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Historia 30010 — capítulo 6
Historias
...Estaba molesta, malditos Licántropos. Llevaban una semana entera rondando por mi casa. Todo a raíz de mi pequeño encuentro. No podía ir a ningún lado por que inmediatamente el escuadrón de perdedores peludos, me seguria. !Malditos Licántropos! Bueno, yo tenia algo de culpa, no debí haberme metido con esos chicos, pero. Ellos me habían incitado. Me sentía acorralada en las cuatro paredes de mi casa. No podía hacer ningún movimiento. Y aparte hacia ya dos semana no me había ido a cazar. Y el violeta de mis ojos era casi marchito, el hambre era insoportable. Pero, que rayos me pasaba? No había necesidad, y mucho menos una razón valida, de quedarme encerrada como una pájaro. Era libre de hacer lo que yo quería.
Camine hacia mi cuarto y me quite la molesta ropa que traía, necesitaba algo que me hiciera moverme rápido y poder pasar desapercibida. Estaba por abrir la puerta cuando una carta callo al buzón. Metí la mano y vi la impecable caligrafía de Aro. Abrí la carta y comencé a leer.
Querida Scarlet.
Tus noticias nos han dejado atónitos, los Cullen trabajando con Licántropos, al fin puedo entender por que no tuvieron ni una sola baja. Gracias por tus magnificas noticias. Y saber que el Joven Jasper tiene una habilidad especial nos ah dejado boquiabiertos. Esperamos con ansias tu próxima carta, un abrazo desde Volterra.
Aro
Era muy poco el contenido de la carta. Pensé que escribirían algo mas que esos pobres y tristes párrafos. Me decepcione, pero la perspectiva de salir de la casa me ponía de mejor humor.
Abr la puerta y salí corriendo como un rayo. Esos Licántropos no se darían cuenta de mi desaparición, hasta que yo volviera. Me detuve frente a un callejón y salte hasta el techo del edifico. Continué corriendo sobre los techos de los edificios. Cuando estos dejaron de existir, di un salto más grande para atravesar aunque fuera la carretera. Fue en vano, caí mal y termine rodando hacia la carretera. Me había dolido la caída y tenia un raspón. Genial, mi piel tampoco era tan resistente. Aquel estado de semi-no-muerta no me agradaba en lo absoluto. Me levante y preste atención para ver que nadie me seguía. El tiempo pasaba demasiado rápido cuando corría, el sol estaba en el crepúsculo. Suspire al notar que nadie me seguía. Entre al bosque con tranquilidad.
Disfrute de mi libertad toda una hora, cazando a veces conejos, y pude cazar un ciervo. La cosa más deliciosa que alguna vez haya probado. Mis ojos habían recuperado rápidamente el violeta encendido, que tanto me gustaba. Di varias vueltas en el bosque cuando unas pisadas me alertaron. De las sombras aparecieron dos Licántropos. ¿No se cansaban de seguirme? Gruñí por lo bajo y me aleje lo más que pude. No tenia ganas de pelear.
Pero otros dos estaban frente a mi. Cuatro Licántropos. ¡Fantástico! *Es ella. Vamos, dejémosle algunos rasguños.*Uno de ellos se acerco a mi. Pero se detuvo.
-No Seth, oíste lo que dijo Sam, nada de meternos con sanguijuelas. Se empezaron a reír. No estaba de ánimos y rápidamente los esquive, pero uno me agarro de la pierna. Ahora si, nadie ni siquiera un maldito Licántropo tenia derecho a ponerme el hocico encima. Moví la mano con una facilidad impresionante y lo hice chocar contra los árboles. Los otros tres se pusieron en guardia y atacaron, sin nada de discreción. La Anarquía seria su destrucción. Esquive varias mordidas y golpes. Pero uno de ellos me aturdió lanzándome directo a unas rocas. Me levante lo mas rápido que pude en intente deshacerme de ellos, pero fueron más rápidos y me acorralaron. Gruñí, intentando ver si eso los alejaba. Nada. Me golpearon contra las rocas de nuevo. Grite, eso me había lastimado demasiado. Cerré los ojos cuando uno de ellos se lanzaba contra mi cara. Pero no llegaba, malditos últimos segundos de vida. Pero no era nada de eso. No llegaría por que alguien lo detendría. Pero, ¿quien? Abrí los ojos y vi a Jasper Hale, sujetando al lobo y mirando a los demás con molestia. Los lobos se fueron rápidamente. Y yo me quede entre las rocas sin dejar de mirar sorprendida a Jasper. Me acaba de salvar. ¿el mundo se había vuelto loco o que?
-¿Estas bien?-.Me ofreció una mano.
-S...si-. tome su gélida mano y me ayudo a levantarme.
-No deberías merodear sola por aquí. Y mucho menos meterte en problemas con Licántropos. Carlisle tendrá que hablar con Sam-. Yo seguía impresionada, no podía apartar la vista de sus bellas facciones. Pero algo no cuadraba ¿que hacia el aquí y solo?
-¿Qué hacías aquí solo?-. Deje de mirarlo y el rubor cubrió mis mejillas. Él sonrió al ver mi gesto, pero a la vez estaba asombrado.
-Vine a darme una vuelta, Alice esta un poco molesta-. Sonrió para si-. Le molestaste bastante.
-Vaya-. No pude reprimir una pequeña risita. Se había puesto celosa y de mi. ¡jaja!
-Si-. Me miro-. Ven, quiero enseñarte algo -. Me tomo de la mano y me llevo hasta la parte menos cubierta de árboles. Un claro, donde la luz de la luna iluminaba todo. Me quede mirando la luz de la luna, y después observe a Jasper, que al igual que yo resplandecía bajo la luz. Mi corazón latía sin descanso. No podía creer que se oyera tan fuerte. Parecía un tambor y me asustaba a veces. Jasper me miro, también había escuchado el latir de aquel músculo, que hace tiempo debió haberse detenido.
-Tengo una duda-. Sonrió-. ¿Por que tu corazón sigue latiendo?
-No lo se, pero es algo molesto-. Mire el claro de nuevo-. Sobre todo cuando estoy con un chico-. murmure por lo bajo y el comenzó a reírse.
-Si tu corazón sigue latiendo, significa que aun tienes sangre, ¿no es así?
-Tampoco estoy segura. Nunca eh intentado cortarme-. De pronto estaba frente a mi y de nuevo mi corazón latía desbocado y sin control.
-Jaja, me gusta oír ese sonido. Por lo regular solo lo puedo escuchar de Bella, pero. Me agrada estar cerca de una chica sin tener la necesidad de morderla-. Sonreí impactada y el me imito.
-Pero con Alice estas junto a ella, y no tienes la necesidad de morderla-. Me miro y se alejo un poco.
-Es que el corazón de ella ya no late.- Se quedo en silencio y entendí a que se refería.
-OH...-. Seguí mirando la luna y de pronto sentí como pasaba su mano por mi brazo.
-Cuéntame. ¿que eres? ¿Como era tu vida antes de volverte Vampiro?-. Me miraba expectante. Me quede callada y pensé. Era raro que me preguntara todo esto, ¿que tal y se lo decía a su familia? No, lo mejor era ver que pensaba.
Entre con delicadeza a sus pensamientos, peor solo encontré una gran duda, el deseo de saber quien era y que quería hacer, deseaba saber mi pasado. Y algo más...
Suspire, la curiosidad solo había matado a un gato, pero este había muerto con conocimiento. Mire la Luna de nuevo.
-No te preocupes, no le diré a nadie lo que me cuentes-. Me miro-. Confía en mi.
-De acuerdo, confiare en ti-. Sonreí y lo mire-. Mi verdadero nombre es Scarlet Lindermann. Nací en Munich Alemania, en 1990. Yo era una niña normal, con una vida normal. Había vivido con mis padres hasta los 3 años, cuando decidieron hacer un viaje, un viaje del cual jamás volverían.
“Mi madre se llamaba Anna Lindermann y era una mujer muy dulce, solo tengo ese recuerdo de ella, mi padre se llamaba Till Lindermann y era abogado. Lo único que recuerdo de ellos, y aun lo sigo viendo en mis pesadillas, era que fuimos a Italia. Mi padre y mi madre habían ido a un sitio en particular mientras yo miraba a un mimo hacer figuras graciosas. Cuando me di la vuelta ya no estaban. Comencé a preguntarle a la gente si habían visto a mi Mutter y a mi Vatter. Nadie entendía mi idioma, era alemana y estaba sola entre tanta gente.
“Pase todo el día buscándolos, hasta que oscureció. No me había acercado a la policía, tenia miedo y tan solo tenia 3 años. Me quede dormida en un callejón oscuro, muriéndome de frió. Con suerte no había muerto aquella noche. Cuando salió el Sol, había reemprendido mi búsqueda, pero me había metido en una especie de cañería. Una mujer de cabello color caramelo, me miraba en la oscuridad. Sus ojos eran rojos y se acercaba a mi. Yo no la quise seguir viendo y me senté a llorar en un rincón. Me lamentaba. “Wo ist meine Mamma und mein Vati?”. “¿Donde esta mi mami y mi papi? La mujer parecía reconocer mi voz y me cargo en sus brazos. Me dijo con dulzura que todo estaría bien, que me llevaría a un lugar seguro.
“Me llevo con su “familia”. Apartir de ese día me cuidaron como a una niña. Nunca fui criada entre humanos, siempre entre vampiros y aprendí sus costumbres y lo que podían hacer. Hasta el día de mi transformación. Aquel día había huido.
Termine mi relato limpiándome una lagrima que se me había escapado. Mis sentimientos humanos seguían existiendo en mi. El había pasado un brazo por mis hombros y me miraba.
-Así que, no eres estadounidense, eres Alemana. Y no solo te late el corazón, te ruborizas, y tus ojos son violetas. Si no que también puedes llorar-. Se rió y yo lo imite.
-Ahora es tu turno, dime ¿quien eres? ¿quien era Jasper Hale?
-Bueno, Mi nombre real era Jasper Whitlock, nací en Texas el año...-. Lo seguí escuchando con mucha atención. Me mostró la marca de colmillos que había en sus brazos. Hablo acerca de cuando conoció a Alice y lo que había vivido hasta el día de hoy. Estaba atónita, sobretodo cuando me di cuenta de que ya no estábamos parados si no que nos habíamos sentado sobre unas rocas que había allí
-¿Qué ocurre cuando te muerde otro vampiro mientras eres uno?-. Lo mire impresionada cuando finalizo su relato.
-Pues, solo te arde-. Se quedo mirando un largo rato la luna y se volteo hacia mi.
Lo que paso fue demasiado rápido, que aun me cuesta entender como fue. Me había tomado de los hombros y me había aprisionado contra un árbol, puso sus fríos labios sobre mi cuello y me mordió. Me había dolido, pero no tanto. Mis ojos eran de nuevo violeta brillante y no perdí la vista de su cabello.
Cuando se despego de mi, sentía arder mi cuello. Y lo mire entre atónita como avergonzada. Una premonición me ataco. Alice venia corriendo en nuestra dirección y planeaba matarme en el menor tiempo posible. Parecía ser que no le había gustado que Jasper estuviera tan cerca de mi. Sonreí.
-Debo de irme Jasper-. me levante rápidamente-. Te veré después.
Él me miraba atónito y justo en el momento en el que desaparecí entre los árboles sonó el grito de Alice, furiosa...