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Historia 30146 — capítulo 8
8 . – B l a n c o & N e g r o (P a r t e 2)
– Alohomora
– Cistem Aperio. – Lily, Remus y algunas veces James habían intentado cada hechizo que conocían para abrir la puerta de una manera silenciosa y discreta ya que ninguno era gran fan de los escándalos. Ningún conjuro había funcionado y su paciencia comenzaba a terminarse.
– Relashio.¬– Era un hecho, Regulus no estaba tan idiota como aparentaba porque esa puerta no estaba cerrada, más bien sellada.
– Creo que no hay otra salida. – Lily se lleno de aire los pulmones y dirigió sus ojos verdes a Remus como pidiéndole permiso o al menos apoyo. Los ojos de Remus estaban llenos de desconcierto e inseguridad, su respiración se hizo más lenta y se estremeció al ver el movimiento de la muñeca de Lily con la varita en su mano.
– Bombarda. –James no esperaba ese hechizo y reacciono cuando el estruendo de la puerta hecha pedazos inundo la sala de menesteres. Ahora la que estaba en un trance era Lily, ni siquiera sabía bien porque demonios había salido el hechizo de su boca…lo único que le paso por la cabeza en ese momento era la seguridad de su mejor amiga, pero ahora contaba con medio segundo para idear una convincente excusa y eso no era favorable dada la situación.
La situación incomoda de Sara termino con un tremendo estrepito. Su cabeza daba vueltas y su cerebro trataba de procesar todas las emociones sentidas en los últimos minutos. Una parte de ella agradecía el que la puerta estuviera hecha añicos sabía que pudo haber pasado algo con Regulus de lo cual se hubiera arrepentido, pero sintió como si le hubieran puesto un hielo en la columna que la hizo estremecerse de pies a cabeza al ver a Remus con la varita en la mano, instantáneamente volteo a ver la cara de su novio, Regulus a diferencia suya no estaba asustado más bien enfurecido por la sutil interrupción.
Sara odiaba sentirse acorralada y por alguna extraña razón la presencia de Remus la hacia sentir así, como si no tuviera salida y debiera explicarle todo. Cuando los ojos cobrizos ojos de Remus se encontraron con los azules de Sara, la cabeza de la abatida chica dio mil vueltas y tuvo que salir de ahí porque de lo contrario la culpa de la iba a asfixiar.
Regulus Black reacciono al sentir a Sara escabullirse y eso simplemente alimento su furia.
– Se puede saber ¿Por qué demonios hiciste eso, sangre sucia? – El tono despectivo y grosero de Regulus saco a Lily de su aturdimiento.
– Vuélvela a llamar así y será lo último que hagas. –James rodeo los hombros de Lily en un abrazo protector y dirigió una mirada cargada de ira a Regulus.
– James, creo que todos debemos de calmarnos un poco. – La sugerencia de Annie más bien pareció una orden. En menos de un movimiento con la varita Annie estaba entre James, Lily y Regulus, unos cuantos metros a la distancia Sirius observaba la escena con los labios fruncidos.
– Yo creo que deberías mantenerte alejada de esto. – Respondió James disgustado sin dejar de mirar amenazante a Regulus.
– No permitiré que se arme un escándalo. – Annie hablo con frialdad e indiferencia dirigiéndose a los dos y a ninguno a la vez.
– Es un poco tarde para eso, Henning. – Indico Regulus al tiempo que Annie apretó los labios con fuerza dándose cuenta de que tenía razón.
– Vámonos de aquí James, por favor. –Suplico Lily. James controlo las ganas que tenía de poner en su lugar a Regulus al ver la palidez en la piel de Lily, lentamente comenzaron a caminar entre el tumulto de gente a su alrededor.
[…]
Remus fue tras Sara tan sigilosamente que ella ni siquiera lo noto. Se sentía tan aliviado de haber llegado a tiempo que no le importaba demasiado el estado de abatimiento de Sara en ese momento, sabía que tras caminar un poco por el castillo se le pasaría todo y después hablaría con Lily, pero se aseguraría de que así fuera. No permitiría que fuera a ningún otro lugar en especial a la recamara de Regulus o algún salón a solas con él, la sola idea lo enfureció y emitió un gruñido que provoco que Sara volteara bruscamente.
– Además de todo te atreves a seguirme. – Sara le dirigió una mirada llena de enojo pero Remus distinguió el agradecimiento en sus ojos y una sonrisa altanera se dibujo en su rostro, cosa que logro el aumentar de sobremanera el disgusto de Sara.
– Me aseguro de que llegues a tu cuarto. – Remus contesto calmado y sonriente, sin despegar su mirada de la de ella. – sola. – considero oportuna la aclaración y Sara bufo.
– No debes de asegurarte de nada. – A Sara le agradaba la idea de que se preocupara por ella pero su testaruda cabeza nunca lo aceptaría.
– Quiero hacerlo. – El tono calmado de Remus no cambio.
– ¿Por qué finges que te preocupo? – Sara bajo la mirada al piso y retomo el ritmo de sus pasos.
– No finjo, – Remus no quería hablar demás, pero sus sentimientos querían lo contrario. – me importas.
– Mentiroso. – Mascullo Sara apretando el paso.
– Sabes que no miento. – Murmuro Remus tras ella.
– Si no mintieras, – Sara freno sus pasos y se dio la vuelta para verle a los ojos. – no me hubieras dejado. – Remus realmente quería evitar ese tema, era un caso perdido.
– Es algo totalmente diferente. – Remus resoplo y fijo su mirada en una ventana que mostraba todos los jardines del colegio.
– Por supuesto que lo es, – una lágrima corrió por la mejilla de Sara. – eso me dolió más que cualquier escándalo o chisme. – Esas palabras atravesaron a Remus, el tono de tristeza de Sara lo embrago a él de una pena profunda. Fijo su mirada en la luna plateada que ofrecía esa noche: cuarto creciente…
– Evitémonos esto Sara. – Por más que quiso y trato no pudo reprimir el impulso de limpiar la lagrima de su mejilla, ante el roce Sara se estremeció. – no somos masoquistas y estamos con alguien más. – suspiro con tristeza y desprendió su mano de la mejilla de Sara. El camino restante a la sala común lo recorrieron en silencio, escuchando únicamente el eco de sus pasos en el frío piso de piedra, sus miradas se cruzaron algunas veces pero ambos pretendieron que nunca lo hicieron.
[…]
Lily sintió que volvió a respirar una vez que salió de la sala común, James rodeo su cintura y la guió hacia las escaleras pero ella lo detuvo.
– No me apetece ir a mi habitación. – De hecho eso era mentira, se encontraba más que cansada y tenía un poco de sueño, pero no se sentía preparada para hablar con Sara y explicarle algo que ni siquiera ella comprendía.
– Entonces ¿a dónde planeas ir a las tres de la madrugada, Lily? – James soltó la cintura de Lily para ver sus intenciones. No estaba dispuesto a llevarla a ningún otro lugar a esa hora, aunque sabía que si le pedía algo le iba a ser imposible negarse a esa dulce mirada color esmeralda.
– Quiero…– Lily tampoco sabía que quería pero si sabía que no quería hablar con Sara. – caminar. – ¡Estas loca Lily! De hecho su vocecita interior conocida por algunos como conciencia tenía razón, era una total estupidez, pero necesitaba la voz de James para relajarse. – Por favor. – James dio un suspiro, algún día ¿podría llegar a negarle algo a esa mirada? La respuesta es simple: nunca.
– Solo un momento. – Lily sonrió y James pasó su brazo por encima de los hombros de Lily atrayéndola más hacia él. Comenzaron a caminar sin sentido llenándose únicamente por el sonido de sus respiraciones hasta que llegaron a los jardines, la noche estaba despejada aunque corría un poco de viento, pero la vista al lago era incomparable.
– Sara estará bien. –James se sentó en una banca con Lily a su lado.
– Me preocupa que hubiera pasado si no hubiera interrumpido. – Era un poco extraño hablar de que hubiera pasado con James, así que Lily se dedico a jugar con sus manos.
– ¿Te preocupa o te molesta? – James pregunto relajado sin quitar la vista de Lily aunque ella no lo estuviera viendo.
– Creo que ambas. – Lily levanto su mirada.
– Tal vez están enamorados. – James pronuncio la sugerencia con cuidado y sutileza, sabía que la idea no le agradaba a Lily
– No se enamoraría de alguien como él. – Afirmo Lily dudosa.
– En el corazón no se manda. – James vio a Lily directo a los ojos al hablar. – Puedes terminar enamorado de quien menos te imaginas. – Indirecta muy directa por parte de James, realmente esperaba no arrepentirse de lo que dijo. Lily capto el doble sentido de sus palabras y aún así no podía dejar de ver sus ojos chocolate y tampoco pudo detener el montón de sentimientos que le produjeron esas palabras.
Un silencio se formo entre los dos, después de que dejaron de verse. Simplemente se dedicaron a observar el paisaje frente a sus ojos, el lago tranquilo estaba manchado por algunas lucecitas, producto del reflejo de las estrellas, las montañas se alzaban imponentes con la luna encima de sus copas y el viento estaba impregnado de un olor a miel y madera.
Lily cayó en la cuenta de que hacía viento cuando su cuerpo se estremeció ante una ligera corriente.
– Te estas congelando. – Lily negó pero James no había preguntado había afirmado. James se quito el saco en un rápido ademan y se acerco a Lily colocándolo en sus brazos con cuidado.
Lily sintió el aroma de James y se perdió en este, su pulso se acelero al sentir las manos de James en sus hombros acomodando el saco, lo tenía tan cerca y esa sensación le agradaba, se sentía segura y completa. James por su parte se tomo su tiempo acomodando el saco en la espalda de Lily, estaban tan juntos y Lily por primera vez no lo alejaba.
Lily sintió a James alejarse de sus brazos y no le agrado la idea, después de haber experimentado tantas cosas con tan solo su aroma no lo iba a dejar ir.
James aún estaba de pie junto a ella y su aroma la atraía de una manera inexplicable, fijo su mirada en la de él pidiéndole muchas cosas: que no se alejara, que la abrazara y la llenara de su aroma, que la cuidara…James lentamente se acerco dudoso, Lily le saco todas las dudas al acercarse aún más, sus labios pedían a gritos que acortaran los centímetros que quedaban pero James no estaba seguro de lo que Lily quería, hasta que los ojos esmeraldas que tan ofuscado lo tenían se cerraron en un lento pestañeo, no supieron quien se acerco a quien tan solo supieron que sus labios comenzaron a rozarse y no fue suficiente con eso, Lily abrió un poco su labios y los de James respondieron al instante, sus labios y sus lenguas se amoldaron al beso. Ambos recorrieron todos y cada uno de los espacios en la boca del otro, el beso fue dulce, lento y al mismo tiempo desesperado por el tiempo que tuvieron que esperar…pararon hasta que el aire fue necesario.
C O N T I N U A R A