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Historia 30010 — capítulo 22

Imprimados

Jacob miraba su rostro en el espejo. Varios miembros de la manada, se habían ido, que ah arreglar un asunto. Él ni quiso ir, no tenia ganas de ver a Bella. Se llevo una mano al cabello. Leah quería hablar con él, debía de ser algo importante. Se vistió, la más rápido que pudo y salió de la casa. Miro en todas direcciones, esperando ver a la chica, pero no la veía. Cerro los ojos y se apoyo en el marco de la puerta. Estaba cansado, había dormido las horas que necesitaba, pero no quitaba el cansancio, y estrés que sufría. En pocos días seria la boda de Bella, y tenia que cargar con ser el jodido encargado de los anillos. Se masajeo las sienes. Escucho el suave trote de Leah y se volteo para verla.

Difícil es explicar que se siente en el primer beso, pero aun más cuando se trata de sentimientos. Los ojos de Jacob se perdieron en los de Leah. Aquel extraño efecto, que desde el primer Licántropo Quilite se ah experimentado, lo pudo sentir el joven Jacob. Miraba a Leah, y de pronto, cualquier pensamiento que tuviera en mente, se había desvanecido, como cuando el viento se lleva las hojas que caen de los árboles. De pronto la vida comenzaba a tener mas sentido para Jacob, de pronto, y sin darse cuenta, había puesto su mano caliente, sobre la mejilla de Leah. Ella debía mirar hacia arriba, para apreciar mejor a Jacob.

La imprimación, la cosa más extraña en este mundo, la razón por la que un Licántropo entrega cuerpo, alma y mente a su amada. Pero lo que pasaba ahora, era algo fuera de lo normal. Dos Licántropos se habían enamorado, habían encontrado el uno en el otro, el amor. Aquel sentimiento que un humano no puede explicar. Y mucho menos esta servidora. Explicar los sentimientos, lo que rondaba por la mente de los jóvenes amantes. Seria como intentar explicar con palabras sencillas, por que nos enamoramos; Por que sentimos cariño hacia otro ser humano, del mismo sexo o del otro sexo; El por que cuando vemos en lo ojos del ser amado nuestro reflejo, no podemos escapar; el por que cuando sentimos el roce de labios del otro, temblamos; El por que perdemos la respiración en aquel primer beso, pero no nos alejamos, aunque nuestra vida dependa de ello. Continuamos unidos, por que no existe nada que pueda separarte del ser amado, por que no existe aun un motivo o razón congruente para decir, por que amamos.

Lentamente, ambos labios se rozaron, al principio tímidos, con miedo, pero una vez que se encontraron, el beso cobro aquella intensidad, aquel sentido y razón que tenia. Ambas bocas se unían la una con la otra. Lenta y cariñosamente subían y bajaban. Se acaba el aire, y pronto la atmósfera cambio, no se sentía aquel frió tan común en Forks Washington. No, ahora, en vez de sentir aquel frió abrasador. Ahora se sentía el amor, el calor que recorría ambos cuerpos. El sentimiento de amor se alzaba por toda la zona.

Con una sonrisa traviesa, Jacob tomo la mano de Leah y la guió entre el bosque.

Y así fue como, Jacob Black, el chico que había jurado jamás enamorarse de otra que no fuera Bella, encontró a su ser amada. A su Leah...