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Historia 30368 — capítulo 21
Adela no se había enterado de nada. Se levantó bañó a Conrad y se dio un baño ella. Conrad ya no quería pecho, un alivio por una parte, pues podía tener más independencia y por otro, triste porque estaba creciendo y debía gastar dinero en comida para él.
Aunque compraba muchos potitos preparados, le gustaba hacerle los purés caseros. Siempre le había gustado cocinar y hacerlo para su bebé era una alegría.
Era domingo. No quiso ir a La Push pues ya iba bastante entre semana. Le pareció ver a un lobo en el bosque, de pelo negro mirándola. Le hizo un saludo con la mano y desapareció. No estaba segura de lo que había visto, pero si era verdad, sabía que era Sam, o eso creía.
Bella la llamó al movil. Dijo que de momento no me acercase a casa de los Cullen, no entendía porqué me decía aquello ya que lo achacaba a celos, cosa que veía absurda. Pero entonces se puso Edward y me dijo que anoche habían tenido un incidente con tres vampiros y que no era seguro que me acercase por allí. Aquellos vampiros querían sangre humana.
Se asustó por Conrad, ahora sentado en la trona y poniéndolo todo perdido de papilla. Sonreía. No tenía donde ir, asi que se puso a estudiar, pues la semana siguiente eran los examenes del segundo trimestre y tenía que ponerse las pilas. Limpió la guarrería que había hecho el bebé y lo dejó en su parque, para que jugase.
Por la tarde, entrada ya la noche, decidió que ya había estudiado bastante y lo dejó estar. Pasó un rato divertido jugando con Conrad y cuando el niño estuvo lo suficientemente cansado, lo durmió y lo acostó en la cuna.
Ella se dio una ducha y al salir vio a Edward en la ventana. Aquella ventana daba al cuarto de Bella.
- Menos mal que me da por salir con toalla - dijo Adela.
- No habría nada que no hubiese visto ya - contestó Edward sonriendo.
- Jajaja - dijo ella divertida.
- Nos vamos.
- ¿Cómo que os vais?
- Uno de los vampiros se ha obsesionado con matar a Bella. Nos la llevamos de aqui. Hay un par de nosotros siguiéndole el rastro. No te acerques a la casa. Hay uno de ellos que dice que se va a Denali, pero hay otros dos. Una mujer pelirroja y el rubio con coleta que quiere matar a Bella.
- Está bien Edward. ¿Me llamaréis para saber qué tal está todo?
- Te lo prometo.
Edward la abrazó y se marchó velozmente.
Ady se preocupó. Decidió que dormiría junto a Conrad. Se sentía desamparada sin ellos y recordó a los indios de La Push. ¿Por eso Sam (si es que era Sam) había ido a verla aquella mañana?
Se acostó en la cama, con la cuna de Conrad a su lado. Al dia siguiente llevó a Conrad junto con Sue y Harry y éste la notó alterada.
- ¿Te pasa algo? - le preguntó.
- No, solo que... es algo que me dijo ayer Edward...
- No te preocupes, estamos vigilando los alrededores.
- Lo sé, pero estoy asustada.
- Lo curioso es que te asustes ahora y que antes no lo estuvieras.
- Es diferente. A éstos no los conozco y a los Cullen sí. Y sé que no atacan a las personas. Edward me he dejado claro que a éstos nuevos sí atacan humanos.
Tras darle un beso a Conrad, Adela se fue al instituto. Tuvo el primer examen, que con la preocupación no estaba segura de haberlo hecho bien. Se sentó sola a la hora del almuerzo, viendo la mesa vacía de los Cullen y sintió tristeza.
Pasó la tarde en La Push y cuando se iba se encontró con Sam.
- Creía que no me verías - dijo.
- Ahora o ayer.
- Ayer, obviamente.
- Tengo vista de águila.
- Lo pude comprobar.
- ¿Sabéis algo nuevo?
- No. ¿Tú?
- Tampoco. Edward me prometió que me llamarían, pero de momento no lo han hecho.
- Cuídate.
- Gracias.
Se marchó y pasó por el supermercado antes de ir a casa. El ambiente estaba como enrarecido, empezaba a tener paranoias. ¿Y si uno de los que había atacado a los Cullen era Conrad? Lo descartó porque Conrad tenía el pelo negro. Aunque su compañera era pelirroja. Se asustó.
Pagó y regresó a casa. Conrad estaba dormido así que lo acostó directamente y guardó la compra. Se puso a estudiar, al principio le costó, pero cuando se entregó a la química, desapareció el mundo a su alrededor. Se le hizo la una estudiando. Aunque no estaba cansada, cerró el libro y fue a la cama. Sonó el teléfono.
- Hola Ady, espero no haberte despertado.
- Hola Alice, no. Todavía estaba despierta. ¿Qué tal todo?
- Bien. Bueno, estamos escondidos mientras los demás buscan algún rastro.
- Alice ¿Puedo preguntarte algo?
- Dime.
- ¿Está Conrad envuelto?
- No. Conrad está en Europa, seguramente. Los neófitos suelen hacer un viaje a Europa, no me preguntes el porqué, pero todos terminan yendo.
- Entiendo.
- Que pases buena noche.
- Igualmente.
Se durmió intranquila imaginando rostros deformados pidiéndo su sangre.