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Historia 30264 — capítulo 7
Capítulo 7: Vampiros descubiertos
Cleo miró el edificio con una mueca extraña.
-Te lo pasarás bien, confían en mí.-dijo Alice con una sonrisa.
-¿Confiar en ti?-preguntó Cleo con burla y tocándose su pelo rubio.
-Por lo menos así no te reconocerán.-se excusó la pelinegra.
Cleo la miró con una mirada asesina que hubiera fulminado a la chica.
Emmet pasó un brazo por los hombros de Cleo.
-No te preocupes, te hemos puesto en las mismas clases de Edward, así que no estarás sola.-dijo Emmet.
Sonó el timbre del instituto, y cada uno de fueron a sus clases.
-Nos toca historia.-la informó Edward.
-Odio historia, es un muermo.-dijo la chica.-podemos hacer novillos.
-No, los haremos en biología.-respondió Edward entrando en clase.
-Odio biología.-murmuró Cleo.
-Lo que tu odias es no poder hacer lo que quieras.-dijo el chico.
Cleo gruñó.
Pasó una clase de historia aburrida, con los chicos mirándola burlones y guiñándole los ojos, y las chicas mirándola con odio.
Cleo comprendió varias cosas, que los humanos no sabían guiñar ojos y que las humanas son muy celosas.
Oyó la risa de Edward y le miró con una mirada asesina.
¿Lo único que hacía Edward era leer sus pensamientos? La próxima vez que se los leyera le daría una buena lección.
Sintió como Edward dejaba de leer su mente y empezaba a escuchar al profesor.
Cleo se sorprendió al ver que Edward fruncía el ceño por lo que decía el profesor.
-Los vampiros, son seres de la noche, en la antigua Roma, eran muy temidos, pero los vampiros no son como dicen los libros que duermen en ataúdes, y todo eso, no, están entre los humanos, y los matan sutilmente para que no los descubran, y hacen desparecer sus cadáveres, muchos investigadores dicen que todavía hay vampiros, en Italia, pero lo que yo creo es que están en todo el mundo, de esas criaturas he basado mi libro.-explicaba el profesor.
Sonó el timbre y todos los alumnos salieron pensando que el profesor estaba un poco loco, pero Cleo y Edward no se habían movido de su sitio.
Edward miró a Cleo que estaba pálida.
El profesor se volvió hacia ellos con una sonrisa triunfante.
-Sé quienes son ustedes sr.Cullen, no pueden esconderse de mí, un día demostraré quines son y nunca volverán burlarse de mí por creer en los vampiros.-los amenazó el hombre antes de marcharse de clase.
Se quedaron callados unos minutos.
Cleo fue la primera que habló.
-Tenemos que liquidarlo, es un peligro para nuestra especie.-dijo Cleo.
-No podemos matarle, hablaremos con Carlisle, vamos.-respondió Edward.
Salieron del colegio y fueron al hospital.
Cuando Edward se lo dijo, Carlisle se puso pálido.
-Hablaremos con los lobos haber que podemos hacer, díselo a Sam, Edward.-le dijo Carlisle a Edward.
-¡No!-gritó Cleo.-Yo se lo diré a Jake.
Salieron del hospital.
-¿Qué te pasa?-estalló Edward en cuanto salieron del hospital.
-¿De qué hablas?
Edward bufó.
-¿Crees que no sé lo que hay entre tú y Jacob?-dijo el chico.
-No hay nada.-respondió Cleo.
-No me mientas, lo leí en tu mente, ¿cómo puedes ser tan inconsciente? Tú eres un vampiro y él un licántropo, ser adultos por una vez en vuestra vida y no volváis a veros.-aconsejó Edward a Cleo.-aunque hayas pasado tan poco tiempo aquí, te considero mi hermana, sabes todo lo que has sufrido con Marco, pues lo de Jake será peor, nunca podréis estar juntos.
Cleo no dijo nada pero asintió.
Edward la abrazó y se marchó corriendo.
Cleo respiró hondo y corrió a casa de Jake.
Tocó la puerta y uno de sus amigos abrió.
Cleo se echó hacia atrás del olor de licántropo que invadía la casa.
Entró tapándose la naríz.
Allí todos los lobos la miraron.
Cleo miró a Sam.
-Nos han descubierto.