un paro cardíaco por ilusas, los hombres como él, en cambio – no como Black – como él, y como la mayoría de los Ravenclaws eran más cerebrales, por lo que siempre acertaban y nunca se equivocaban.
- Pssttt – dijo una voz.
Mathew ni se inmutó, siguió tirando piedritas lo más lejos que pudo.
- Niño – volvió a insistir.
Mathew se hizo el sordo, pero le prestó importancia, igual él ya no era un niño.
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Oye, tú – dijo de nuevo.
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¿Qué quieres? – dijo el chico de mala gana.
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Vi recién la pelea con Black.
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Si vienes por la plata de las apuestas habla con el estúpido de Potter que no dejó terminar el duelo.
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No es por eso, pero Potter también me parece un estúpido.
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Aja.
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Fue un gran duelo.
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¿Qué quieres Snape? – dijo Mathew molesto, una piedrita pasó muy cerca de la oreja derecha.
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Solo hacerte un favor.
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Si algo aprendí en este año es que los Slytherins no hacen favores.
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Solo si nos conviene – dijo Snape con una media sonrisa.
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¿De qué se trata? – el chico sostuvo una piedrita en la mano sin lanzarla.
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¿Quieres vengarte de Black?
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No te importa.
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Si me importa, ¿Quieres o no?
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¿Cómo?
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Estamos formando un grupo...
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¿Los mortífagos verdad?
Snape se sorprendió que el joven Macon tuviese tanta información.
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Aún no lo hemos bautizado, Malfoy quiere ponerle “Los sangre sucias son todos putos” pero a mi me parece muy largo – dijo Snape en un tono que no reflejaba si era un chiste o una confidencia - ¿Tú qué dices?
-
Yo no opino, yo estoy fuera – dijo el chico poniéndose de pie.
-
Oh, vamos, te vi Macon, tenías ganas de lanzarle un cruciatus, lo tenías en la punta de la lengua, lo deseabas realmente y sabes que solo así puede lograrse.
-
No es asunto tuyo.
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Sé que has estado practicándole Imperius a la tal Rosmerta.
-
¿Me delataras? – dijo el chico irónico.
-
No ¿Tú?
-
Tampoco – respondió seco – pero tampoco entraré en tu juego, repito, estoy fuera – para enfatizarlo el chico tiró una piedra al lago, que hizo sapito 22 veces y media – Adiós.
El chico desapareció rumbo al castillo. Una figura holgada se acercó a Snape.
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Te dije que el chico no era el indicado.
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Lo es.
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Pues no te funcionó – dijo burlonamente – el chico no se unió.
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Lo hará – dijo Snape
Alecto lo miró inquisidoramente.
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Lo vi en sus ojos, solo hay que esperar.
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Lo dudo.
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Ya lo veras.
Dumbledore había estado hablando sin pausas más que para tomar traguitos de jugo de calabazas y humedecer la garganta. Los chicos ya estaban al corriente de la guerra, de Voldemort, de los tiempos difíciles que se avecinaban y de las cifras reales que tenía en su poder el director sobre la cantidad de ataques y fuerzas que el Señor Tenebroso había juntado.
El grupo estaba incómodo en sus respectos asientos, y no solo por haber estado sentados una hora reloj sin moverse, pasmados por tanto dato sino porque ahora llegaba el momento de decidir, de dar el paso adelante o de temer, ambos para siempre.
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Nadie los obliga a hacer nada – dijo el director – como les dije, solo los reuní porque creo que están listos para esta experiencia, una vez que crucen esa puerta ya no serán los mismos que cuando entraron, solo les pido que lo piensen muy bien y si coinciden en que necesitamos hacer algo contra las barbaridades de Voldemort y la quietud del Ministerio se unan a mí, no por mí, no por ustedes sino por los miles de magos, brujas y muggles que están allí afuera y nos necesitan –concluyó el director. ¿Sí?, dime Bertha.... – dijo el profesor cuando la chica levantó la mano.
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¿Y si decimos que no? – preguntó la chica, Sirius y James emitieron un sonido.
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Está bien, es lógico que lo dudes, si dices que no podrás irte a tu casa en cuanto termine el curso con tu diploma como siempre y mi palabra de que no habrá represalias contigo.
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¿Así como así?
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Supongo que me vería forzado a hacerte un hechizo desmemorizador
La chica lucía espantada.
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Pero solo de esta charla, no olvidaras el beso que te diste con Seamus Finnigan hace minutos – dijo el director guiñándole un ojo, la chica enrojeció.
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¿Y si decimos que sí? – preguntó Lily.
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Si coinciden conmigo tendrán un entrenamiento especializado para convertirse en una fuerza de choque, siempre bajo mi tutela, no crean que los enviaré como corderos al matadero para enfrentarse contra Voldemort, una vez pasada esa etapa formaremos comisiones para afrontar las distintas misiones para finalmente derrotarlo.
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¿Dónde firmo? – dijo Sirius decidido.
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Con su palabra me basta señor Black.
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Pues la tiene – dijo el chico.
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Es muy valiente y noble de su parte.
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Cuente conmigo también – dijo James y Lily lo siguió.
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¿Puedo contar con usted señorita Corvi?
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Sí – dijo la morena decidida – Si le puedo servir de ayuda desde tan lejos.
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Una ayuda nunca está lejos cuando realmente es una ayuda – dijo el director.
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Cuente conmigo y con mi hermano señor – dijo Ali feliz auque cansada.
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No puede hablar más que por usted señorita Macon, debió aprender eso hace tiempo – Ali bajó la cabeza avergonzada – Igual muchas gracias, sabía que no me equivocaba con usted.
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Tiene mi consentimiento – dijo Martín – y de los míos.
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Muchas gracias.
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¿No era que no se podía comprometer la palabra de los otros? – protestó Ali infantilmente.
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No es igual – dijo Martin disculpándose.
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¿Por qué no? – protestó la chica.
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Soy un licántropo – dijo el chico.
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¿Ah? – dijeron todos sorprendidos
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Ya saben, un hombre lobo.
Todos lo miraron raro.
- De los que se transforman en luna llena.
Los chicos quedaron mudos.
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Eso no importa – dijo Dumbledore – no importa la forma que tomemos siempre que nuestra alma quede intacta, y no muchos pueden decirlo, créanme.
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Tiene mi voto también – dijo inmediatamente Vico dedicándole una sonrisa a Remus, el cual también accedió.
Uno a uno fueron comprometiéndose con la causa, y con el tímido “Sí” de Peter los magos y brujas allí presentes aceptaron lo que el mago más famoso de todos los tiempos les proponía.
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Muchas gracias – dijo el director sinceramente - y ahora si no se ofenden, me apetecería dormir toda la noche sin interrupciones.
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A nosotros también – dijo James que era el que más grandes tenía las ojeras de toda la sala, el resto dio señales de conformidad.
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Ah, cierto – dijo Dumbledore que ya tenía gorro de dormir y todo – olvide decirles, están todos castigados y deben limpiar la sala de trofeos esta noche.
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¿Por? – preguntó Sirius con cara de cachorrito abandonado.
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Pues, déjenme ver – el profesor sacó una lista – aquí me dejó todo anotado Maybell, Lily y James por no dormir en el castillo anoche, Remus por poner en riesgo la vida de Vico, Vico por cómplice, Peter por rayar la puerta de un baño, Sirius por agarrarse a duelo en el patio, Alice por quedar embarazada, Martin por reiterados problemas de comportamiento.
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¿Y nosotras dos? – preguntaron las dos chicas de Ravenclaw
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No, ustedes pueden irse.
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Genial – dijeron ambas.
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Genial – dijo James enojado.
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¿Por qué no nos dijo eso antes?
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Porque no hubieran venido.
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Ni aceptado – dijo Ali.
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Exacto, a que soy re inteligente – dijo Dumbledore luego de empezar a roncar sonoramente.
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El viejo nos jodió – dijo Sirius enojado.
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Por eso estaba tan contento Filch – dijo Remus mientras les habría la puerta de la sala de los trofeos al resto quienes fueron pasando uno a uno.
Solo quedaron los merodeadores en el pasillo de la sala mirándose cómplices.
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¿Estamos bien? – preguntó James a sus amigos.
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En cuanto logre hablar con Vico, sí – dijo Remus.
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En cuanto no me devuelvan mi dinero de la moto – dijo Sirius.
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En cuanto me tenga mi osito – dijo Peter.
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Saben que no hablo de eso - dijo James
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Si
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Si
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No – dijo Peter.
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¿Creen que lo lograremos? -. Preguntó James pasando por alto a su amigo la rata.
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Al menos lo intentaremos ¿No? – dijo Sirius.
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Hay segunda parte de los merodeadores entonces – dijo Remus poniendo la mano al estilo zafarrancho.
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Por supuesto – dijo James incluyendo la suya.
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Nada se nos interpondrá – dijo Sirius imitándolos – y si lo hace, peor para ellos.
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Nunca nada nos va a separar – dijo Peter poniendo su mano al final de la pila.
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JAAAAAAAAAAAAAAAAAAMES – gritó Lily desde adentro – Ven aquí ahora mismo.
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Enseguida cariño – dijo el chico de pelo revuelto entrando a la sala dejando atrás la burla de sus amigos.
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Que dominado ¿No? Jejeje – se burló Peter.
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Gurrumiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiin, ven a ayudar a mami – dijo Ali desde adentro.
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Voy – dijo la rata raudamente.
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Esta historia sigue ¿Eh? – dijo Remus.a Sirius.
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Es como un orgasmo amigo, de nunca acabar– dijo Sirius mientras el licántropo voleaba los ojos, cerrando la puerta tras de sí con una media sonrisa dibujada en su rostro.
To be continue....