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Historia 30010 — capítulo 3
Advertencia
...Carlisle Cullen estaba frente al pequeño grupo que había salido de las sombras, lo reconocí con facilidad, según los recuerdos de Aro, Marco y Cayó tenia una idea de que esperar de él. A sus espaldas, habían dos chicos más. Uno alto y de cabello color arena, me miraba con suma concentración. Quería escuchar mis pensamientos. Le lanze una mirada furiosa. No le permitia a nadie, ni siquiera a Aro escuchar mis pensamientos, mucho menos sin mi permiso. La zona se volvió a llenar de aquella paz que no existía en mi mente. El chico me miro de la misma manera y se acerco a la sombra más alejada. Intente escuchar lo que pensaba, y él volvió a hacer lo mismo. ¡Ah! Me lleve una mano a la cabeza, y él hizo lo mismo, nos lanzamos miradas confundidas y enfurecidas.
Carlisle Cullen, se acerco al chico alto y fornido que me miraba con rabia. Me escupía mentalmente, y solo podía ver como pensaba la mejor manera de hacerme pedazos. Su aspecto me recordó mucho a Demetri, pero con el cabello más rizado y largo, y con hoyuelos en las mejillas.
Su cuerpo estaba relajado, más su mente no. Carlisle puso una mano blanca sobre el hombro del chico, del cual descubrí, gracias a los recuerdos de Carlisle, se llamaba Emmett.
-Disculpa a Emmett-. La voz de Carlisle era pacifica.-No le gusta que le quiten una presa.
-No salí herida, no se preocupe-. Sonreí, pero mi cabeza aun palpitaba. Él chico seguía intentado entrar en mi mente, y solo nos lastimaba.
-Me alegro...siento no saber tu nombre-. Carlisle miraba mis ojos asombrado. Que curioso color tiene...me pregunto si usara lentillas.El pensamiento me aturdió por un instante. Era el único ser que parecía no darse cuenta de que era mi color original. Seguía mirándome expectante y sacudí la cabeza para recobrar el hilo de sus palabras.
-Mi nombre es Scarlet...Scarlet Whitlock-. Agradecí haber logrado entrar a los recuerdos de aquel chico llamado Jasper; este me miro sorprendido, pero sin apartarse de las sombras, donde continuaba junto al otro chico. Entre más profundo en la mente de Jasper y descubrí el nombre: Edward Cullen, aun así los rostros más nítidos eran los de Carlisle y Emmett, los otros dos seguían ocultos en aquel velo de sombras que no podía descifrar con facilidad.
-Un placer Scarlet. ¿Eres nueva por aquí?-. Su mente se movía algo agitada, intentando saber quien era, si acaso era de confianza tenerme cerca.
-En realidad, si. Llegue aquí hace unas horas, y vine a cazar y explorar el bosque-.Moví la cabeza en un gesto de señalar el lugar.
-Me alegra, pero creo que deberías saber las reglas que existen aquí-.Asentí con la cabeza. Necesitaba información para Aro y Cayó. Ellos más que nadie Debian saber en que se basaba el pacto entre los Cullen y los Licántropos. Carlisle me sonrió eh hizo un gesto con la mano-. Te apetecería acompañarnos a nuestro hogar, para que hablemos con mayor comodidad.
-Estaría encantada-. Sonreí y me acerque con cautela.
Emmett y Jasper, miraban a Carlisle con una mirada reprobatoria. No les parecía una buena idea que me llevaran a su casa. Pero Edward parecía ser el único que estaba de acuerdo con Carlisle.
Corrimos un largo camino hasta llegar a un prado, donde una casa gigantesca se alzaba. La miraba boquiabierta, no se comparaba en nada con mi hogar en Volterra. Caminamos en dirección al porche. Toda la casa era blanca y tenia un toque elegante y me sorprendió. Cada detalle, cada color, era de una belleza asombrosa.
Entramos a la casa, decidí entrar al ultimo. Cuando la luz ilumino los otros dos rostros que no había reconocido antes, me quede absorta.
Observaba el rostro de Jasper Hale absorta, no podía creer lo guapo que era. Para ser un vampiro, claro. No podía despegar la vista de él, ni siquiera cuando llegaron otros cuatro miembros de la familia. Ni siquiera sentí aquel ardor en la nariz y la garganta cuando un olor me llego a la nariz. El olor más delicioso que podía haber existido. Pero yo tenia la vista fija en Jasper Hale. Creo que ni siquiera me di cuenta de que tenia la boca abierta. Pero una voz me llego de pronto.
*¿Podría dejar de ver a Jasper de esa manera?¡Esta babeando!*La voz femenina sonaba molesta y muy irritada. Cerré la boca de golpee completamente avergonzada y un rubor se alzo a mis mejillas. Y el rostro de todos los presentes era de asombro. Un vampiro que se sonrojaba, eso era nuevo para ellos, incluso para mi, una neófita.
Mire a los demás rostros para distraerme. Había una chica junto a Jasper, su cabello era corto y se disparaba en todas direcciones, lo sujetaba con deliberada fuerza y me miraba con ojos asesinos.
Había otra chica, junto a Emmett, lo tomaba de la mano y me observaba. Su cabello era rubio. Otra rubia insoportablemente guapa.
Entre Edward y Carlisle había dos chicas más. Una de cabello color caramelo y rostro en forma de corazón, sus ojos, los maternales que jamas había visto fijaban su vista en mi. La otra tenia cabello castaño y unos ojos de un café oscuro. El café que yo una vez tuve. Su mirada estaba fija en mis ojos y decía mil palabras, pero había algo extraño en ella. Intente entrar en su mente o al menos saber salgo que le pasaría después. Pero no había nada, solo oscuridad y silencio, como si no hubiera ningún ser ahí. Ella quito la vista de mi y observo a Edward, el cual me miraba de la misma manera, de hace unos momentos. No podía entrar en mis pensamientos y solo conseguía lastimarnos.
Entonces la voz de Carlisle me saco de mis pensamientos, como a todos los presentes.
-Bien, vayamos a la sala a contarle a Scarlet las reglas-. Todos los siguieron, cada uno con su respectiva pareja. Yo camine sola, me quede parada en el marco de la puerta y observe como todos se acomodaban en sus lugares.-Sien tate Scarlet, por favor.
-No gracias, así estoy bien-. Sonreí de nuevo y me cruce de brazos. Sin apartar mi vista de Carlisle y de Jasper, ambos se sentaban significativamente juntos.
-Bien, ahora Scarlet, escucha con toda atención, debes comprender que si rompes alguna regla los muchachos de la Push, los Quilites, nos sacaran de aquí y podrían matarte. Lo mejor es evitarnos esto-. Asentí con la cabeza. No me sorprendían sus palabras, ya las esperaba.-Ahora, mientras estés aquí, en este territorio, no puedes morder a ningún humano, solo animales. Pero si tu deseo es solo estar de paso aceptaremos d buena gana tu estancia. Mas, si tu perturbas la paz, la familia se encargara de ti.
-Entiendo, no causare ningún problema mientras este aquí. ¿Algo mas que deba saber?-. Mi voz sonaba neutra, sin sonar tan aburrida.
-Si, no puedes bajar a la zona de los Quilites, lo tenemos...prohibido.
Asentí de nuevo. No quería seguir ahí por que, la chica de cabello corto seguía mirándome con furia, y estaba segura que de un momento a otro se lanzará sobre mi. Me despedí de la forma mas cortes. Ya tenia algo que avisar a los chicos allá en Volterra, El pacto Cullen y sobre la manada de Licántropos. Estarían sorprendidos...