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Historia 30368 — capítulo 20

Adela llegó a casa y un rato después vio a Bella llegar con el monovolumen a su casa, reconoció los faros. Entró en la casa y tras un rato alguien salió y entró en otro coche ¿Tendría visita? Cuando llegó no vio las luces encendidas. El coche paró delante de mi casa y aparcó tras mi Ford Fusión azulón. Lo reconocí al instante. Era el coche de los Black. Mientras Jacob y Billy bajaban del coche, un jeep enorme paró en frente de la casa de Bella, era Edward seguramente que se le la llevaba al partido. Adela ya había subido a ese monstruocoche antes. Abrió la puerta antes de que llamasen.

  • ¿Dónde vais con este aguacero? - pregunté.
  • Traemos un poco de pescado de Harry - dijo Jacob sonriente.
  • Cocina estupendamente el pescado, me encanta como lo prepara - era tarde por lo que Adela ofreció a los Black que se quedasen a cenar con ella. Aceptaron. Puso en la mesa el pescado que le habían traído, habían exactamente tres piezas. Todavía estaban calientes. Hizo unas cuantas patatas y un par de huevos a cada uno. Sacó pan y unos refrescos y se sentaron a cenar.
  • Estas patatas con salsa estan extraordinarias - dijo Billy.
  • Gracias.
  • Cocinas estupendamente. Seguro que el chico al que atrapes será dichoso - comentó Billy jovial.
  • De momento, me conformaré con no dejar escapar al que tengo durmiendo arriba. Tras un rato, Jacob se puso a mirar la tele y Billy se ofreció a ayudarla a secar los platos.
  • Sam me ha contado vuestra charla de la otra noche - empezó Billy, lo suficientemente despacio para que Jacob no se percatara desde el comedor.
  • ¿Y bien?
  • Me sorprende que la historia de mi pueblo no te estremezca.
  • ¿Por qué debería asustarme? Creo que sois personas de una nobleza extrema. No temo nada con vosotros.
  • También me contó que sabes lo de los Cullen.
  • Si.
  • Eso me preocupa. He mantenido con Bella una conversación parecida con ella antes de venir a tu casa - Adela se sentó en una silla simplemente para estar a la altura de Billy.
  • Sé que no es fácil para ti, Billy - dijo cogiéndole una de sus manos - por los siglos de historias que tienes en las espaldas, y por el contenido de la bolsita que llevas en el cuello. Sé que te preocupa lo que los Cullen puedan hacerle a Bella, a Charlie, a mí... Pero no tienes que temer nada. Carlisle es medico en el Hospital. Ayuda a las personas, las salva de morir. Ha acogido a seis jóvenes - Billy me miró - puede que no tan jóvenes, y los ayuda a vivir en su doctrina. Alimentarse de animales en vez de con seres humanos. Sé que tu preocupación es que un día los animales no sean suficientes y ataquen a la gente del pueblo. Por eso puedes estar tranquilo. Tú y toda tu tribu. No quieren atacar a la gente y aunque lo llevan en su naturaleza, no tienen intención de hacerlo. Sé que no te voy a convencer, Billy. Tampoco pretendo hacerlo. Respeto tu opinión, aunque no la comparto y agradezco muchísimo que te preocupes por mí. En serio. Aunque te parezca que sea una cabeza loca y que expongo a mi hijo a una muerte segura y horrible. Eres como el padre que debería haber tenido. Pero al igual que respeto tu opinión, tú también deberías hacer lo mismo con nosotras. Tanto con Bella como conmigo. Te aseguro que si alguna vez creo que estamos en peligro, la cogeré de la mano y saldremos lo más rápidamente posible de la vida de los Cullen.
  • Agradezco tus palabras. Has sido más comprensiva que Bella con este tema, aunque igual de cabezota - dijo acariciando una de las manos de Adela.
  • Bella también te lo agradece, Billy. Pero no tiene el don de la palabra. No te preocupes más por ella que lo estríctamente necesario. Yo le hecharé un ojo de vez en cuando, si te vas a sentir más tranquilo.
  • Gracias, Ady.

En otro lugar, no muy lejos de allí... Los Cullen estaban sentados en una roca lisa que sobresalía en el prado, junto al lado del bosque. Esperaban a Edward y Bella que no tardaron en aparecer. Carlisle se dispuso a marcar las bases, aunque demasiado separadas, apuntó Bella. Jasper y Alice se lanzaban una pelota de béisbol, supuso ella pues no veía nada en absoluto. Esme se dispuso a arbitrar y los demás se separaron en dos equipos. Bella se quedó al lado de Esme para verla arbitrar. Le comentó que a veces se entusiasmaban tanto que dejaban las normas a un lado, y alguien debía poner orden. Después le habló de que había perdido a su bebé dias después de haber nacido, y que no pudo superar el dolor y terminó lanzándose por un puente. Fue cuando Carlisle la salvó. Hubo strikes, carreras, saltos, trampas... pero de repente, Alice gritó y se quedó quieta, mirando al horizonte. Todos se acercaron a ella, corriendo. Bella, fue la que llegó en último lugar.

  • ¿Qué has visto? - le preguntaba Carlisle.
  • No estoy segura - dijo ella - Viajan muy rápido. Nos han oído jugar y han cambiado de dirección.
  • ¿Cuánto tardarán en llegar? - volvió a preguntar Carlisle.
  • Menos de cinco minutos. Vienen corriendo, quieren jugar.
  • ¿Corre peligro? Deberíamos llevarla de vuelta... - inquirió Edward.
  • No. Captarían el olor y empezaría una cacería - dijo Jasper.
  • ¿Cuántos son? - preuntó Emmett.
  • Tres - contestó Edward.
  • ¿Tres? - se mofó Emmett - dejar que vengan...
  • Nos limitaremos a seguir jugando - anunció Carlisle. Edward se quedó junto a Bella y le ordenó que se soltara el pelo. Le pidió que se mantuviese callada y que no se moviera. Se sentía estúpido exponiéndola de esas maneras. Pensó que no debía haberla llevado allí. Aparecieron de repente. Iba un hombre al medio más adelantado y después una mujer y un hombre. El primero era negro, o lo fue en un tiempo, ahora tenía la piel olivácea. La mujer tenía el pelo pelirrojo llameante y el otro lo llevaba recogido en una coleta y era de color pajizo. Aunque parecía que la voz cantante del aquelarre la llevaba el primero, a todos les pareció que fue un amago y que el patriarca era el rubio.
  • Creíamos haber oído jugar a alguien - hablaba el negro, con voz rarsposa y con leve acento francés - Me llamo Laurent, y éstos son Victoria y James - añadió señalando a los otros dos.
  • Yo soy Carlisle y ésta es mi familia: Emmett, Jasper, Rosalie, Esme, Alice, Edward y Bella.
  • ¿Hay sitio para unos pocos jugadores más? - inquirió Laurent con afabilidad.
  • La verdad es que acabamos de terminar el partido - dijo con tono amable - Pero estaríamos verdaderamente encantados en otra ocasión. ¿Pensáis quedaros mucho tiempo en la zona?
  • En realidad, vamos hacia el norte, aunque hemos sentido curiosidad por lo que había por aquí. No hemos tenido compañía durante mucho tiempo.
  • No, esta región suele estar vacía si exceptuamos a mi grupo y algún visitante ocasional, como vosotros - Jasper difundía calma ante los vampiros, para que no saltaran las chispas.
  • ¿Cuál es vuestro territorio de caza? - preguntó Laurent como quien no quiere la cosa.
  • Ésta. Los montes Olympic y algunas veces la Coast Ranges de una punta a la otra. Tenemos una residencia aquí. También hay otro asentamiento permanente como el nuestro cerca de Denali.
  • ¿Permanente? ¿Y cómo habéis conseguido algo así?
  • ¿Por qué no nos acompañáis a nuestra casa y charlamos más cómodos? - los invitó Carlisle - es una larga historia. James y Victoria intercambiaron una mirada de sorpresa.
  • Es muy hospitalario e interesante por vuestra parte - sonrió Laurent - hemos estado de caza todo el camino desde Ontario - estudió a Carlisle con la mirada, percatándose de su aspecto refinado - No hemos tenido ocasión de asearnos un poco.
  • Por favor, no os ofendáis, pero he de rogaros que os abstengáis de cazar en los alrededores de esa zona. Debemos pasar desapercibidos, ya me entiendes - explicó Carlisle.
  • Claro - asintió Laurent - no pretendemos disputaros el territorio. De todos modos, acabamos de alimentarnos a las afueras de Seattle.
  • Os mostraremos el camino si queréis venir con nosotros. Emmett, Alice, id con Edward y Bella a recoger el Jeep. Mientras Carlisle hablaba ocurrieron tres cosas a la vez. La suave brisa removió el cabello de Bella, Edward se envaró y James movió repentinamente la cabeza de un lado al otro buscando para centrar sus ojos en los de Bella. Una rigidez repentina afectó a todos cuando James se adelantó un paso y se agazapó. Edward exibió los dientes y adoptó la misma postura defensiva al tiempo que emitía un rugido bestial que parecía desgararle la garganta. No tenía nada que ver con los sonidos juguetones que le había escuchado Bella aquella mañana. Era amenazante.
  • ¿Qué ocurre? - exclamó Laurent.
  • Ella está con nosotros - dijo Carlisle, dirigiéndose a James.
  • ¿Nos habéis traído un aperitivo?
  • He dicho que ella está con nosotros - inquirió Carlisle.
  • Pero es humana... - protestó Laurent.
  • Sí - Emmett se puso al lado de Carlisle.
  • Parece que tenemos mucho que aprender unos de otros - comentó Laurent. Tras aquello y con la promesa de ir a casa de los Cullen, Emmett, Alice y Edward se apresuraron a llegar al Jeep junto con Bella y la llevaron a casa. Se quedaron con ella vigilando toda la noche.

Nota: Sé que después de eso a Bella se la quieren llevar lejos de Forks, pero después la llevan a casa y tal. Pero la historia la estoy narrando desde el punto de vista de Adela. Aunque la narre en tercera persona.