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Historia 30264 — capítulo 8

Capítulo 8: Al descubierto

Cleo salió del instituto mirando al suelo.

Ella misma se había encargado de ese humano entrometido, ganándose una buena reprimenda de Carlisle.

Sus pensamientos estaban demasiado ocupados como para atender en esas aburridas clases humanas.

Marco y Jake, dos chicos muy diferentes, pero no paraba de pensar en ello.

Todavía por las noches, Cleo lloraba por los dos, no comprendía lo que pasaba entre ella y Marco, y aunque no dejaba translucir sus sentimientos, no dejaba de pensar en él.

Su otro problema era Jake, ese licántropo, él y su beso también ocupaban sus pensamientos, pero lo suyo estaba prohibido, eran demasiado diferentes como para quererse, por no hablar de que ni los vampiros ni los licántropos lo permitirían.

Pero no sabia lo que había pasado, sintió el impulso, era diferente…único, y eso lo hacía tan placentero.

Pero lo suyo con Jake no era nada.

Entonces… ¿por qué no podía dejar de pensar en él?

Un ruido la sacó de sus pensamientos.

Una moto se había prado delante de ella, Jake se quitó el casco y sonrió a Cleo.

-¿Te vienes a dar una vuelta?-dijo el chico.

Cleo no necesitó mirar a su espalda para saber que los Cullen la miraban anonadados.

Sin saber por qué sonrió.

-Si.-respondió poniéndose el casco que Jake le ofrecía.

Montó detrás de ella y se agarró a su cintura.

Jake dejó a Cleo delante de la casa de los Cullen.

Los dos sabían que estaban siendo observados, Jake miró al bosque y distinguió los ojos amarillos de Paul.

-Creo que nos hemos pasado.-comentó Jake.

-Si, pero ha sido divertido.-dijo Cleo sonriendo.

-No nos dejaran volver a vernos.-dijo Jake.

-No mandan sobre mí, yo hago lo que quiero.-dijo la chica un poco enfadada.

Jake bajó los ojos.

-Cleo, sé que tú sabes que estoy imprimado contigo, te quiero, pero no sé si va a funcionar, y además tú quieres a ese chupasangre.-dijo Jake muy serio.

-Yo también estoy muy confusa, creo que deberíamos pensar bien en esto, es muy serio.-respondió Cleo.

Jake miró a la vampiresa a esos ojos verdes que tanto le gustaban.

-Sabes que Sam es el alfa, si él me prohíbe verte…empezó Jake.

Cleo le silenció con un beso.

-Adiós, Jake.-se despidió a chica entrando en la casa.

Cleo dio un portazo al entrar en la habitación.

Estaba enfadada, muy enfadada.

¿Quién se creían que eran ellos, como para decirla que no le podía seguir viendo?

Cuando entró en la casa, todos estaban esperándola para regañarla.

Que es un licántropo.

Que sois muy diferentes.

Que vuestras razas son enemigas.

No le puedes seguir viendo.

¿Que pasa si a ella no le importa nada de eso?

¿Y si le quiero como es por dentro y no por ser un licántropo?

Se tumbó en la cama con un suspiro.

¿Qué le habrían dicho a Jake?-pensó Cleo.

En casa de Emily.

-¿Estás loco?-gritó Sam fuera de sí.

Jake puso los ojos en blanco.

Todos le miraban con ojos acusadores.

¿Es un crimen estar enamorado?-pensó Jake.

Pero no lo dijo en voz alta, si le respondía eso a Sam, le daría un infarto.

En cuanto había pisado la casa de Emily, había visto a la chica tratar de calmar a Sam, que parecía desquiciado.

En cuanto le vio, Sam le cogió del cuello de la camisa y le levantó, después le tiró al sofá.

Todos hicieron un corrillo alrededor de él.

-¡Con una chupansangre!-gritaba Sam.- ¡Son nuestros enemigos!

-Me he imprimado con ella.-respondió Jake sin alzar la voz.

-Entonces te quitaré la imprimación.-dijo Sam alzando el puño amenazadoramente.

-¡Basta!-gritó Leah.

Todos se volvieron hacia ella, que estaba muy tranquila.

-Jake, ella está jugando contigo, ¿Qué crees que va a pasar si vuelve el chupasangre que a ella le gusta? No-te-quiere.-dijo Leah separando las palabras par que el chico las entendiera