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Relatos de mi adolescencia (y algo más) — capítulo 41
" Mamá
Queridísima madre mía, que me guardó en su vientre por seis meses -que pudieron haber sido más, pero siempre fui tan… extraña-, que me ha soportado por dieciocho años, que ha sabido sobrellevar mis gustos y que me ha amado incondicionalmente… Mamá, perdóname. No puedo explicarte porqué me voy, no quiero que lo entiendas, sé que no podrás; sin embargo, claro, quiero que lo aceptes. Nunca te voy a abandonar, soy parte de ti y jamás dejaré de escribirte cartas para hacerte saber que estoy bien, ¿comprendes?, pero este es un paso que debo dar para no estancarme en la mediocridad de los jóvenes de hoy. Siempre dijiste que era demasiado madura, y tal vez lo soy, sí, tal vez lo soy hasta tal punto que ni siquiera tengo la edad mental de alguien de cuarenta años sino… de alguien que ya pasó por esta vida, de alguien que avanzó, que ya pasó por esto, no sé si me entiendes.
Termina de leer esos libros que te regalé hace dos años, ¿sí? Y escríbeme cuando lo hagas, porque quiero saber tu opinión...
Te quiero mucho, má, no lo olvides nunca. Volverás a oír de mí muy pronto.
Eternos besos y abrazos,
Your little girl . T.
PD: Me llevé el auto… pero no el nuevo, sino el que estaba guardado en la cochera, ese que nunca usabas porque una de las ventanas no quería bajar. "