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Historia 30010 — capítulo 26

Vampiros de Equinoccio

... Me que de sola, durante un largo tiempo. Me dolía saber que alguien que no tenia la culpa, se echara la responsabilidad encima. tonta de mi, no debí haber gritado todo eso, pero...aff! lo había hecho. Comencé a presionarme, mas y mas, para poder despertar. Y entonces, escuche con toda claridad, la voz de Doña Meche, pero me hablo en ingles y con aquel acento extraño-

-Tranquila Scarlet, deja de presionar a tú cuerpo-.Doña Meche sujetaba mi cabeza y pasaba las manos por todo mi rostro.-Ahora, se una niña buena, y haz me el favor de relajarte-.Y así lo hice, volví a respirar normal, y a quedarme quieta.-Buena chica; ¡Magdalena!, pásame la olla, hay que darle un poco a la niña.

-Sí, señora-.La voz de Magdalena, era como un suave susurro. ¿Por qué Carlisle había pedido ayuda a una humana? No tenia la más remota idea, pero no podía poner objeción. Doña Meche tomo mi cabeza y empino sobre mis labios un vaso. El sabor era parecido a un té de manzanilla, o lavanda...

Pude abrir mis ojos, pero con lentitud, todo era borroso. Recordé que tal vez, podría pasarme lo de hace rato.... caerme gravemente. Dirigí mi mirada hacia una chica, de cabellos castaños y rizados. Sus ojos eran de un amable azul cielo, alta, delgada, y con la nariz respingada.

-¿Te sientes mejor, Scarlet?-.Reconocí su voz como la de Magdalena. Intente tocar su mente, pero se hecho a reír con una risa parecida al canto de un ruiseñor. Abrí los ojos asombrada.

-¿Quien eres tú?-.Mi voz sonaba rasposa, y entumecida.

-Soy Magdalena-. Doña Meche nos miraba y se aparto de mi para dejar el vaso.

-¿Qué me paso? ¿Por qué me desmaye? -.Magdalena miro a Doña Meche y esta emitió un largo suspiro.

-Por que, es un efecto secundario, de tu transformación. Dime, ¿te ardía el cuello cuando caíste de las escaleras?-.Me lleve la mano instintivamente al cuello, y me lo toque. Asentí con la cabeza.-Bueno, es la herida donde te mordieron tres vampiros, una tarde de Equinoccio Otoñal.

-Como sabe usted de que me mordieron tres vampiros a la vez?-.Según yo, solo Jasper, Edward y Carlisle lo sabia. Y por lo que yo suponía, Carlisle no le podía contar a ningún humano sobre mi... o sobre su familia.

-Por que yo, conozco mejor que nadie las leyendas-.Me dirigió una sonrisa, de sus labios.

-No...no entiendo. Es usted una humana-.Me reincorpore con lentitud-. Como una humana, como usted, puede saber sobre... sobre nosotros

-Por que, yo soy más vieja de lo que me veo-. Saco un estuche para lentes y saco los suyos. Pude apreciar sus ancianos ojos. Y una chispa brillo en ellos-.Mi nombre es Esperanza Quesada. Mi familia, en México es conocida, por la caza de vampiros, y yo conocí a Carlisle una tarde de Octubre, después de una terrible epidemia de Cólera. Y mi familia, todos los Quesada, sabemos todo sobre vampiros. Por eso, Scarlet, es que yo se tú tipo de sangre.

-¿Mit...tipo...de sangre?-.Estaba aturdida,. ¿Ella conocía a Carlisle de hace tiempo...?

-Sí, ¿has oído las historias de los vampiros de Equinoccio?-.Negué con la cabeza, estaba sentada.-Bueno, tú eres una vampira de Equinoccio, por el color de tus ojos.

“Deja que me explique mejor. Cuando tenia 6 años, mi abuela, una náhuatl, me llevo a su pueblo, donde había nacido. Los mayas, Aztecas, y más culturas mexicanas, conocían tenían un vinculo especial con familias como los Cullen; Te contare la historia de Flor de Luna, ella era una joven muy bella, que había quedado enamorada de una de las familias de Vampiros Dorados que habitaban en su pueblo. El vampiro también se enamoro de ella, pero su amor era imposible. Ella una noche, armada de valor, lo cortejo. Ambos tuvieron una relación sexual. Pero justo al momento del clímax, el Vampiro perdió el control de su fuerza y la desangro viva al momento de la copulación.

“Dolorido por lo que acaba de hacer. Tomo el útero de su amada Flor de Luna y lo devoro. Nueve meses después de aquel suceso, su estomago se abrió completamente, y de las entrañas, salió una niña. De ojos violetas. Curiosamente aquel día, fue un día de Equinoccio, del Equinoccio de Primavera. -Mi cabeza daba vueltas, ¿qué tenia que ver una leyenda ancestral, conmigo?-. Aquí viene lo interesante-.Sonrió.-Cuando la niña llego al pueblo, tomada de la mano de su padre, el cual moría desangrándose. Ella, la niña, durante un largo tiempo creció como un ser humano normal, con la diferencia de sus ojos. Pero una tarde de Equinoccio de Primavera, cuando ella cumplió los 18 años, dejo de crecer. Angustiada por este hecho, consulto a sus tutores. Los Vampiros Dorados, le dijeron que se tranquilizara, que pronto encontrarían una solución.

“Pasaron los años, y ella tenia ansias de perder la virginidad que tan bien había cuidado. Una noche, se encontró con su tutor, el cual la cortejo. Y ambos copularon. Ella tenia la resistencia de un Vampiro, pero la fertilidad de un humano. Al paso de las semanas se entero de su embarazo, y se angustio. De ella nacieron dos niñas, una humana, y la otra vampira. La vampira se fue con sus tutores, y la humana con los de su raza. Así nacieron los Vampiros de Equinoccio, los de los que no eran dorados, ni negros, y mucho menos rojos. Los que nacían en Equinoccios

-¿Y qué pasa si no nacen en Equinoccio?¿Qué tiene que ver con que me mordieran tres vampiros a la vez?-.Estaba llena de preguntas, y escuche la risa de Magdalena.

-Se vuelven mounstros.-Fue la voz de Magdalena la que me respondió- Mounstros sedientos de sangre. Y tiene mucho que ver-.Señalo su cuello-.Yo soy una vampira de Equinoccio de Invierno. Me mordieron tres vampiros a la vez. Doña Meche me encontró a mitad de mi transformación, y me cuido desde entonces.

De nuevo las preguntas se abalanzaron sobre mi. Pregunte miles de cosas, esto no tenia sentido. Al cabo de un rato Doña Meche me hizo callar, y me dijo que lo mejor era que saliera a cazar, tenia los ojos apagados. Asentí, aun tenia tantas preguntas que hacer. Pero, no me dejaría. Magdalena me siguió, bastante apartada de mi. No podía oír sus pensamientos, pero los sentía, como un eco. Un eco que gritaba mucho. Mire las escaleras, y Magdalena se detuvo detrás mío.

-¿Qué?-.Titubee, y respire agitada. Ella me lanzo hacia las escaleras y mi corazón se acelero. Antes de que mi pie tocara el siguiente escalón, apareció Jasper sujetándome de la cintura. Oí la voz molesta de Magdalena y bajo corriendo.

-¿Estas bien? Esa chica...¿qué le pasa? después de que casi te mataras bajando las escaleras...-.Mis ojos seguían muy abiertos y el me vio. Se empezó a reír, y me tomo en brazos para que bajara.

-E...estoy bien, es solo que...-.Volvió a reír

-No quiero que te mates, aparte Edward se suicidaría si fuera así.

-Él piensa que es su culpa, ¿no es así?

-Sí, pero él no la tiene, es algo que debería entender-.Me bajo con delicadeza, y puso su mano en mi espalda.

-De verdad estoy bien, no tienes por que seguirte preocupando.

-Me gusta preocuparme, es un lujo que no me doy muy a menudo-.Sonreí.

Salimos de la casa en dirección al bosque.

Pobre Edward, pobre Bella, pobre Jasper, pobre Carlisle, pobre... pobre todo el mundo. Yo era algo por lo que o deberían de preocuparse, yo solo era una molestia en sus vidas.

Entramos juntos al bosque y comenzamos a cazar. Al menos tendría algo en lo que distraerme...