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Historia 30010 — capítulo 13
Confianza
...¿Me había vuelto loca? Edward me miraba asombrado y molesto. Tomo mis manos y las separo de mi cara. Pero, pronto recordé que hacia Edward aquí. Intente recobrar mi compostura y deje que el Orgullo me absorviera un poco.
-Edward, te lo repito, no necesito tu lastima-. Mi voz sonaba algo quebradiza, intenté aclararla un poco.
-No tienes mi lastima, necesitas mi ayuda-. No me soltaba las manos.
-No necesito tu ayuda, ni la de nadie. Gracias, pero no.
-Entonces ¿que? ¡Claro que necesitas ayuda! Necesitas un amigo-. Pensó las palabras-. Y yo estoy arriesgando mí relación con Bella, para ayudarte. Al menos deberías decir "Gracias Edward. No sabes lo agradecida que esto", y darme un beso-. Levante una ceja, ¿que se creía?. Pero se corrigió inmediatamente-. Bueno puedes quitar el beso.
-¡JA! ¿Crees que yo te besaría?-. Me volví a reír-. ¿Quien te crees que soy, eh?-. Seguí riéndome sin para, y el me siguen en las risas.
-Bella, no puede saber que estoy aquí-. Me miro-. Te asesaría junto con Alice y Rosalie.
-Cree me, no tengo motivos para ganarme otra enemiga.
-Aparte, tendría motivos de ponerse celosa-. Se quedo viendo un árbol.
-¿Por que?
-Por que ella sabe que me gustan las morenas-. No pude reprimir de nuevo una risa.
-jajaja, ¡no lo puedo creer! Esa chica me odiara toda su existencia. Su novio, Edward Cullen sale de casa y se encuentra con una chica. Curiosamente esa chica tiene el pelo negro. PELINEGRA. jajaja Alice podrá entrenarla.
-No es gracioso, sobre todo por que eso pondría en riesgo mi apenas reparada relación con Bella.
-´¿Que todavía tienen problemas?-. No hubo la necesidad de que hablara. Lo vi en sus ojos.- Aun hay problemas con Jacob.
-Si. Ella lo ama pero...
-Pero no los puede tener a los dos.-. Negué con la cabeza y me senté en un árbol alejada de Edward-. Eso es jugar con fuego.
-Hubiera sido preferible que mi contrincante fuera mas...humano.
-JA, eso no es tener una buena competencia Edward. Es jugar sucio, eres un vampiro y tienes mejores cosas que un humano cualquiera.
-Físicamente si, pero no sabes si mentalmente podría compararse conmigo.
-Lo veo difícil. Aunque seria fantástico ver algo así.
Nos iremos juntos, jamas había disfrutado de la compañía de alguien, exceptuando a Jasper.
Pero de pronto nos quedamos callados. Lo mire a los ojos.
No podía escuchar lo que el pensaba, pero estaba segura de que había oído lo mismo. Jacob Black nos acababa de oír y planeaba decirle a Bella nuestra charla. Ambos nos levantamos y salimos corriendo. Él con Bella, yo a mi casa.
Llegue bastante rápido. Abrí la puerta, estuve a punto de lanzarla muy lejos. El maldito Licántropo había oído la conversión, y ya podría contar con ver a Bella entre mis enemigos.
Me lleve una mano al cabello y me recoste en el sofá. Estaba agotada. Tantas cosas en un solo día dejan aturdido a cualquiera.
Las horas pasaron rápidamente y me quede dormida en el sofá, soñando con lo que acababa de ver.
Pero una risa me despertó. Edward me observaba y no paraba de reírse mientras jugaba con una manzana. Bufe, molesta y me reincorpore con delicadeza.
-¿Que? ¿Bella no te mato?-.Se puso serio y rígido.
-No, pero no quiso verme.
-¿Puedo contarla como una nueva pequeña amenaza para mi integridad física y mental?
-Si-.Se rió
-Bien -. Lo mire-. ¿Que quieres ahora?
-Hablar contigo. Y viendo que no tengo nada mas interesante que hacer por el momento, quisiera invitarte a dar una vuelta por Seattle.
-Ok, señor Cullen-.Levante una ceja y me cruce de brazos-. ¿Como se que no es una trampa? mejor dicho, ¿como se que no me vas a meter a la boca del lobo?
-Por que-. Se empezó a reír-.No tengo un motivo aun, por el cual meterte a la boca del lobo. Vamos, ten un poco de confianza en mi. Aparte a lo mejor se algo que te interese.
Lo observe con detenimiento. Confiar o no confiar, eh ahí el dilema. Pero, hace mucho que no me daba una vuelta por la ciudad. Era una idea perfecta. Y a lo mejor podría distraer mi pobre mente de los pensamientos que amenazaban con volverme loca.
-Esta bien, tu ganas-. Camine a mi cuarto y me puse mi chaqueta. Volví a la sala-. Saldré contigo pero eso no te dará el privilegio de usar esta "cita" en mi contra.
-No te preocupes, no usare esta "cita", ni nada de lo que digas en mi contra. Vengo en son de paz.
-Muy simpático-. Salimos del departamento y caminamos un rato en silencio por las calles de Seattle.
Mi mirada estaba centrada en la gente que pasaba a mi alrededor. Tenia la extraña manía de observar los rostros por mucho tiempo, y después decir que opinaba de esas personas basandome en su cara. Era una ociosa, pero no tenia nada mejor que hacer. Edward caminaba en silencio y tenia las manos hundidas en los bolsillos. Comenzaba a oscurecer, y mis ojos diviasaron una heladería. Camine hacia ella y compre un helado. Tenia antojo.
-Helado, en una noche tan fría como esta, eres asombrosa
-Dirás que no soy normal -. Lamí mi helado mientras seguimos caminando.
-Sabes, me hiciste recordar a cuando era humano.
-¿En serio? ¿Conociste a una chica de ojos violeta?
-No, tonta. Pero conocí a una chica con tu carácter y tu acento.
-Yo no tengo acento.
-Claro que si, cuando hablas te cuesta trabajo pronunciar las CH, y la dices como una J.-Me quede callada.
-Es que en Alemán CH es una J, bueno se pronuncia como tal.
-Lo imagine.
-Bueno, ¿me dirás a quien te hice recordar o no?
-Si-.Miro la calle-.Cuando tenia 15 años, en mi escuela se hizo un intercambio. Aun no explotaba la primera guerra mundial, asi que llego una chica Alemana, se llamaba Milla Leiner.
"Era una chica bastante guapa, y hablaba con ese acento, muchos se reían de ella, y tenia un muy mal carácter. Pero yo le caía bien. Ella se fue de vuelta a Alemania, unos meses antes de que yo muriera. Nos mandamos cartas. Ella pensaba que había muerto, pero cuando vio que yo el seguía respondiendo se alegro.
"Nos seguimos carteando y me entere que se caso con un hombre, llamado Michael Lindermann. Y que habían tenido un hijo. Y después ella murió, su hijo estuvo en la Segunda Guerra Mundial, Michael Till Lindermann. Y este me carteo un tiempo, creyendo que yo era mi propio hijo.
"Poco tiempo después no supe de el, solo que tuvo una nieta, y que su hijo había muerto junto con su mujer, en un accidente vial en Italia.
Cuando termino la historia. Me quede estática, el estaba mucho mas adelante de mi, y el helado se había derretido en mis manos.
Mi abuela paterna se llamaba Milla, razón por la cual yo me llamaba Scarlet Milla Lindermann....