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Historia 29796 — capítulo 2
Capítulo 1: Grande pa!!
¡¡ Zas!! Ahí estaban de nuevo, era increíble que cada vez que tuviera guardia se encontrara con esos tipos tan desagradables. Haciéndose la distraída apretó el paso y buscó a tientas en su saco la varita, si querían enfrentarse estaba preparada.
- Oye preciosa... ¿A dónde vas tan apurada? Hip .... – dijo una de las figuras
La chica pensó que seguramente estaba borracho. “mejor” pensó para sí, será más fácil acabar con ellos , apuró aún más el paso, a su lado la niña comenzó a trotar para no perderse, ¿Se habría olvidado que tenía que protegerla?
- Cómo me gustaría ser escarbato para hurgar entre tus piernas... – dijo el más grande, el pequeño le festejó el chiste.
La chica de pelo violeta ni escuchó el ¿Piropo? Pero tomó conciencia de que los había subestimado, en su mente comenzó a hacer un inventario de castigos para esos dos que tan bien conocía, todos rozaban la raya de la ilegalidad, igual en medio de una guerra como esa ¿A quién le importaba si infringía un poco las reglas?
- Me gustaría ser escoba, así me montas cada día – dijo el “pequeño”, la voz se escuchaba muy cerca
La joven aurora apretó la mano, la pequeña se quejó, a ella todo le resultaba muy divertido, ¿Dónde estaría su papi con las golosinas que había ido a comprarle? Ya se estaba tardando demasiado y la nueva amiga no era muy amiga de los niños, sin ir más lejos esos dos se acercaban para jugar con escobas y no se detenía, y un escarbato no vendría nada mal como mascota, ya que a Fluffy su papi se lo había llevado para que cuide los dragones del campo.
-
Quiero ir al baño – dijo la nena.
-
Ahora no – le susurró la aurora.
-
Necesito ir al baño – dijo haciendo un puchero.
-
Enseguida, espérate un momento.
-
No – su tutelada se le plantó en medio de la avenida, los tipos habían desparecido, la chica se puso en alerta permanente.
-
Vamos corazón, tenemos que salir de aquí.
-
No – la chica no se dejó engañar por ese tono meloso
-
¿Qué? – la chica no se dejó engañar por ese tono caprichoso.
-
Dije que no, no, no, y no!!
-
A ver cariño... nos persiguen debemos salir de aquí, luego yo...
-
Quiero a mi papi.
En medio de una avenida muggle, a escasos metros de una carnicería humana y con dos hombres persiguiéndolas no era el lugar apropiado para un berrinche de nena mimada.
-
Después, vamos.
-
¡¡¡No!!! – la chica gritó y estallaron dos foquitos de luz,, eso era lo malo de lidiar con nenes magos, un muggle a lo sumo te hará quedar mal, uno con sangre mágica te puede ocasionar un tsunami urbano – Quiero a mi papi YA!!!.
-
Cariño, si te portas bien te daré...
-
NO QUIERO NADAAAAAAAAAAAAAA – chilló
¡¡Zas!! El barrio quedó sin alumbrado público y las alarmas de los autos más cercanos comenzaron a sonar.
-
.... salvo a mi papi – dijo la nenita desafiante.
-
Pues ¿Sabes que... ? – cuando la chica estaba por amenazarla con disolver su muñeca preferida en un caldero de poción multijugos los tipos aparecieron de nuevo a su espalda.
-
Si hay algo que nos gusta de ti primor es tu instinto maternal.
-
No te metas – dijo la chica mientras asía a la niña del brazo. – Vamos Nimphadora.
-
No quiero – dijo la nena entre un llanto fingido.
-
¿Quieres un dulce? – dijo uno de ellos.
-
Ti.
-
No, no quiere nada – la muchacha tiró la paleta de colores al suelo – Quítense, déjenme hacer esto a mi manera.
Las dos chicas pasaron entre medio de los tipos de aspecto fulero y olor a alcohol, quienes consideraron el gesto como una provocación coqueta.
-
Si nos hubiésemos podido aparecer esto no estaría pasando – se quejó la chica.
-
Me hace mal, una vez mi papi me llevo con él y vomité todo verde y....
-
¿Por qué tanta prisa? – dijo el sujeto más alto que estaba frente a ella y con su varita en alto – Podemos divertirnos un rato antes.
No cabía duda, eran del otro bando.
-
¡¡Siiiii!!! Juguemos al dominó – dijo la nena con alegría inocente.
-
No, quítate que tengo algo que hacer.
-
Por eso estamos aquí – dijo el más pequeño – nuestro jefe lo manda a impedirlo.
-
Pues resulta que yo nunca... – la aurora escupió las últimas palabras – dejo que nadie se entrometa.
-
Siempre hay una primera vez ¿No Lily? – dijo con una sonrisa encantadora
-
Si tú me fuerzas Black – dijo la chica – Expelliarnus!!!!
-
¡¡¡Protegooooo!!!
-
Desmaius.
-
Protego
-
Bombarda....
BOOOOM!!!!
Sirius Black estaba con la nariz sangrando, Lily Evans estaba tirada en el piso protegiendo a la pequeña, la cual no tenía ni un rasguño, Peter se había escondido en una boca de tormenta de la cual nadie lo podía sacar.
-
Muy bien, muy bien – Ted Tonks se materializaba finalmente con una libreta en la mano - ¿Han visto todos cómo lo han hecho? – preguntó al grupo de alumnos que se desligaban de sus capas invisibles – La alumna Evans ha protegido a la persona que tenía bajo su custodia y sin recurrir a ninguna tortura. Felicitaciones Lily, tienes 10 felicitado, como siempre. Sirius ¿Hacía falta hacer estallar la calle?
-
Es mi marca registrada – dijo el chico con petulancia.
-
Pues entonces tendrás que dar el examen una vez más hasta que aprendas – le dijo el jefe de Aurores con una sonrisa divertida – Tomen un descanso, en diez minutos comienza el examen práctico para el resto, Evans puede irse a su casa, que alguien ayude a Pettigrew a salir de la alcantarilla por favor, si alguien me necesita estaré en ese café. Vamos Dora, te debo unos dulces.
-
Papi... papi... ¿No puede ser después? Ellos quieren jugar al dominó. – decía la pequeña que no se había ni inmutado por tanto despiole.
-
¿No querías ir al baño? – dijo su padre cansado de caprichos, era la última vez que accedía llevarla al trabajo.
Algunos chicos se acercaron a saludar a su examinador, otros a hacerle preguntas sobre que tan duro sería su examen y regalarle dulces a la niña para suavizar al padre.
Lily se encargó de hacerle el hechizo de curaciones a Sirius.
-
¿Te duele la nariz?
-
Nah, ayyy, un poquito – dijo el chico mientras se sostenía un algodón en la fosa nasal derecha.
-
Si quieren mi opinión, chica – dijo Moody que de alguna manera había logrado pasar desapercibido con su enorme y grotesca pata de palo– platicas demasiado con tus enemigos, no puedes esperar a que te apunten para atacar. Debes estar....
-
En alerta permanente – dijeron los dos chicos en estéreo.
El viejo auror se fue blasfemiando contra los simulacros de ataques para niñatos que juegan a aurores.
-
¿Cómo supiste que era yo? – dijo la chica.
-
Pues esa peluca está mal colocada – dijo Sirius quitándosela – El rojo te sienta mejor.
-
Nunca pasaré camuflaje – dijo Lily botándola – ¿Sabes lo difícil que es ocultar el naranja de mi cabello? Para ti es fácil, solo tienes que ponerte esa barba postiza.
-
Ey, que no es postiza – dijo Sirius tirando de ella – A mi novia le gusta así.
-
Sí, claro – la chica desechó la idea con un gesto - ¿De dónde venían ustedes dos? Que yo supiera era su noche libre.
-
Fuimos a Cabeza de puerco por unas copas, pero estaba cerrado.
-
Que Ali no se entere que usas tus días de visita para emborrachar a su retoño.
-
¿Sigue pesada con el tema?
Lily hizo un gesto de hartazgo.
-
Iré a dormir un poco, ya casi amanece y trabajo por la mañana ¿Vienes?
-
No, creo que iré a sacar a Peter.
-
Como quieras, nos vemos en clase.
-
Claro, si no llego a tiempo, da el presente por mí – le gritó Sirius desde la esquina.
Lily repitió el gesto de hartazgo antes de desaparecer.
-
¿Estás bien Colagusano? – dijo Sirius tendiéndole una mano.
-
Sí papi.
-
No me digas así si no está la loca cerca.
-
Ok
-
Hablando de locas ¿Y si vamos de putas?
-
Esperaba que lo propusieras
Se apareció a tres cuadras del lugar donde vivía, una ciudad muggle del sur, al límite con los suburbios, allí habían alquilado con Alice un departamento por varios motivos fundamentales:
Primero porque estaban cerca de los mayores focos de ataques de mortífagos y podían acudir rápidamente.
Segundo porque así podrían defender a los muggles de la región que obviamente no estaban enterados de la guerra que había.
Y tercero y fundamental porque en esa zona los alquileres eran muy baratos. Sí, no era un costado muy humanitario, pero la mano venía dura.
Al terminar el colegio Ali y Lily se habían propuesto cumplir con su promesa de irse juntas e independizarse de sus padres, pero la cosa no había sido tan fácil como planeaban; conseguir trabajo en el mundo mágico era muy difícil, si no eras dependiente del ministerio o comerciante en algún callejón era imposible desempeñarte, excepto claro, que quieras criar o cuidar o vender alguna criatura, ninguna de las dos estaban dispuestas. Entonces habían decidido trabajar en el mundo de la infancia de Lily donde no había que estar demasiado capacitados para ser empleados, aún así tenían problemas para llegar a fin de mes: Ali no estaba calificada en nada que para cualquier ser no mágico lo haría con los ojos cerrados, si ni combinar ropa sabía, solo sabía de capas y túnicas con colores extraños que a cualquiera le parecía espantoso; Lily lo hacía mejor.
La pelirroja subió las escaleras que conducían al tercer y último piso, feliz de poder aprobar su examen, dormir sus cuatro horas y cuarto, planificar un baño cuando aún habría agua caliente y no tan feliz de ir a trabajar. Cuando giró la llave totalmente y tiró del picaporte, éste ofreció resistencia; Alice había vuelto a poner la cadena de seguridad.
-
Aliiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiii....
-
Voy, voy, voy.... – dijo la chica del otro lado - ¿Cómo estás amiga? ¿Cómo te fue en la calle? Llegaste bien, qué bueno ¿Quieres desayunar algo?
-
No – Lily la miro de malhumor y se encamino a la única puerta: la habitación.
-
¿No quieres charlar un rato? – Dijo Ali mientras se sentaba en un puff cómodamente y se ajustaba la bata.
-
No – dijo la pelirroja.
-
¿Comer tampoco?
-
No.
-
¿Mejorar el humor? – Preguntó la chica que antes tenía flequillo.
-
Disculpa Ali, pero mañana trabajo y...
-
Claaaaaaaaaro, me lo echas en cara porque crees que yo soy una vaga de porquería que se la pasa aquí viviendo de la mensualidad que todavía le pasan sus padres porque no sirvo para ningún trabajo y que...
-
No!! Solo digo eso porque tengo mucho sueño.
-
Calavera no chilla querida.
Lily cansada hasta para hablar se metió en la segunda única puerta: el baño, pero allí, mientras tenía la boca llena de dentífrico se sintió culpable de tratar mal a su amiga, salió de pronto y se encontró con una escenita: Ali tiraba del un chico para que se apurara a salir del departamento, lo cual le resultaba muy difícil a este porque tenía los pantalones a media asta. Lily cruzó los brazos, mala señal.
-
¿No hay dentífrico? – dijo la chica intentando hacerse la simpática.
-
¿En qué quedamos cuando nos mudamos aquí? – dijo la pelirroja, lo peor de todo era que la discusión que seguía le iba a quitar varios minutos de su preciado sueño.
-
En muchas cosas, que tú te ocuparías de cocinar y yo de lavar los platos, en que jamás contrataríamos un elfo domésticos para limpiar, que las cortinas psicodélicas no eran lindas y que jamás pasara lo que pasara en el mundo mágico o muggle...
-
Sí.
-
Fumaríamos marihuana.
-
No estoy hablando de nada de eso – dijo Lily apoyada en el marco para no dormirse parada.
-
Igual, recuerda que nunca infringí ninguna de esas.
-
Los platos siguen igual que cuando me fui.
-
Los dejaba para mañana – dijo Ali en un segundo intento fallido de parecer simpática.
-
Sabes que lo de ese tipo está mal por muchas razones ¿no?
-
Discúlpame Lyyyyyyy... sé que vas a pensar que no te respeto y que utilizo nuestro hogar como un hotel barato de las Vegas, que como compartimos habituación esto es horrible para ti también y que nuestra amistad no significa nada para mí y que merezco el peor de los cruciatus pero...
-
Además de que tienes novio.
-
Ah, eso no es tanto.
-
¡¡¡Alice!!!
-
¿Qué?
-
Es horrible lo que dijiste
-
Quiero decir, eres más importante para mí que mi novio amiga.
-
¿En serio?
-
See.
-
Gracias Ali, te perdono y te abrazaría pero tengo menos de 3 horas de sueño.
-
Tranquila, ve. Te quiero.
-
Yo también - dijo Lily escupiendo en dentífrico y yéndose a la cama. – A propósito, me fue bien en el examen.
-
Genial, me moría por preguntarte – dijo Ali - ¿Ni viste por casualidad a mi hijito en el camino?
-
Emmm, sí, Sirius lo traía del museo.
-
Es que es muy inteligente mi gurrumín.
-
Lo sé.
-
Oye ¿Sabes qué sería genial hacer...?
Pero Lily ya estaba dormida y nunca lo supo.
-
Mejor te lo cuento mañana.
-
Buen espectáculo – dijo Sirius al ver a una chica descender en tirabuzón por el caño aceitado – aunque no sé cómo lo hacen sin magia.
-
Mira Canuto – dijo Peter entusiasmado cual bebé le muestran los helados levitadores – Es Rosaura, eh Rosaura!!!!! ROSAURA!!! ROSAURAAAAAAAAAAA!!!
-
Hola – dijo la chica con menos entusiasmo que Madame Pince cuando prestaba un libro.
La chica había adelgazado bastante, aunque sus pechos seguían igual de inflados. Llevaba medias red, mucho rimell y tanto delineador que casi se camuflaba el lóbulo del ojo en él, boca roja, pestañas postizas, minifalda de cuero y remera animal print de leopardo. O sea, el uniforme de todas las del lugar salvo por los zapatos de goma.
-
¿Trabajas aquí ? – Dijo Peter emocionadísimo, las chicas iban a explotar con un chiste así.
-
Hace dos semanas, aún estoy a prueba.
-
¿Y cómo es eso? – dijo Sirius emocionado también.
-
Si les gusta cómo queda mi trabajo firmo contrato el jueves.
-
¿Y a qué hora es tu show? – preguntó Colagusano.
-
Yo no bailo – dijo la chica ofendida.
-
Ahhh... ¿Directo al grano? – dijo Sirius divertido.
-
No – la chica estaba además de ofendida, enojada – yo limpio aquí.
-
Creo que vi a alguien – dijo Sirius perdiendo interés en la charla de repente.
-
¿Limpias así vestiga? – preguntó Peter extrañado más por el término que por la disonancia cognitiva.
-
Sí, aquí es la norma para no desentonar – dijo la chica – La mano viene dura con la guerra y todo eso, o eres de los malos o te aferras al primer trabajo que te ofrecen.
-
Yo no trabajo – dijo Peter, Rosaura carraspeó.
-
¿Sigues en contacto con alguien del colegio?
-
Con Sirus.
-
No me digas – la chica estaba ofuscada.
-
¿No lo viste?
-
Sí
-
Ah, sí con él y mi grupo de siempre.
-
¿Qué fue de ellos?
-
Bueno... todos hicimos el cursillo para ser aurores.
-
Así que estudian eso.
-
Sí, más o menos, Lily entró en la primera vez igual que Remus, James y Sirius en el recuperatorio, Alice hizo que su padre moviera un par de pieza y yo lo intentaré el año que viene si Merlín quiere.
-
¿No entraste?
-
Por milésimas.
-
¿Cuánto?
-
Muchas.
-
Aja ¿Y las chicas se mudaron juntas?
-
Sí, en un barrio muggle horrible, pero bueno, a ellas les gusta.
-
¿Y el resto? ¿Lupin por ejemplo, dónde vive, cuál es la dirección, está solo?
-
James...
-
No, Lupin.
-
Por eso, James vive prácticamente solo, sus padres viajan mucho y su casa es grande, cuando Remus puede pasa unos días ahí.
-
¿Terminó con Vico no?
-
Más o menos.
-
¿Cómo?
-
Se escriben mucho, se pasa horas escribiendo pergaminos eteeeeeeernos para su novia a la distancia y yo le digo siempre que yo no podría hacer eso porque para mí es muy importante...
-
O sea que siguen pero está lejos.
-
Si.
-
¿Y Sirius?
-
Está de novio.
-
Con tu madre.
-
Gucala no.
-
Quiero decir con tu otra madre, Alice.
-
Tampoco.
-
¿No?
-
No, ella nunca le perdonó que gritara en el parto, él no le perdonó que gastara el dinero de su moto, se llevan bien para que yo no sufra tanto, es difícil la vida del hijo de padres separados.
-
Aja, que interesante.
-
A que sí, pensaba escribir un libro, pero hay que escribirlo y eso no me gusta porque...
-
¿Y con quién está de novio?
-
No sé, no la conozco.
-
Pero que se sabe de ella.
-
No sé, nadie la conoce.
-
¿Nadie? ¿Ni James ?.
-
No, ni James.
-
¿Nunca la llevó a la casa?
-
No, tiene su propio departamento.
-
¿Ella?
-
Sirius.
-
Ahhh ¿Y cuál es la dirección? Digo, por si necesita que alguien lo limpie.
-
No sé, yo no lo conozco pero Lily dice que es horrible, ella le limpia.
-
¿Y qué más hacen?
-
Tenemos un grupo secreto que se llama....
-
Debemos irnos Colagusano – dijo Sirius interrumpiendo.
-
Adios.
Unos pasos más allá el chico protestaba
-
¿Por qué lo hiciste? Estaba de lo más amena la charla.
-
El interrogatorio querrás decir.
-
Vamos, era Rosaura, no pensaras que ella también es mortífaga.
-
Nunca se sabe.
-
Empiezas a parecerte a Moody.
-
Además te tengo una sorpresita.
-
¿Qué? – Peter daba saltitos.
-
El regalo del día del niño – dijo Sirius guiñando un ojo - ¿Rubia o morena?
-
¿No hay castaña?
-
Te pareces a tu madre, siempre encuentras algo que criticar.
Mientras en el baño de mujeres, Rosaura dejaba un sobre en una lechuza albina dirigida al señor Tenebroso.