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Historia 29843 — capítulo 2
Varias hojas de papel fueron a dar de manera brusca a una de las camas de la habitación circular, las demás ocupantes del cuarto no le dieron importancia a aquello, había cosas más interesantes de que hablar, siempre había cosas interesantes de que hablar después de dos meses sin verse a diario.
Una delgada joven de ojos azules y largo cabello negro se despojó de la mochila que cargaba en su espalda y la colocó en su cama, sobre las hojas, haciendo ruiditos de dolor; era el precio que día pagar por empeñarse en tener un “espacio decente” donde dormir.
Brooke Sullivan observó la pesada maleta mágica que no parecía contener más de tres artículos, en lugar de los muchos más de tres que llevaba dentro, por un segundo contempló la idea de que talvez el resto del mundo estaba en lo correcto cuando le decían que era estúpido que cargara con todas aquellas cosas al colegio.
-¡Algún día voy a saber quien es Awendela Darling!- dijo la ravenclaw a la hermosa chica rubia que desempacaba su baúl en la cama contigua, Hellen no se sobresaltó, había pasado siete años escuchando ideas brotar de la nada, de la boca de su compañera.
-Sí Brooke, como digas.- dijo sin darle importancia, básicamente dándole el avión.
-Es enserio.- dijo Brooke echándose de espaldas en su cama en el espacio que le quedaba libre.- Sé que hasta ahora mi investigación no ha avanzado mucho pero…-
Hellen volteó a verla con expresión burlona.- ¿tu investigación no ha avanzado mucho?- preguntó divertida repitiendo las palabras de la pelinegra.- ¡Tu investigación no ha avanzado nada!- corrigió sin evitar soltar un par de risas.- Ni siquiera sabes si es hombre o mujer.-
-¡Pero si he avanzado!- se defendió la ojiazul.- ¿Sabías que Awendela significa “Luz del día” en un idioma nativo de América?-
Hellen la miró con las cejas en expresión pensativa.- Es interesante.- dijo sinceramente.- Es lógico que eligiera ese nombre, siempre se hace llamar a sí misma “La Luz”.- las últimas palabras las dijo rolando los ojos y con un deje de sarcasmo.
-¿Pero porqué escogió un nombre que está en un idioma nativo americano?- preguntó la pelinegra más para ella misma que para su amiga.
-Pues esa pista me apuntaría a ti, Hollywood- dijo Hellen lanzando una de sus blusas a la cara de la otra chica divertida.
-¡Oh por dios!- dijo Brooke llevándose ambas manos a la boca en expresión de sorpresa.- ¡Yo soy Awendela Darling!- dijo abriendo los ojos fingiendo sorpresa.- ¡Mátame ahora Hellen!-
-Sabes que lo haría...- dijo Hellen siguiendo el juego de su amiga, se acercó a su oído para que el resto de las chicas de la habitación no escucharan lo siguiente- Pero entonces no tendría con quien ir a la fiesta de regreso a clases en el bosque prohibido.-
Brooke soltó una carcajada, y ambas chicas comenzaron a reír animadamente.
Cuando se detuvieron la pelinegra miró a las demás chicas en la habitación, quienes pretendían hablar de otras cosas en lugar de escucharlas.- ¡Sólo para el registro!- gritó para que todas escucharan.- Era broma lo de que soy Awendela.- dijo de manera seria.- Aún no olvido el día que bromee sobre tener un falso ojo de cristal, y al otro día la mitad de la escuela miraba tratando de descubrir cual era.- añadió en un murmuró para Hellen, quien rió de manera escandalosa y contagió a la pelinegra de nuevo, las demás chicas de la habitación continuaron charlando animadamente sin prestar atención al par de chicas ahogándose en sus propias carcajadas, estaban acostumbradas a los histéricos ataques de risa de Brooke y Hellen, después de todo, ya habían pasado siete años.
Hellen detuvo sus risas de manera imprevista cuando algo vibró entre sus ropas, extrajo su celular del bolsillo izquierdo de su túnica y observó quien llamaba.- ¡Es Tenazas!- dijo alegre sentándose en el piso a un lado de la cama de Brooke con un moviendo brusco. -¡Teni! Cuanto tiempo sin hablar contigo.- dijo Hellen al teléfono con un tono meloso.
-Que rollo.- la voz de Scorpius salió del altavoz del teléfono, como era usual, el tono era poco emotivo y entusiasta.
-¡Saluda a Brooke!- la voz de Hellen sí era entusiasta, entusiasta por ambos.
-¡Yankee!- gritó el slytherin a todo pulmón en su típica manera de saludar a la pelinegra, quien comenzó a reír de manera escandalosa de nuevo.
-Yo yo yoiggady yo- saludó la pelinegra alegremente mientras su amiga sostenía el teléfono móvil cerca de su boca, lo volvió a colocar abajo para hablar.
-¿Cómo está el reven?- preguntó la rubia con interés. Las demás chicas de la alcoba también lo encontraban interesante, por lo que sus orejas se agudizaron al tiempo en el que dejaban de lado sus conversaciones. Hellen les lanzó una mirada de desdén, ellas no se movieron un centímetro.
-¡No jodas Hellen! Son las diez de la noche, obvio no hay nada.- el tono de Scorpius era de diversión, las chicas del dormitorio esbozaron una sonrisa casi automáticamente al escucharlo, Hellen, por otro lado, se limitó a bufar ofendida.
-¿Para que hablaste corazón?- preguntó Brooke con el mismo tono meloso que Hellen había usado para saludar a tenazas al principio, hubo un silencio prolongado.
-No pues… que se vengan.- la timidez se dejo sentir con aquellas palabras, Hellen y Brooke se lanzaron una mirada de complicidad.
-Nos vemos en diez.- pronunció Hellen, y colgó el teléfono inmediatamente después.- Chicos… no puedes vivir con ellos…-
-y no puedes vivir sin ellos.- finalizaron la frase ambas chicas al unísono para después reír un poco más.
Brooke volteo a ver a las chicas revenclaw, sentadas en las demás camas y fingiendo no haber escuchado nada.
-¿Listas para la party?- preguntó alzando la ceja de manera traviesa. Las adolescentes sonrieron de manera alegre y asintieron mientras soltaban carcajadas de diversión, esta seria su última fiesta de regreso a la escuela, puesto que era el último año que regresaban a la escuela, por lo que prometía ser la primera última fiesta del siglo.
Aquella noche era una de esas ocasiones en las que más de un alumno de Hogwarts se preguntaba como era que sus padres habían podido atravesar por la escuela sin un teléfono celular, ¿qué hacían sus padres sin una computadora portátil, o, sin una columna de chismes con una base de datos más extensa que la colección de libros entera de la biblioteca?; los alumnos de Hogwarts no concebían aquellos días oscuros… ¿Cómo era que sus padres encontraban la manera de saber donde estaba ocurriendo toda la acción? ¿Había alguna manera?... Aquellas solamente eran algunas de las muchas preguntas que un montón de adolescentes tenían en sus mentes mientras enviaban mensajes de texto con el concreto mensaje de la ubicación de la primera fiesta del año: “Bosque prohibido”.
El alborotó se armo mucho antes de que cualquier estudiante pudiera llegar al bosque, los cuartos de las chicas de séptimo curso de todas las casas se convirtieron en sinónimo de caos en menos de media hora, las chicas de sexto, quinto e incluso cuarto, no estaban quedándose atrás; otra buena parte de la conmoción se encontraba en las salas comunes, había varias personas esperando su turno de buscar su escape del castillo, un par de ellas ya habían sido regresadas por el celador del colegio, una situación que resultaba bastante cómica para quien observara como en el momento en el que la puerta de la sala común se abría sin un silbido conocido, todos los presentes corrían a ocultarse para no ser vistos por el celador, quien observaba de reojo la aparente poca actividad de la noche, y volvía a los pasillos en busca de más “adolescentes alborotados”. Poco a poco ocultarse del celador se hizo una tarea más fácil, cuando ya casi no quedaba gente en la sala común porque todos había logrado llegar hasta el bosque prohibido, la situación era cómica, incluso el ser regresado por el celador a la sala común era motivo de relajo y diversión, conforme avanzaba la noche y más y más personas se unían a la diversión del bosque, la pregunta general se fue unificando en busca de una respuesta; ¿Quién sería el perdedor que no llegaría al bosque antes de que todo acabara?
La atención de Al Potter fue capturada de manera instantánea al escuchar un trío de risas familiares explotar a sus espaldas, volvió la vista sin pensarlo, y sus ojos se toparon con la visión de tres adolescentes paradas junto a una de las múltiples fogatas de aquella noche, las tres sostenían vasos de plástico en sus manos, y las tres reían de manera histérica y poco usual. Al decidió no moverse de manera inmediata y se recargo de uno de los árboles cercanos señalando a su amigo el sitio en donde las tres chicas causaban conmoción, Scorpius sonrió y se recargó en un árbol cercano a Albus sin pensarlo.
Las tres chicas reían de manera escandalosa sin notar que eran observadas por dos apuestos adolescentes; la primera chica, la más alta, continuaba contando una divertida anécdota del verano, su largo cabello rojo intenso y rizado se encontraba sostenido en una cola alta, su tez era blanca y sus ojos marrones, no usaba mucho maquillaje y su vestuario consistía en una blusa strapple negra y unos jeans acompañados por unos altos tacones; la chica a un lado suyo, quien parecía ser la que encontraba la anécdota más graciosa, era unos centímetros más baja que la primera, tenía su larga cabellera rubia lacia suelta y recogida al frente por una diadema de color negro, sus grandes ojos azules resaltaban en su piel blanca acentuados por un sutil maquillaje, su vestuario era un poco más sofisticado que el de la primera chica, usaba un lindo vestido corto negro con delicados encajes en el cuello, unos mayones blancos y unas zapatillas imponentes; y la última chica, quien reía al mismo tiempo en que no podía evitar que su cuerpo se moviera al ritmo de la música, era la más baja de las chicas, la primera le sacaba al menos diez centímetros, usaba su larga cabellera negra y lacia suelta, su piel era blanca pero bronceada, ojos azules imponentes y sonrisa encantadora, usaba un vestido corto blanco sin mangas, unos mayones negros y unas imponentes botas del mismo color, y era imposible no notar su numerosa cantidad de cogandijos, alrededor de su cuello, de sus manos, inclusive de sus dedos, en donde exhibía anillos, y su cabeza, donde usaba una banda blanca a manera de diadema. Los ojos de Hellen se toparon con los de Scorpius, quien la saludó con un rápido movimiento de mano, Hellen volvió a sus amigos señalando el lugar en donde los dos chicos las observaban, las tres adolescentes los miraron con una sonrisa: -AMORES- gritaron las tres al mismo tiempo llamando a los dos chicos.
Al y Scorpius soltaron un par de risas y comenzaron a caminar en dirección a las chicas que no dejaban de lanzarles piropos acompañados con risas escandalosas, Al tomó el vaso de Brooke y bebió el contenido sin decir nada mientras la pelinegra lo miraba anonadada.
-Eww, hollywood.- dijo el chico dejando caer el vaso estrepitosamente con una expresión de repulsión.- ¿qué era eso?-
Las caras de diversión de las chicas se tornaron en caras de asco.- Eso, primo adorado…- comenzó a decir Rose sin poder ocultar la repulsión que sentía por el contenido del vaso.- era orina de unicornio.-
Al comenzó a raspar su lengua con sus dedos de manera histérica mientras Scorpius luchaba tratando de contener su risa.- ¿Por qué tenías orina de unicornio en tu vaso?- preguntó el rubio entre carcajadas al tiempo en el que Potter maldecía tratando de sacar el sabor de su boca.
Hellen sonrió tímidamente a Albus.- Era para un experimento.-dijo con un deje de arrepentimiento.- ¿Por qué tenías que beber del vaso de Brooke sin preguntar?-
Scorpius rió más fuerte y Rose no pudo evitar reírse con él.
-Al, te dije que algún día esto iba a suceder.- dijo Brooke acercando la muchacho tratando de examinar su boca mientras él se retorcía de asco.- voy a buscarte un refresco.- dijo con un deje de preocupación antes de correr en busca de algo bebible.
Ahora Scorpius y Rose imitaban a Al dando brincos cerca de el y frotando sus lenguas con insistencia, el ojiverde los miraba sin encontrarle mucha gracia a la situación, al contrario de Hellen, quien se carcajeaba a un lado de su infortunado amigo.
No tan lejos de allí, una menuda adolescente de cabello negro esquivaba a montones de personas en busca de alguna de las bandejas mágicas que contuviera soda, las cuales, evidentemente, no eran tan populares y escaseaban en los alrededores.
Brooke Sullivan se detuvo abruptamente y clavó su mirada obviamente sorprendida en un grupo de chicos que se divertían gritando piropos subidos de tono a cualquier chica que cruzara sus campos visuales, la sorpresa en los ojos de la pelinegra rápidamente se transformó en ira, ¿Qué hacía su hermano menor con esa bola de vagos?
Spencer sintió las afiladas uñas de su hermana enterrarse en su brazo derecho, lo había tomado por sorpresa mientras charlaba de espaldas con los chicos del grupo. -¿Qué haces psicópata?- preguntó altaneramente, provocando que las uñas se hundieran aún más en su piel. Los chicos del grupo observaban la expresión de enfado en el rostro de Brooke.
-Tranquila Hollywood, tu hermanito está en buena compañía.- dijo Ryan, el líder del grupillo con un deje de burla.- Quién te viera en ese papel tan sobre protector- rió débilmente, los siguieron sus borregos.
-No creo que seas tan buena compañía para mi hermano… él no le hace a esas cosas.- respondió Brooke cortante, la tez de Ryan perdió color de manera instantánea, su séquito lo miró anonadados por una fracción de segundo, y después comenzó la risa colectiva por parte de todos los presentes, inclusive Spencer dejo escapar un par de risitas sin que Ryan lo notara.
-¡ESO ES UNA MENTIRA! ¡UNA MENTIRA INVENTADA POR ESA TAL AWENDELA!- profirió Ryan con las mejillas encendidas de la ira.- ¡Esa nota fue una calumnia!- dijo, y continuó gritando hasta que Brooke, quien arrastraba a su hermano a través de la gente, ya no fue capaz de escucharlo, entonces se detuvo.
-¿Tienes idea de porque esos idiotas te invitaron a venir?- preguntó a su hermano molesta.
Spencer sacó un par de hojas del bolsillo de su pantalón y las restregó en el rostro de su hermana.- Sí, me hago una idea.- contestó de manera calmada y desafiante; él también había leído la columna de Awendela, y le parecía bastante obvio que los chicos de sexto lo habían invitado con el motivo de elevar un poco su estatus entre los demás estudiantes.
Brooke alzó la ceja.- Entonces estás de acuerdo en que te usen.-
-¿Segura que ellos me están usando?- preguntó con una sonrisa sarcástica en su rostro.- ¿Cuándo fue la última vez que una hermana mayor se hizo amiga de alguien por petición de su hermanito?-
La pelinegra roló los ojos “pensativa”.- Nunca.- dijo, para aquel punto toda su ira se había desmoronado, miró a su hermano de manera sospechosa.- Que mente tan siniestra.- dijo. Su hermano sabía que las personas tratarían de usarlo, pero estaba al tanto de que si jugaba sus cartas correctamente lograría que la situación le resultara beneficiando.
-Podría decirse que tuve una excelente maestra.- dijo alzando las cejas, su hermana sonrió halagada, acto seguido se llevó un dedo a la boca en señal de solencio y lo miró seriamente.
-Tú no sabes nada de mí.- advirtió.
-¿Brooke quién?- respondió su hermano de manera cómica, él no soltaría información ultra secreta de su hermana, o al menos no lo haría sin una remuneración elevada.
Brooke sonrió pero no dejo de observarlo seriamente, dicen que las grandes mentes piensan igual, ambos sabían lo peligroso que iba a resultar que dos Sullivan compartieran el mismo castillo por inmenso que fuese. Spencer le lanzó una mirada cansada, preguntando si podía marcharse, ella no se digno a contestar, dio media vuelta sin decir nada y comenzó a caminar de nuevo, su hermanito comenzaba a darle dolor de cabeza.
-¡HOLLYWOOD!- gritó una voz familiar, pero poco común, haciendo que la pelinegra volteara a todos lados en busca de su propietaria. Los ojos de Brooke encontraron a Sophia Cage recargada contra un árbol a unos metros a un lado de un chico rubio con expresión de aburrimiento, la slytherin llamó con la mano a la ravenclaw, quien vaciló antes de finalmente decidir acercarse a ellos.
-Lindo outfit- dijo Sophia de manera inmediata a la llegada de Brooke, antes de que la pelinegra pudiera responder el cumplido, la melosa voz de Sophia volvió a escucharse:- ¿Sabes donde está Al?-
Brooke miró instintivamente a Gregory, sabía que sus problemas con Al se había intensificado con los años, sin embargo, el chico parecía perdido en sus propios pensamientos y no mostraba interés alguno por saber la respuesta a aquella pregunta.
-Del otro lado del bosque.- dijo la adolescente señalando rápidamente.- Estoy buscándole un refresco…-
-¿refresco?- interrumpió la otra pelinegra.- ¡Yo lo haré por ti!- dijo con amabilidad falsa, la hizo a un lado delicadamente y comenzó a caminar en busca de una bandeja dejando a Brooke parada a un lado de Gregory Kensington, y con una gran interrogante en sus pensamientos.
-¿Hueles eso?- preguntó Gregory sin mover su expresión facial y sin voltear a ver a la ojiazul, quien no tuvo tiempo de responder.- huele a problemas.- dijo dándole la cara por primera vez, con una inmensa sonrisa macabra en su rostro.
Aunque Brooke pareció no haberlo percibido a tiempo, al otro lado del bosque Rose si sintió el poderoso hedor de los problemas acercarse hacia a ellos, ¿Por qué Sophia Cage insistía en usar aquél perfume asqueroso?
Su inmensa sonrisa de amabilidad falsa obligó a los cuatro chicos a sonreír de vuelta, por un segundo, Malfoy se lamentó de no vivir en aquellos viejos tiempos en donde las batallas no debían pelearse con discreción y cortesía, sino a punta de varita.
-Sophia… ¿Qué te trae por aquí?- preguntó Scorpius amablemente.
-Hola chicos.- saludó a todos sin bajar la sonrisa.- Pues, es que un pajarito me contó que Al quería un refresco, no deberías usar a Brooke de mucama Al, la pobre estaba exhausta de buscar…- dijo la chica mirando especialmente al ojiverde.
Al sonrió con falsedad.- Que amable en hacerle el favor de ayudarla entonces.-
-Oh, no fue nada.- el tono meloso de Sophia revolvía el estómago de Rose, quien se mantenía tiesa y sonriente.- Además tenía que salir de allí, comenzaba a sentirme como el mal tercio entre ella y Gregory.-
Sophia uno, Al cero, tu mejor amiga con tu peor enemigo, el chico uso todas sus fuerzas para mantener la sonrisa en su lugar, y mientras su sonrisa se volvía cada vez más falsa, la sonrisa de Sophia se volvía cada vez más genuina, y maliciosa.
-Bueno, aquí tienes.- dijo estirando la mano para darle el vaso de refresco, el chico la tomó haciendo acopio de toda su fuerza de voluntad para no lanzar el vaso contra la pelinegra.
-Gracias.- gesticuló de la manera más natural que le fue posible, se estaba encabronando enserio.
Sophia miró a los otros tres, luchaban contra sus ganas de abalanzarse contra ella, el regocijo que le causo fue inigualable, se abanicó con la mano.- Trarte tu refresco me dejo exhausta.- dijo.- ¿Me acompañas a buscarme uno?-
Hellen estuvo tentada a regresar al lugar en donde había encontrado la orina de unicornio cuando había llegado a la fiesta horas atrás y servirle un vaso grande a la serpiente, sin embargo fingió ver algo y volteo la cara para no decir nada.
-Claro.- dijo Al con los dientes apretados. Sophia lo tomó del brazo como su escolta y ambos comenzaron a caminar en dirección a donde se encontraban las demás personas.
-Es una perra del mal.- susurró Rose a sus dos amigos mientras miraba a ambos pelinegros alejarse.- Vamos a buscar a Brooke.- dijo recordando que su mejor amiga también se encontraba en las garras de una persona inclusive peor a Sophia. Scorpius y Hellen asintieron mientras las maldiciones cruzaban sus pensamientos como ráfagas, si no fuera por que Awendela Darling probablemente observaba todos sus movimientos desde algún sitio, los tres hubiesen sacado su varita y Sophia Cage estaría retorciéndose en el suelo, en lugar de tener sus entrañas retorciéndose en aquél momento.
Avanzando a paso lento, Albus Potter intentaba mantener la compostura, mientras Sophia Cage se divertía de lo lindo.
-¿Qué quieres?- preguntó el pelinegro secamente.
La sonrisa de Sophia ganó más fuerza.- Un refresco.- respondió fingiendo inocencia.
-Ojala quisieras sólo un refresco.- dijo Al con un tono de cansancio, era inútil fingir cuando estaban los dos solos, ¿Por qué la sonrisa de Sophia no parecía ir a ningún lado?
-Si bueno… la palabra “sólo” no existe en el lenguaje de las chicas… todas tenemos… necesidades.- pronunció con una inmensa felicidad en su voz, aquello iba mejor de lo que esperaba, para ella la fiesta estaba cubriendo las expectativas de manera asombrosa.
Al frunció el ceño extrañado, ¿estaba Sophia Cage haciéndole una propuesta indecorosa? Antes de que pudiera decir algo, la pelinegra abrió la boca de nuevo.
-¿Sabes quién más escuché que tiene necesidades?- preguntó mirándolo con ojos maliciosos tratando de fingir inocencia.- Una cierta gryffindor de ojos azules y pelo rojizo… una pequeña gryffindor…- el énfasis en la palabra “pequeña” tenía una razón concreta, y el mediano de los Potter la captó inmediatamente: estaban hablando de Lily.
Albus sintió una punzada en su estomago, una combinación de ira y pánico recorrió todo su cuerpo en cuestión de segundos, sus manos se pusieron heladas al mismo tiempo que sus mejillas se encendían, ¿Qué estaba insinuando Sophia?
La chica soltó una débil risita al percibir la reacción del Potter, quien ahora no podía contener los latidos de su corazón, se le iba a salir por la boca en cualquier instante.
Sophia no dejaba de reír divertida.- La fiesta está estupenda.- dijo entusiasmada.- ¡Qué lástima que Hook se la está perdiendo!- el corazón de Al se aceleró aún más, sus pupilas se dilataron. – mmmm, ahora que lo pienso, tú hermana…-¿qué decía Sophia? ¿Qué su hermana se…- tampoco está aquí ¿verdad?- estaba acostando con Bandon Hook?