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Historia 29843 — capítulo 9

Albus Potter volvió a girar sobre sí mismo en su cama, quedando frente a otro de sus compañeros de casa que dormían plácidamente. Suspiró, volvió a girarse, esta vez para quedar boca arriba, la mirada dirigida al techo; una mirada hosca, extrañamente pensativa y molesta para aquellas horas de la noche. Al frunció el ceño mientras examinaba el techo con su mirada, cada pequeña imperfección de la superficie que estaba supuesta a ser lisa resaltaba ante la mirada del pelinegro, sus ojos ya se habían acostumbrado a la oscuridad… Al chasqueó la lengua, preguntándose por primera vez cuando terminarían sus noches de insomnio. No le había representado ninguna molestia en los días pasados… pasaba horas observando al espacio, sin ningún pensamiento específico en mente, acostado boca arriba en su cama mientras los otros dormían… aquella noche era diferente.

Casi de manera inconciente la mano del pelinegro se cerró, aprentando aún más la bola de papel que tenía presa entre sus dedos, una hoja de Awendela Darling que había estado leyendo mucho antes aquella noche. ¿De verdad podía molestarle tanto que esa hipócrita le diera consejos?

Un sentimiento profundo de asco se apoderó de él al recordar con precisión las palabras usadas por Awendela, su respiración se agitó un poco y su puño se cerró aún más, hasta el punto de lastimarse a él mismo… aunque aquello lo tuvo sin cuidado. Todo el escrito en general le provocaba una inmensa repulsión, odiaba aquél sentimiento, pero estaba comenzando a aprender a vivir con él. En aquel momento, Albus Potter odiaba a todos en el colegio, a todos en su casa… y al mundo entero en general.

¿Cómo era posible que todos pudiesen continuar con sus vidas tan tranquilamente? ¡Su abuelo estaba muerto! Y para él, aquello debía haber significado al menos un par de terremotos o uno que otro incendio. Su abuelo estaba muerto… y todo lo demás parecía continuar como si nada hubiera pasado, como si realmente aquél hecho no tuviera importancia ni impacto en el mundo…

-Brooke.- murmuró una débil voz dentro de su cabeza… Brooke. Brooke, a quien consideraba su mejor amiga, y recientemente, su posible interés amoroso… Brooke era la persona a la que más detestaba en aquellos momentos, a quien odiaba con una intensidad con la que no se creía capaz de odiar, el sonido de su nombre le provocaba nauseas y su simple visión arruinaba su día entero. Brooke, la que actuaba con mayor naturalidad de todos… coqueteando con su hermano mayor en la cara de todo el colegio, caminando por allí vanagloriándose por haber "ayudado" a Rose… con su paso sútil, su sonrisa triunfante…

-La odio.- murmuró el pelinegro entre dientes, rompiendo el sepulcral silencio en el que había estado sumido hasta aquel momento. Los gritos en su cabeza a veces llegaban a ser tan fuertes que le era imposible evitar que uno que otro se deslizara entre sus labios… aquello se sentía bien, dentro de todo lo malo… aquello estaba bien.

Odiar a Brooke estaba bien, detestar todo aspecto de ella estaba bien, desear que ella y James se separaran… aquello era confuso…

¿por qué si los consideraba a ambos seres despreciables desaprobaba rotundamente que estuviesen juntos? "No se merecen ni eso" murmuró una voz furiosa dentre de su cabeza, "ni siquiera merecen estar juntos…"

… y duda de nuevo, aquel sentimiento que también había llegado a convertirse en uno bastante familiar para el pelinegro… ¿de verdad odiaba tanto a Brooke?

-Es perfecta…- balbuceó el chico de la cama contigua, Albus roló los ojos, una vez más hablaba dormido; y sin embargo, aquella extraña intrusión en sus pensamientos lo había sobresaltado de manera inusual.

¿Es perfecta? Se preguntó el adolescente… ¿esa era la respuesta a su pregunta?

-Sí, sí, sí… puedo usar tus zapatos un rato.- volvió a balbucear el chico, y Albus volvió a sobresaltarse. ¿En que demonios soñaba ahora Joe? Siempre balbuceaba cosas que no tenían coherencia alguna…

-Sí, ya sé que es tonto.- balbuceo Joe una vez más, y esta vez Albus volteó a verlo asombrado… ¿porqué parecía que ellos tenían una conversación?

-¿Joe?- preguntó Albus por lo bajo, y el chico ni se inmutó. Estaba dormido… y extrañamente hablando como si él y Albus sostuvieran una conversación.

-Al… gunas veces-

Albus fijó la mirada al chico, asombrado de que casi pronunciara su nombre. Tomó su varita del buró a un lado de su cama- Lumus.- susurró, y pasó la débil luz cerca del rostro de Joe. Nada.

-¿Joe?- preguntó Albus alzando su ceja, ahora con un poco más de fuerza en su voz.

-No.-

Albus chasqueó la lengua… aquello no podía estar pasando. ¿O sí? Inhaló aire mientras su corazón comenzaba a latir un poco más aprisa… ¿Sería que…

-¿A… abuelo?- preguntó incluso antes de acabar de procesarlo, en un murmuro suave y casi inaudible. Joe no respondió nada, Albus lo observó unos minutos, y el chico continuaba tan dormido como en un principió, apagó su varita.

El pelinegro soltó un suspiro mientras volvía a acomodarse boca arriba en la cama, aquella había sido una idea estúpida… su abuelo estaba muerto, y no se comunicaba con él a travez de los sueños de su compañero de habitación… su abuelo estaba muerto… su abuelo lo había…

-Nunca...- dijo Joe en un susurró, sacando a Al de sus pensamientos y dejándolo alerta, el pelinegro volvió a voltearse de lado de su compañero de casa, continuaba dormido.-Nunca.- reiteró el adolescente con voz adormilada.

Albus Potter acabó su oración mental "… abandonado" y se mantuvo quieto un rato en aquella posición. Joe se volteó eventualmente y continuó durmiendo en silencio.

¿Nunca?


-Esta siendo un idiota.- murmuró Scorpius, con una voz punzante.- Me tiene harto… está bien que esté triste, pero ya cruzó la raya de la amargura… y si sigue avanzando lo voy a mandar directito a la chingada.- gruñó el joven rubio. Él y Hellen estaban sentados en las bancas en los terrenos del colegio, era un perfectamente soleado viernes por la tarde, y todo el colegio parecía estar tomando su fin de semana anual de descanso… todos necesitaban descansar un poco antes del próximo fin de semana, la fiesta de cumpleaños de Sophia Cage estaba a la vuelta de la esquina.

Hellen suspiró jugueteando con su hermoso cabello rubio, recargó su cara sobre su mano derecha pensativa, con la mirada en las demás chicas que se encontraban en los terrenos, tratando de calificar sus atuendos mientras Scorpius continuaba quejándose de la terrible actitud de Albus.

-¿Tan siquiera me estas pelando?- preguntó el chico molesto al notar la mirada ausente de su amiga, quien no se movió de su posición.- A veces me cagas Hellen.- gruñó el rubio.

-Igualmente.- contestó la adolescente alzando la ceja, volteó la mirada al slytherin y lo contempló pensativa.-¿Cómo fue que nos hicimos amigos?-

Scorpius roló los ojos.- Ni idea.- masculló entre dientes.- Creo que por Brooke…- añadió minutos después, tras pensar bien en la pregunta.

-No, no hablo de nosotros dos… habló de todos..- corrigió Hellen con aquella mirada inquisitiva aún en su rostro.- No tenemos nada en común… a ti todo te vale, a Albus todo le afecta, Rose es la heroína del cuento, a mí a veces solo me importo yo, Brooke es la damisela en peligro, Lily no sabe ni quien es, y Hugo… ¿Hugo qué?-

-Es un pendejo que se cree el rey de la escuela.- contestó Scorpius con sinceridad alzando la ceja.- ¿Cuál es tu punto?-

-Pues no estoy segura de que fuéramos así cuando nos conocimos… de hecho, estoy completamente segura de que no éramos así cuando nos conocimos…- comenzó a decir la rubia, cobrando un poco más de convicción en sus palabras.- éramos otras personas… teníamos once años… dios mío, todos a los once años somos mas o menos la misma cosa… y ahora…- Hellen se detuvo, pensando con cautela sus palabras.- somos tan distintos.- dijo más para ella misma que para Scorpius; y tenía razón.

Scorpius chasqueó la lengua, no era como si él mismo no hubiera pensado aquello con anterioridad.- Entonces…¿Deberíamos dejar de ser amigo? O ¿qué estas diciendo?- preguntó el rubio intrigado, pues en sus pensamientos al respecto el mismo jamás había llegado a concretarse la respuesta a aquella pregunta, que era, sin lugar a dudas, bastante importante.

-Estoy diciendo…- comenzó a responder Hellen con la mirada perdida en algún punto del espacio.- no tengo ni idea que estoy diciendo.- finalizó la chica con un deje de desesperación en su voz.- ¿Por qué estoy diciendo esto?- preguntó más para ella misma que para el rubio, sin embargo aún así consiguió una respuesta:

-Ya lo dijiste, eres una maldita egoísta.-

Hellen hizó una mueca al chico, y después, su rostro volvió a tomar aquella expresión pensativa que había tenido segundos atrás. Hellen Longbottom no era fan de la confusión, y aquello le causaba más de lo que ella podía imaginar. Habían cambiado tanto en el transcurso de los años, que de vez en cuando no podía evitar preguntarse porqué continuaban siendo amigos.

-Entonces…- volvió a hablar Hellen mirándo a Scorpius severamente.- ¿Qué crees que debemos hacer?-

-¿Con qué?- preguntó el chico fingiendo demencia. Hellen roló los ojos.

-¡Con todo!- gruñó molesta por la actitud del Slytherin.- Esta es una relación no sana… somos como las novias de un tipo que nos golpea… y seguimos aquí… ¿por qué no tomamos el auto y nos llevamos a los niños?- aquella analogía, una vez más era para ella misma, y Scorpius no pudo evitar alzar la ceja desconcertado.

-Ahora sí me estas asustando…- dijo el chico con la ceja alzanda.- Entonces, dejame ver si entendi bien… crees que debemos dejar de ser amigos.-

Hellen se mantuvo en silencio por unos minutos, finalmente volteó la cabeza hacia otro lado y se dedico a seguir observando a las chicas y calificando sus atuendos. Scorpius bufó molesto ante aquello, pero optó por hacer lo mismo en lugar de presionar a la chica a darle una respuesta… después de todo, podía ser que lo que tenía que ser dicho fuera algo que él no quería escuchar, y que ella no quería decir.