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Historia 30022 — capítulo 2
MESES MÁS TARDE.
Era increíble lo rápido que pasaba el tiempo una vez volvía a ser feliz. Charlie por supuesto se había tomado increíblemente bien lo de Jake y las palabras “toque de queda” pasaron a ser únicamente lo que decía Charlie para que pareciera que le importaba la hora a la que volviera mientras estaba en La Push. Ya se acercaba mi graduación y Charlie y los quileute estaban emocionadísimos. Los lobos, que se habían convertido en unos hermanos sobreprotectores, estaban decididos a montar una fiesta por todo lo alto para mí, Jared y Kim, que también se habían graduado(la escuela quileute ya había acabado) y para Paul. Victoria parecía que se había olvidado de su venganza porque no me había rondado desde lo del acantilado. En ese momento en el que todo era perfecto la realidad se volcó para dar paso una vez más a lo sobrenatural.
Volvieron los vampiros a mi vida.
Todos ellos.
Era jueves por la noche y Jake y yo volvíamos a mi casa. Billy estaba allí esperando a que su hijo le recogiera. Tras las despedidas subí a mandarle un email a Reneé, ya que hacía mucho tiempo que no la escribía. Hasta a Phil parecía emocionarle la idea de venir a forks para mi fiesta de graduación. Pero al llegar a mi cuarto vi un sobre con mi nombre y la caligrafía era inconfundible. Clara y elegante. como de otro siglo. De otro siglo. De él. De Edward.
Mi corazón cobró vida. Sonaba tan rápido y tan fuerte que hasta un humano habría podido escucharlo. Me giré, pero en mi habitación ya no había nadie. Cogí la carta pero mis manos temblaban tanto que no pude abrirla, por lo que me tumbé en mi cama y me puse a pensar en el posible contenido de la carta. Sus sentimientos no habrían cambiado, además se suponía que le había olvidado ¿no? Ahora estaba con Jacob y le quería ¿o no? Sí, por supuesto que le quería pero ¿qué sentía por Edward? No le había olvidado. Quería a dos chicos. Pero solo uno de ellos me correspondía.
Abrí la carta.
"Querida Bella,
hemos vuelto. Creo que te mererecías saberlo, en lugar de encontrarnos de sopetón en el instituto. Quiero que sepas que no voy a volvera marcharme, al menos no sin ti.
sé que has rehecho tu viada, pero yo estaré ahí tanto si me necesitas como amigo, confidente, novio,... Para lo que quieras. Solo necesito que seas feliz. No tengao derecho a pedirte nada, por lo que lo único que haré será intentar que puedas volver a confiar en mí.
Alice también tiene ganas de verte.
Nos vemos mañana mi amor,
Edward.
Pd.: Todo lo que te quité está bajo las tablas del suelo de tu habitación, quería que tuvieras cerca algo mio. Solo lo digo para cuando quieras volver a recuperarlas."
Sentí tres cosas de golpe, Asombro, la leí varias veces hasta creermelo. Tristeza, la estropeé con mis lágrimas al recordar lo que había sufrido. Y furia, rompí la carta en mil pedazos. Me levanté y le di pisotones al suelo hasta que encontré un punto en el que sonaba a hueco. No fue dificil levantar la tabla. Y allí estaban el cd y las fotos. Yla primera imagen era la peor. Su rostro sonriente con los ojos chispeantes, llenos de amor. Coloqué el Cd en el reproductor y lo primeró que sonó fue mi nana. Tan maravillosa como siempre, aunque más dolorosa.
No desayuné. Me levanté tarde a propósito. No iba a darle ni una oportunidad de estar a solas conmigo. Ni siquiera en clase. Tenía un plan. Apenas había dormido hasta elaborarlo perfectamente pero funcionaría. O eso esperaba. Tendría un cómplice aunque éste aún no lo supiera, Mike.
Cuando llegué aparqué lo más lejos posible del flamante Volvo que ahora volvía a adornar el aparcamiento del instituto. En cuanto divisé a Mike le llamé, pero no me había fijado que a dos metros por delante había una cabeza adornada con un pelo despeinado de una extraña tonalidad broncínea. También edward se giró al oir mi voz, pero aparté enseguida la mirada lo más rápido que pude.
- ¿Sí, Bella?
-¿Podrías cambiarme el sitio en lengua?- pregunté en voz baja, aunque no me cabía la menor duda de que Él me había oído.
-¿Es por….?
-Sí- no le di tiempo ni a pronunciar el nombre.
Mike sonrió como si el hecho de que intentara evitar a su antiguo rival fuera maravilloso.
-No te preocupes.
Tuve que agachar la cabeza al entraren clase y percibir la mirada de dolor de Edward. Sentí su mirada todo el día. Y a la hora de comer Mike, Angela, Ben y yo nos sentamos juntos donde siempre, pero a los cinco minutos apareció Alice que se sentó con una sonrisa de felicidad y actuó como si todos los meses fuera no hubiesen ocurrido. Al fondo del comedor había una figura solitaria sentada dándome la espalda. Cuando Angela y yo nos levantamos para ir a biología Alice me retuvo.
-No va a ir a biología, Bella, sabe captar las indirectas- me dijo con una mirada acusatoria. No aguanté más.
-¿Y qué querías que hiciera Alice?
-Hablar con él, lo está pasando mal, sufre mucho.
-¿Ahora he de ser considerada con sus sentimientos? ¿Lo fue él acaso con los míos? ¿Pensó en algún momento en lo que me hacía al marcharse? No. Solo pensó en protegerme, pero te voy a decir una cosa Alice, ni todos los vampiros del mundo habrían podido causarme la mitad de daño en un siglo que la que él me causó en apenas unos minutos. Pero ha vuelto. Y tampoco se paró a pensaren el efecto que podría haber tenido su carta ¿verdad?. Así que no. No pienso hablar con él solo porque esté sufriendo. Se lo buscó solito.
-Lo siento tanto- su voz sonó detrás de mí y me dejó paralizada. Sonaba tan quebrada que de haber podido llorar lo habría hecho al final de la frase.
Nos quedamos mirándonos durante unos segundos, minutos horas. No estaba segura del todo.
-Necesito tiempo para adaptarme, no puedes volver y esperar que de sopetón acepte que aún me quieres, he rehecho mi vida ahora estoy con
-Sí lo sé, con Jacob Black. Te daré todo el tiempo que necesites, Bella. Te quiero