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Relatos de mi adolescencia (y algo más) — capítulo 40
-¿Crees en la magia?
Él la miró confundido y le preguntó quién era. Ella se limitó a repetir la pregunta y a sentarse a su lado, dispuesta a quedarse allí hasta que él le respondiera.
-Eres rara… -dijo, frunciendo el ceño.
-Y tú me pareces interesante, por eso insisto: ¿crees en la magia?
Eso no estaba bien. Hacía cinco minutos la había estado mirando entre una corriente multitud de transeúntes porque simplemente había resaltado, y ahora ella, la chica del cabello largo y los ojos oscuros, le preguntaba si creía en la magia.
-¿La magia? -Ella asintió- La magia… bueno, si no crees en ningún tipo de magia no te puedes considerar vivo, ¿no? Eso dio a entender Einstein alguna vez. Así que sí, creo en la magia.
-Entonces sí, lo eres -dijo, sonriendo eufórica sin poder contener su alegría.
-¿Qué es lo que soy?
-Un él hecho y derecho, por supuesto.