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Historia 30368 — capítulo 12

Adela se había dado un baño relajante aquella noche. Se había secado el pelo y se lo había planchado. Se había maquillado como hacía tiempo que no hacía. Se había puesto uno de sus conjuntos de encaje negro, lo más erótico que tenía por casa y una bata de seda en color negro también.Se abrió una botella de vino. Se puso el disco de las baladas de Him, que tanto le gustaban. Vado, el cantante, con ese aire vampírico y sensual. Se dejó acariciar con las melodías y la guitarra eléctrica, pronto se sintió embriagada. Llevaba ya botella y media de vino espumoso, cuando subió a su habitación y se encontró allí a Edward. Que la miraba boquiabierto con ese atuendo. Llevaba medioabierta la bata y se le veían las piernas y un pecho bajo el suave sostén negro.- Vaya, no esperaba verte envuelta en semejante atuendo - dijo Edward.- Y yo no esperaba verte esta noche por aquí - contestó apurando la última copa de vino.- ¿Has estado bebiendo?- Es obvio que sí.- ¿Esperabas a alguien? Te ves tan arreglada...- No. No Edward, no esperaba a nadie. Solo que... Necesitaba sentirme guapa.- ¿Acaso no sabes que eres guapa?- Pero necesitaba sentirme deseada, no apetecible como si fuese un plato de la carta - se acercó a Edward - necesitaba tiempo para mi.- ¿No tienes tiempo?- Tengo tiempo. Pero necesitaba cierta... intimidad.- Ya te entiendo.- ¿Seguro?- Sí. Anhelas la compañía de otra persona, aunque haya gente alrededor. Te sientes vacío. Necesitas... - Edward se acercó más a Adela - una compañía íntima, que te dé el calor que la vida te quita.Adela rozó los labios de Edward con la punta de los dedos, él la cogió de la cintura. Se besaron. Un beso de pasión, pero sin sentimientos, vacío. Ambos se dieron cuenta pero no pararon. Edward llevó a Adela a la cama. Le quitó suavemente la blusa y se la quedó mirando. Ella le quitó la camisa, botón a botón, notando el deseo de los dos. Edward cerró los ojos, excitado. Adela le mordió suavemente en el cuello. Él le quitó el sujetador, que sostuvo unos momentos en la mano sintiendo el tacto de la tela semitransparente. Estuvieron un rato abrazándose y acariciándose. Se besaron de nuevo y entonces se detuvo.Adela sonreía. Edward también. No hicieron falta las palabras, pero aún así hablaron.- No puedo seguir - dijo Edward.- Lo sé.- No hay amor entre nosotros.- Eso también lo sé.- ¿No te sientes decepcionada? - Edward urgó en la mente de Adela, sabía la respuesta pero quería comprobar cuán sicera era.- No - suspiró - has conseguido hacerme sentir como yo quería. Deseable. Me has revitalizado. Me sentía mustia como una pasa. Creo que has hecho lo correcto. Quizá llegar hasta el final habría sido un error para nosotros - Adela era sincera, terriblemente sincera. No había conocido jamás a una humana más sincera en la vida.- Espero que ésto, lo que ha ocurrido y no ha ocurrido, no haga resentirse nuestra amistad.- Jamás. Mañana, pasado mañana, te seguiré viendo con los mismos ojos que ahora te están mirando. No habrá amor en ellos, puede que ni siquiera deseo. Pero habrá alegría, por tener un amigo como tú.- Me alegro.- Aunque no voy a poder quitarme de la mente que te he visto en calzoncillos, cualquier otra se habría abalanzado a tus brazos.- Lo mismo digo - le pasó la bata que había quedado hecha un ovillo en el suelo. Adela se puso la bata y Edward se vistió. Se abrazaron y Edward le dió un fraternal beso en la frente, salió de allí, pero se quedó un momento cerca para oír los pensamientos de Adela.Adela sonreía. No se sentía frustrada ni se había sentido rechazada. Estaba feliz. Fue a la habitación de Conrad, dormía placidamente. Sonrió para sí misma. Se desmaquilló y se acostó.Al día siguiente, domingo, tenía una leve resaca. Pero se sentía bien. Pensó que no era bueno amamantar a Conrad durante ese día por lo que le dio el biberón. Conrad no estaba muy contento con el cambio, pero con el hambre, todo está bueno. Siguió utilizando el sacaleches para que no se le retirara la leche materna.Después de vestirse y recogerse el pelo en una coleta alta, sonó el timbre de la puerta. Era Charlie Swan, con una chica que debería tener más o menos su edad. Conrad se puso a llorar en ese preciso momento por lo que fue a abrir con el bebé en brazos.- Buenos días jefe Swan - le dijo al abrirle la puerta.- Buenos días Adela, te presento a mi hija Isabella.- Bella - le corrigió la joven.- Hola Bella. Por favor, pasar - Adela puso al bebé en su sillita y éste se calmó, era el centro de atención, como a los bebés les gusta estar. - ¿Es tuyo? - preguntó Bella. Adela asintió y se fue a la cocina a preparar té. Sacó unas galletas que había preparado la tarde anterior y cuando estuvo listo lo llevó al salón.- Has dejado la casa muy bien - comentó Charlie - creía que ibas a tener que demolerla y levantarla nuevamente. ¿Quién te hizo la reforma?- Carlisle me mandó a la tropa.- ¿En serio? Eso es bueno, los chicos en verano andan muy aburridos. - ¿Quién es Carlisle? - preguntó Bella- Es un cirujano del Hospital de Forks, él y su mujer no han podido tener hijos y han adoptado a chicos adolescentes. Creo que les habría ido mejor con chicos más pequeños, pero se llevan bien, son buenos jóvenes que no se meten en problemas.- ¿Vas a venir al insitituto Bella, o estás de visita?- Sí. Mañana mismo he de ir a hablar con el decano.- Es un hombre interesante, aunque algo incoherente.Estuvieron hablando de cosas triviales, sin importancia. Después los Swan se marcharon y Adela quedó en llevar a Bella al instituto al día siguiente. Bella se disculpó, pues su padre le había regalado un monovolumen del año de la tós y quería estrenarlo.Adela no dijo nada, así tendría más tiempo para dejar a Conrad en La Push con Sue y llegar a tiempo al instituto. Era mejor así.Por la mañana, la encontró en clase de lengua, al parecer iban a coincidir en varias clases. Se fijó en seguida en Edward, aunque varios chicos se interesaron en ella y no se sentaron juntas durante el almuerzo. Adela hizo algo que no hacía desde hacía años. Llevó la cámara de fotos y estuvo haciéndose fotos con Edward y Alice. Después Jasper se unió a su mesa, atraído por las risas y los comentarios divertidos. Rosalie y Emmett también fueron y estuvieron muy simpáticos. Adela les hizo una foto a todos juntos y después Mike Newton les hizo un par de fotos para que Adela tuviera alguna foto junto a todos los Cullen. Fue una mañana muy divertida.